5 de Julio de 2005
David Bravo: "Es la Ley de Propiedad Intelectual la que tiene que adaptarse a la realidad". Entrevista en DIARIO DE SEVILLA
Entrevista de Blas Fernández a David Bravo en el Diario de Sevilla
Especialista en Propiedad Intelectual, este letrado sevillano, bien conocido por los internautas españoles gracias a su 'blog' sobre el libre intercambio de contenidos en internet, acaba de publicar 'Copia este libro', una reflexión sobre los equívocos jurídicos que en los medios suelen acompañar a las noticias en torno a la piratería, la presión de la industria discográfica y los 'lobbies' autoriales.
Su blog www.filmica.com/david_bravo se caracteriza por ser uno de los más activos en la defensa de las redes de intercambio peer to peer como herramienta útil –y en su opinión, legal– a la hora de ejercer el derecho al libre acceso a la cultura. De las ideas expuestas en esa bitácora nació la conferencia Las mentiras más famosas de la piratería –difundida a través de la red con la celeridad propia del tiempo en que vivimos– y de aquella disertación surge ahora Copia este libro (Ed. Dmem), ensayo sobre la Propiedad Intelectual, la presión ejercida desde la industria discográfica y las alternativas a "un modelo de negocio obsoleto" publicado bajo una licencia Creative Commons, que autoriza de manera expresa a "copiar, distribuir y comunicar públicamente la obra".
–¿Cuál fue el proceso?
–Las charlas de Las mentiras más famosas de la piratería eran una serie de conclusiones, los datos listos para ser presentados, pero había que explicar cómo se llegaba a ellas. Así que el libro intenta ser eso, la explicación de qué es lo que hay antes de lo que la mayoría de la gente que seguimos este tema damos por hecho: que los músicos viven de los conciertos, y no de la venta de discos, o que el uso de las redes peer to peer es legal. En el fondo, no se trata sólo de bajarte cosas desde las redes p2p, sino de algo más grave: de un proceso de privatización paulatina de una serie de bienes que son inapropiables. Ese intento es lo que está generando estos conflictos. Nos jugamos algo que va más allá de las redes p2p: el acceso a la cultura con mayúsculas, no la posibilidad de intercambiar un disco de Bisbal por otro de Chenoa. Y eso necesita un análisis más tranquilo.
–Un análisis que le resultará familiar a los visitantes de su blog... Quiero decir que muchas de las ideas ya estaban ahí.
–Claro. Les resultarán familiares mis ideas y mis conclusiones, que son las de otros tantos, pero se trata de fundamentarlas y de deshacer algunos mitos amplificados por los medios de comunicación, por ejemplo, ése tan absurdo que dice que produce más beneficios la venta de un kilo de CD piratas que la de un kilo de hachís...
–Ataca usted duramente a los medios por convertirse, a menudo por dejadez, en correa de transmisión de unos intereses concretos. ¿Está convencido de que siempre es así?
–Por lo general, los medios van dando con cuentagotas puntos de vista ajenos a la dinámica imperante, la que impulsa la Sociedad General de Autores y Editores (SGAE), y las veces que salen en ellos voces críticas son tan pocas que la sensación es de marginalidad, cuando la realidad no es ésa. La realidad es que si vas a la calle y hablas con la gente te dirán que se han bajado tal película o tal disco de internet. La relidad es que cuatro millones de personas, sólo en España, bajan cosas de internet y que no tienen la sensación ni de ser delincuentes ni de estar quitándole el pan a nadie. Su postura es la que nunca o pocas veces sale en los medios. Así queda la sensación de que todo el mundo está de acuerdo con las tesis de la SGAE.
–Que a menudo tienden a considerarse como una postura oficial...
–Sí. En ocasiones me llaman periodistas que me dicen "queremos hablar con usted porque mantiene una postura distinta a la oficial". Y cuando les pregunto cuál es la posición oficial me dicen "bueno, la de la SGAE". Así que tienes que explicarles que la postura de la SGAE no tiene nada de oficial, aunque muchos medios hayan llegado a esa conclusión sin tener en cuenta que esa entidad no es más que una asociación de autores.
–¿Se dicen barbaridades?
–Cuando me meto en Google y me digo "a ver qué dicen hoy de copia privada" apenas una de cada cien noticias no mete la pata. Esos equívocos jurídicos son consecuencia de contar con una sola fuente de información, la SGAE, y a la vez intentar explicar la realidad. Y eso choca. Por ejemplo, como la SGAE mantiene dos discursos paralelos respecto al tema del canon a los CD-R, ha habido quien ha llegado a afirmar en prensa que el canon presume que hay un pirata detrás de cada ordenador. La SGAE, por un lado, dice que el canon se paga por la copia privada y que no justifica otra cosa más que eso, pero por otro lado, a las copias privadas las llama piratería. Así que muchos periodistas dicen: si el canon se paga por copia privada, pero la definición de copia privada es considerada piratería por la SGAE, entonces el canon se está pagando por la piratería. Eso da pie a noticias incomprensibles, al menos para los juristas.
