2 de Enero de 2007
Pfin de anyo
Este año, lo dije: -Estoy harta de pasar el fin de año con novios aburridos que no saben divertirse o sola en casa con la gripe. Este año... ¡quiero divertirme como si fuese una adolescente!!
Y así se dispuso: megafiesta en La Paloma y antes, cena de supernenas, en casa de una de ellas. A mí me tocaba llevar una de mis especialidades: dos tortillas de patatas. Toda la tarde cocinándolas, una se quema y la otra se fragmenta en una paella nuevecita, teóricamente antiadherente, que va a parar a la basura. Mal augurio, podía haber pensado, pero sólo me quedaba media hora para decidir qué ponerme, ponérmelo, pintarme, un collar, pendientes, un moño. Ni tiempo para pensar.
Llego tarde a casa de los amigos de al lado que hacen una cena de parejitas. Besos y abrazos que os vaya muy bien. Llego tarde a buscar a la amiga con la que nos vamos a lo de las supernenas.Allí, gente preciosa, todo feliz. Hasta que el champán empieza a hacer efecto: "Brrrindemos para que todo lo malo del 2006 no vuelva a pasar". Y pienso: -Pongamos un poco de buenas energías en el ambiente: "Brrrindemos por todo lo bueno que ha pasado en 2006". Hay aquiescencia, pero incómoda en algunos sectores. Una estalla: "Que jamás se repita el 2006".
Llegan por fin la campanadas Bien. Después, más cava y pesimismo (¿será porque vamos todas vestidas de negro?): yo despotrico de un ex, otra me relata la lista de maldades que le hizo el suyo, pasamos después al tema laboral, en el que no tengo queja pero algunas sí y para rato. Buf buf.
Suena el I Will Survive en la cadena de música y me escapo, me sumerjo en cuerpo y alma. Vamos a La Paloma.
Está lleno... Todas reunidas en círculo inspeccionamos discretamente -como sólo sabemos hacerlo las mujeres- los alrededores. Está lleno de tíos demasiado mayores, tíos demasiado jóvenes, tíos acompañados de tías, tíos acompañados de tíos, tíos acompañados de amigos que no están lo suficientemente borrachos como para salir de su calentita minitribu y abordarnos... y guiris. "No hay nada", me dice una. "Nada bueno", dice otra.
Hemos pagado 25 euros pero, una hora después, dos supernenas dan por terminada la misión y se largan. Otras se han perdido por ahí. Quedamos 3. Pido un whisky y alguien me lo tira al suelo. "Será señal de que ya he bebido demasiado", pienso y acierto. La tercera se va. La segunda se queda porque es buena amiga y no quiere dejarme sola. Francamente, estoy en un estado en que no me importaría quedarme sola, bailando.
Llega la hora de la música máquina, mala, mala. Empiezan a pulular tíos a nuestro alrededor, pero es que la música es putrefacta y además, a mí, cuando voy piripi, ya no me importan los tíos. Veo un gesto de cansancio en mi amiga y una remota luz de conciencia me dice y le dice: -Vámonos.
Vuelvo a casa. Sola. Andando en eses. Llorando, el rimmel hipercorrido porque no he visto a alguien que deseaba ver. Llego a casa cuando aún no ha salido el sol. Me desmaquillo no recuerdo ni cómo. Doy una lata a los gatos no sé ni cómo. Me zampo un bocadillo para que baje la borrachera. Me meto en la cama. Todo da vueltas. Vomito.
El día siguiente, en el sofá, mirando los mensajes que me mandaron al móvil que, como siempre, olvidé llevar conmigo. El otro, amanezco 2 horas después de que haya sonado el despertador, con un ojo superhinchado y recuerdo así el por qué desde mi adolescencia no me ponía rimmel: porque me salen orzuelos. Corro a ponerme a currar, malditas las ganas, y unos fuertes golpes de maza en la pared contigua al despacho me recuerdan que el año pasado estaban derrumbando la casa de al lado. Y siguen.
Va a concentrarse su padre.
Sí hubo cosas bonitas: estar con una panda de chicas agradables y hablar y hacer cosas de chicas, regalar un paquete de tabaco a un par de homeless, encender el 1 de enero todas las velas que tengo en casa, hacerle un digno entierro al muérdago y la libreta de pensamientos del año pasado y toda toda la ilusión con que esperaba aquella noche y que llenaba mi corazón.
Y el saber reírme de mí misma escribiendo esto :)
Mercè a las 03:51 PM | Referencias 0¡quiero divertirme como si fuese una adolescente!!
