10 de Junio de 2007
Cambio de pareja. Reflexiones sobre el copyright V
Cuando tenemos una nueva herramienta, por ejemplo un nuevo medio, empezamos haciendo con ella lo que ya hacíamos antes. No será hasta después de un tiempo que le descubriremos nuevos usos.
Un ejemplo es el cine: cuando nace el cine, es teatro filmado. Se pone una cámara quieta en un sitio y graba lo que pasa por delante. Después vendrán más cámaras y se cortará y mezclará lo que graben, alguien las hará moverse, se descubrirán el "travelling" y técnicas, como el "contrapicado", que consiguen algo tan revolucionario como es añadir efectos -emoción, dramatismo- al contenido. Además, claro, de la propia evolución del medio (sonido, color, calidad).
Con Internet estamos en lo mismo. Dentro de unos años la gente flipará por nuestra inocencia en el uso de la red, también en lo que se refiere a la creación artística y su promoción y distribución. Pero estos momentos iniciales son también puntos de gran fertilidad, experimentación e imaginación. Allí donde se juntan las aguas del viejo y el nuevo río mueren y nacen vidas y surgen múltiples híbridos. Vemos un cambio de pareja, pero aún dentro del mismo baile.
En el terreno concreto de la distribución y promoción de la cultura hay dos grandes movimientos, que ya existían: los autores que se lo hacen solos y los que confían en un intermediario. Sobre el rol del intermediario, cuando oigo decir que Internet acaba con los intermediarios me suena más a "meme" que a verdad. O a media verdad. Depende. La red es muy grande y el simple hecho de que yo haga una web y cuelgue allí mis cuentos no significa que automáticamente me vayan a leer miles de personas.
Los nuevos intermediarios, que sustituyen a discográficas, productoras, editoriales, etc, son nodos de reunión de l@s artistas y las personas interesadas en su arte. Es más probable que alguien a quien le gustan los cuentos entre en un sitio donde hay escritores de cuentos que en mi web.
Los primeros nodos de este tipo eran simples bases de datos que presentaban las obras de, pongamos, 1.000 músicos por orden alfabético y espavílate. Podías pasarte meses escuchando grupo por grupo hasta dar con los que te gustaban. Los nuevos nodos también presentan la lista alfabética pero, además, organizan la información a partir de otros parámetros: destacan a los más escuchados o los más vendidos, las novedades, las curiosidades, haciendo más fácil encontrar "lo bueno".
Desde el punto de vista del autor, poner tu obra en uno de estos nodos no significa que automáticamente sea un top de ventas. Hay una parte de labor de promoción que antes hacía la industria y tendrás que hacer tú, por ejemplo avisar de la existencia de la obra a los metaintermediarios (revistas, radios, blogs...), pero te lo pone más fácil.
Los sectores más listos de la vieja industria empiezan a subirse al carro de estos nuevos intermediarios, creando los suyos propios o vendiendo sus productos a través de los ya existentes y aceptando las nuevas condiciones: precios más baratos, flexibilidad en la distribución (alquilar, vender el .pdf, vender el libro en papel, regalar algunos contenidos).
De este apasionante momento de cambio están naciendo diferentes islas, modelos de promoción y distribución, que perdurarán o se hundirán, ya veremos. Intento describirlas a continuación, obviando si las obras que viven en ellas son copyright (lo son la mayoría), copyleft o gratuitas. Hablaré de licencias otro rato.
1. Autores que montan una web y publicitan y venden sus trabajos ellos mismos. En De la red al cielo, y sin discográfica de por medio se explican algunos casos del mundo musical. Yo añado otro, que me llegó por el boca a boca, CDs a 10 euros y música para el alma: Tumata.
2. Nuevos intermediarios como Lulu.com. Nodos que actúan de base de datos de obras, en este caso literarias, organizan el contenido para que sea fácil encontrar lo bueno o, al menos, lo que sus usuarios y usuarias consideran bueno, y además hacen la función de la industria, en este caso la editorial y la librería: materializan el producto (el libro) bajo demanda, lo mandan al cliente y lo cobran. El autor o autora se lleva el 80% del precio del libro que, comparado con el aproximadamente 7% que dan las editoriales tradicionales, es toda una revolución.
3. Nuevos intermediarios como Youtube. Nodos que actúan de base de datos y organizan más o menos el contenido. Útiles para la promoción pero no desempeñan labores de la industria como la distribución y venta. Un caso reciente: Justin Timberlake ficha para su sello a una cantante que vio en YouTube.
4. Nuevos intermediarios que venden productos creados por la vieja industria. El ejemplo clásico sería iTunes. También Bittorrent.com, con el encanto añadido de que usa p2p. Bittorrent.com es un híbrido: alquila y vende productos de la industria, pero tambien vende u ofrece gratuitamente obras independientes. Los precios: "Happy Feet" por 14,99 dólares.
5. Nuevos intermediarios que venden cosas nuevas. Artistshare es de lo más avanzado y prometedor que he visto. En Los aficionados financian en ArtistShare el disco de sus músicos se explica: "Lo particular del sistema de ArtistShare no es que los discos se distribuyan únicamente desde Internet -hay otros grupos que lo hacen-, sino el hecho de que los fans compran los discos antes de que hayan sido grabados. A esto se añade la posibilidad de acceder a toda una serie de materiales del artista, como arreglos, comentarios personales, partituras, etcétera. Cada una de las opciones tiene un precio. (...) Los seguidores no pagan por el CD material sino que su dinero subvenciona el proyecto artístico". El artista se lleva el 85% de los ingresos.
De todas las opciones, Artistshare me parece la más interesante, especialmente para obras que precisen de una importante inversión inicial, por ejemplo una película. Imagina que George Lucas hubiese tenido un blog y hubiese anunciado que buscaba donaciones para hacer una película llamada "La Guerra de las Galaxias". ¿Habría conseguido filmarla?
