Junio 19, 2009
Cine popular y cintas de vídeo
'Nollywood', el último gran fenómeno del cine mundial, ha cautivado a Nigeria con un discurso popular que mezcla géneros y es ya la seguda industria de su país
Publicado en Diario de Sevilla por
Manuel J. Lombardo / Granada | Actualizado 19.06.2009
Desde que el periodista Matt Steinglass acuñara el neologismo en las páginas de The New York Times, Nollywood, a saber, el cine nigeriano popular realizado en vídeo, se ha erigido en el último gran fenómeno de los cines del mundo y en el principal catalizador del proceso de transformación del panorama audiovisual africano. El Festival Cines del Sur no ha querido ser ajeno a este boom y ha dedicado al asunto una interesante y esclarecedora mesa redonda en la que participaron Alberto Elena, director de Programación del festival, Fernando González, profesor de la Universidad de Salamanca, el norteamericano Jonathan Haynes, uno de los máximos expertos mundiales en la materia, Peace Anyiam, productora y realizadora nigeriana, impulsora y presidenta de los Premios de la Academia Africana de Cine, y Vicente J. Benet, director de la revista de estudios cinematográficos Archivos, cuyo último número está precisamente dedicado a Nollywood.
El fenómeno apabulla con sus cifras: una producción creciente de largometrajes realizados en vídeo (y comercializados primero en VHS, luego en VCD y ahora en DVD) que ha alcanzado cotas de más de 2.500 largometrajes anuales, lo que coloca a la industria nigeriana en el segundo puesto mundial (tras Bollywood) a nivel de producción; un (bajísimo) coste de medio de 20.000 dólares por título; la creación de cerca de 300.000 empleos (incluido un star system propio) derivados de su industria, convertida ya en la segunda más importante del país después de la petrolífera; una enorme capacidad de expansión y penetración en los mercados africanos y también internacionales, gracias a la diáspora de los más de siete millones de nigerianos que viven fuera del país.
Cuando hablamos de Nollywood hablamos además de un cine eminentemente popular que se nutre de los géneros del cine americano (del melodrama al cine de terror), de la estructura y las formas de la telenovela, pero también de tradiciones locales procedentes de la literatura igbo, del teatro itinerante yoruba, de mitos y leyendas del folclore popular o de la crónica de sucesos diaria. Con la hibridación de todos estos elementos, y a través de una cantidad ingente de historias y argumentos, el cine de Nollywood ha sabido cautivar, puerta a puerta, a una población que no tenía apenas contacto con el cine en su forma tradicional de exhibición, casi desaparecida e inaccesible para sus bolsillos.
De las primeras producciones caseras (Living in bondage, de 1992, pasa por ser el título fundacional) al panorama actual, muchas cosas han cambiado en el cine nigeriano. Por un lado, la industria ha ido organizándose poco a poco desde su descontrolada efervescencia inicial. De la iniciativa privada de productores independientes procedentes del sector de la venta de electrodomésticos, hemos pasado a la entrada de los bancos en la financiación de películas, que pueden permitirse ya presupuestos más holgados; la distribución y la venta ambulante y su exhibición en el hogar o en salas colectivas, han ido dando paso poco a poco a nuevos canales de difusión como internet o la televisión de pago; el éxito del modelo Nollywood ha provocado que, en otros países africanos, empiece a hablarse ya de fenómenos industriales a su imagen y semejanza como Jollywood (Johanesburgo, Suráfrica), Gollywood (Ghana) o Kollywood (Kenia).
Aún así, y a pesar de haber despertado el interés académico internacional, Nollywood no ha podido desembarazarse nunca de la controversia y las críticas furibundas de quienes lo consideran un fenómeno populista y cutre cimentado sobre la pésima calidad técnica y artística de sus productos, construidos a partir de unos esquemas y unas temáticas que reproducen los peores clichés y estereotipos del neotarzanismo o que explotan la violencia, la brujería y otros temas de impacto, o sobre la falacia que se esconde tras ese discurso optimista que ve en el fenómeno una liberación popular, una democratización del acceso a la producción o una globalización desde abajo a partir de la estética del bajo coste.
