30 de Junio de 2007
¿Qué había antes del copyright? La pre-imprenta. Reflexiones sobre el copyright VIII
A efectos de lo que andamos reflexionando, el cómo se han ganado los artistas la comida a lo largo de la historia, he decidido, quizás audazmente, que la imprenta marca un antes y un después. Desde Egipto hasta la Edad Media, los y las artistas se ganan más o menos de las mismas formas el sustento. Formas que no desaparecerán con la imprenta y siguen vigentes, con menos fuerza, hoy en día.
En el anterior subcapítulo estábamos en la prehistoria, donde decía que la/el artista "cobra por existir", por su talento, por su tarea artística vital. No por cada obra ni tampoco por cada copia. Este esquema se mantendrá en Egipto, Grecia, Roma.... y aparecerán otros nuevos.
1. LA/EL ARTISTA COBRA POR EXISTIR.
a. Por existir en conjunto, o sea que no tiene que trabajar, pertenenece a los estamentos privilegiados. El arte no es una forma de subsistencia, sólo una forma de expresión. Pueden ser nobles (Alfonso X El Sabio), militares (Julio César) o eclesiásticos (Ramon Llull). Aquí entrarían parte de los trovadores, que eran nobles.
b. Por existir como artista. Ya no es la comunidad, como en la prehistoria, quien "mantiene" al artista sino los representantes de esta comunidad, sea el Faraón, la nobleza o el Papa, que actúan de mecenas. Epicteto era un esclavo, por ejemplo. Algunos juglares estaban a sueldo de los trovadores para ir cantando sus obras por ahí o a sueldo de nobles para animar su corte. Este modelo da tranquilidad al artista pero le resta libertad artística. Conocidos son los berrinches de Miguel Ángel con el Papa.
2. LA/EL ARTISTA COBRA POR OBRA
Este es un paso hacia nuestro artista capitalista y, paradójicamente, también es el más cercano al artista prehistórico, por su proximidad con la comunidad, con la gente del pueblo. Aquí, la/el artista no vive vitaliciamente de ser el alma de la comunidad o de sus dirigentes, vive de sus trabajos concretos. Su función es la misma, pero la forma de retribución cambia. Haciendo un símil con nuestros días, podemos decir que deja de tener un contrato más o menos fijo y trabaja por su cuenta. "Trabaja de artista". Muchos son anónimos y proceden de la clase baja.
a. El artista artesano. ¿Quién hacía la preciosa cerámica de las casas romanas? ¿Esas vasijas? ¿Aquellos tapices? El artista monta su taller o trabaja en el taller de otro artista y cobra por sus obras a quien puede pagarlas. Es dueño de su arte, que practica en libertad, siempre que sea del gusto de sus clientes.
b. El artista juglar. Es el artista del pueblo por excelencia, el que canta, baila y recita por los mercados y recibe la voluntad. Cuando este tipo de artista pasa del nomadismo al sedentarismo, tenemos al actor y autor de teatro. Según cuenta la Wikipedia en su artículo sobre Shakespeare, el autor de teatro no cobra nada por sus textos, que los actores suelen modificar a su antojo sin ningún respeto por el derecho de autor, que no existe. Shakespeare no se ganaba la vida con sus obras sino por el hecho de ser co-propietario del teatro donde se representaban. Otro ejemplo es Lope de Rueda, que tenía una compañía de teatro.
O Lorca, que se iba con la barraca por ahí a representar sus obras.
jose | 30 de Junio de 2007 - 07:35 PM