Diciembre 11, 2010
La importancia personal
Si me preguntasen qué concepto psicológico me ha "tocado" más este año, creo que diría el de la "importancia personal". ¿Cómo lo definiría? Es el gran recurso para las personas que tienen baja autoestima, sentirse importantes, la ostia qué bueno soy, soy mejor que los otros, para tapar sus debilidades ante sí mismos. Es un remedo, una copia barata de la autoestima auténtica.
¿Y qué es la autoestima? Alguien me lo definió con un ejemplo que me ayudó mucho a entenderlo: imagina que vas a una boda y te has puesto un vestido "raro". Alguien te para y te dice que llevas un vestido horroroso. Si tienes baja autoestima, estarás sufriendo toda la boda porque te sientes ridículo. Si tienes alta autoestima, pensarás que a tí te gusta el vestido, oiga, y que allá cada cual con sus opiniones.
En ese ejemplo, la importancia personal se ofendería un huevo, mira qué me ha dicho, qué se ha creído, pues anda que a él le queda bien esa corbata. La importancia personal siempre se siente herida por las críticas, porque yo soy lo más y tú eres una mierda.
El problema de la importancia personal es que no te deja ver con claridad las situaciones, porque las percibes a través del filtro del yo soy la ostia y el que no piense así es mi enemigo. Para practicar con ella, he usado el siguiente truco: imaginarla como una persona, yo misma, que está frente a mi, entre yo y lo que quiero ver. Y pedirle que se aparte.
Cuando se aparta, zas, puedo ver con claridad las cosas, por dónde van los tiros, qué debo tener en cuenta y qué es mejor relativizar, dónde me estaba emperrando en chorradas y qué me cegaba.
Es muy, muy interesante. Me sabe mal no poder explicarlo mejor, es algo que hay que vivirlo, pero espero que le sirva de pista a quien interese.
Octubre 21, 2009
La industria cultural: esa huerfanita
Estaba mirando el video Parasites Business, buena obra de propaganda creada por la Coalición de Creadores e Industria de Contenidos y CoPeerRight Agency, cara a la batalla que ya ha empezado para la modificación de la Ley de Propiedad Intelectual, que debería tener cara y ojos a finales de año.
Aparte de que no contribuye más que al aburrimiento del que hablaba en el anterior post, el vídeo me ha hecho pensar en cómo representa de bien la industria cultural el arquetipo del huérfano. (Hace un tiempo que asisto a un taller de arquetipos, una excelente forma de conocerse a una misma, que ya sabéis que me gusta, y el arquetipo del huérfano es una de las principales figuras.) Lo explico:
Hay muchas personas, y añado instituciones, que están clavadas en este arquetipo y lo estarán hasta su muerte. Son lo que llamamos coloquialmente gente que va de víctima y no mueve un dedo para salir realmente del pozo. Todos sus esfuerzos se dirigen a reafirmar su papel de víctima ante los otros y a eludir cualquier tipo de responsabilidad que puedan tener por haberse metido en el pozo. Pueden pasar así, ya digo, años hasta morir, sin darse cuenta de que están anclados en el huérfano y esperando inútilmente que alguien les venga a salvar, desconocedores de que sólo pueden salvarse a sí mismos.
Las características clave del huérfano, cuando no quiere salir de aquí ni darse cuenta, son el cinismo, la ruindad, el masoquismo o el sadismo: usan el rol de víctima para manipular el entorno. Aseguran haber sido traicionados, discriminados, victimizados y la culpa siempre, siempre es de los otros. Están convencidos de que ellos no tienen ninguna culpa de lo que les pasa y, por tanto, no pueden hacer nada por su cuenta para salir del dolor en que se han metido.
El huérfano no se cree capaz de salir del pozo por sus propios recursos. Su única baza es manipular a los otros para que le ayuden. ¿Os suena? Y no se cree capaz porque le es imposible mirar a su interior y darse cuenta de sus errores, contemplar su propia herida, que en el caso del que hablamos sería la ínfima calidad de la producción cultural en las últimas décadas, que muchas pelis nos las bajamos porque no las iríamos a ver pagando.
Como digo, la gran baza del huérfano, que se siente incapaz de actuar, es hacer actuar a los otros, manipularlos: tienes que ayudarme porque yo no sé cómo salir de aquí ni quiero hacer el esfuerzo de afrontar mi responsabilidad. Estás obligado a cuidarme porque soy un pobre huerfanito y la culpa es siempre, siempre de los otros. No le importará usar la crueldad, la mezquindad o la destrucción. No. Siempre estarán justificadas por su pobrecita situación de víctimas.
El huérfano es el arquetipo que sigue al inocente. Este vive en un paraíso del que un día se cae y se convierte en huérfano. En algún punto, el huérfano no quiere salir de su situación porque conoce este paraíso perdido y sabe que no funcionó. Por tanto, se convierte en un escéptico que, en el fondo, "sabe" que no hay solución posible y por eso no se mueve, prefiere manipular a los otros, a ver si le descubren algún otro paraíso del que no caerse.
¿Dónde se ha visto, aparte de otros huérfanos actuales como la banca, las constructoras o la industria automovilística, que un negocio dé la culpa de su bancarrota a todo el mundo menos a él mismo y pida ayuda a los políticos para que le salven? Huérfanos todos. Huérfanos puros.
La única solución para salir del huérfano es asumir tu responsabilidad en tu caída del paraíso. Reconocer que la has cagado y saber cómo. Sentir el dolor, que salga el veneno, pero no contra otros sino de tí mismo. Y, a partir de aquí, pensar qué recursos tienes en tu mano para dejar de sentir ese dolor, para dejar de sentir que estás perdiendo dinero a espuertas, para dejar de sentir que se acaba tu poder en la cultura, para dejar de sentir que los propios artistas te están abandonando. ¿Cómo puedes solucionarlo, con tus propios recursos? No con los que arranques a otros (léase a los políticos), no. Con tus propios recursos.
Sólo las soluciones que salgan de este razonamiento te ayudarán, querida huerfanita. El resto es victimización barata y que, de verdad, ya cansa.
Julio 08, 2009
Michael Jackson
Nunca pensé, en la vida, que escribiría un artículo con este título, pero la muerte de Michael Jackson me ha hecho pensar en tantas otras muertes de gente que se convirtieron en mitos -Marilyn Monroe, Elvis, Janis Joplin, por nombrar sólo algunos astros populares- y cómo sus caminos hasta la gran dama negra fueron tan parecidos.
Quienes seguís el blog sabéis que suelo referirme a un libro esencial para mí, "Mujeres que corren con los lobos", donde Clarissa Pinkola Estés analiza en profundidad diversos cuentos populares desde un punto de vista psicològico. Uno de estos cuentos, "Las zapatillas rojas", les viene como un guante.
