Septiembre 02, 2006
Un sueño
Esta noche, he soñado que estaba en mi casa, ensayando cómo montar la disposición de unas mesitas. De repente, me daba cuenta de que me molestaba una estructura, que resultaba ser un escenario, con una gran cortina. Me giraba y veía gente sentada en las butacas. Me enojaba. Pensaba que aquella casa era mía, que la había comprado y era bien mía, y que el hecho de que le dejase esta parte al cine era una especie de acuerdo tácito, por el que cada domingo tenía a gente entrando y saliendo de casa. Alguien podría hacerse daño y a mí me tocaría la responsabilidad subsidiaria.
Pensaba que tenía derecho a hacer lo que quisiera con mi casa y que no me gustaba que fuese un cine. Después, subía por la escalera del patio de butacas, estaba oscuro, y llegaba a un pasadizo, con una cortina en medio que cortaba el paso, medio rota. Me metía en una pequeña habitación, a la derecha, no sabía qué había allí. De pronto se abría la luz y veía, pintada en la pared, una pintura de Santiago Russinyol y cosas suyas llenaban la habitación. Y mientras lo miraba, una voz me decía: "¿Ves como tiene un valor incalculable?".
Deduzco del sueño que es hora de cerrar este blog y dedicar mis energías a escribir cuentos. Hace 15 años que no gano un premio literario pero... creo en mis sueños.
Cae el telón. Gracias por el aplauso. Hasta siempre :)
