Mayo 17, 2010
La última estación, una biografía bienintencionada de León Tólstoi
Tólstoi fue una fuerza de la naturaleza en materia creativa. En un mundo como el nuestro, de corta y pega y procesadores de textos, escribir Guerra y Paz sólo exige talento. Pero en el siglo XIX suponía también un excepcional esfuerzo físico y un desgaste considerable.
En esta bienintencionada y agradable revisión de los últimos meses del escritor ruso, obra del director y guionista Michael Hoffman, se abordan los problemas que padeció Tolstói tras sus esfuerzos como escritor. La conclusión es que el desgaste mayor fue en términos emocionales y que lo pagaron más sus allegados que él mismo.
La última estación narra con un formato clásico y sobrio la relación del escritor con su esposa, la condesa Sofía y con sus hijos, a través de los recuerdos y la presencia de Valentin Bulgakov, su secretario personal en los últimos tiempos. Asistimos al declive físico del autor, pero sobre todo al deterioro de su matrimonio con una mujer lúcida que pretendía impedir el expolio sobre su obra tras su muerte.
Dentro de su sencillez formal, La última estación plantea graves cuestiones sobre el control de la propia obra –los derechos de autor de verdad-, la ambición desinteresada o calculadora de los intérpretes del pensamiento de Tólstoi y el contraste entre lo que se escribe y se sueña con la existencia cotidiana de un genio.
Espléndida recreación histórica que vale la pena ver por su reparto. Es un biopic convencional, pero Christopher Plummer como Tólstoi, y Helen Mirren como la condesa Sofía, componen unos personajes tan cercanos que parece un viaje en el tiempo. Reconozco que me sobra una trama paralela de amores entre el secretario personal del escritor y una de las habitantes de la colonia experimental de tolstoianos creada a partir de sus ideas.
Pero por lo demás, es casi una tragedia griega, en la que también nos podemos dejar asombrar por el uso interesado de los medios de comunicación que hacen las fuerzas enfrentadas: Paul Giamatti, excelente como discípulo más tolstoiano que Tolstoi, y la condesa de Sofía a cuenta del legado final del escritor.
Mayo 16, 2010
Prince of Persia, la confusión de géneros y el productor estrella
Confieso no haber jugado nunca al Prince of Persia, aunque lo intenté. Así que no puedo juzgar la bondad o desacierto de esta adaptación del videojuego al cine. Que los grandes estudios americanos tengan que buscar inspiración o directamente los argumentos en cualquier otro medio sería objeto de un libro entero.
Prince of Persia, las arenas del tiempo es un espectáculo y como tal hay que juzgarlo, sin más intención que la de pasar el rato. Lo que sí incluye es un detalle interesante en mi opinión, la presencia cada vez más notoria del productor Jerry Bruckheimer al frente de esta clase de filmes.
Bruckheimer está recuperando la figura del gran productor de la edad de oro de Hollywood, cuando las películas se “vendían” por su productor y no por su director. Bruckheimer, autor de estimables series televisivas –la franquicia C.S.I., por ejemplo, ha conseguido un hueco en ese extraño olimpo de los productores con sello personal.
Por lo demás, Prince de Persia es un revuelto de géneros con un hilo común: que no decaiga la atención ni un momento. La película arranca con un momento Aladdin, de persecuciones y mercados y tiene todos los ingredientes del videojuego y de las mejores cintas de Disney.
El protagonista vuela de plataforma en plataforma, los momentos íntimos con la princesa son breves, los malos son muy malos, no hay alardes de sangre y horror, los compañeros del héroe son muy graciosos. Hay espacio para una música arábigo/persa con todos los tópicos que se le suponen al sonido “oriental” y también para los animales y para el desierto.
Y, por supuesto, los efectos especiales. Nada distingue ya la realidad que vemos en la pantalla con la auténtica. Empiezo a pensar que los actores son extraordinarios, capaces de creerse, rodeados de verde, que están luchando contra la arena o las más venenosas serpientes. Menos mal que los besos, de momento, siguen siendo de verdad.