El cuento va de una niña, pobre pero feliz porque ha aprendido a vivir con lo que tiene y "hacerse su propia vida a mano", a quien un día viene a buscar una mujer muy rica en su carroza y la lleva a vivir a su palacio. La bañan, la visten y tiran su vieja ropa al fuego. Entre esta ropa están unas zapatillas rojas que la niña se había hecho ella misma y que amaba. Desde entonces, a pesar de la riqueza que la envolverá, deseará más que nada en el mundo recuperar sus zapatillas y, un día, aprovechando un descuido de la mujer, comprará unas parecidas.
Pero las nuevas zapatillas rojas resultan chillonas para la comunidad en la que vive ahora, que las desaprueba, así como la mujer rica, que le prohíbe ponérselas. La niña lo hará a escondidas pero las zapatillas resultarán ser diabólicas, danzarán sin parar cuando se las ponga, fuera de su control, hasta dejarla exhausta. Le será imposible quitárselas y la única solución vendrá cuando un herrero, con un hacha, le cortará los pies.
Solución terrible que significa sólo dos cosas: o el cortar por lo sano la adicción o cortar la vida. No hay otra salida.
Esto sucede con aquellas personas geniales que crecen en un entorno que no las ama, que no valora sus cualidades y las maltrata, sea física o psicológicamente. La persona, en su infancia y adolescencia, no tiene herramientas para manejar eso. Intenta ser buena, pero adaptándose a ese entorno estéril, que no da alas a su impresionante creatividad, siente que muere en su interior. Intenta entonces ser mala, pero sólo recoge más desaprobación y muere su autoestima.
Este proceso maldito daña sus instintos. Pierde la conciencia de los límites sanos para ella misma. Crece como un monstruo, con una parte de ella medio muerta que intenta recuperar a toda costa. Para ello usará los típicos sustitutivos adictivos: sexo, drogas y otra dependencias. Pronto las necesitará para todo, para vivir, para darle la alegría de la vida que no siente, porque no tiene autoestima que le diga que es capaz de seguir sólo con sus propias fuerzas. Las necesitará para crear sus geniales creaciones, para enfrentarse al mundo exterior, para sentirse en calma y acallar al torturador interior...
Pero, como perdió sus instintos y la conciencia de los límites, estas ayudas a su autoestima, estas zapatillas rojas sustitutivas se convierten en carreras sin final, en un cada vez más alto, más fuerte, fuera de control. Este es el drama del genio. Su infinita soledad vital producto de su genialidad. Su inmensa falta de autoestima que le hace creer que el amor sólo está en el reconocimiento de los otros. Y, para ello, se ve obligado a seguir siendo el mito, con la ayuda de lo que sea, mientras su niño interior llora y llora, porque este no es el camino, esta no es su "vida hecha a mano", esto no es lo que auténticamente quiere.
Copio a continuación algunos fragmentos en los que Clarissa analiza el viaje salvaje de Janis Joplin, que bien podría ser el de Michael Jackson y tantos otros, genios reconocidos o no, de mayor o menor talla, quizás tú mism@ que me lees:
Continuar leyendo»Junio 03, 2009
Cambio de chip
He leído bastantes libros de psicología, de diversos autores y diversas corrientes. Y en todos o casi todos encuentro la misma coincidencia: el cerebro es un ordenador, super sofisticado pero ordenador al fin y al cabo, con sus programas, sus rutinas, sus aplicaciones que saltan cuando hay un suceso determinado, sus bugs... Y, como en un ordenador, es posible borrar programas e instalar otros.
La diferencia està en que no es tan fácil descubrir qué programas deben cambiarse, dónde encontrar los nuevos y cómo realizar el proceso. Según la Programación NeuroLingüística, se hace en un pis pas. Según otros, es más lento y requiere mucho voluntad. Pero, sea como sea, es posible.
La mayoría de los programas que tenemos en la cabecita son o se basan en creencias. Algunas de ellas son inhabilitadoras, lo que significa que nos bloquean en algunos aspectos de nuestra vida. La teoría es fácil: hay que detectarlas y cambiarlas por otras. ¿Pero cómo?
Imagina que un día descubres que tu yo es en gran parte asocial y que no te gusta tal como es. El siguiente paso será pensar en qué creencia se basa este comportamiento, que estará afectando posiblemente a buena parte de los programas de tu cerebro. La creencia puede ser: "El mundo es hostil". Ahora la tarea se divide en dos partes, que son complementarias:
1. Descubre, recordando, cuándo entró en tu computadora la creencia de que "El mundo es hostil". ¿Sucedió algo? ¿Fue una cadena de acontecimientos? ¿Dónde? ¿Cuándo? Rememora aquel día o momentos. ¿Quién estaba contigo? ¿Realmente todo el mundo es hostil o lo fueron en aquel instante preciso unas personas precisas de las que incluso puedes suponer el por qué de su comportamiento? En resumen: desfragmenta la creencia para que el frío análisis pueda poner las piezas en su sitio y restar potencia emotiva a la creencia.
2. Inventa una contra-creencia. Por ejemplo: "El mundo es acogedor". E instálala en tu ordenador. Puede ser mediante la repetición, con técnicas de meditación... Cada cual conoce qué le va mejor o encuentra en el camino sus métodos.
La mayoría de creencias que tenemos instaladas en el cerebro entraron en él cuando éramos niños, a través de los padres muchas de ellas (no critico con esto a los padres, que no hacían más que repetir lo que a ellos les habían instalado los suyos). Cuando las revisitamos ahora, de mayores, nos damos cuenta de que seguimos vistiendo con ropas talla 3 años, cuando tenemos 30. Que buena parte de nuestro mundo no es ni nuestro, sino de quienes nos inculcaron estas creencias. Y que vivimos, trabajamos y amamos en base a creencias adquiridas desde unas mentes infantiles.
Lo más difícil, para mí, no es cambiarlas sino detectarlas. Explorar cada uno de mis comportamientos y preguntarme el porqué, de dónde sale, de qué creencia. Requiere una atención y voluntad muy fuertes porque están tan imbuidas en mi día a día que se confunden, se esconden, es como mirarse a un espejo con los ojos cerrados.
Un truco para sacarlas a la luz es preguntarte: "¿Cuál es mi sueño incumplido?". Y acto seguido: "¿Cuál es la creencia que no me permite alcanzar mi sueño?". Y zas, la pillas. Puede ser algo que te parezca absurdo, como que en tu casa siempre se dio por hecho que quien ganaría mucho dinero sería tu hermano, y así lo acataste, creyendo que tú nunca sabrías ganar dinero y dedicando tus fuerzas a poner esta creencia en práctica. O que no está bien alzarle la voz a nadie y así estás, que jefe y amigos se chotean de tí. O que los hombres no lloran ni acceden a su zona de los sentimientos. O que las mujeres deben tener pareja para ser consideradas plenamente mujeres.
