Abril 23, 2009
Un cuento sobre ayudar a los otros
Ayudar a otra persona no es fácil. Puede que la persona no quiera la ayuda o, peor, que la quiera tanto que se convierta en dependiente de la ayuda de otros y jamás sepa ayudarse a sí misma. Si sobreprotegemos demasiado a alguien, jamás aprenderá la lección que le manda su pesar. Así, ayudar se convierte en un arte: ni demasiado, ni demasiado poco. Acompañar y a veces observar a distancia, pero nunca entrometerse demasiado en el ciclo del otro. Por muy oscuro que sea su pozo. Así interpreto ese precioso cuento, sacado de un maravilloso libro que estoy leyendo:
Una vez un hombre se encontró un capullo de mariposa. Un día apareció una pequeña abertura, de modo que se sentó a observar la mariposa durante varias horas mientras esta trataba con fuerza de atravesar aquel agujerito con su cuerpo. Entonces pareció dejar de hacer ningú progreso. Daba la impresión de que la mariposa hubiese llegado al límite de sus posibilidades.
El hombre decidió ayudar a la mariposa: cogió unas tijeras y cortó el trocito de capullo que quedaba. La mariposa salió entonces fácilmente, pero tenía un cuerpo hinchado y unas alas pequeñas y arrugadas.
El hombre continuó observando a la mariposa porque esperaba que, en cualquier momento, las alas aumentarían de tamaño y se extenderían para poder aguantar el cuerpo que, a su tiempo, se contraería. No sucedió ni lo uno ni lo otro; de hecho, la mariposa se pasó el resto de su vida arrastrándose por ahí con un cuerpo hinchado y alas arrugadas. Jamás pudo volar.
Lo que el hombre, con su bondad y su prisa, no comprendió fue que el limitador capullo y el esfuerzo necesario para atravesar la abertura eran la forma del Creador de obligar a que el fluido del cuerpo de la mariposa se transformase en sus alas. Esta estaría lista para volar una vez que lograse su libertad respecto del capullo, a su debido tiempo.
"La mujer que se sueña a sí misma". Pamela A. Field.
Enero 13, 2009
Un cuento para quejicas
Después del último post quejica... uno para depurar toxinas. Un cuento del Talmud, que cuenta Jorge Bucay en el libro "Déjame que te cuente": El portero del prostíbulo. Lo explico resumido:
Había una vez un hombre que trabajaba como portero de un prostíbulo. Su padre también lo había sido, y su abuelo. Pero el dueño murió y lo compró un ambicioso empresario que decidió despedir al hombre porque era analfabeto.
El hombre pensó en qué podría trabajar ahora y, como tenía maña arreglando cosas rotas, decidió hacer esto. Pero necesitaba herramientas, que pensó comprar con la indemnización que le habían dado. El problema era que en el pueblo no había ninguna ferretería, tenía que ir al pueblo de al lado, dos días de camino.
Así lo hizo y, nada más volver, el vecino le pidió prestado un martillo. Se lo dejó y, al día siguiente, el vecino le dijo que aún lo necesitaba y preguntó si podía vendérselo, ya que él no tenía tiempo para ir al pueblo de al lado a comprarlo. A cambio, le pagaba el precio del viaje, más el del martillo.
Aceptó y, cuando volvió, otra persona del pueblo se había enterado de su trato con el vecino y quería comprar más herramientas. Corrió la voz y pronto el hombre pudo montar su propia ferretería en el pueblo, incluso ampliarla y crear un taller propio de construcción de herramientas. En diez años, se había convertido en el hombre más rico del pueblo.
Un día, decidió donar una escuela a sus convecinos y le organizaron una cena de homenaje. El alcalde le pidió que firmase en la primera página del libro de actas de la nueva escuela. Y el hombre dijo:
-Sería un honor, pero no sé escribir, soy analfabeto.
A lo que el alcalde respondió, sorprendido:
-¿Usted ha construído un imperio industrial siendo analfabeto? Me pregunto qué habría hecho si hubiese sabido leer y escribir.
A lo que el hombre respondió:
-Sería el portero del prostíbulo.
