Febrero 10, 2009
Toy enfermita
Me duele un montón el estómago. El médico dijo que es "epigastralgia", que a mi me suena a epi y blas.
Hoy es el primer día que aguanto un rato largo delante del ordenador, aunque sentada de una extraña forma, casi echada, con la espalda haciendo un triángulo con el respaldo y el asiento de la silla. Me duele un montón la barriga, sobre todo si camino, que lo hago encorvada, poco a poco, y parezco una viejita. Me despierto pronto y ya me duele y no puedo volver a conciliar el sueño. Y ahora me entero de que los autónomos no tenemos baja si la enfermedad no dura más de 15 días. Ostras tú! ¿Y entonces para qué estoy pagando 3.000 euros al año, si no tengo posibilidad de baja ni de paro y la jubilación ya se verá?
Nunca había tenido problemas de estómago, aunque desde que en verano sobreviví casi exclusivamente a base de gazpacho, con mucho tomate y vinagre, andaba un poco revuelto. El viernes por la noche, se me ocurrió tomar una sal de frutas y engullirla justo cuando estaba en ebullición, que es cuando es más ácida (me encantan los ácidos). Y parece ser que fue como echarle una bomba a mi estómago.
A las 6 de la mañana, me despertó un dolor super agudo, en mi vida había sentido tanto dolor. Estaba sola. Es muy triste tener un problema de salud y estar sola, creo que coincidiréis conmigo quienes lo habéis sufrido, hay pocas cosas más deprimentes que pasar una gripe en soledad, por ejemplo. Tengo el hospital a tres manzanas, así que me vestí corriendo e intenté arrastrarme hacia allí. Bajé el ascensor de rodillas, de tanto dolor. Llegué a la calle y sólo pude cruzar una esquina. Me veía totalmente incapaz de seguir andando.
Al otro lado de la calle había una parada de autobús, con una señora sentada. Me dirigí hacia allí no sé ni cómo, doblada sobre mi estómago. Me arrodillé en el suelo, al lado de la parada y saqué el móvil. La señora me miraba asustada, supongo que me creía una borracha de viernes por la noche. Le pregunté el número de las ambulancias y me lo dió. Llamé. Mientras esperaba, retorciéndome en el duro suelo de la acera, la mujer vió que iba en serio y se acercó, confiada, a hacerme compañía. Después vino otro señor. E incluso un conductor de autobús lo dejó para venir a ver qué me pasaba.
Lo que me confirma que, aunque estés sufriendo en la absoluta soledad, siempre siempre hay un ángel cerca. Puedes ser tú. O tú. Todos podemos ser ángeles.
Al final llegó la ambulancia. 5 horas en urgencias y me mandan para casa, cargada de recetas: anti-ácidos, anti-úlceras, prinperan.
Jolines, cómo duele. Va remitiendo, pero es lento, lento.
Con la de trabajo que tenía yo esta semana!
Lo curioso del caso es que, para no ponerme enferma, hace unos años que tengo un truco: la principal enfermedad del invierno son las gripes y resfriados, así que cuando acaba el otoño me hago un preventivo: tomo durante 1 o 2 meses un preparado de hierbas de Soria Natural, Composor 8, mano de santo (tanto para prevenir como para curar naturalmente, os lo recomiendo), y no tengo gripes ni resfriados en todo el invierno.
Así, me creía invulnerable. Y va el universo y me dice: no guapa, no. No lo tienes todo controlado.
imperfectus sum :)
Actualización 12/04/09. Por si a alguien le pasa lo mismo que a mí y lo busca por Internet, amplío la información: 2 meses después del ataque de estómago, tomando Omeoprazol y Almax cada día, el estómago sigue molestándome. El médico dice que habrá que hacer una endoscopia y me da cita para dentro de un mes. Como no me gusta que me pongan tubos, decido ir a una dietista naturópata que me hace un régimen especial + zumo de Aloe Vera. En 10 días el dolor de estómago ha desaparecido así como, una vez más, mi confianza en la medicina de ambulatorio.