Si os gusta el juego, simplemente plantaros delante de los anuncios de la tele e id apuntando el montón de creencias, falsas creencias, destructivos virus que nos instalan o sincronizan con las que ya tenemos instaladas.
Mayo 28, 2009
"Internet expande nuestro yo animal e irracional"
Hoy ponemos a los internautas en el diván. Después de muchos meses buscando a alguien que pudiese hacernos una terapia de la red con propiedad, por fin descubrimos al madrileño Miguel Ponce, 41 años, médico especialista en psiquiatría en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Lleva una década en la red, así que pensamos: Algo sabrá. Él y su pareja tienen un portal, Psiquiatriaypsicologia.com, con información, tests, casos reales y lo que quieras, bajo licencia Creative Commons. Sí que sabe, sí.
(...)
-¿Tener un blog es exhibicionismo?
-En salud mental, lo que distingue una conducta normal de otra enferma es el grado en que esta se produce, así como las repercusiones personales y sociales que genera en la vida del individuo. Todas las personas necesitamos observar a los demás, eso implica que todos tenemos unas necesidades voyeuristas, y también necesitamos mostrarnos para recibir una recompensa narcisista, lo que quiere decir que también tenemos necesidades de tipo exhibicionista.
-¿Pero...?
-El problema mental aparece cuando estas actitudes se hacen excesivas, son exageradas o bien se consolidan como única forma de obtener placer. Con respecto a los blogs, es cierto que son escaparates exhibicionistas, pero no podemos entenderlo como la manifestación de una conducta enferma, siempre y cuando la persona no se centre excesivamente en sí misma, no manifieste actitudes excesivamente radicales y no desatienda sus obligaciones o compromisos en la vida cotidiana.
(...)
-¿Los cambios psicológicos que trae Internet pueden alterar los movimientos químicos de nuestras neuronas?
-Atendemos en estos momentos a un conjunto de problemáticas del individuo que tienen como denominador común una franca dificultad para controlar los impulsos, como consecuencia de una incapacidad general para exponernos al placer sin perder el control. Dicho de otra manera: la adicción al sexo, a las compras, a la comida, a las drogas, a las nuevas tecnologías, actualmente se explican como una desregulación de circuitos cerebrales establecidos entre el hipotálamo, la hipófisis y la corteza cerebral. Ello se debe a que el cerebro humano tiene un sistema de respuesta emocional relativamente primitivo y arcaico, que ha funcionado básicamente así durante miles de años. La exposición a todos estos agentes es muy reciente y, puesto que son elementos cuyo acertado manejo decide en gran medida quien podrá adaptarse y quien no, a la larga condicionarán cambios evolutivos en la especie, al igual que antes lo hicieron las guerras, el hambre o el aislamiento social.
-Concluyo, por lo que dices, que Internet favorece la sobredimensión del ego y, con él, las patologías asociadas, y sólo puede sobrevivir quien aprenda a controlarlo. ¿Es esta la lección que la red ofrece a la humanidad: aprender a controlar el ego?
-Sí. El empleo moderado de las modernas tecnologías requiere de un cierto autocontrol personal y un manejo razonable de las emociones. Su utilización precisa de un trabajo mental previo, en el que es importante tener claro quién es uno realmente y quién está al otro lado de la pantalla. Al igual que en otras facetas de la vida, existen ciertas reglas de juego donde el respeto a los demás es la primera premisa. Hay que asumir que la egolatría excesiva sólo conduce a la soledad y entender que la mente humana está conformada para pertenecer a un grupo. El hombre es un animal social, por lo que Internet es un medio complementario incapaz de reemplazar por completo las relaciones de la vida real. Necesitamos ver, oír, oler y tocar al otro para saber quién es y quiénes somos nosotros.
Toda la entrevista en: http://ww2.grn.es/merce/2009/miguelponce.html
Marzo 23, 2009
El odio al propio cuerpo
Los caminos del hacking yourself, como llamo al autoconocimiento, me han llevado últimamente a fijarme en mi cuerpo y cómo me relaciono con él, aunque con este "me relaciono con él" lo esto diciendo mal porque implica que mi cuerpo es una entidad separada de mí (una sensación que solemos tener), cuando en realidad YO SOY MI CUERPO. Lo sabe bien el resto del mundo, para quienes efectivamente soy mi cuerpo, mientras que ellos, para sí mismos, no consideran sus cuerpos como ellos mismos. Es algo curioso: somos para los otros nuestros cuerpos, pero no aceptamos para nosotros mismos que seamos nuestros cuerpos...
En fin, paro, que me elevo a las nubes :) y sigo.
Empecé muy primariamente, dándome cuenta de que tengo un cuerpo que necesita ser alimentado, vestido y cuidado, para lo cual necesitaba ganar un mínimo de dinero y no pasarme el dia en tantos proyectos de voluntariado. Después vi que, si trabajaba duro, debía marcarme unas pautas de descanso, ejercicio diario y tener un mobiliario, teclado, pantalla ergonómicos o me dejaba en ello la espalda.
Descubrí asimismo el poco caso que le hacemos al cuerpo, que hay un montón de dolores debidos a malas posturas, dormir con el somier o almohada inadecuados, que sencillamente obviamos: no hacemos caso. Y para conseguir silenciarlo, lo atiborramos de tabaco, marihuana y/o cafeína y derivados.
Cada vez veía más formas de maltrato al cuerpo en las que no había caído, como depilarse o esa absurda carrera del acordeón del peso en que estamos metidas muchas mujeres, consistente en hacer régimen para estar dos meses en un peso "ideal" absurdo hasta que no podemos más, nos atiborramos, volvemos al peso original y, con él, otra vez al régimen, despistando al cuerpo a más no poder y creándonos un estado de ansiedad brutal.
Por no hablar de quienes se someten a operaciones por un quítame allá una talla más o menos de sujetador o meterse un globo en el estómago!!! Y después están los productos "light", repletos de sustancias cuanto menos cancerígenas. Y el agua, que ya ni la embotellada es de fiar. Y la verdura contaminada. Y la carne estresada...
Maltratamos a nuestro cuerpo, sí. Y en ocasiones lo odiamos.
No voy a caer en la trampa fácil de decir que es culpa del sistema porque, señoras, el sistema somos todos. De acuerdo que en parte moldean nuestros deseos, pero en buena parte también son nuestros deseos los que moldean el sistema.
