23 de Marzo de 2009
El odio al propio cuerpo
Los caminos del hacking yourself, como llamo al autoconocimiento, me han llevado últimamente a fijarme en mi cuerpo y cómo me relaciono con él, aunque con este "me relaciono con él" lo esto diciendo mal porque implica que mi cuerpo es una entidad separada de mí (una sensación que solemos tener), cuando en realidad YO SOY MI CUERPO. Lo sabe bien el resto del mundo, para quienes efectivamente soy mi cuerpo, mientras que ellos, para sí mismos, no consideran sus cuerpos como ellos mismos. Es algo curioso: somos para los otros nuestros cuerpos, pero no aceptamos para nosotros mismos que seamos nuestros cuerpos...
En fin, paro, que me elevo a las nubes :) y sigo.
Empecé muy primariamente, dándome cuenta de que tengo un cuerpo que necesita ser alimentado, vestido y cuidado, para lo cual necesitaba ganar un mínimo de dinero y no pasarme el dia en tantos proyectos de voluntariado. Después vi que, si trabajaba duro, debía marcarme unas pautas de descanso, ejercicio diario y tener un mobiliario, teclado, pantalla ergonómicos o me dejaba en ello la espalda.
Descubrí asimismo el poco caso que le hacemos al cuerpo, que hay un montón de dolores debidos a malas posturas, dormir con el somier o almohada inadecuados, que sencillamente obviamos: no hacemos caso. Y para conseguir silenciarlo, lo atiborramos de tabaco, marihuana y/o cafeína y derivados.
Cada vez veía más formas de maltrato al cuerpo en las que no había caído, como depilarse o esa absurda carrera del acordeón del peso en que estamos metidas muchas mujeres, consistente en hacer régimen para estar dos meses en un peso "ideal" absurdo hasta que no podemos más, nos atiborramos, volvemos al peso original y, con él, otra vez al régimen, despistando al cuerpo a más no poder y creándonos un estado de ansiedad brutal.
Por no hablar de quienes se someten a operaciones por un quítame allá una talla más o menos de sujetador o meterse un globo en el estómago!!! Y después están los productos "light", repletos de sustancias cuanto menos cancerígenas. Y el agua, que ya ni la embotellada es de fiar. Y la verdura contaminada. Y la carne estresada...
Maltratamos a nuestro cuerpo, sí. Y en ocasiones lo odiamos.
No voy a caer en la trampa fácil de decir que es culpa del sistema porque, señoras, el sistema somos todos. De acuerdo que en parte moldean nuestros deseos, pero en buena parte también son nuestros deseos los que moldean el sistema.
Tampoco voy a ponerme radical de que a partir de ahora no me depilo o no como carne o me gasto un porrón en verduras ecológicas. Todo tiene su medida y estoy dispuesta a encontrarla. Quiero aceptar a mi cuerpo. Quiero amarlo y, así, amarme. Sé que sólo cuando alguien se quiere brilla con la suficiente luz como para ser bello a los ojos de los otros. No porque pese más o menos, no porque tenga más o menos dinero para comprar ropa. Simplemente: porque se quiere.
En eso ando.
Mercè a las 06:46 PM | Referencias 0Antes de amarlo, (hay amores que matan), hemos de aprender a escucharlo, entenderlo, respetarlo.
Me refiero al cuerpo, aunque para un amante también sirve.;)
Ays...mucho me temo que somos muchas las que estamos así, que no sabemos ya por donde tirar con el cuerpecito que tenemos! y pensaba yo que era por la crisis de la edad.
maruja de pro | 24 de Marzo de 2009 - 02:20 PM