18 de Enero de 2006
El niño de Jean Pierre y Luc Dardenne por Albert Pons
Últimamente son varias las películas de producción o coproducción francesa que sorprenden por su calidad dramática, por la radicalidad en los sistemas de producción y la búsqueda de renovación en el lenguaje cinematográfico. Teniendo en cuenta que Francia lleva consigo toda la historia del cine como tradición y que la industria estadounidense ocupa gran parte de las pantallas de países europeos, causa verdadera emoción al espectador cinéfilo encontrarse con joyas como Les amants réguliers de Philipp Garrel o la presente L’enfant de los cada vez más conocidos hermanos belgas Jean Pierre y Luc Dardenne.
Des de 1978 hasta 1987, que realizaron el cortometraje Il court… il court le monde y su primer largo de ficción Falsch, la producción de los Dardenne estaba dirigida hacia los documentales, aunque es verdad que en su caso aún se nos hace difícil trazar líneas fronterizas entre la ficción y el documental, sobretodo teniendo en cuenta la posibilidad de reconstrucción de una historia y la utilización de la cámara y los actores en sus films. Asi pués su carrera cinematográfica empieza con el documental Le chant du rossignol, y hasta Regard Jonathan/Jean Louvet, son oeuvre realizaran seis documentales, la mayoría de ellos con ciertas implicaciones sociales. El éxito mediático de su cine apareció con Je pense à vous y La promesse donde fusionaron la puesta en escena, la estética realista, de “esta sucediendo” del documental, con la dirección actores, el “escenario filmico” y más gente en la producción. El resultado se podría consolidar como una de las propuesta más equilibradas, consecuentes y a su vez sorprendentes de las últimas tendencias cinematográficas en Europa.
Debido a la fuere carga de realismo, que en ciertos caso nos provoca a cuestionarnos la posibilidad de concebirlo como un falso documental, es inevitable trazar comparaciones con el neorrealismo italiano, en films como “El Limpiabotas” de Vittorio de Sica, el cine de carácter antropológico de Bert Haanstra, los films de propaganda bélica de la segunda guerra mundial o los nuevos cines (en especial la novelle vague francesa y sus antecedentes). En el caso de El niño, el tempo del film es más rápido respecto a sus antedecesoras, y lo consigue acudiendo a los jump cuts. Elemento característico de los nuevos cines y que en esta ocasión, sumado a un acercamiento temático y de caracterización de personajes topa de lleno con Pickpocket de Robert Bresson, Al final de la escapada de Jean Luc Godard y las películas más radicales de François Truffaut.
Los Dardenne se han caracterizado por un cine personal y libre que año tras año han ido perfilando hasta conseguir una simbiosis entre todos los elementos de la creación de un film, que les ha llevado a la solidificación de una mirada muy particular y característica. Esta aura autoral pasa por la repetición de actores en los diferentes films, como es el caso de Olivier Gourmet, el distanciamiento con la historia y acercamiento a la apariencia de objetividad, la frialdad expositiva, la renuncia al contraplano, la supresión de la barrera referencial, la cámara en mano, el silencio, la cadencia en el ritmo y la elección temática. En El niño se plantean temas como la venda de bebes, las dificultades de un joven para entrar en el “mundo de los adultos”, la sobre vivencia, el amor urbano, las vidas de adolescentes descentrados y concluye posesionándose claramente en la resolución de estos conflictos, contraponiendo elementos como la influencia de la sociedad, la estructura industrial, la educación, la juventud, etc…
Finalmente, no seria justo acabar este comentario sin destacar la interpretación de Jéremie Reñiré y Déborah François, junto el ya habitual director de fotografía de los Dardenne Alain Marcoen.
El niño. Cine en estado puro.
Albert Pons Martinez
Albert Pons Martinez a las 12:25 AM | Referencias 0