Tampoco voy a ponerme radical de que a partir de ahora no me depilo o no como carne o me gasto un porrón en verduras ecológicas. Todo tiene su medida y estoy dispuesta a encontrarla. Quiero aceptar a mi cuerpo. Quiero amarlo y, así, amarme. Sé que sólo cuando alguien se quiere brilla con la suficiente luz como para ser bello a los ojos de los otros. No porque pese más o menos, no porque tenga más o menos dinero para comprar ropa. Simplemente: porque se quiere.
En eso ando.
Diciembre 16, 2008
¿Tengo que gustar yo a la gente o debe la gente gustarme a mí?
Cirugía estética, botox hasta en las tetas, alargamiento de pene, anorexia, última moda, depilación total.
Físico, físico, físico. Cada vez más maquillado, engañoso, todo falso.
Somos cada día más guapos pero, dime, ¿por qué estamos más tristes?
Quiéreme, quiéreme, quiéreme.
Complejos. De Edipo. De Elektra. Así de sencillo. Competimos por ser más lo que nos digan que servirá para que nos quieran. Competimos para ser más apetecibles que el resto. El resto en el que proyectamos a nuestro papá, que querríamos muerto para poseer a mamá. El resto en el que proyectamos a mamá, para que papá sea sólo nuestro.
¿Has caminado alguna vez por la calle y detectado que un igual en género te mira con cara de rabia, sin conocerte de nada? Está viendo algo bonito en tí que èl/ella cree no tener. Está proyectando en tí esta competición.
Complejos. Haré el pino sin dientes si así llamo tu atención. Haré lo que sea. Lo que me digan la tele, el entorno. Porque necesito, exijo de ti el mismo amor incondicional que debían haberme dado mamá y papá.
¿Pues sabes que te digo? Que puedes ponerte del revés. Nadie te amará si tú no te amas.
Octubre 19, 2008
Frase que quiero recordar
El origen de todos los conflictos está en no saber lo que se siente, no decir lo que se quiere y no hacer lo que se dice.
Margarita Llamazares.
Septiembre 18, 2008
Los "pecados" según el Dalai Lama
Para los budistas, un comportamiento ético es aquel que evita las diez acciones no virtuosas:
Acciones no virtuosas realizadas por el cuerpo:
1. Matar
2. Robar
3. Mala conducta sexual
Acciones no virtuosas expresadas por el habla:
4. Mentir
5. Discurso con ánimo de dividir
6. Ofender
7. Discurso carente de sentido
Pensamientos no virtuosos:
8. Codicia
9. Malicia
10. Prejuicios
"El arte de la compasión". Dalai Lama.
Mayo 20, 2008
La Sombra
Es bien, bien que de la Vida se puede aprovechar todo. Ando estos días leyendo un libro apasionante que me regaló un buen amigo, un clásico: "La enfermedad como camino".
No lo he acabado aún, es de esos libros que hay que leer despacio, pero más o menos va de lo siguiente: lo que llamamos enfermedades son en realidad síntomas de "enfermedades psicológicas", de que algo no está bien archivado en nuestro coco, de algo inconsciente que quiere salir a la luz y, como conscientemente no le dejamos, se manifiesta a través de lo que llamamos enfermedad. Sería, explicándolo a un nivel muy basto, lo que conocemos por enfermedades psicosomáticas.
Vivimos en un universo dual: luz-sombra, día-noche, sí-no. Cada vez que hacemos una elección, desechamos a su contrario. Por ejemplo, si decido que soy delgada, estoy desechando el "soy gorda". Pero lo desechado no desaparece sin más. Se va a la basura y se queda allí, en el inconsciente, hasta que no le demos al "Vaciar papelera". El problema es que no nos damos cuenta de que la papelera se va llenando y jamás le damos al Vaciar.
Todo lo allí acumulado sigue viviendo dentro de nuestro sistema, en nuestra sombra-basura, sin que seamos conscientes de ello. Y hay cosas que un día van, explotan y tenemos la enfermedad. Sé que puede ser difícil de creer a los ojos escépticos, que respeto. Pero tiene su lógica a los míos.
Por tanto, la forma de curarse en salud es saber qué anda por tu basura-sombra. Escanearlo, detectar los ficheros allí guardados y decidir cuáles queremos recuperar (porque las condiciones han cambiado respecto al día que los desechamos) y cuáles preferimos eliminar completamente.
Continuar leyendo»Abril 11, 2008
Dos cosas que quiero recordar
El universo sólo puede ayudarte si le ayudas a ayudarte.

Intimidad es mostrar lo que necesitas mostrar y guardar lo que necesitas guardar.
Marzo 28, 2008
Un cuento sufí
Es relatado por el Maestro Jalaludin Rumi, y por otros, que un día, Isa, el hijo de Miryam, caminaba por el desierto cerca de Jerusalén con un grupo de personas en las que la codicia aún estaba fuertemente arraigada.
Le rogaron a Isa que les dijese el Nombre Secreto con el que revivía a los muertos.
Él dijo: "Si os lo digo, abusaréis de él".
Ellos dijeron: "Estamos listos y preparados para tal conocimiento; además, reforzará nuestra fe".
"No sabéis lo que pedís", respondió, pero les dijo la Palabra.
Poco después, esta gente se hallaba caminando por un lugar desierto cuando vieron un montón de huesos blancos. "Pongamos a prueba la Palabra", se dijeron los unos a los otros; y así lo hicieron.
Tan pronto como la Palabra fue pronunciada, los huesos se recubrieron de carne y se transformaron nuevamente en una voraz bestia salvaje que los destrozó.
Aquellos dotados de razón comprenderán. Aquellos con poca razón, pueden adquirirla mediante el estudio de este relato.
Cuentos de los Derviches. Idries Shah. Ed. Paidós.
Marzo 19, 2008
Food for soul
Aprovechando que es Semana Santa o, mejor, la Fiesta de la Primavera, tiempo del espíritu renaciendo de la adormecida tierra, gracias a la lista de El Poder del Ahora he tenido acceso a los vídeos de la charla que dio Eckhart Tolle en Barcelona. Habla en castellano y es un placer.
http://www.portalperuano.net/eckhart-tolle-conferencia-barcelona-29_9_07-1-parte/
http://www.portalperuano.net/eckhart-tolle-conferencia-barcelona-29_9_07-2-parte/
http://www.portalperuano.net/eckhart-tolle-conferencia-barcelona-29_9_07-3-parte/
y sucesivos. Los enlaces están en la web.
