Junio 10, 2008
El PADRE, el Windows y el espíritu santo
Media hora para hacer la declaración de la renta. Con el Windows del portátil, claro, porque no hay otra versión del PADRE que esta...
Y más de dos horas para imprimirlo. Aún no lo he logrado. Imposible configurar una impresora plug and play al Windows. De esas que con Linux entran directamente, sí. Venga preguntarme por controladores y el CD y mostrarme largas listas de cosas que no entiendo y soluciones a problemas que se convierten en problemas por ellas mismas. Qué sé yo qué hice con el CD, si la cosa con Linux fue de perlas ¿pa qué quería yo el CD?
Pos mira.
Soy tan, tan feliz con mi Ubuntu.
Abasteciéndome...
Llevo buena parte del día de tiendas: el super, la carnicería, la verdulería... Colas en todas partes, desmintiendo el dicho que hasta ahora me había funcionado -"Carrers molls, calaixos eixuts" (Calles mojadas, cajas registradoras secas)- para ir a comprar cuando nadie lo hacía. Estanterías vacías: ya no queda agua de la barata en el super, ni arroz, no hay lechugas en la verdulería y me llevé las últimas salsichas de la carnicería.
Todo mujeres y como locas llenando los carros. Yo también. Tengo agua para 2 semanas, arena para que los gatos caguen 1 mes seguido. Mi casa se ha convertido en un almacén preparado para la III Guerra Mundial, no me caben más alimentos en los armarios, ni en la nevera, ni en la terraza.
Aúpa los transportistas. Que estalle todo de una vez y, sobre todo, sobre todo, que estos malditos burócratas se queden sin suministro de tripis. De ninguna otra forma se entienden las barbaridades que estoy leyendo estos días, que si subir la luz, que si alargar las jornadas de trabajo, que si la dirección IP es un dato privado excepto cuando lo necesite la industria del copyright, que si los bloggers deberán informar sobre sus "intereses políticos".
Ellos tienen la sartén por el mango y se ríen de la crisis llamándola desaceleración, porque no les toca ni la punta de la corbata (cobran 100 veces más que tú), y de las huelgas porque jamás les llegarán los efectos. Saben que jamás podrás castigarles con tus votos porque, votes a quien votes, siempre votas a los mismos. Sólo nos queda cortarles el suministro de drogas.