Baarìa, Tornatore en estado puro
He oído decir que los italianos siempre están intentando explicarse a sí mismos, que su cine más personal es aquél que busca a través del pasado respuestas a su presente. No sé, porque las generalizaciones no suelen ser muy fiables. En el caso de la película Baarìa, de Giuseppe Tornatore, los tópicos parecen hacerse realidad.
No digo que sea una película tópica ni que sea mala, sino que responde a ese tópico de autoexplicación histórica atribuido a los italianos. El director de Cinema Paradiso, una de las grandes películas de tema cinematográfico, aborda en Baarìa la historia de un pueblo siciliano desde principios del siglo XX hasta ahora.
Con una puesta en escena excelente y un equipo de actores espléndido, Tornatore explica paso a paso la transformación de los paisajes y las personas a lo largo de más de un siglo. Transformaciones que, parece ser su tesis, no afectan a la esencia, a lo más profundo de la tierra y sus habitantes.
Es una película coral, y también biográfica del hijo de un cabrero que llegará a ser una modesta autoridad política del pueblo, convertido para entonces en una ciudad. Por su vida, atravesándola -siempre con consecuencias-, están los acontecimientos, Mussolini, la guerra mundial, la política italiana, la mafia…
Tornatore añade algunos homenajes a sí mismo y no faltan las secuencias en torno al cine, primero de todo el pueblo y después de barrio. La película se mueve cerca de las referencias al cine político e histórico, pero no desaprovecha la oportunidad para recordar las comedias italianas clásicas y hasta el cine erótico más tierno.
Baarìa es quizá un poco larga, aunque no llega a cansar al espectador por el permanente juego que Tornatore introduce, basado en varias historias y un montaje a rachas. El riego ha sido que alguna de las tramas no se resuelve bien y hay momentos confusos, en los que no queda claro en la pantalla de quién está hablando Tornatore.
Pero es una buena película, llena de una luz mediterránea brillante, con momentos muy hermosos y otros con trampa emocional. Me quedo con uno de los primeros, cuando la tormenta de calor amenaza con asfixiar a la familia y la mujer empapa el suelo de baldosas y enseña a sus hijos a tumbarse a la sombra sobre el piso húmedo, mientras charlan aliviados.
Mayo 08, 2010
Jacuzzi al pasado, el condensador de fluzo ya no es necesario
Probablemente los viajes en el tiempo sean el tema más recurrente de la ciencia ficción en cualquier formato. Se preta al drama, a la comedia, a la reflexión utópica. A los humanos nos gusta viajar en el tiempo y hasta los más reputados científicos sueñan con ello. Así que en el cine, muy mala tiene que ser la película para que no guste si trata este asunto.
No es el caso de Jacuzzi al pasado, seguro que la película más gamberra de la temporada, con John Cusak al frente. Me he reído y con ganas con las aventuras de tres amigos y el sobrino jovencito de uno de ellos a la década de 1980 y sus esfuerzos para poder volver a su época. Dirigida además por Steve Pink, guionista de Alta fidelidad y director de Admitido (2006).
Tres amigos cuarentones bastante fracasados en sus vidas, deciden pasar un fin de semana juntos para solucionar los problemas de Lou (Rob Coddry). Cuando llegan, descubren que los tiempos han cambiado mucho y que ni son los mismos ni el paisaje se parece. Metidos en el jacuzzi, se emborrachan y al despertar descubren que han viajado en el tiempo, precisamente al momento en que se corrieron la última juerga de juventud.
Steve Pink no esconde sus cartas y desde el principio estamos ante una comedia gamberra, de humor grueso, pero sin grandes excesos y muchos guiños a la legendaria Regreso al futuro. En algunas secuencias, Jacuzzi al pasado, más que inspirada es una versión "hard" del filme de Michael J. Fox. Por ejemplo, la presencia de Crispin Glover -el padre de Fox en la primera-, en un papel que funciona como hilo conductor gore, refuerza esa impresión.
Además del concierto en el que se tocan canciones del futuro -con mejor éxito que el de McFly-, uno de los personajes está obligado a conseguir que nada se altere para poder existiendo en 2010. Al margen de las referencias, Pink pone el acento en lo fácil que resulta alterar una vida entera con un pequeño cambio, aunque se deja llevar demasiado por la corriente conservadora que recorre Hollywood y su defensa de la estabilidad matrimonial es un poco forzada.