–¿Una mentira sobre la piratería?
–Una de las grandes mentiras típicas, que intentan justificar el estado de las cosas, es decir que lo que hay está como trazado por la mano de Dios. Hay una tendencia a afirmar que los modos de remuneración a los autores son los que tienen que ser y no otros. Decía Teo Cardalda [el ex Golpes Bajos es hoy presidente de la Asociación de Compositores y Autores de Música], que los músicos tienen que ser pagados por "las leyes del mercado, vendiendo discos", como si eso fuera un dogma. Verá, cuando aún no existía el gramófono la columna vertebral de la Propiedad Intelectual en lo referente a la música eran los directos, lógicamente, a los que la Ley daba una importancia capital. Pero eso fue cambiando, porque la Propiedad Intelectual no viene dictada por Dios, sino por la realidad. Así que la Ley fue adaptada a las nuevas tecnologías: si el gramófono quita importancia al directo, pues se cambia la Ley. Ahora la realidad está cambiando otra vez, pero intentan hacernos creer que la Ley no se puede cambiar, que tiene que ser así, cuando lo evidente es que es la Ley de Propiedad Intelectual la que tiene que adaptarse a la realidad, y no al contrario.
–Una realidad es que aumenta la demanda de directos; otra, según afirman algunas independientes, es que están incrementando sus ventas...
–Sí, en su día la SGAE nos contó que el aumento de directos se debía al efecto Operación Triunfo, pero cuando el programa acabó y ya no había manera de decir que la responsable era Rosa de España hubo incluso un directivo de la asociación que llegó a achacar la causa a "algún tipo de misterio". Eso, desde luego, no es un análisis de la realidad. Lo lógico, lo razonable, lo que todo el mundo sabe, es que cuando mucha gente tiene acceso a la música se produce mayor demanda. Respecto a las independientes, su negocio es distinto al de las multinacionales, y la promoción que consiguen hoy con internet no la habían tenido nunca.
–¿Podría explicar de manera sencilla en qué se basa para defender la legalidad del uso de las redes p2p?
–En primer lugar hay que distinguir entre el ámbito penal y el civil. En cuanto al primero hay que recordar que queda reservado para los hechos más graves. El artículo 270 del Código Penal dice que la reproducción y comunicación pública no es delictiva si no hay ánimo de lucro y perjuicio de tercero. Descartando las interpretaciones que hacen que el ánimo de lucro sea cualquier beneficio, lo cual haría que todas las reproducciones y todas las comunicaciones públicas fuesen lucrativas, llegaríamos a la conclusión de que tanto la reproducción como la comunicación pública, si es que la hay en las redes p2p, no pueden ser delictivas nunca. Desde el punto de vista civil tenemos la copia privada, que tal como la define la Ley es la copia que hacemos para uso privado, sin un fin lucrativo y sin el propósito de difundirla ulteriormente. La copia privada continúa en nuestra Ley, y de hecho se introdujo para facilitar el derecho de acceso de los ciudadanos a la cultura. El problema legal real, donde está el debate, es si lo que ocurre en la red es comunicación pública. Quien se baja un disco de internet, por la configuración por defecto de los programas p2p, está simultáneamente subiendo datos, porque el programa fuerza a ello. ¿Pero la subida automática de datos hace que sea comunicación pública? Evidentemente, no. La voluntad, el deseo de los actos en el ámbito civil no es una cuestión secundaria o accidental, como intenta hacernos creer la SGAE, sino que es absolutamente determinante.
–En su día usted mostró algunas reticencias frente a las licencias Creative Commons (CC). Ahora publica con una de ellas.
–La copia privada es el reflejo de una función social, y lo que dice es que no necesito autorización del autor, ya publique bajo Creative Commons o copyright. Es decir, que yo tengo derecho a hacer una copia privada para el ámbito privado lo autorice el autor o no e independientemente de que yo sea el propietario. Creo que debemos defender las licencias CC, que son importantísimas, pero que debemos hacerlo reivindicando los límites que ya hoy marca la Ley no sólo para las publicadas bajo licencias CC, sino para todas las obras intelectuales.
zemos98 a las 06:16 PM | Referencias 0creo que deberias enfocarte mas al tema de priopiedad intelectual
xavi | 22 de Agosto de 2005 - 04:51 PM