28 de Diciembre de 2006
El 'homeless' de Telefónica y otros
En mi barrio hay bastantes 'homeless'. Me gusta llamarlos 'Señores de la Ciudad', una forma romántica de verlos y que plasmé en un reportaje en catalán hace mucho: "Els Senyors de la Ciutat o com sobreviure al carrer". Está pésimamente editado, disculpas. Si interesa a alguien que no entiende el catalán, puede traducirlo en el excelente servicio gratuito InterNostrum.
Empiezo otra vez: en mi barrio hay bastantes "homeless". Supongo que se debe a la cercanía de una gran estación de tren, donde tienen un sitio de reunión calentito y con lavabos públicos, pues a ver quien es el/la valiente que hace _todas_ sus necesidades en la calle y con este tiempo.
Hay algunos que son nómadas, un día están y al otro desaparecieron, como un tío francamente bueno que pasó toda la primavera sentado, con un perro y un vaso de plástico, cerca de una Caixa. También los hay que hace años que pululan por el barrio, como La Bruja -así la llamo-, una señora mayor con porte de gran dama, a quien su hija o su nuera echó de casa, según su versión, y que duerme en los cajeros automáticos.
Otro histórico sedentario es el "homeless" de Telefónica.
Si queréis saber más, por favor pasad página :)
Al "homeless" de Telefónica lo llamo así porque suele estar siempre delante del edificio de Telefónica de mi barrio. Con su perro y un par de carritos cargados a tope de cachivaches. Justo al lado del pipi-can, que siempre me hace pensar que la gente que lleva sus mascotas a este sitio puede decir, con propiedad: "Mi perro/a se caga en la Telefónica" :)
El "homeless" de Telefónica es un contrapunto genial al grandioso edificio blanco, con sus cuidados jardines, entrada casi faraónica y flota propia de furgonetas que están por todas partes. Pero el otro día descubrí un contrapunto mejor: el "homeless" de la piscina.
En la parte exterior del edificio de la piscina hay un rincón muy bueno, a cubierto y oscuro, lejos de las miradas de la gente que va por la calle corriendo, "as always" en la ciudad. El "homeless" se ha instalado hace poco. Ha construido un parapeto con "palets" y cartones, de forma que crean la impresión de una habitación cerrada y autónoma, donde sólo sobresale la cabeza del señor, no excesivamente mayor y con bigote, cuando está sentado.
Tiene una radio. El otro día, pasaba por delante y la tenía encendida. Oí que el locutor decía, alto y claro: "Tres doble uves, info-no-se-qué punto org". Y repetía, para que todos nos enterásemos: "Tres doble uves, info-no-sé-qué punto org".
Fue un flash. Una paradoja. Una perplejidad. El "homeless" allí, sin nada más que una radio, y esta desgañitándose dándole una dirección web.
Mundo de extremos. Evito interpretarlo. Sólo quiero transmitir la sensación que sentí.
Mercè a las 07:20 PM | Referencias 0Tu artículo me parece bastante pobre.Evitas interpretar, ¿por qué? Creo que la substancia de cualquier artículo está precisamente en eso. Analizar, interpretar, tratar de exprimir el alma de las situaciones, hechos o cuestiones sociales. Una buena fórmula sería conectar el fenómeno de los "sin techo" con el mercado inmobiliario, las recualificaciones y el boom del ladrillo, las movilizaciones en París, a orillas del Sena.
Serafí Gimeno Solà | 7 de Marzo de 2007 - 07:05 PM