Por eso Jacuzzi al pasado, con ser gamberra, no alcanza la transgresión de otras comedias ni pretende alterar mucho las conciencias. Cuando Rob Coddry -el mejor actor del filme-, expresa las ventajas de estar en 1986, John Cusack no tarda en recordarle que no todo fue bueno: "tuvimos a Reagan y el sida". Así que el discurso gamberro se queda en la superficie. Una lástima, porque otro final la hubiese convertido en película de culto.
Mayo 06, 2010
Ken Loach invade la Red con sus películas
El director británico Ken Loach no ha dejado de hacer un cine combativo, social y comprometido desde que empezó su carrera en 1967. Sus películas no son complacientes con el espectador y muestran una realidad que pocas veces se da en la pantalla. Es más documental que Costa Gavras, y menos maniqueo que Michael Moore.
Ahora su compromiso ha dado un paso más con este canal de Youtube a su nombre, según he leído aquí. En él ha empezado a colgar sus películas completas, en un movimiento bastante excepcional para el mundo del cine profesional. No sé si es el primero o el quinto, pero es una iniciativa interesante y necesaria, con la que va a conseguir una audiencia planetaria.
Sospecho que Loach sabe que una película, una vez amortizada, no debería quedarse en un estante, a merced de cualquier programador de canal de televisión. Para que se vea entre anuncios, de madrugada, mejor es verla al ritmo que uno quiera. Una buena idea. A ver si cunde el ejemplo entre la profesión.
Mayo 04, 2010
The Cove, una matanza desconocida en el mundo
No van a coincidir en las carteleras The Cove y Océanos, pero la comparación será inevitable, aunque tienen muy poco en común. Sólo que sus protagonistas son criaturas marinas. Océanos da una visión amable y tierna del impacto que la humanidad genera en los mares. The Cove muestra con toda crudeza ese impacto y las consecuencias.
Rodada con un ritmo de película bélica, The Cove es un impresionante documental rodado en Taiji (Japón) que explica el destino de miles de delfines que, a partir de septiembre, recorren ese pequeño pedazo de costa. Mientras la caza y posterior descuartizamiento de las ballenas son habituales en películas y programas de televisión, la caza y muerte de los delfines es una actividad secreta.
El documental, excelente en su propósito de asombrarnos con una inesperada crueldad, se articula en tres frentes poco complacientes. Primero, con la Comisión Ballenera Internacional, que en teoría vela por conservar los mamíferos marinos, pero que no considera a los delfines como objetivo a proteger.
Segundo, con el testimonio de un hombre, Ric O’Barry, entrenador de delfines y responsable -así lo confiesa él- del cautiverio de miles de delfines para nuestro entretenimiento. Ric O’Barry fue el entrenador de Flipper, un delfín que protagonizó una serie de televisión entre 1964 y 1968. Su popularidad se extendió tanto que provocó la avalancha de delfinarios y espectáculos que hoy pueden verse en todos los acuarios del mundo.
Tercero, con la investigación y posterior rodaje en un pequeño pueblo de pescadores japonés, Taiji, cerrado por completo a los occidentales y que vive de la caza de más de 20.000 delfines al año. Los más afortunados, los más bellos según el criterio humano, son enviados a los zoos del mundo. Los demás son sacrificados para los mercados locales.
El documental es brutal en ocasiones, pero no morboso y mantiene la tensión en todo momento. Louie Psihoyos Da voz a quien no la tiene y también a los que justifican estas matanzas, con un perfil desfavorable, claro, un poco a lo Michael Moore, pero sin tanta demagogia. El documental, que fue premiado con un Oscar, explica, además, el riesgo de intoxicación por mercurio que tienen los que consumen carne de cetáceos.
