Julio 09, 2008
Miedo, humillación y control
Vuelvo de un viaje en el que he cogido unos cuantos aviones. En un sólo día, me he quitado y puesto las botas 4 veces y he enseñado el íntimo contenido de mi neceser a señores y señoras que lo han manoseado sin piedad. He hecho colas y colas, no les importaba si perdía el avión. He enseñado mi pasaporte a gente que no me enseñaba el suyo. Y, cuando me quejé, el policía se ensañó y me retuvo aún más tiempo, revisando mis papeles con lupa.
Llego aquí y me encuentro el pastel del Paquete de Telecomunicaciones, del más control y más surrealista. ¿Y qué quieres que te diga?
Pues que la misma energía se suele mostrar de formas diferentes. Que lo que pasa en los aeropuertos y en Internet es lo mismo. Que estamos en la era de la comunicación y tiene el poder quien la controla.
Comunicaciones físicas: lo visto en los aeropuertos. Y el miedo con el que vamos con el coche, que no te pille un radar, que no te pongan una multa por rascarte la nariz.
Comunicaciones electrónicas: qué os voy a contar, que el Paquete de Telecomunicaciones es más de lo mismo.
Comunicaciones neuronales: nuestra mente, lo que pensamos. Mira a Julio Alonso que un juez le ha condenado por distribuir conexiones neuronales incorrectas (lo de la tal entidad = ladrones).
Como en la edad media, cuando los señores feudales controlaban los puentes y con quien te casabas. Poco cambia. Siempre en nombre del miedo, del "que viene el lobo", del lo hacemos para que estés más seguro. Jeje. No hay nada seguro en esta vida, ya verás el asteroide que un día nos botará del planeta.
¿Y qué hacer? Si te quejas, te dan más de lo mismo. Los extremos llevan al extremo opuesto. Yo te digo no y tú me dices sí. Yo te digo NO y tú me dices SÍ. Yo te digo ¡¡NO!! y tú respondes ¡¡SÍ!!
¿Recogidas de firmas, mandar cartas a burócratas? ¿Cuántas veces lo hemos hecho y no ha funcionado?
Maldita Europa tomada por el ego.
Si quereis escribir, escribid a Zapatero, el único a quien le importará vuestra ira, porque podríais no votarle. ¿Europa? Qué lejos, qué de gente desconocida, qué imprecisión. En Estados Unidos al menos tienen una cara, un nombre al que maldecir. Europa ha conseguido lo nunca visto: no hay cabeza visible, no hay símbolos claros, es un ente indefinido, un gritar a ciegas, la dictadura del politburó llevada al virtuosismo.
¿Que qué se puede hacer? Se lo pregunté a un gran empresario tecnológico y me dijo, el muy cínico: Apaga el ordenador. Sí. Y conviértete en Unabomber.
Rezar. Encender velas de esperanza en línea. Jamás la confrontación directa, jamás la ira, la violencia. Crear estados de opinión. Confiar en los hackers, en nosotros mismos. Darse cuenta de que esos burócratas mienten, que no trabajan para nuestra seguridad sino para la suya, que nosotros ya estamos tranquilos y en paz. No nos hace falta mirarle el pasaporte a nadie para saber si es amigo. Mirarles a ellos. Más y más profundamente. Observarles para comprender por qué hacen lo que hacen. Tenerles compasión, por su debilidad que les lleva a tal atrincheramiento. Ayudarles. Realmente, quererles ayudar. Actuar como si no estuviesen mirando, como si su locura no existiese. Mirarles como miras a un niño enrabietado y mimado.
Y si nos cierran puertas, abrir otras.
No hay una solución única en la era digital, lo dicen en The Pirate Bay y creo que es cierto. Entre tod@s tiraremos para adelante. Tengo la confianza absoluta de que todo irá bien.