Mercè, Mercè, Mercè... què hi farem amb tu, petitona?
Esa noche se parece mucho a la mía, jajaja. Sólo que yo era el grupo de tíos no lo suficientemente borrachos y en el que, además, todos tienen mujer/novia salvo yo. Yo no di de comer a mi gato pero aún así durmió conmigo. Algunos agradecen el cariño a largo plazo y no el señalado.
Feliz año Mercè.
rwx | 2 de Enero de 2007 - 08:37 PMEsperamos demasiado de celebraciones vacias.
Total ¿qué es fin de año...?
A mí no me fue mucho mejor esa noche y eso que partia con muchas menos expectativas, pero no hemos de pensar que tal como vaya la noche así nos ira el año.
Feliz año y a seguir riendote Mercè.
Mikel | 3 de Enero de 2007 - 10:11 AMMe sirvió para darme cuenta de que, cuando te haces mayor, miras de una forma utópica el pasado, como si cuando eras adolescente todo fuese la pera. Y despues vas y, zas, descubres que cuando eras adolescente pasaba casi exactamente esto que cuento :)
Y ves que, tanto entonces como ahora, las grandes fiestas acaban en grandes decepciones, no porque lo pases fatal sino por tus grandes expectativas. Proyectamos en ellas todos nuestros deseos, nuestras fantasías, y decidimos que deben cumplirse en unas pocas horas, estas horas y estas fantasías que nosotros queremos y no otras.
Soberbi@s, creemos que tenemos el control y cuando el universo nos demuestra que las cosas van a su ritmo y no el nuestro, ¡que mazazo! Es de un gran valor reconocer que vuestras fiestas tampoco salieron como esperábais. No es habitual "confesarlo". Preferimos decir que todo fue bien y tapar la decepción, no sea que alguien crea que tenemos algo "fuera de nuestro control".
Mercè | 3 de Enero de 2007 - 11:49 AMHay tantas cosas que están fuera de nuestro control, que la palabra decepción, o incluso la palabra fracaso, a la que tememos tanto, no significan absolutamente nada.
Creo que hay un tipo de personas, entre las que me incluyo, a las que nos va todo peor en esos días de grandes expectativas. Por mi parte, eso lo considero una buena cosa, porque esa felicidad artificial y empalagosa que se transmite en estas fechas es una absoluta falsedad. Tarde o temprano hay que escapar de ello. Solo nos damos cuenta de que esto es así cuando ya no estamos atrapados como jilgueros.
Se trata de salvar estas estúpidas fechas y celebraciones con el mínimo daño posible. La normalidad del resto del año, mientras no se transforme en monotonía, hace mucho menos daño.
Creo que es mucho mejor para uno mismo saber que esta vida es una carrera de obstáculos. De esta forma, estamos más preparados para salvarlos que si nos metemos en un mundo feliz, lo caul es una absoluta perversión.
mujer animate.... me ha parecido supersincero de verdad me encanta....
jota | 4 de Enero de 2007 - 10:36 AMBueno, al menos tenemos algo que contar.
Se me había pirado mi mujer con mis dos hijas la víspera de nochebuena. Por supuesto, a casa de su madre. En mi opinión lo hizo porque era una pija que no podía soportar que yo no me plegara a sus caprichos de niña pija. Pero, es igual, seguro que ella pensaría de mí otra cosa peor. Creo que lo pensó bien, porque yo me quedé muy jodido, muy hundido y muy solo. Abandonarme precisamente en esas fechas. Vaya una lección. Se lo conté a un hermano divorciado.