Diciembre 31, 2008
Mi mejor blog del 2008
Sin ánimo de menospreciar a nadie, que se hacen muchas cosas buenas por ahí, pero personalmente, el blog más interesante al que me he apuntado este año es Hábitos Vitales. Ideas para mejorar tu vida, tu trabajo, tus finanzas, tu forma de hacer las cosas... De lectura rápida y para hacer pensar.
Octubre 30, 2008
Un cuento sobre el amor en los tiempos del copyleft
Había una vez... un hombre solo. Muy, muy solo. Estaba tan solo que no recordaba si fue diferente alguna vez. Tan, tan solo que perdió la noción de su propia soledad.
En contadísimas ocasiones, cuando estaba cansado, había bebido o vivía un disgusto, su desterrado corazón conseguía superar las murallas y laberintos que le había construído. Sentía entonces el dolor y la tristeza y el calor de la esperanza, del no eres ningún monstruo, te mereces que te amen.
Uno de esos días, una noche, decidió que ya bastaba. Cogió papel y lápiz y escribió:
Querida desconocida.
Después, tachó lo de querida. Y siguió:
Desconocida,
Me llamo Pablo. Tengo 34 años y estoy desesperadamente solo. Vivo en una ciudad de Europa, allí donde la gente se encierra en sus casas y nadie conoce a nadie. He intentado durante años acallar a mi corazón pero sigue escapando de las prisiones donde lo entierro y me grita que tú existes.
Si palpita tu corazón al leer este mensaje, será que el mío tiene razón y entonces, por favor, ponte en contacto.
Sin dejar tiempo a la mente de echarse atrás, colgó la carta en su web, junto a una dirección de Gmail.
Era, lo sabía, meter un mensaje en una botella y lanzarla al mar. Quizás por eso pudo hacerlo, porque la posibilidad de éxito era tan remota que no peligraba su segura soledad.
Algunos leyeron la carta y les gustó y se ofrecieron a publicarla en sus webs. Pero Pablo se negó. Rotundamente. Ferozmente. De ninguna manera. Era _su_ carta. Nadie la debía copiar.
Mientras, como sucede tantas veces en la historia de la humanidad, alguien, al otro lado del planeta, se sentía tan solo como Pablo, había tratado también de enmudecer a su corazón y decidió, también una noche, escribir una carta. Vivía en Ciudad de México y se llamaba Juan.
La carta de Juan recaudó admiradores que le pidieron replicar sus letras y, al contrario de Pablo, Juan accedió a ello. Quizás porque estaba más desesperado, quizás porque tenía más esperanza. El mensaje de amor saltó de web en web, de blog en blog, de foro en foro y decenas, cientos, miles de mujeres suspiraron por ser las elegidas.
No cabría ni decir que Pablo siguió solo hasta la muerte y que Juan fue abuelo y bisabuelo y vivió rodeado de personas que le amaron.
Copyright 2008 Mercè Molist.
Verbatim copying, translation and distribution of this entire article is permitted in any digital and no commercial medium, provide this notice is preserved.
Julio 20, 2008
Para llorar
La historia dice que estas dos personas recogieron un cachorro de león al que llamaron Christian.
Tristemente se hizo tan grande que no pudieron hacerse cargo de él. Por lo que decidieron que viviera como un león salvaje.
Después de un año, decidieron viajar a África para verlo. Les advirtieron de que el león no se acordaría de ellos.
El video fue grabado el día en que se encontraron.
http://www.cyberthing.net/video-play.php?id=105
(Via la llista de les Ciberdones)
Actualización 22/07/08: La historia, en texto: Christian, the lion who lived in my London living room.
Marzo 10, 2008
¿Y para cuándo un día del hombre? Si ej que...
LA MUJER "INVENTÓ" EL FUEGO
"Muchos expertos actuales atribuyen a las mujeres descubrimientos tales como el control del fuego, o les conceden la mayor parte del protagonismo en la conformación de las estructuras de comunicación social y de la expresión verbal. Evidencias arqueológicas presentan también a las mujeres como inventoras de los adelantos más notables de la prehistoria: utensilios de piedra, procesos culinarios, horticultura/agricultura, domesticación de algunos animales, sistemas de almacenaje (cerámica) y procesamiento de alimentos, prácticas curativas, rituales religiosos, tejido y un largo etcétera".
