6 de Febrero de 2012
De cómo el doctor Luis Ruiz me estropeó la lactancia
Esta semana, Bet y yo afrontamos el destete final, el adiós a la última toma, la de la noche. Acaba con esto una lactancia rarísima, empezando por la pregunta: ¿Por qué una tía intelectual -tan intelectual- como yo ha estado 21 meses dándole el pecho a un bebé? Mi inconsciente lo sabrá.
Ha sido una lactancia maravillosa y horrible. Maravillosa porque ha durado mucho y nos ha permitido un montón de anécdotas, especialmente porque el pecho ha sido el lugar donde Bet ha empezado a hablar. Pero también ha sido horrible, con una mastitis de por medio -por ignorancia mía de cómo se usan los extractores de leche, ¡cuidado con esto!- y los primeros meses en los que Bet pasó no hambre, sino hambruna!!
Fijaos en los bracitos que tenía Bet al mes y medio
Hay muchas culpas para repartir en la parte horripilante de nuestra lactancia, sobre todo para los profesionales que nos acompañaron y especialmente para el doctor Luís Ruiz, de Gavà Salut Familiar, responsable de nuestra desgracia, que resumo: Bet nació con el frenillo de la lengua corto, que no le permitía mamar bien. A los pocos días de nacer la llevamos a Luís Ruiz, para que se lo cortase. Ruiz nos pareció con más renombre que otros cirujanos y más barato, pero nada de nada: en la primera visita no quiso cortar y tuvimos que ir a una segunda, por lo que nos acabó costando más.
Después de cortarle el frenillo, nos recomendó hacer unos ejercicios asquerosos, ya que si no cicatrizaría mal: hacerle masajes con el dedo por el frenillo "roto" tantas veces como fuese posible.
Cuando le pregunté cómo debía hacer para irle retirando los biberones, ya que a partir de ahora mamaría bien, teóricamente, sólo me dijo: una clienta mío los retiró de golpe y le fue muy bien. Así que lo hice yo también. Resultado: fue una animalada, como me informaron más tarde en el grupo de Lactancia Alba, ya que los biberones deben retirarse poco a poco. Bet sufrió mucha hambre.
A las 3 semanas de vida, Bet lloraba y lloraba de hambre y Ruiz nos hacía llevársela cada 3 días para pesarla, ya que "inexplicablemente" no subía de peso. El viaje de Barcelona a Gavá acababa de desquiciarnos a todos, ya de por sí cansados, sin dormir por las noches por los llantos de Bet. Pero no debíamos darle biberón, nos decía.
Y la pobrecita no subía de peso. Un día le miró el frenillo, sólo uno, y yo le pregunté qué pero no me confesó la verdad, que estaba cicatrizando mal, sino que me riñó porque no estaba haciéndole suficientes "ejercicios". Dijo que el problema era que la niña era muy tozuda y no se cojía bien, que yo debía obligarla, apretándole la cabeza de una forma que me parecía inhumana. Y entonces lloraba Bet y lloraba yo. Era desquiciante. Hasta que le dijimos que ya pesaríamos a la niña en el CAP Eixample, que nos tocaba más cerca. Y hasta nunca.
Después caímos en manos del grupo de lactancia del CAP Eixample, que vaya panda también, no sé cómo se atreven a llamar a aquello grupo de lactancia, todos los consejos que me dieron estaban mal, no nos ayudaron en nada más que en darle más y más biberones. A Bet le había cicatrizado mal el frenillo, mamaba mal y por eso le salía muy poca leche de la teta. Teníamos que darle suplementos pero jamás se les ocurrió mirar, ni a la enfermera que lleva el grupo de lactancia ni a los pediatras, si el frenillo había quedado bien.
Así seguimos, sufriendo, dándole biberones a Bet pero sólo los justos para poder seguir con la teta y que no la rechazase, porque yo me encabroné en que iba a ser con teta o con nada, y Bet estaba siempre delgada... Hasta que, a los 6 meses, se me ocurrió llevarla otra vez al doctor Luis Ruiz para que mirase el frenillo y el hombre lo reconoció: había cicatrizado mal. ¡Dios, tanto sufrir, tanto oirme decir que era culpa mía, que no tenía suficiente leche, y resulta que estábamos como al principio!!!! Y el señor -porque doctor no se lo merece- Luis Ruiz nos riñó porque según él teníamos que visitarle en junio y no lo hicimos (¡Jamás nos dio hora!) y además según él deberíamos haberle hecho más ejercicios a la niña (le hice cientos). Y después resultó que él a los seis meses ya no operaba frenillos, que había que hacerlo con anestesia y en manos de un cirujano amigo suyo.
Por suerte, en aquel momento de máxima tensión y gracias a la lista de correo Ciberdones, alguien de Alba Lactancia me dijo que dejase a este "médico" y fuese a un cirujano, al doctor Montaner, que operó a Bet en la primera visita y, sin anestesia ni tener que hacerle ejercicios, quedó muy bien, hoy saca la lengua tanto como quiere y hemos podido seguir mamando un montón de meses.
Hasta ahora... que se acaba...
Cuando miro atrás veo a un montón de profesionales que me fallaron estrepitosamente, como la experta en lactancia que quería cobrarnos un huevo y parte del otro para ayudarnos. Y veo también a multitud de mujeres que no han podido dar el pecho porque no han tenido acceso ni tan sólo a estos profesionales, frenadas de entrada por una muralla llamada familia y "amigas" que actúan de coro de "no tienes leche", "el niño no mama bien", "mejor que lo dejes". Hace no tantas generaciones, esa misma caverna de mujeres actuaban de grupo de apoyo para las mujeres, eran lo que hoy tenemos que buscar pagando: las expertas en lactancia, las pediatras, las canguros...
Todo este apoyo se ha perdido en nuestro mundo y hete aquí a las mujeres de hoy, tan intelectuales, tan superwomans, qué ignorantes y qué solas estamos ante lo que nos es propio y natural: el parir, la lactancia, la crianza. ¡Qué solas y desinformadas! Y cuánto buitre por todas partes, cuánto buitre que así, como si no hiciera nada, cinco minutos en su día a día y te ha echado por tierra una lactancia, la única en tu vida porque ya tienes 42 años. Hasta nunca, Luis Ruiz. Gracias por nada.
(Luis Ruiz va por el mundo dando como credenciales que es compañero de despacho de Carlos González, un señor que ha escrito diversos libros sobre lactancia y pediatría muy interesantes, que me he leído más de una vez y que recomiendo mucho. Después de visitar diversas veces a Ruiz, jamás vimos a González y se nos quedó la idea de que Ruiz usaba el nombre de González como señuelo para su negocio, pero no puedo asegurarlo)