Abril 29, 2010
Welcome, la emigración sin adjetivos
No es fácil la situación en las ciudades y los puertos fronterizos ante la emigración. Sobre todo para los emigrantes que intentan cruzar esa frontera, esté donde esté. Tampoco lo es para los habitantes ni para las autoridades. Ejercer la solidaridad es un problema y mirar hacia otro lado, inhumano. De eso y de las personas en ambos lados trata Welcome, que cuenta los intentos de un joven iraquí por cruzar desde Francia al Reino Unido, para reunirse con la chica que ama.
El director, Philippe Lioret, no hace muchas concesiones, aunque el tratamiento sea un poco superficial. Lioret aprovecha la crisis por la que pasa el protagonista, un profesor de natación, para que nos muestre su toma de conciencia ante un problema que parece irresoluble. De un lado, una policía desbordada con órdenes de impedir la ayuda a los emigrantes para evitar más afluencia. De otra, un negocio ilegal de tráfico de personas que obliga a los que quieren pasar a traicionarse.
En el centro, un chico idealista y desesperado y un hombre que se despierta un día sorprendido ante lo que ve, ante la actitud de sus vecinos y la suya propia ante las dificultades ajenas. Su decisión de actuar y correr riesgos no es del todo altruista, pero las personas somos así viene a decir Lioret.
La interpretación de Vincent Lindon sostiene los momentos más flojos y Firat Ayverdi, en el papel de joven iraquí, resulta creíble y tierno, en sus anhelos y en sus miedos. Lioret consigue mostrar sin grandes discursos ideológicos una realidad llena de matices y aristas, en la que no hay buenos ni malos, sólo personas.
Shrek, felices para siempre
Antonio Banderas está inmenso en este nuevo trailer de la cuarta parte de Shrek.
Abril 27, 2010
Alicia en el país de las Maravillas va camino del taquillazo
Disney ha hecho públicas las cantidades recaudadas por Alicia en el país de las Maravillas, que son del 45 por ciento de la taquilla total en España durante el fin de semana. La recaudación alcanza 4,130 millones de euros, lo que la sigue situando como número uno de la taquilla española.
Según la compañía, de esta cantidad, casi tres millones de euros corresponden a las copias en 3D, un millón a las pantallas convencionales y 170.000 euros a los cines IMAX. En los primeros diez días desde su estreno, la película de Tim Burton ha recaudado 13,210 millones de euros y la han visto 1.681.000 espectadores.
A nivel mundial, la taquilla alcanza más de 664 millones de euros, lo que la sitúa entre las veinte primeras del ranking histórico, en términos absolutos y sin descontar la inflación. En este tiempo ha sobrepasado las recaudaciones de Buscando a Nemo -658 millones de euros- y El señor de los anillos: la comunidad del anillo, que alcanzó los 661 millones de euros.
En menos de una semana, Alicia... ha superado la recaudación total de Charlie y la fábrica de chocolate, por ejemplo y en Europa es la tercera más taquillera de los estudios Disney y la primera que no es una secuela.
Abril 26, 2010
El plan B, la verdad sobre los hijos no os librará de ellos
Hacía tiempo que no veía unos buenos rótulos iniciales, con un aire a comedia de hace cincuenta años de aquellas que protagonizaban Doris Day y Rock Hudson. El director Alan Poul hace un inteligente uso de la cabecera animada como un prólogo que situá al espectador ante lo que está pensando y sintiendo su protagonista.
Jenifer López es una treintañera atractiva que está harta de esperar a un príncipe azul que no llega. Si llega, además, tiene tendencia al rechazo y a la desconfianza. Por ello decide tener un hijo mediante la inseminación artificial que llene el vacío en que se encuentra. Es su plan B para el caso de que no aparezca nadie capaz de seducirla. Sin embargo, ya embarazada, el príncipe aparece y su plan se va al traste.
Aunque simple y un poco tosca por momentos, El plan B tiene algunas secuencias descacharrantes como la cita de Jenifer con el ginecólogo o un parto en una piscina. En otra, la presencia de Alex O'Loughlin en un parque infantil con las manos en los bolsillos, percibida por los padres como una amenaza a la integridad de sus retoños, desarrolla un excelente discurso francamente transgresor sobre la realidad de la paternidad y de los hijos.