Fragmento de Living in Bondage (1992)
Septiembre 03, 2006
ALATRISTE - Crítica de Carlos Colón
Como CARLOS COLÓN, no tiene blog, pues aporto su crítica sobre ALATRISTE, que en cierto modo comparto. Lo siento por la difusión de la película pero creo que el boca a boca no va a funcionar nada de nada. Quizás me equivoque, pero a mi no me pareció para nada atractiva la película, no porque no tenga acción y sí muchos diálogos sino porque creo que hay un elemento técnico muy importante que no está nada bien tratado: el sonido. Y además la música de Roque Baños, me parece que aporta muy muy poco. Y tengo una pregunta ¿A qué viene una marcha de Semana Santa como colofón?
Extras de una película que nunca existió por CARLOS COLÓN
El ataque nocturno por el río con el que arranca la película interesa como una trasposición a las guerras del siglo XVII de la estética sucia (a lo Samuel Fuller o Francis Coppola) con la que el cine ha denunciado los horrores de la guerra moderna. Su inmediata continuación, las míseras aventuras en las callejas del Madrid de Felipe IV de un ex combatiente de los tercios de Flandes reducido a la condición de asesino a sueldo, sigue interesando por trasponer a la España del Siglo de Oro el tratamiento sombrío característico de las películas de héroes de guerra convertidos en gángsters por su difícil incorporación a una sociedad sumida en una crisis económica y de ex combatientes que sólo saben matar y siguen haciéndolo tras su regreso del frente (James Cagney ha sido uno de los prototipos de estas historias que Busby Berkeley convirtió en el deslumbrante número musical Remember my forgotten man en su Vampiresas 1933: aprovecho para recomendarla porque acaba de aparecer en DVD en nuestro mercado).
Continuar leyendo»Diciembre 24, 2005
Algunas notas sobre Kirikú y las Bestias Salvajes
Si nadie me dice lo contrario, ayer, en Sevilla asistimos al estreno de Kirikú y las Bestias Salvajes, 2 niños (uno de ellos con 3 años más o menos), 2 madres, 1 padre, Bea y yo. Ayer en la sala 4 de los Multicines Los Arcos se estrenó muy tímidamente esta película de dibujos animados. Y digo tímidamente porque sólo tuvo un pase y estábamos allí 7 personas. Supongo que es un problema de distribución o da igual, cuál sea el problema.
Kirikú y la Bruja, la primera película que se hizo en el año 98 pero que no se estrenó en España hasta el 2001 es una buena película de Dibujos Animados. Muy buena diría yo y por eso fuimos a ver ayer esta "segunda parte" que no es segunda parte como tal. Nosotros la conocimos gracias a los primos de Abrelatas
La calidad de Kirikú reside en que no está dentro de los habituales "lugares comunes" del cine infantil. No es Disney, y eso ya es un punto a su favor, pero sobre todo es una película donde un niño piensa, actúa y lucha contra el mal, sin ser un héroe, con la ayuda de sus convencinos y sobre todo con la idea de que las cosas se pueden cambiar.
Si escribo estos apuntes y si estábamos allí es por algo así que vamos a contarlo, espero que a dos voces, en un próximo artículo. Ahora hago algunas anotaciones esperando que google y el rss hagan de la suyas y tú vayas a verla.
Continuar leyendo»Diciembre 19, 2005
Match Point
¿Sí o no? Según la tesis de Match Point, la diferencia entre ganar o perder estriba en muchas ocasiones en un avatar azaroso y no en la fe de nuestras voluntades. Tenemos ante nosotros una película que se desarrolla como si de un romance prohibido inglés se tratara, que muestra a unos personajes acartonados por sus costumbres y su pose del té de las 5 de la tarde y la Opera a las 10 de la noche hasta que aparece Nola (una fascinante Scarlett Johansson) y tenemos la primera escena que deshace la congruencia hasta ahora descrita. Chris (Jonathan Rhys Meyers), el personaje protagonista, se muestra sorpresivamente agresivo en un intercambio jugando al ping-pong, y desvía la atención hasta ahora contenida por la educación de su personaje, hacia un lado oscuro que muestra en forma de descarado cortejo hacia Nola.
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