Febrero 25, 2008
"Mamá, esto es para tí"
Esta frase es hoy portada en muchos medios de comunicación. La gritó Javier Bardem con el Óscar en la mano. Y es que hay que ver lo que quieren algunos a sus mamás. Y no es porque Pilar Bardem sea una de las adalides a favor del canon pero... hay que ver la de tíos que hay por el mundo cuyo principal problema es su madre.
Y tías también, sí, claro, pero esta historia mejor dejo que la cuenten ellos.
Viene esta reflexión a raíz de algo que he descubierto hará un año, relacionado con la sanación y el crecimiento personal. Es una nueva terapia que se llama Constelaciones Familiares y que es a la psicología lo que la computación cuántica a la informática. Una auténtica pasada.
La idea básica de las Constelaciones Familiares es que tod@s estamos dentro de un grupo familiar más o menos amplio, unido por lazos invisibles que son en buena parte responsables de quienes somos y el papel que representamos. Muchos de nuestros problemas se reducen a errores cuánticos en estas galaxias, energías que no fluyen porque en algún punto algo se torció (murió alguien "antes de tiempo", hubo una separación traumática, alguien fue aislado del grupo familiar, etc). La cura es re-crear la familia en una especie de performance, con personas que actúan como actores, y descubrir dónde están los "bugs".
¿Y qué tiene esto que ver con Javier Bardem? Pues que, buscando información sobre Constelaciones Familiares di con un artículo titulado: Éxito y fracaso en relaciones de pareja. Copio una parte, pero recomiendo leerlo todo:
El hijo, de niño se encuentra, está en la esfera de su madre, y en ese estar, experimenta lo femenino de ella. Al permanecer en esa esfera, lo femenino va inundando su alma, y un efecto interesante: experimenta a la mujer como demasiado poderosa. Este hecho -señala Hellinger- le impide al hijo tomar al padre, por lo que lo masculino en él queda restringido y va perdiéndose cada vez más. En la esfera de la madre, el hijo frecuentemente no consigue ser más que un adolescente, un favorito de las mujeres o un amante, pero no un hombre. Para hacerse hombre, tiene que resistir a la tentación de hacerse o poder ser mujer él mismo. Por lo tanto, tiene que renunciar a la primera mujer en su vida y, tempranamente, pasar de la esfera de la madre a la del padre.
Lo mismo debe hacer la mujer, pero al revés. El mejor matrimonio se logra cuando el hijo del padre se casa con la hija de la madre. A menudo, sin embargo, la hija que prefiere al padre frente a la madre se casa con el hijo que prefiere a la madre frente al padre. En un caso así, las cosas se complican y falta tensión y fuerza.
Febrero 06, 2008
Cómo No Pensar y cambiar el mundo
El otro día apareció un comentario en el post Cómo No Pensar que, oh paradoja, me ha hecho pensar ;)
Por otra parte, tú sabes algo de politica antagonista..Y creo que esto no ayuda a transformar el mundo EN ABSOLUTO . Es una forma mas de alienacion, porque tal vez ayuda a disolver conflictos internos o inmateriales, pero no externos o materiales..Si meditase una mayoria de la sociedad bajarian los precios de los pisos o seriamos mas sumisos de lo que somos ante las injusticias sociales? Los antidisturbios dejarian de existir? Nos dejariamos pegar mejor, tal vez?
Pongo mi respuesta como post porque es algo de lo que hace tiempo quería hablar. En los últimos años me he ido dando cuenta de que sí, que meditar y en general el hacking myself son la mejor forma de cambiar el mundo. Y he llegado también a la conclusión de que si muchas revoluciones han fracasado o han acabado siendo más de lo mismo ha sido porque se han basado en la mente y en los egos. Simplemente han consistido en sustituir unos egos por otros, pero egos al fin y al cabo. Esta es la razón de su fracaso.
Creo que hago más cuidando de mí misma, trabajando para mi paz interior, generando buenas vibraciones que no de otras formas más activas, tradicionalmente consideradas como caminos para cambiar el mundo. Por supuesto puedo montar historias, ir a manis y lo que me apetezca, puedo jugar a lo que quiera y de hecho, juego. Pero si no estoy en equilibrio conmigo misma estas acciones no valen nada.
¿De qué sirve luchar contra esos egos? ¿Ponerse a su altura, aceptar y perpetuar su juego? ¿De qué sirve luchar para cambiar estos egos por otros, dar poder a unos egos que harán lo mismo que hicieron ellos? El cambio empieza por uno mismo, por una misma. Y así es como se extiende de una forma llámala cuántica, llámala mágica, llámala aumentar la frecuencia vibracional de una forma de ser determinada en el planeta. Hasta que los egos se quedan sin alimento, sin público, sin razón de existir.
En estos momentos, la humanidad vive una inflación de ego en sus líderes de todos los colores políticos. La he visto en la derecha y también en la izquierda. La he visto en las empresas así como en las casas okupas. Nunca haremos algo bueno desde la inflación del ego. Nunca cambiaremos el mundo si no somos capaces de cambiar primero nosotr@s.
Copio a continuación unos fragmentos de "El Poder del Ahora":
Octubre 08, 2007
Amma en Barcelona

Amma hará su tradicional visita a Barcelona, este año el 5, 6 y 7 de noviembre. Como siempre en el Centro Deportivo Municipal de la Mar Bella. Amma es conocida como La Santa que Abraza. El Darshan es la sesión en la que abraza a las personas que lo quieran. Suele ser multitudinaria, así que es recomendable ir con antelación. "El amor es nuestra auténtica esencia. El amor no tiene limitaciones de religión, raza o nacionalidad". Amma.
Lunes 5 y martes 6 de noviembre:
A partir de las 10
Meditación seguida de darshan
A partir de las 19.30
Enseñanzas, bhajans y meditación
Sobre las 22.00
Darshan
Miércoles 7 de noviembre:
De 10 a 14
Meditación y darshan
19.00
Puja y enseñanzas
Sobre las 21.30
Darshan de Devi Bhava
Octubre 01, 2007
El Tao
Hace 2.500 años, el filósofo chino Confucio preguntó a Lao-tzu, fundador del Taoismo, "¿Qué es el Tao?". Lao-tzu abrió la boca, pero no dijo nada. Confucio se fue con una sonrisa, pero sus estudiantes se quedaron perplejos. Confucio les explicó, "Lao-tzu nos ha pasado el Tao. En su boca no hay dientes, sólo una lengua. Lo duro (los dientes) murió, pero lo blando (la lengua) vive, el poder blando es más fuerte que el poder duro. ¡Esto es el Tao!".
Pensando en Birmania.
