28 de Mayo de 2009
"Internet expande nuestro yo animal e irracional"
Hoy ponemos a los internautas en el diván. Después de muchos meses buscando a alguien que pudiese hacernos una terapia de la red con propiedad, por fin descubrimos al madrileño Miguel Ponce, 41 años, médico especialista en psiquiatría en el Hospital Virgen del Rocío de Sevilla. Lleva una década en la red, así que pensamos: Algo sabrá. Él y su pareja tienen un portal, Psiquiatriaypsicologia.com, con información, tests, casos reales y lo que quieras, bajo licencia Creative Commons. Sí que sabe, sí.
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-¿Tener un blog es exhibicionismo?
-En salud mental, lo que distingue una conducta normal de otra enferma es el grado en que esta se produce, así como las repercusiones personales y sociales que genera en la vida del individuo. Todas las personas necesitamos observar a los demás, eso implica que todos tenemos unas necesidades voyeuristas, y también necesitamos mostrarnos para recibir una recompensa narcisista, lo que quiere decir que también tenemos necesidades de tipo exhibicionista.
-¿Pero...?
-El problema mental aparece cuando estas actitudes se hacen excesivas, son exageradas o bien se consolidan como única forma de obtener placer. Con respecto a los blogs, es cierto que son escaparates exhibicionistas, pero no podemos entenderlo como la manifestación de una conducta enferma, siempre y cuando la persona no se centre excesivamente en sí misma, no manifieste actitudes excesivamente radicales y no desatienda sus obligaciones o compromisos en la vida cotidiana.
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-¿Los cambios psicológicos que trae Internet pueden alterar los movimientos químicos de nuestras neuronas?
-Atendemos en estos momentos a un conjunto de problemáticas del individuo que tienen como denominador común una franca dificultad para controlar los impulsos, como consecuencia de una incapacidad general para exponernos al placer sin perder el control. Dicho de otra manera: la adicción al sexo, a las compras, a la comida, a las drogas, a las nuevas tecnologías, actualmente se explican como una desregulación de circuitos cerebrales establecidos entre el hipotálamo, la hipófisis y la corteza cerebral. Ello se debe a que el cerebro humano tiene un sistema de respuesta emocional relativamente primitivo y arcaico, que ha funcionado básicamente así durante miles de años. La exposición a todos estos agentes es muy reciente y, puesto que son elementos cuyo acertado manejo decide en gran medida quien podrá adaptarse y quien no, a la larga condicionarán cambios evolutivos en la especie, al igual que antes lo hicieron las guerras, el hambre o el aislamiento social.
-Concluyo, por lo que dices, que Internet favorece la sobredimensión del ego y, con él, las patologías asociadas, y sólo puede sobrevivir quien aprenda a controlarlo. ¿Es esta la lección que la red ofrece a la humanidad: aprender a controlar el ego?
-Sí. El empleo moderado de las modernas tecnologías requiere de un cierto autocontrol personal y un manejo razonable de las emociones. Su utilización precisa de un trabajo mental previo, en el que es importante tener claro quién es uno realmente y quién está al otro lado de la pantalla. Al igual que en otras facetas de la vida, existen ciertas reglas de juego donde el respeto a los demás es la primera premisa. Hay que asumir que la egolatría excesiva sólo conduce a la soledad y entender que la mente humana está conformada para pertenecer a un grupo. El hombre es un animal social, por lo que Internet es un medio complementario incapaz de reemplazar por completo las relaciones de la vida real. Necesitamos ver, oír, oler y tocar al otro para saber quién es y quiénes somos nosotros.
Toda la entrevista en: http://ww2.grn.es/merce/2009/miguelponce.html
