7 de Diciembre de 2006
Dibujando el spam
Me apetece mostraros unos dibujitos que he ideado estos últimos días, cansadita de esta especie de ataque distribuído de denegación de servicio que recibo cada día en mi inbox. Dibujo fatal, más con el ratón, aviso :)

Cada castillo representa una forma de defenderse contra el spam. Los puntos negros son el spam y los verdes el correo bueno. Los filtros dejan pasar 3 spams por cada 1 bueno (aprox). Es el único método que actualmente se aplica de forma generalizada y funciona.
La ley: una especie de ángel se encarama a las almenas y les dice a los spammers: -Malos. Vamos a colgaros de la almena más alta, como hemos hecho con vuestro compañero. Los spammers, como se ve, pasan de todo y entran en masa en el castillo (basado en hechos reales: hace no sé cuántos años que existe una directiva de la UE prohibiendo el spam. A nivel mundial, se han puesto multas a una docena de spammers. Y ahí seguimos).
Reforma del protocolo SMTP, listas blancas, etc. Funcionan, pero a costa de dos cosas, que yo sepa (sé poco de spam y soy técnico-less ;) :poner de acuerdo a todo el mundo, algo que parece imposible según los técnicos con quienes he hablado, y segundo, es el DNI en la boca, el fin del chiste "en Internet nadie sabe que eres un perro".
Sigo con los dibujos en la otra página, que me está quedando esto largo.

Este es el dibujo del spam, de lo que hay fuera del castillo. Básicamente, es el esquema de un negocio-e como otro cualquiera, excepto que es ilegal y molesta a un montón de gente. El Capitalista paga al Delincuente para que envíe su publicidad, lo que el Delincuente hace mandando un virus al Usuario Despistado y convirtiendo su ordenador en oficina postal para mandar spam. Este es lanzado contra el castillo, donde hay una pequeña porción de personas a quienes les encanta recibirlo, les gusta la oferta y compran.
La parte del esquema Capitalista contrata a Delincuente para vender su producto es el típico negocio mafioso. Como el narcotráfico o, poniéndole más distancia, la venta de alcohol en Estados Unidos durante la Ley Seca. Que por cierto acabó cuando se retiró la prohibición.
Ahora bien, con el spam no lo tengo claro: si se vendiese Viagra barata en los bares, ¿acabaría el spam? Si encontrásemos corredores de bolsa en cada esquina, ¿acabaría el spam? Si se des-prohibiese el spam, ¿acabaría el spam?
Creo que nuestro caso no está tan relacionado con el producto o el medio a través del que se publicita, sino con el hecho de que es una forma de publicidad barata (son baratas de conseguir las direcciones, son baratos de conseguir los puntos de distribución, etc).
Me queda aún otro dibujo. El que muestra como, si quitamos la parte electrónica de este negocio electrónico, nos queda un negocio muy real del mundo real:

Así: capitalista contrata a alguien (medios de comunicación, correo comercial, márketing telefónico, vallas, etc) para que publicite su producto a la sociedad, con la idea de que lo verán/oirán/leerán 100.000 y lo comprará uno. El producto es, salvando las distancias, el mismo: algo relacionado con las ansias de sexo, dinero y comodidad, primarias y muy fuertes en la sociedad.
La única diferencia es que, en el esquema real, la publicidad pirata, que es lo que es al final y al cabo el spam, es muy menor. No cambia nada más, incluído el desprecio por el receptor de la basura, o sea nosotr@s.
Un ejemplo: hoy, con la factura del teléfono móvil, he recibido un texto confuso a más no poder, donde me decían que si no quería que diesen mi dirección postal a terceros para mandarme publicidad, debía llamar a un número. Lo he hecho y me ha salido una grabación más confusa si se puede:
-Pulse 1 si acepta o denega que demos sus datos de tráfico a no sé quien, pulse 2 si acepta o denega que demos sus datos a no sé quién más para mandarle cosas por correo electrónico, pulse 3 si acepta o denega que demos sus datos para mandarle cosas por correo postal, pulse 4 si acepta o denega.... Hasta 7 u 8 opciones había. Mareadita me he quedado. ¿Qué hará mi padre ante esto? Pues no hacer nada y recibir lo que le echen.
Si así actúa la "publicidad legal", ¿cómo nos extrañamos de los abusos de la ilegal? ¿Y las leyes? Resulta que por ley soy yo quien debo enviar una carta para que una empresa, a la que en el 84 le compré unos calcetines, no me mande publicidad.
¿Pero esto qué es?
Otro rato, más.
molt clars els dibuixos, molt interessant la reflexió, totalment d'acord
núria | 8 de Diciembre de 2006 - 03:06 PMY para colmo, muchos spammers dicen que la culpa es nuestra por hacer caso del spam y comprar. Está muy de moda eso de dar la vuelta a la tortilla y echarnos a los de pie la culpa de todo.
¿Suben los precios de los pisos?, la culpa es nuestra que los compramos.
¿Bajan los salarios?, la culpa es nuestra que aceptamos los contratos.
¿Las empresas se van a otros paises?, la culpa es nuestra que compramos productos extranjeros más baratos.
Parches más que soluciones:
Dar datos falsos en todo lo que se pueda y usar correos basura (abro uno gratuito, lo uso y me olvido de él)
Buenísimos los dibujos!!! encantadores y bárbaros para entender la cosa
Laura | 3 de Octubre de 2007 - 04:13 PM