Septiembre 18, 2007
Agosto 06, 2007
Me lo dijo una bruja
Hace tiempo, hoy me parece mucho tiempo, fuí a ver a una bruja. Quería que me tirase el Tarot. Estaba pasando una mala época y, como mucha gente, creía que la solución estaba en descubrir qué me deparaba el futuro, para recuperar el control y la esperanza en mi vida.
De la tirada de Tarot, no recuerdo nada, pero sí de un consejo que me dió: que no vistiese totalmente de negro. El color negro actúa como un agujero negro, dijo, absorbe todas las energías, sean buenas... o malas. Una persona que pasa un mal momento ya tiende, por la ley de la afinidad, a atraer malas energías (todo le sale mal o eso le parece). Si a eso le añades vestirse de negro, color al que también tiende inconscientemente, vistiendo de luto su persona, sólo atrae malas energías.
(Un inciso, sacado del libro "Escáner de la psique humana", de Josep Fàbregas: La ley de la afinidad se define así: "Todas las criaturas, de acuerdo a su frecuencia de vibración, entran en relación con otros seres, con otras entidades que poseen un grado de frecuencia vibratoria semejante porque, de acuerdo a la ley, lo semejante atrae a lo semejante").
La bruja me dió también una razón práctica: -Fíjate que, cuando vas vestida de negro, nadie o casi nadie se te acerca para pedirte dónde está una calle. El negro es el color de la tristeza, del miedo. Asustas, cuando vas vestida de negro.
Recuerdo que, cuando volví a casa, miré por primera vez con los ojos y la conciencia abiertos mi armario: absolutamente todo, desde los calcetines a las bufandas, era negro. Tenía mis propias razones para vestirme de negro: que adelgaza, que es elegante... Pero sólo entonces me dí cuenta de que me vestía de acuerdo a mi agresividad y tristeza, esas que vivían permanentemente en mi seno.
Poco a poco, fuí añadiendo otros colores a mi ropa. Y, a la par, no sé si causa, consecuencia o lo que fuera, me dediqué también a pintar mi interior de otros colores.
Hoy, esperando el metro, éramos 5 o 6 personas sentadas en un banco, y un señor ¿dominicano?, con cara de perdido me ha preguntado a mí y sólo a mí dónde estaba la Línea 1. Cada vez que me pasa esto me acuerdo de la bruja y le doy gracias, a ella, a mí, al universo, porque alguien no tiene miedo de preguntarme algo.
Julio 13, 2007
Cómo no pensar: Mind Tags
El juego consiste en poner etiquetas a los pensamientos. Por ejemplo, si estás pensando todo el rato en lo que te dijo Pepito, cada vez que te das cuenta le pones la etiqueta mental: "Lo que dijo Pepito" o "Pepito" o lo que quieras.
Funciona muy bien con los pensamientos obsesivos, porque al ser "fuertes" te das cuenta de que los estás pensando y, por tanto, puedes etiquetarlos. La contrapartida es que, al ser "fuertes", no suelen desaparecer a la primera. Insisten un par o tres de veces, quizás más, pero si tú también insistes, al final se van.
El ponerles una etiqueta es como decirles: "Te ví". Les pones conciencia, los expones a la luz. Es como ir a casa de un vampiro a las 12 del mediodía, abrir una ventana y que un rayo de sol le dé en la cara: se desintegra.
Cuando lo has hecho algunas veces, te das cuenta de que la mayoría de pensamientos van hacia atrás (piensas en el pasado, normalmente el pasado próximo), hacia adelante (piensas en qué harás, en el futuro) o hacia arriba (te evades de la realidad).
El libro (en catalán) "L'essència del zen. Com portar la meditació a la teva vida" de Ezra Bayda, Edicions Viena, los clasifica en estos 3 principales grupos: pensamientos sobre tus peripecias (pasado), pensamientos de planificación (futuro) y pensamientos de imaginación (evadirse del presente).
Explica que, sabiendo lo que piensas, puedes saber a qué tienes miedo:
Si nuestra estrategia básica en la vida diaria es mantener el control, nos daremos cuenta de que la mayoría de nuestros pensamientos están ocupados en planificar. Si nuestro miedo es quedar desvalidos, haremos todo lo posible para evitar enfrentarnos a esto y nos dedicaremos a planificar y tratar de evitar la angustia de no tener el control. Así, la próxima vez que tengamos este tipo de pensamientos, podemos ponerles la etiqueta "planificando".
La estrategia básica de buscar placer y diversión para evitar la angustia de la vida es gastar buena parte del tiempo pensando en fantasías. Cuando esto sucede, etiquetamos los pensamientos como "estoy imaginando".
Si la tendencia es a perderse dentro de nuestras propias peripecias, reviviendo o imaginando conversaciones, podemos relacionar este modelo con la estrategia de hacer lo que sea necesario para evitar el miedo de ser ignorados o rechazados. En este caso, la práctica será etiquetar los pensamientos como "estoy conversando" o "estoy dramatizando".
Al etiquetar y hacer desaparecer estos pensamientos caemos directamente en la experiencia, la realidad física y el miedo que estábamos tratando de evitar. Es un golpe, especialmente si hay mucha emoción de por medio. Sentimos la inseguridad, inestabilidad, inquietud y/o desasosiego físico de los que nos habíamos acostumbrado a huir pensando. Pero sin experimentarlos, sin "verlos", jamás podremos afrontarlos, descifrarlos, trabajarlos y solucionarlos.
Junio 28, 2007
War
"A nivel colectivo, el esquema mental 'nosotros tenemos razón y ellos están equivocados' está particularmente enraizado en las zonas del mundo donde el conflicto entre dos naciones, razas, tribus, religiones hace tiempo que existe, es extremo y endémico. Los dos bandos en conflicto se identifican igualmente con su perspectiva, su historia, es decir, se identifican con el pensamiento. Son igualmente incapaces de ver que puede haber otra perspectiva. Ambos bandos creen que están en posesión de la verdad. Ambos se ven como víctimas y ven al otro como el malo, y como lo han conceptualizado, y por tanto deshumanizado, al convertirlo en enemigo, lo pueden matar e inflingirle todo tipo de violencia, sin sentir su humanidad ni su sufrimiento. Se ven atrapados en una espiral enfermiza de perpetración y retribución, acción y reacción".
"En ciertos casos, debes proteger o proteger a otra persona de alguien que le quiere hacer daño, pero cuídate de no adoptar la misión de erradicar el mal, porque lo más probable es que te conviertas en el mismo contra el que luchas. Luchar contra la inconciencia te llevará a la inconciencia. La inconciencia, el comportamiento egotista disfuncional, no se puede derrotar atacándolo. Todo lo que combates, lo fortaleces".
