Enero 12, 2010
Internet es nuestra
Tengo un problema: el sistema habla en chino y yo hablo en ruso. Me doy cuenta a cada paso que doy en la vida, como ahora con el embarazo. Se me ha ocurrido leer algunos libros tipo "el parto es nuestro" y flipo con las aberraciones que hay detrás de los protocolos de los hospitales, como lo de coger a un bebé que lleva 9 meses calentito en la semipenumbra y echarle colirio, nada más nacer, o pincharlo, o bañarlo, alejándolo de su mamá, que es lo único que conoce. O hacer parir a las mujeres echadas en una cama, que es como más duele, en vez de en cuclillas o a cuatro patas, que es lo natural. U olvidar que todas las mamíferas paren en la intimidad y la penumbra y llenar su parto de luces, gente y cámaras.
Pero el protocolo es el protocolo y tiene su razón de ser (facilitar el trabajo de los sanitarios, evitar peligros y estandarizar de la mejor manera posible algo -los partos- que se produce a miles cada día). Si quieres evitarlo, no te queda más remedio que hablar con las personas que están detrás del protocolo, exponer tus necesidades, presentarles un plan alternativo que les suene lógico y siempre desde la humildad porque, al fin y al cabo, ellos tienen el poder. Quieras o no, estás en sus manos. Lo menos recomendable es rebotarte y rebotarlos.
Veo bastante similitud entre el tema del parto y otros muchos temas en los que el sistema tiene la sartén por el mango, como lo de hacer leyes tipo la Ley de Sinde, que impone una comisión que decidirá el cierre de webs en Internet y que está armando gran revuelo. Un revuelo que, por cierto, creo que va falto de estrategia. Vamos por partes:
1. No puedes ir a rebotarte con los que tienen el poder porque sólo crearás un enemigo rebotado. Tolerancia, comprender sus argumentos y hacérselo ver, mantenerse firme pero flexible. El enfrentamiento y las amenazas no llevan a ninguna parte. El gobierno, como mi ginecóloga, tienen la sartén por el mango y HAY QUE ACEPTARLO.
2. Separar el grano de la paja: aquí hay un hecho impepinable que es que la Ley Sinde impone la censura en Internet. Cualquier mente racional y lógica de nuestro mundo entiende que la censura no es buena. Es por tanto un buen argumento criticarla y pocos se pondrán en contra del citado argumento. En cambio, la razón de la ley Sinde ya es más peliaguda: se censura Internet para defender la propiedad intelectual. Que se puedan compartir obras con copyright no es un argumento con el que todo el mundo esté de acuerdo. No es tan fácil de defender ni está tan ampliamente aceptado como lo mala que es la censura. Entonces: centrémonos en lo primero, que es inquebrantable, y dejemos lo segundo porque nos lía.
3. Que cada cual resuelva sus problemas: he visto decenas de textos que mezclan churras con merinas, criticando la Ley de Sinde a la par que se critica a la industria cultural y se le pide que resuelva de otra manera sus problemas, incluso a veces proponiéndole soluciones. ¡Que se las busquen ellos las soluciones! No es nuestro problema. Nuestro problema es que se ha abierto una importante brecha hacia la censura en Internet. Y punto. Criticar esta censura es la única estrategia viable. Criticar el porqué de esta censura, criticar a la industria es, repito, liarse.
Por tanto, mi postura es esta: dejar de lado lo que nos ha llevado a la situación actual. Dejar de lado si se puede o no compartir material con copyright, dejar de lado si la industria cultural está actuando "bien" o no, dejarlo de lado porque "ensucia" la argumentación, da la sensación de que se defiende al "criminal", desautoriza. No vamos a meternos en cómo maneja sus asuntos la industria cultural, cada cuál conoce su oficio y zapatero a tus zapatos. Al contrario, reconocemos que sí, que la industria cultural está en un atolladero y, oiga, nos sabe muy mal, valoramos que el gobierno quiera ayudarla. Bien. Bravo. Adelante. Perfectísimo.
Pero... pero no con una ley que pone los medios para la censura en Internet. Sea bajo las razones que sea. Internet es nuestra, de tod@s, es nuestro medio de comunicación y como tal lleva inherente la libertad de expresión.
Por supuesto, no va a pasar que ataquemos la censura en Internet y que al gobierno se le caiga la cara de vergüenza y dé marcha atrás automáticamente. No hay que olvidar que en la historia muy reciente de este país se ha cerrado más de un periódico y a nadie se le ha caído la cara de vergüenza, supuestamente porque apoyaba al terrorismo (¿será que ya igualan atacar al copyright con terrorismo?). Como tampoco hay que olvidar que el PSOE presume de ser heredero de aquellos que corrían delante de los grises por defender cosas como la libertad de expresión, y hay gente que les sigue votando por eso, y no se les cae la cara de vergüenza.
Pero, aún así, la censura sigue siendo una palabra muy, muy fea. ¿No te parece?
Hay que entender que el gobierno, como mi hospital, tiene su protocolo: si los bancos van mal, se les da dinero. Si la industria cultural va mal, se le hace una ley a medida. Es su protocolo. Así han hecho siempre las cosas. Y no van a cambiarlo de la noche a la mañana. Pero, poco a poco, se puede ir haciendo mella, siempre con argumentos que al sistema y a mi ginecóloga les parezcan impepinables, lógicos.
Dos cosas guapas que me voy a perder
Pues sí, esta niña que ya empieza a pegar pataditas en mi barriga ha decidido venir al mundo en el contexto de los dos acontecimientos hacker más importantes del año en España:
La Rooted Con: Quiere ser y será el punto de reunión de los hackers del estado español. 18 a 20 de marzo en el Auditorio del Centro de Convenciones Mapfre de Madrid. Servidora estará, si los dioses quieren, de 8 meses y con un barrigón que viajará a Madrid Rita.
La Black Hat Europe: esta más que reputada reunión de expertos en seguridad informática se traslada este año a Barcelona. La tendré al lado de casa, sí, en el Hotel Rey Juan Carlos, pero del 12 al 15 de abril, cuando mi fecha prevista de parto es el 25 del mismo mes. Creo que, snif snif, también me la voy a perder.
Actualización (10:03): Jolines! Y otra: SecureCloud 2010 Barcelona. 16-17 de marzo. A esta intentaré ir, que el cloud computing me está empezando a apasionar.