Por la noche me empezaron a llover llamadas de hermanos, de hermanas, de mi padre, de mi madre. Por supuesto el mensaje era que no podía pasar la nochebuena solo. Pero a mí no me apetecía estar con nadie. Así es que me inventé que me encontraba muy resfriado, que tenía demasiado trabajo, que... Pero nadie me creyó absolutamente nada. Por eso seguían insistiendo. El día de la Nochebuena continuaron llamándome a casa y al trabajo. Por la tarde, empezó a nevar. Por un momento, abandoné el trabajo y bajé a la calle. La gente transitaba aprisa, de un lado para el otro, cargada de paquetes, con una sonrisa de felicidad que me sonaba como si me hablaran en chino, mientras se decían continuamente unos a otros eso tan americano de "feliz navidad". Me pareció que yo era la única persona del mundo que iba a cenar esa noche sin compañía. Pero, a pesar de todo, me resistí a las llamadas y decidí que, pasara lo que pasara, iba a cenar solo. Cuando salí del trabajo, estaba oscuro y seguía nevando. Ya casi no había gente por la calle. Me acerqué a un supermercado cutre próximo, en el casco viejo de la ciudad, empujé la puerta y comprobé que estaba cerrado. El dueño del establecimiento, un militar retirado de muy malas pulgas, me vio parado ante la puerta supongo que con expresión de idiota, abrió y me metió adentro a empujones, mientras la cajera miraba alternativamente a su reloj y a mosotros dos con expresión asesina. Solo se me ocurrió coger apresuradamente de una cámara una caja de mariscos congelados. Era una noche especial, no podía comerme un bocata de chorizo. Pagué y me fui. Enseguida me monté en mi viejo coche y empecé a circular en dirección a mi casa con cuidado, porque nevaba cada vez más. Nada más entrar en casa, sonó el teléfono. Era mi padre. Seguro que mi madre le habría dicho "dile tú que venga, a tí te hará caso". Pero yo le dije que me encontraba muy bien, aunque muy cansado y muy griposo y que, como nevaba, me parecía un riesgo innecesario ir hasta su casa. Que no se preocuparan por mí, que al día siguiente iría a comer. Colgué y puse la televisión a tope, para tener compañía. Después, me fui hacia la cocina con mi caja de congelados. Volvió a sonar el teléfono. Era un hermano. Este llevaba más tiempo separado de su mujer, ya era todo un divorciado. Iba a cenar con su hija. Me dijo "vente, no jodas, cómo vas a cenar hoy solo". Le contesté "nieva, estoy de mala hostia, no quiero ver a nadie". Seguro que se encogió de hombros. Me preguntó si tenía algo para cenar. Le dije que sí, le conté lo de la caja. Se rió. Vaya par de idiotas. Después de colgar, me fui a la cocina. Que nadie me pregunte por qué la cocina era solo de gas y no eléctrica. Eché agua a un puchero, metí los mariscos dentro y encendí el fuego. En un par de minutos, se acabó el gas. Oí, desesperado, el chaf, chaf, chaf ese que precede al final de la bombona. Por supuesto, no tenía otra bombona de repuesto. Miré en el cajón del pan. Había un pedazo del día anterior. Supongo que solté algún juramento. Le llamé a mi hermano y se lo dije. "Bueno- me contestó- seguro que tengo una bombona de esas de camping-gas. Ahora te la llevo". "Joder, nieva- protesté con la boca pequeña- cómo vas a venir desde allá". No me hizo caso. Un cuarto de hora más tarde, sonó el timbre y bajé a la calle. Allí estaba él, sonriente, con una bombona de camping-gas en una mano, un recipiente de plástico con pavo frío en la otra y su cabeza y sus hombros llenos de nieve. Le di las gracias y se fue, yo diría que divertido.
Subí a casa y, antes de volver a la cocina, me senté en el sofá, frente al televisor. Villancicos, gente sonriente, feliz, entrevistada en la calle. No pude soportarlo, me angustiaba ver aquellas imágenes. Con determinación, crucé el pasillo en varias zancadas. Creo que intenté cantar. Cogí el puchero y, después de encender el fuego de la nueva bombona, lo puse encima. En un par de minutos, volví a oír el jodido chaf chaf que avisa de que el gas de una bombona acaba de pasar a mejor vida. La madre que la parió, qué horror de noche. Para abreviar, acabé cenando el pavo frío aquel con pan duro. Pronto me fui a la cama, hablando y hablando, solo.
Creo que esa fue mi vacuna anti-navideña. Después, he pasado otras en solitario. La gente que me conoce ya lo sabe. No me gustan las navidades, no necesito cenar con nadie la noche de Nochebuena, no me siento peor que los que agitan zambombas y cantan villancicos o los que se atiborran de guirlaches durante toda la noche. No les tengo ninguna envidia. Me he acosumbrado a que esa noche sea la más sobria del año.
Así está mejor.
Ah, se me olvidaba: Feliz Navidad.
Feliz año Merce! Excelente entrada! Los mejores deseos de un lector tuyo desde Perú!
Diego | 6 de Enero de 2007 - 07:49 PMLo que han subido las gabardinas...
jeronimo | 8 de Enero de 2007 - 03:08 AMParece como si nadie se hubiera dado cuenta.
| 8 de Enero de 2007 - 03:10 AM