17 de Mayo de 2004
trans.acciones
El autor elabora el concepto de inteligencia-red para describir el proceso de investigación colaborativa que se desarrolla en los grupos hackers. Sin embargo, a la hora de hacerlo aplicable directamente a otros grupos, los clientes putativos habituales de los programas y proyectos de Gestión del Conocimiento, muestra las posibles contradicciones que una aplicación más o menos mimética podría suponer.
¿Suena mejor "inteligencia colectiva"?
Con la intención de realizar una Genealogía de la Sociedad de la Información, pero no solo del concepto (algo no existe hasta que no es nombrado, Thomas) sino también de las características del concepto, Mattelart se remonta a la Ilustración en busca de signos distintivos, de anomalías (Kuhn) que indiquen la aparición de un nuevo paradigma. Los pensadores que conocemos como ilustrados tomaron el culto al número de la escuela pitagórica, que derivaría en la centralidad que la lógica binaria tiene en la tecnología, pero también toda una serie de teorizaciones entorno a la necesidad de una lengua universal, la construcción del Método científico o la construcción de un sistema métrico universal. De ahí que en la obra que estamos estudiando se les sitúe como primer punto en la historia de donde arrancan algunas de las características de la Sociedad de la Información
¡Vaya! Ahora va a resultar que los creadores del sistema binario en realidad eran sociólogos anarco-sindicalistas...
La obra concluye apuntando el peligro que supone caer en el discurso de la Sociedad de la información sin un talante crítico, ya que la sociedad de la información que se ha popularizado se refiere a un proyecto que no beneficia a la mayoría, sino que se ha construido sobre el mito de que va a beneficiar a la mayoría (sic), es decir, tiene una fuerte carga ideológica que es la misma que rige el mercado.
¿Terra o Indymedia? Bah...
Vivimos también en la era del ´resultado ya´. Tranquilidad, amigo conductor: Internet acaba de nacer. Más que una autopista de la información, es una calzada romana en la que se ha querido correr en un Fórmula 1. ¿Se imaginan a Marconi o Graham Bell emprendiendo un negocio multinacional en el también potencial de mercado de sus coetáneos? Bueno, en el caso de Graham Bell, hablemos mejor de Antonio Meucci, al que la historia parece finalmente erigir como inventor del teléfono. ¿La Historia recordará en el futuro a algún padre no reconocido de Internet?
"Resultado ya", eso le dijeron a Queiroz la última vez que hablaron con él...
Seguimos.
Siempre.
Sol.
¿queremos cambiar el mundo?
ENCUENTRO TRANS.ACCIONES // JUNIO // TARIFA
http://madiaq.indymedia.org/news/2004/05/7142.php
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