¿QUÉ HACÍAN LOS HOMBRES EN LAS SOCIEDADES MATRIARCALES?
"Durante al menos la mitad de nuestro proceso evolutivo de algo más de cuatro millones de años, mientras las hembras se ocuparon de criar y cuidar las crías y de recolectar vegetales, tubérculos y semillas para su alimentación común, eso es estando inmersas en una vida social notable, los machos, por el contrario, se relacionaron poco entre sí, viviendo independientemente la mayor parte del tiempo, salvo, quizás, cuando se veían obligados a defender al grupo o cuando, por agotamiento de recursos alimenticios, debían desplazarse distancias apreciables".
LA SOCIEDAD MATRIARCAL MURIÓ DE ÉXITO...
"La horticultura derivó directamente de las observaciones hechas por las mujeres durante los miles de años que ejercieron como recolectoras, que debieron de ejercer un pleno control sobre esa fundamental actividad -la caza era inapreciable y esporádica- hasta que cambios medioambientales y/o el incremento demográfico -que forzó el aumento de la producción de alimentos- demandaron una gradual incorporación del varón en las labores agrarias".
Y LOS HOMBRES NO TUVIERON LA CULPA
"No obstante, en el proceso de sumisión de la mujer al varón no cabe buscar ninguna conspiración de éste, ya que el lamentable resultado de la discriminación sexual se debió, fundamentalmente, a una cuestión de eficacia en la producción de alimentos: cuando el cultivo intensivo -por el incremento de la población- requirió más extensión y fuerza, tuvo que comenzar a practicarse en terrenos alejados del hogar y debió emplearse mucho tiempo para mantener en buen estado los sistemas de riego y otras estructuras; en esas circunstancias, sólo el varón, dotado de más fuerza física y capaz de desligarse de la actividad reproductiva y de crianza, pudo hacerse cargo de las tareas de supervivencia. El varón se convirtió en el proveedor que nunca había sido antes y la mujer quedó atada a su función como reproductora y encargada de las tareas del hogar, actividades que fueron perdiendo prestigio en la misma medida en que comenzaron a valorarse los excedentes productivos que originarían nuestra civilización".
Continuar leyendo»Febrero 28, 2008
No estarás sola
No estarás sola.
Vendrán a buscarte batallones de soldados
que a tu guerrilla de paz se han enrolado.
Y yo en primera fila de combate
abriendo trincheras
para protegernos, mi guerrillera.
No estarás sola.
Te saludarán a tu paso en mil idiomas, con mil lenguajes
la gente a la que despertaste en cada viaje.
Los que dormían en las calles.
A los que preguntaste
por su esperanza, por su desastre.
No habrá distancias
que no cubra cualquier hombre que te busque.
No habrá rincón en que tu nombre no se pronuncie.
No habrá misterio o duda en que tu presencia no luzca,
faro solitario en ausencia de paz,
en tiempos difíciles, estrella polar.
Sola nunca, nunca estarás.
(...)
Ismael Serrano. Los Paraísos Desiertos.
Junio 22, 2007
Un cuento que nació en el FIRST
There was a time... when pigs flew and turtles sang.
On these old days,
men were men
and women,
women.
Everybody made his or her job, that was not what we now understand as men and women jobs.
Men didn't need to be an-emotional to be considered men.
And women didn't need to be mental idiots to survive.
They lived in relative harmony but... it was boring. So, God told them: -Well, Life's a game and a game and a game. Do you want to start a new game?
-Please.
And, then, there was The Chaos.
Which is the game's mission? They said.
-To come back to harmony, but with better skills.
Copyright 2007 Mercè Molist.
Verbatim copying, translation and distribution of this entire article is permitted in any digital and no commercial medium, provide this notice is preserved.
Mayo 18, 2007
La Tacirupeca
Bai la Tacirupeca por el quebos, docuan de topron, ¡saz! el bolo.
-Laho Tacirupeca - jodí el bolo.
-Laho bolo - jodí la Tacirupeca.
-¿Dedon vas Tacirupeca?
-Voy a la saca de mi talibuea.
-¿Y qué vaslle en la tatices?