"La enfermedad mental llamada paranoia es esencialmente una forma exagerada de ego. Consiste generalmente en una historia ficticia que la mente inventa para dar sentido a un persistente sentimiento subyacente de miedo. El elemento principal de esta historia es la creencia que determinadas personas conspiran contra tí. Muchas veces, algunas organizaciones o naciones enteras tienen sistemas de creencias paranoides en su misma base. El miedo y la desconfianza del ego hacia los otros, su tendencia a acentuar la alteridad de los otros, concentrándose en los fallos que se perciben en ellos para convertirlos en su identidad, se lleva un poco más allá y convierte a estos otros en monstruos inhumanos".
"Reconoce el ego como lo que es: una disfunción colectiva, la locura de la mente humana. Cuando lo reconozcas como es, ya no lo percibirás erróneamente como la identidad del otro y será más fácil no reaccionar a él. Ya no te lo tomas personalmente. Ya no te quejas, culpas ni acusas. Es el ego que llevamos dentro, eso es todo. Y aparece la compasión cuando reconoces que todo el mundo sufre la misma enfermedad de la mente, algunos más agudamente que otros. Ya no alimentas el drama, que forma parte de todas las relaciones egotistas. ¿Y qué lo alimenta? La reactividad. Al ego le encanta".
Continuar leyendo»Mayo 30, 2007
Signos de que te domina el ego
* Pedir reconocimiento por alguna cosa que has hecho y enfadarte o preocuparte si no lo obtienes.
* Intentar atraer la atención hablando de tus problemas, contar la historia de tus enfermedades o montar una escena.
* Dar tu opinión cuando nadie te la ha pedido y cuando no tiene ninguna influencia en la situación.
* Estar más atent@ a la impresión que causas en tu interlocutor que no en él mismo, es decir, usar a la gente como espejo de tu ego o como potenciador de tu ego.
* Querer impresionar a los otros a través de tus posesiones, conocimientos, aspecto físico, nivel social, fuerza física, etc.
* Reaccionar con ira contra una situación o una persona.
* Tomarse las cosas personalmente, sentirse ofendid@.
* Creer que tienes razón y que los otros están equivocados a través de futiles quejas mentales o verbales.
* Querer que te vean o parecer importante.
Cuando detectes uno de estos esquemas en ti, te sugiero que hagas un experimento: descubre qué se siente y qué pasa si abandonas este comportamiento.
"Un nuevo mundo, ahora". Eckhart Tolle.
Febrero 04, 2007
De por qué los hombres evitan el amor (pero no pueden vivir sin él)
"Sí, soy un cabrón, pero por favor no me dejes". Chicas: ¿cuántas veces habéis oído esto? :)
Hace unos dos años, encontré un libro sobre las relaciones de pareja, "Mujeres que aman demasiado", del cual ya hablé en su momento. Muestra un fallo de configuración presente en muchas mujeres, llamado "adicción al amor".
Consiste en que uno de los padres, o ambos, no ha dado el amor necesario a la mujer, por lo que ella no ha aprendido a quererse a sí misma. Así, busca a alguien que la quiera por los dos pero, curiosamente, que no la ame de entrada, para "convertirlo" ella misma y hacer que la ame. De esta forma, curará su trauma infantil, proyectando en su pareja al progenitor que no la quiso. Pero la teoría fallará una y otra vez en la práctica.
Hará unos meses encontré otro libro: "La adicción al amor". Pia Mellody. Ediciones Obelisco. Describe no sólo el "bug" femenino sino también el fallo de configuración que lo complementa, muy extendido entre los hombres y llamado "adicción a la evitación".
Consiste en lo siguiente: uno de los padres ha utilizado al hijo para compensar una falta de amor y/o de cuidados. El esquema más normal es la madre (adicta al amor) que no se siente correspondida por el padre (adicto a la evitación) y se desahoga con el hijo absorbiéndolo, controlándolo, usándolo y abusando emocionalmente de él:
"A estos niños 'enredados' o cogidos en la trampa se les agobia y son utilizados por la necesidad de mamá o de papá de tener compañía, atención y amor (...). Estos niños se sienten abrumados por la intensidad creada dentro de esa relación enredada (...). En el proceso de ser usado por quienes debieron atenderlo, el adicto a la evitación también se vio abandonado, ya que mientras se ocupaba de cuidar a sus padres, no había allí nadie que se ocupara de cuidarlo a él".
Cuando se hacen mayores y entran en una relación de pareja, estos hombres huyen corriendo a la que intuyen que va a repetirse la misma sensación. Les atemoriza la intimidad. Pero, a la vez y de forma inconsciente, también les da miedo ser abandonados, por el abandono emocional vivido de pequeños. De aquí los: "Quiero volver" y/o "Cambiaré".
Sigo detrás.
Continuar leyendo»Noviembre 11, 2006
La entrevista perdida del bien y el mal
Hará unos 15 años, hice una de las entrevistas que más me han impactado. Era para el suplemento "Vang" de "La Vanguardia", ya desaparecido. Mi entrevistado fue Josep Maria Fericgla, un antropólogo que se había especializado en estados modificados de la consciencia.
Fericgla acababa de escribir un libro, en catalán, "Jíbaros, cazadores de sueños". Era un diario sobre su experiencia con chamanes del Amazonas y la ingestión ritual de una droga llamada ayahuasca.
Me contó lo que sintió al tomar la droga, la experiencia corporal terrible de vómitos y diarrea, el viaje por universos paralelos guiado por el chamán, los primeros niveles que debió atravesar, los más duros, repletos de sus monstruos personales...
Continuar leyendo»Julio 26, 2006
Cómo no pensar: El Cuerpo
Estos días se han reactivado los comentarios en el post Cómo no pensar y me han recordado que quería ampliar este tema, con algo con lo que he estado experimentando en los últimos meses: una forma rápida de entrar en el estado de no pensar, como quien aprieta el Bloq Mayús y zas. Se trata de algo tan sencillo como el cuerpo.
Empezó un poco por casualidad y el libro "El poder del ahora" me ayudó a continuar. Después de experimentar el estado de no pensamiento en la meditación, buscaba alargar este estado a la vida normal, mientras paseas, hablas con la gente... Al principio, usaba la respiración: concentrándome en ella, como cuando meditas, conseguía parar la mente.
El siguiente paso natural fue darme cuenta de dos cosas: una, que respiro con el cuerpo, y la segunda, que mientras la mente suele estar en el pasado o el futuro y le cuesta mucho parar en el ahora, el cuerpo en cambio siempre está en el presente. Por tanto, empecé a hacerme consciente de mi cuerpo, usándolo como una especie de ancla.
Después, vino el paso definitivo: aunar respiración y cuerpo, lo que fue la contraseña para entrar en un nuevo mundo.
