25 de Julio de 2007
Internet. Reflexiones sobre el copyright XII
Efectivamente, la respuesta a la pregunta que planteaba es que, en el siguiente dibujo de la serie, desaparece el conglomerado de intermediarios copiadores y cobradores del canon y nos quedamos con algo tan simple como el/la artista, un ordenador, una conexión y... la vasta red. Aunque de simple tiene poco, como veremos.
Vaya por delante que no elimino de un plumazo a la industria de la copia. No caerá. Seguirán existiendo ella y los modelos de creación artística y de negocio que se han desarrollado a su alrededor. Igual como la pintura siguió existiendo después de la fotografía, el cine o el arte electrónico.
Pero Internet conlleva nuevos y aún insospechados modelos de creación, de negocio, de producción, de distribución, de intermediación. El viejo régimen persistirá, paralelamente al nuevo o fundiéndose con él a través de modelos mixtos, que es mayoritariamente lo que estamos viendo en estos momentos de indefinición.
Pero ahora de lo que me interesa hablar es de hacia dónde estamos yendo y dónde ya vivimos algun@s.

Este es un esquema simplísimo de lo que pasa en la red. Nótese que a partir de aquí dejo de hablar de "copias" pues pasó ya su tiempo (y de los CDs, DVDs y demás mandanga). Entramos en el universo inmaterial, donde reina la interconexión de los discos duros... por el momento.
Un breve apunte sobre la inmaterialidad: Internet no es un caso aislado sino espejo de su tiempo. Desde el estudio de las estrellas hasta la ciencia de los átomos, todo tiende hacia la no-forma: materia oscura, dimensiones invisibles en el espacio, juegos con partículas que no ve la más potente tecnología. Las fronteras de la forma son cada vez más indefinidas. Por no hablar del espíritu: corrientes filosóficas como nuestro querido -en este blog- Tolle, que predica: es la conciencia, no la forma, estúpido.
El mundo cuántico nos muestra sus leyes.
Y no veo aquí el canon de ninguna forma. Veo un ordenador para cada uno, sea creador, receptor, intermediario o incluso ISP. Veo un hardware y un software con múltiples usos, no sólo el almacenamiento de obras artísticas de otros. Veo un hardware y un software que para el/la autor@ son pincel y pinturas. ¿Vas a cobrarle un canon por usar su pincel? ¿Vas a cobrar un canon a un número indeterminado de artistas que con la red se multiplican por mil?
Veo también una conexión a la red para cada un@, sea creador, receptor o intermediario. Cada cual usándola para sus cosas. ¿Vas a cobrarles un canon? ¿Vas a cobrar un canon a los autobuses porque algunos los usan para ir a la librería a comprar un libro y regalarlo a un amigo? Es injusto.
¿Qué más veo en el dibujo?
El/la artista crea una obra con su pincel/ordenador y la cuelga en Internet a través de su marchante/ISP. Tiene dos opciones: ponerla en una web propia, por ejemplo la que le regala su ISP, o ponerla en el sitio de un intermediario, por ejemplo Youtube.
El/la usuari@ también tiene diversas opciones cuando entra en Internet a través de su autobús/ISP: puede ir a visitar la obra, puede descargarla o puede sencillamente irse a chatear. ¿Cómo le vas a cobrar un canon? ¿En concepto de qué? Puede que, en el chat, le cuente al usuario A que vió la obra y le gustó. Y el usuario A la visitará. ¿Vas a pagar al usuario B por hacer promoción de la obra? ¿O qué?
Nótese que, en los esquemas de pasados posts, la transmisión de las copias era casi horizontal, o vertical, con intermediarios y movimientos bien definidos, lo que permitía los modelos de remuneración por copia y remuneración con canon. La popularización de las tecnologías de copia generó cierta anarquía, que podía capearse con una aplicación injusta del canon, basada en la materialidad de los soportes usados para la difusión, pero en Internet la anarquía y la difusión se desbordan.
Entonces... where's the money?

Haberlo, haylo. De momento hay muchas vías abiertas, la mayoría feudatarias del viejo régimen, porque sí, porque es normal, porque no somos visionarios. ¿Cuáles se impondrán? El tiempo y la evolución de los sistemas de pago en la red lo dirán. Imagino ahora cómo sería cuando salió la imprenta y, poco a poco, se institucionalizó lo de cobrar por obra-copia. Algo que hasta entonces sólo hacian los... ¡artesanos! Esos viles comerciantes. Qué horror, su majestad. Había entonces otras formas de retribuir a un artista, ya lo vimos. Y se impuso esta.
En la red hay un interesante actor que ya existía en el viejo régimen: la publicidad. ¿Por qué no puede el/la artista cobrar por publicidad en su site, donde va publicando sus obras? ¿O percibir una parte de los ingresos publicitarios del intermediario? O que el usuario B pague por descargar la obra pero no por verla. O por verla sólo si le gusta. O hacer donaciones regulares.
¿Y quién dijo que hay que pagar por obra? ¿Quién, quién lo dijo? En este nuevo mundo, cobrar por una obra determinada se me antoja cada vez más complejo. Véase como ejemplo este dibujo, sólo una pequeña muestra de los inescrutables caminos de la difusión de una obra en la red (sea copyright o copyleft), donde ni su autor@ sabe a dónde irá a parar. Qué harán con ella. A quién deberá agradecer que la visiten. O dónde se producirá esta visita.

Sólo hay una cosa fija aquí: la gente.