-Volle... chele, telacocho, chocobiz...
-Rope, vas por el nomica mas golar -jodí el bolo -Si vas por tees nomica, rasgalle tesán.
-¡Oh! Ciasgrá, bolo. - Y se fue dotancan - Rilatra, rilatra, rilatra.
Al boca de un taro...
-Cot, cot.
-Sapa, sapa, que la tapuer taes tabiera.
-¡Oh, talibuea! ¡Qué joso más desgran nestié!
-Son rapa tever jormé.
-¡Oh, talibuea! ¡Qué jasreo más desgran nestié!
-Son rapa teiro jormé.
-¡Oh, talibuea! ¡Que tesdien más desgran nestié!
-Son rapa temerco jormé!!!!!
Y el bolo, a la Tacirupeca se la miocó.
Nif.
(gràcies, Dolors, por enseñarme este tocuen)
Abril 18, 2007
El día que entré en Internet
(original en catalá a sota)
El día que entré en Internet, no hubo rayos en el cielo ni artificios, estaba sola en una habitación sin ventanas, enfrentándome al miedo de entrar en un mundo desconocido sin saber las instrucciones
El día que entré en Internet aprendí que las cosas siempre acaban funcionando, si te fijas. ¿Qué era ACK? ¿Qué era Trumpet? Eran piezas de un juego lógico que nunca más me abandonaría, del no entender al comprender, si le pones tiempo y voluntad.
El día que entré en Internet descubrí que hay personas que te ayudan, si lo pides. No por dinero sino por la irresistible necesidad de enseñar aquello tan genial que has descubierto: -Hey, ven, mira, sígueme por este camino. Lleva a la fuente más bonita del bosque. Y entendí que se contagia y que acabas haciendo lo mismo.
El día que entré en Internet se derrumbaron mil cosas que daba por sabidas. Que aquello tan claro de tener un DNI no estaba tan claro en otros países. O que los del pueblo de al lado no eran todos unos ogros. Que pensar diferente no era delito. O que a veces hay que decir no a la autoridad.
El día que entré en Internet conocí la importancia de mis derechos y de replantearme cómo están montados el individuo y la sociedad.
El día que entré en Internet brotaron en mi semillas que habían estado latentes porque no tenían tierra donde crecer. El deseo y la certidumbre de que era posible un mundo mejor. La proyección hasta el infinito de explorar el exterior y, a la vez, un rayo de conciencia hacia el interior.
El día que entré en Internet encontré allí una cosa que no esperaba encontrar nunca: gente como yo.
El día que entré en Internet no sabía que servidora, la asocial, se convertiría en un puente. Y que con miles de Moisés llevaríamos a la humanidad a aquella fuente de aquel bosque para que brotasen en ella las semillas que había olvidado. Ni para bien ni para mal. Por pura evolución.
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EL DIA QUE VAIG ENTRAR A INTERNET
El dia que vaig entrar a Internet, no hi va haver llamps al cel ni artificis, era sola en una habitació sense finestres, enfrontant-me a la por d'entrar en un món desconegut sense saber-ne les instruccions.
El dia que vaig entrar a Internet vaig aprendre que les coses sempre acaben funcionant, si t'hi fixes. Què era ACK? Què era Trumpet? Eren peces d'un joc de lògica que ja mai més em deixaria, del no entendre al comprendre, si hi poses temps i voluntat.
El dia que vaig entrar a Internet vaig descobrir que hi ha persones que t'ajuden, si els ho demanes. No per diners sinó per la irresistible necessitat d'ensenyar allò genial que has descobert: -Ei, vine, mira, segueix-me per aquest camí. Porta a la font més bonica de tot el bosc. I vaig entendre que s'encomana i que acabes fent el mateix.
El dia que vaig entrar a Internet van ensorrar-se mil coses que donava per sabudes. Que allò tan clar de tenir un DNI no era tan clar en altres països. O que al poble del costat no eren tots ogres. Que pensar diferent no era delicte. O que a vegades cal dir no a l'autoritat.
El dia que vaig entrar a Internet vaig conèixer la importància dels meus drets i de replantejar-me com estan muntats l'individu i la societat.
