21 de Marzo de 2006
Capote de Bennet Miller
Con Capote nos encontramos delante de un biopic que, más allá de narrar una parte de la biografía del magno y venerado escritor Truman Capote, no aporta nada nuevo, en un sentido lingüístico y de idea. A lo largo de toda la historia del cine podemos ver un gran número de películas que se centran en la vida de personajes ilustres o de cierta repercusión social. Des de “El joven Lincon” de John Ford hasta la reciente Kinsey de Bill Condon, el cine ha convertido en película las vidas de Rembrand, Van Gogh, Jerry Lee Lewis, Jackson Pollock, Ed Wood, Ray Charles, Frida Kalho… y un larga, largísima lista más. Así pues, lo único que se le podía exigir a Bennett Miller al afrontar su primera película de ficción, era un poco de conciencia histórica respecto al género de las biografías y, a partir de ese punto, incorporar nuevos elementos escénicos, cuidar los puntos de giro de las tramas, etc… y por otra parte, establecer una coherencia estilística y argumental con la prosa de Truman Capote y en especial con A sangre fría, ya que el presente film utiliza una puesta en escena y un tono en la narración que podría utilizarse para cualquier filme de género, sin aprovechar la búsqueda sociológica o antropológica del nuevo periodismo que impulsó el escritor estadounidense. Es curioso observar que el género del biopic se encuentra en auge en un momento de mimesis narrativa.
Benett Miller es conocido principalmente por sus trabajos en publicidad y por The Cruise (1998), documental que narra la vida de un guía turístico de ómnibus en Nueva York y que le dio varios premios importantes en Berlín y Newport. Ya durante la gestación de este, Miller junto a su amigo Dan Futterman empezaron a dar vueltas sobre el texto de Gerald Clarke “Capote” que, inmediatamente coincidieron en que su también colega Philip Seymour Hoffman seria el protagonista.
Capote cuenta la historia de gestación y las posteriores repercusiones de la novela más famosa del escritor y, posiblemente, la obra de su bibliografía que más trascendencia ha generado, ante todo por su apuesta con la no ficción y establecer un debate moral sobre sus protagonistas. Precisamente, uno de los puntos más interesantes de la relación de Capote con sus protagonistas de A sangre fría, recae en el planteamiento ético y las fronteras morales entre la obra artística (ficción) y la realidad. Son muchos los que opinan que Capote a pesar de realizar un buen trabajo perdió los valores éticos y el respeto a Perry Smith y Richard Hickock, sobretodo en las fiestas o círculos intelectuales donde hablaba de ellos como meros personajes de su libro, sin ser consecuente con la situación en paralelo que vivía. En cierta manera el film hace hincapié en este aspecto aunque no se posiciona al respeto, por lo cual le convierte en la pura anécdota de un escritor que quiere ir mas allá en el periodo de investigación de la obra.
Así pues podríamos describir a Capote como un film un tanto inoportuno, que aunque ciertamente resulta incoherente con el discurso personal que requiere un trabajo sobre la gestación de A sangre fría, ni traza caminos para la reflexión sobre la peculiar situación, resulta un film interesante respecto a la puesta en escena y los actores, subrayando sobretodo la interpretación de Seymour Hoffman y Catherine Keener en el papel de Capote y Harper Lee. Un film de actores donde tanto la trama como la idea se quedan muy por debajo.