Junio 12, 2006
Cómo No Pensar: La meditación
La meditación es uno de los caminos hacia la paz interior. La definición que más me gusta es compararla con una ducha: así como la ducha de agua quita la suciedad del cuerpo, la meditación quita las ansiedades, malos rollos y demás basura mental almacenada durante el día.
La forma más fácil de aprender meditación es apuntarse a un grupo de meditación. Yo decidí hacerlo sola, a partir de las pocas instrucciones que me dió Jordi Vendrell. Creo que el hecho de que fuesen pocas contribuyó a no abrumarme y a incitarme a probarlo. Por eso no daré aquí más que las que él me dió.
Mayo 04, 2006
Cómo No Pensar: La tele
Hay diversas formas de no pensar y, por supuesto, no las conozco todas. Mirar la tele es, efectivamente, una forma de no pensar, aunque no debería usarse en exceso, sólo cuando estás tan sumamente cansad@ o excitad@ que te es imposible concentrarte en otro método. El problema de la tele es que no entras en un estado de consciencia, te quedas en la inconsciencia y pueden meterte en el coco los mensajes que quieran.
La tele intoxica. No sólo a la mente: también a los ojos. Ver la tele consume muchos recursos de los ojos y neuronas. Para no pensar y a la vez distraerse, el cuerpo agradece más escuchar música o leer, donde también usas los ojos pero no ves imágenes en movimiento, colores, chorros de luz. ¿Habéis mirado alguna vez una tele de lejos, de refilón, por ejemplo como se ve en la ventana de los vecinos de delante? Parece un aparato epiléptico, un bombardeo hipnótico, chorros imprevisibles y de diferentes intensidades que van directamente a tu cara, a tus ojos. Incluso el ordenador consume menos recursos de la vista.
Estoy releyendo, muy poco a poco, "El poder del ahora" y ayer encontré este fragmento:
Continuar leyendo»Mayo 02, 2006
Cómo No Pensar
Hace unos años leí un libro, "El poder del ahora" (Eckhart Tolle, Ed. Gaia), que me gustó pero, como no había experimentado lo que explicaba, se quedó en un libro más. Explica cómo dejar de pensar o, mejor, pensar menos, sólo cuando necesitas de verdad a la mente (por ejemplo para escribir ahora eso).
Hará unos meses, mientras hacía mi sesión diaria de meditación, sucedió: dejé de pensar. No es algo fácil: hace 5 o 6 años que medito casi diariamente y no había forma de acallar la mente. Pero, de repente, zas, fue como bajar a la tierra, ser consciente de que estaba allí sentada, mi cuerpo, yo misma, y nada más. Sin pensamientos, sin el run run. Sólo darme cuenta, ser consciente de estar allí, en aquel momento (ahora) y ya está.
Fue una sensación maravillosa, de paz y alegría interior. Y decidí que, ahora que sabía en qué consistía, quería llevarla más allá del tiempo de meditación, a mi vida diaria. No es fácil, repito. Durante años me he acostumbrado a tener la mente en marcha, identificándome totalmente con ella. Cambiar y pasar de identificarme con ella a observarla (porque eso es no pensar: no es dejar de tener pensamientos sinó ser capaz de detectarlos y, a partir de aquí, no darles importancia, lo que provoca que poco a poco sean menos).
Sólo llevo unos meses y me queda mucho por aprender. Por ejemplo, cuando ya lo tenía más o menos dominado, puse en marcha el blog y fue un torrente, un tsunami de energía mental muy difícil de observar, de des-identificarte de ella, que casi echa por tierra todo el trabajo hecho. Pero no. Ahora que va volviendo la calma, veo que lo que aprendí sigue en pie:
Abril 25, 2006
Sabiduría tolteca
"Hemos aprendido a vivir intentando satisfacer las exigencias de otras personas. Hemos aprendido a vivir según los puntos de vista de los demás por miedo a no ser aceptados y no ser lo suficientemente buenos para otras personas.
Domesticamos a los niños de la misma manera que domesticamos a un animal. Les adiestramos con un sistema de premios y castigos. Nos decían: "Eres un@ niñ@ buen@", cuando hacíamos lo que mamá o papá querían. Cuando no lo hacíamos, éramos "un@ niñ@ mal@". Pronto empezamos a tener miedo de no recibir la recompensa, es decir, la atención de nuestros padres. Con el tiempo, desarrollamos la necesidad de complacer, de captar la atención de los demás para conseguir nuestra recompensa, y nos convertimos en una copia de sus creencias, perdiendo todas nuestras tendencias naturales.
Durante el proceso de domesticación, nos formamos una imagen mental de la perfección con el fin de tratar de ser lo suficientemente buenos. Creamos una imagen de cómo deberíamos ser para que los demás nos aceptaran, pero no encajamos en ella. Creamos esa imagen, pero no es una imagen real. Bajo ese punto de vista, nunca seremos perfectos. ¡Nunca!
Como no somos perfectos, nos rechazamos a nosotros mismos. El grado de rechazo depende de lo efectivos que hayan sido los adultos para romper nuestra integridad. Tras la domesticación, ya no se trata de que seamos lo suficientemente buenos para los demás. No somos lo bastante buenos para nosotros mismos porque no encajamos en nuestra propia imagen de perfección. Nos resulta imposible perdonarnos por no ser lo que creemos que deberíamos ser.
De modo que nos sentimos falsos, frustrados y deshonestos. Intentamos ocultarnos y fingimos ser lo que no somos, para evitar que los demás se den cuenta. Nos da mucho miedo que alguien descubra que no somos lo que pretendemos ser. También juzgamos a los demás según nuestra propia imagen de la perfección y naturalmente no alcanzan nuestras expectativas.
Nos deshonramos a nosotros mismos sólo para complacer a otras personas. Incluso llegamos a dañar nuestro cuerpo. Nos castigamos sin cesar por no ser como creemos que deberíamos ser. Nuestra manera de juzgarnos es lo peor que existe. Si cometemos un error delante de los demás, intentamos negarlo y taparlo; pero tan pronto como estamos solos, nuestro juez interior se vuelve tan tenaz y el reproche es tan fuerte, que nos sentimos estúpidos, inútiles o indignos.
Nos maltratamos a nosotros mismos y utilizamos a otras personas para que nos maltraten. Nadie, en toda tu vida, te ha maltratado más que tú mismo. El límite del maltrato que tolerarás de otra persona es exactamente el mismo al que te sometes tú. Si alguien llega a maltratarte un poco más, lo más probable es que te alejes de esa persona".
"Los cuatro acuerdos. Un libro de sabiduría tolteca". Dr. Miguel Ruiz. Ed. Urano.