El dia que vaig entrar a Internet van brotar en mi llavors que havien estat latents perquè no tenien terra per créixer. El desig i la certesa que era possible un món millor. La projecció fins l'infinit d'explorar l'exterior i, de retruc, un llamp de consciència cap a l'interior.
El dia que vaig entrar a Internet vaig trobar-hi una cosa que no esperava trobar mai: gent com jo.
El dia que vaig entrar a Internet no sabia que servidora, l'associal, es convertiria en un pont. I que amb milers de Moisès portaríem la humanitat a aquella font d'aquell bosc perquè brotessin en ella les llavors que havia oblidat. Ni per bé ni per mal. Per pura evolució.
Abril 03, 2007
Me aburro
¿Dónde se ha metido todo el mundo? ¿Por qué nadie responde mis mails? Estamos a martes santo y parece que estemos a sábado. Eoooooo! Me aburro :)
A lo mejor me está pasando lo que al del cuento que cuenta Jorge Bucay en su precioso libro "Déjame que te cuente..." y que estoy volviendo a leer por enésima vez. Lo resumo. El cuento se titula ¿Quién eres?
"Aquel día, Sinclair se levantó como siempre, a la siete de la mañana. Como todos los dias, se duchó, se afeitó, desayunó, se vistió y bajó a la calle. Antes miró, como siempre, en el buzón pero, por primera vez en su vida -era muy sociable y relacionado-, no había cartas. En la calle, encontró a un conocido, lo saludó pero este ni se inmutó.
Fue a casa de su amigo Mario. Llamó a la puerta y cuando Mario abrió la puerta, le espetó: "Perdón, señor, ¿nos conocemos?". Lo mismo le pasó los días siguientes con amigos y conocidos: nadie le reconocía. Y seguían sin llegarle cartas. ¿Era una confabulación? ¿Había hecho algo que ofendiese a todos a la vez?
Sin saber cómo ni por qué, se había convertido en un desconocido, un ausente, un nadie. En su mente aparecía un pensamiento, como un martilleo: la pregunta que los demás le hacían y que él mismo empezaba a hacerse: ¿Quién eres?
¿Sabía contestar a esta pregunta? Conocía su nombre, su domicilio, la talla de su camisa, su número de DNI. Pero, fuera de eso, ¿quién era verdadera, interna y profundamente? Sus gustos ¿eran suyos? Sus creencias ¿eran él? ¿O eran, como tantas otras cosas, un intento de no defraudar a quienes esperaban que él fuera quien había sido?
Algo empezaba a estar claro: ser un desconocido lo liberaba de tener que ser de una manera determinada. Fuera como fuera, nada cambiaría en la respuesta de los demás hacia él. Podía actuar como quisiera, sin buscar la aprobación del mundo. Podía reír o llorar... Pero por él, y no por los demás. Ahora, por fin, sabía que su propia existencia no dependía de los demás.
Se durmió tan tranquilo y el día después, cuando salió a la calle, amigos y conocidos le saludaron como si no hubiese pasado nada. Todo había vuelto a la normalidad... salvo él, que nunca más tendría que rogarle a nadie que lo mirara para saber que estaba vivo, que nunca más tendría que pedirle al exterior que lo definiera, que nunca más se sentiría presionado a ser lo que los demás quisieran, que nunca más sentiría miedo al rechazo."
Febrero 18, 2007
Prou plou
Ahir, plovia prou com per mostrar els palmells al cel, fent cassoleta, i en poc hi havia un bassal d'aigua, com a la font.
Plovia tant que si miraves de cara els núvols les gotes et feien petons.
Ahir plovia i, si et deixaves tocar la pell, eren pessigolles d'aigua. I carícies.
Plovia prou perquè les plantes es recordessin que eren vives. I respiressin.
Va ploure tant que hi hagué trons, prous per pensar si calia aillar el router.
Va ploure prou per ser una pluja.
Plovia tant que obria el cor a donar gràcies.
La mare aigua. La mare pluja. Et protegien amb la seva densa capa.
Feia tant temps que no plovia que era un miracle tornar a sentir el cant de les gotes damunt les fulles i les teulades.
Va ploure prou per fer neteja, com una dutxa.
Plovia tant que feia riure.
Ahir va ploure, primer ben fort, després suau.
Va ploure prou per no oblidar que ve la calma després dels trons.
Copyright 2007 Mercè Molist.
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Diciembre 16, 2006
Cuentos serie Nano: "El tapón de los oceanos" (català)
Va ser una nit de Reis quan se li acudí la idea. L'única nit de l'any en què els homes i les dones es posaven d'acord per escenificar l'existència de la màgia. Disfressada, és clar, de mentida consensuada per als infants però, al lloc més profund dels cors dels grans, record sagrat d'una energia que ens fa regals.
Diciembre 03, 2006
Cuentos serie Nano: El país de las nubes (català)
Fa molt i molt de temps, quan les granotes portaven corbata i els porc-senglars saltaven pel mar, hi havia un país on tothom estava trist. Sempre era gris el seu cel i no hi creixien flors. El sol s'espantava d'aquella gent tan pansida i, quan passava pel damunt, demanava al vent que portés núvols on amagar-se.
Els nens no coneixien els jocs ni els contes ni les llaminadures. L'alegria no existia als diccionaris. Si algú sentia un assaig de somriure, el tallava en sec, temerós del comportament anormal. A ningú li semblava dolenta la tristesa. Sempre havia estat així. Per què preguntar-se si era possible ser diferents?
Noviembre 26, 2006
Cuentos serie Nano: "Internamiento" (català)
Havíem quedat al parc amb la Laia. Tenia mitja hora de camí, o sigui que vaig posar-me la jaqueta, vaig agafar la bossa i vaig anar cap a la porta. El gest familiar, abans d'obrir-la, de mirar enrere, que la casa estigués en ordre. Vaig girar la maneta i la força de la rutina es va quedar travada allí.
Era impossible obrir la porta. Estirava i estirava, la vaig sacsejar. No hi havia manera. Vençuda, vaig fixar-me en una substància que sobreeixia de les juntes i el solc on la porta s'ajunta amb el marc. Semblava silicona. Vaig provar de tallar-la amb un ganivet de cuina. Era tova, però no es deixava partir.
Noviembre 19, 2006
Poema de tardor
Els arbres són d'or i de sang
i diu en Lluís que n'ha vist de blaus
(en Lluís té 3 anys :)
Cuentos serie Nano: "Puesta de sol en el avión" (cat)
Este año me he dedicado a escribir cuentos y, en vez de publicarlos en Internet, como era costumbre, mandarlos a premios literarios. Escribí una serie de 7 cuentos llamada Nano, porque todos tienen, de alguna u otra forma, con más o menos profundidad, relación con la nanociencia.
No ganó ninguno. Ni juntos ni por separado. Ni un premio de consolación. Buscaba dinero y fama y conseguí gastar una considerable cantidad en cientos de fotocopias y envíos postales de voluminosos paquetes.
El primero que no ganó coincidió con una entrevista en la tele a no sé qué consagrado y viejo escritor. Le acababan de dar un premio y le preguntaron qué le parecía. Su comentario me sigue haciendo sonreir. Fue, más o menos: "Pues qué quieres que te diga. Me lo podían haber dado de joven, que era cuando lo necesitaba".
Total, que es otoño, los árboles se desprenden de sus hojas y yo me iré desprendiendo de estos cuentos, publicándolos en la red. Interpreto este fracaso como una señal de que mejor vuelva a dedicarme a experimentar con el hipertexto, que es lo que me divierte. No hay premios para esto, pero tampoco competencia :)
Los cuentos de la serie Nano están escritos en catalán. Excepto el primero, el híbrido castellano-catalán "La fada i el dragón", que publiqué en la red hace unos días.
Ahí va el segundo: Posta de sol a l'avió
Críticas constructivas bienvenidas. A ver si descubro por qué no les gustó.
Octubre 14, 2006
Cuento xarnego
En mi poco humilde opinión, este es el cuento más bonito que he escrito jamás. El argumento y el final no son brillantes, pero las palabras, la musicalidad de algunas frases y párrafos, la escritura llega en algún punto a la preciosidad.
Francamente, no me daría ninguna vergüenza aprovecharlo para hacer algo de pasta, presentando el cuento a un concurso literario (aunque los jurados de estos premios no suelen estar de acuerdo conmigo :)
Pero no puedo presentarlo a un concurso de literatura catalana, porque no está todo en catalán. Ni puedo presentarlo a un concurso de literatura castellana, porque no está todo en castellano. Está en ambos. Mezclado.
Pa tí, Interné, la única que me entiende :)
Agosto 18, 2006
Versos d'un conte d'estiu
Platja
El mar fa l'amor amb la platja
i esclata en escuma blanca
(Afrodita neix amb cada onada)
Muntanya
Podria sentir amb les cames
els homes que m'he follat.
Ells no m'han follat.
Agosto 08, 2006
Noche de un cuento de verano
Estaban sentados juntos, en dos cómodas tumbonas de ropa, en la terraza. Miraban el cielo sin estrellas de una noche de verano. Acababa de caer una estrella muy brillante y fugaz y ambos se habían cogido las manos, en silencio. Ella había pensado un deseo y dejó que la mente lo repitiese un par o tres de veces, para asegurar la efectividad de la magia estelar. Siempre lo hacía. Pasó un instante antes de que él dijese: -¿Has visto?. Y ella, con una sonrisa, asintió. Se había parado el tiempo, aquella noche.
Él apuró las últimas gotas del Daiquiri que tenía en la mesita de cristal, a su izquierda. Se giró hacia ella, que continuaba mirando el cielo, acurrucada en la tumbona, con la mano en la de él, sintiendo su compañía. Poco a poco, los ojos de ella pasaron del cielo a los ojos de él, los cerró, perezosa, y los volvió a abrir, acompañándolos con un beso de lejos. -¿Vienes a la cama? - dijo él. Y, sin esperar la respuesta, se acercó a ella y le devolvió, labios contra labios, el beso.
-¿Cuándo volverán papá y mamá? - preguntó ella.
-Espero que nunca.
Copyright 2006 Mercè Molist.
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Agosto 02, 2006
Mis Curiosidades Literarias: Chari
Siempre me apetece escribir en las noches de verano. Algo habrá en el aire, las estrellas, los árboles, no sé. Fue una noche de estas cuando escribí mi primer y único cuento en castellano: Chari. Un cuento corto en hipertexto.
No suelo usar las vidas de otras personas para inspirarme en mis cuentos, bastante tengo con mi imaginación y el hecho de que ya escribo sobre otra gente en el trabajo, ¡no haré lo mismo cuando escribo por gusto!
Pero esta vez fue diferente, porque me lo pusieron a huevo...
Continuar leyendo»Mayo 03, 2006
Mis curiosidades literarias II
Siempre me ha gustado leer y escribir cuentos de princesas salvadas, rescatadas, despertadas, encontradas, incluso raptadas.
Cuando llegué a Internet, la traducción de estos cuentos estaba clara para mí: el hacker que entra en el ordenador de la chica, le deja un mensaje: Te Quiero. Y ella dice: Sí.
Siempre quedaba, claro, la duda implícita de si la princesa acababa casándose en la realidad con la misma persona virtual de quien se había enamorado. Esto cuenta TXT.
El problema llegó cuando me encaprichaba de alguien en Internet. Automáticamente, se creaba un link con el cuento e imaginaba que aquella persona entraba en mi ordenador. Las paranoias eran de cine.
Hasta que decidí dos cosas:
a. Cambiar el final del cuento y, cuando la chica sabe que alguien está en su ordenador, hace format c:
b. No enamorarme jamás de alguien a quien no conozca físicamente.
Curiosamente, desde entonces no he vuelto a amar :)
Mayo 01, 2006
Mis curiosidades literarias I
El cuento más corto que he escrito:
Hi havia una vegada un home que vivia sol i un dia es va mirar al mirall i va veure que no era ell i decidí canviar no res perquè ja estava bé així.
Trad: Había una vez un hombre que vivía solo y un día se miró en el espejó y vió que no era él y decidió no cambiar nada porque así estaba bien.
El poema más corto que he escrito
Amor perdut sense tenir,
petons suaus que mai vaig fer
Trad: Amor perdido sin tener,
besos suaves que nunca dí