Jenifer se atreve con un personaje que, a medida que avanza en su embarazo, gana en peso y falta de sofisticación, lo que agradará a sus incondicionales. Dirigida sin mucha imaginación a la mayor gloria de la estrella, es una comedia irregular, con momentos brillantes y un dibujo demasiado grueso de los personajes como para dejar una huella duradera. Probablemente, un éxito en la taquilla precisamente por eso.
Abril 19, 2010
La última canción de Miley Cirus
En esta cinta se unen dos fenómenos muy interesantes. Por una parte, la de la estrella adolescente absolutamente encasillada en el papel que le ha dado fama. Por otra, la de una estrella de la canción que no canta más que unos compases y finge tocar el piano. Miley Cirus, Hanna Montana, es uno de esos fenómenos inexplicables que, de vez en cuando, sacuden la industria audiovisual.
Miley está dotada de buena voz y de un gran registro para los papeles cómicos, así que su aparición como cantante y protagonista de una serie que lleva su nombre fue todo un éxito. Discos, conciertos, mercadotecnia de todas clases, tres temporadas de televisión y una película, la avalan como la estrella indiscutible del universo juvenil.
Pero hacer el mismo papel cansa y Miley ha intentado dar un giro a su carrera con La última canción, un melodrama un poco antiguo y soso. Con una carrera escrita con tiralíneas, hacer experimentos no suele salir bien y cada vez que Miley Cirus aparece en pantalla, lleva en sus revueltos cabellos a Hanna pegada como un sello a sus expresiones y gestos.
Y no lo digo en demérito de la actriz. Muy pocos grandes actores han conseguido sobrepasar la frontera del papel que les dio fama y brillar en otros por sí mismos. Ni Charles Chaplin se libró de Charlot nunca, ni Mario Moreno de Cantinflas, por poner a dos genios como ejemplo. Y MIley Cirus no es una excepción. Hace falta mucho valor y talento para ser tan creíble como Julie Andrews en Víctor o Victoria, después de haber estado prisionera de Mary Poppins durante décadas.
La última canción intenta convencer al espectador de los problemas de conducta y comportamiento que arrastra una chica neoyorquina obligada a convivir con su padre y su hermano durante un verano. El amor, la paciencia y unos huevos de tortuga calmarán el corazón de la joven que se enfrentará a duras pruebas antes de regresar a su casa.
Hay secuencias de voley playa, animalitos tiernos, iglesias que se reparan y amigos inseparables que trabajan en un garaje, pero ni las lágrimas ni los diálogos conmueven mucho, precisamente por su desesperada obviedad. Y no consigo entender porqué no canta -sólo unos compases de una canción que oye en la radio-, ni toca el piano, a juzgar por los planos, en los que no se ven las manos y su rostro en el mismo momento. Aunque la publicidad esté basada en ambos hechos.
Más allá del tiempo, un romance en el filo de la relatividad
La primavera suele traer a las pantallas algunos títulos de esos que hacen rechinar los dientes a los distribuidores, películas de cuota que han de ser proyectadas si el cine en cuestión quiere después una copia de los iron man de turno. Son las reglas, aunque algunos de los males del cine español podrían tener solución si esas prácticas desaparecieran.
Más allá del tiempo es un pasatiempo romántico, de esos por los que se suele discutir en pareja, aunque ambos acaben igual de decepcionados. La idea de partida no es mala -haciendo abstracción de los elementales conocimientos de Física que todos tenemos-, pero acaba siendo un poco estirada hasta el límite. Todo para conseguir que una historia de amor, más o menos vulgar, se transforme en una especie de Romeo y Julieta en la que las pegas no las ponen las familias, sino el espacio-tiempo.
Henry descubre siendo niño que tiene un extraño problema genético que le hace viajar en el tiempo, sin poder controlar ni su destino, ni la época, ni alterar nada. Esa particularidad le obliga a llevar una vida un poco errante y al filo de la ley, en busca de unas ropas que puedan ocultar su obligada desnudez de viajero en el tiempo. El desorden genético, claro, no se aplica a las ropas ni los objetos.
En uno de esos viajes conoce a una niña imaginativa y crédula, Clare, que acepta sus explicaciones y lo recibe con frecuencia, a pesar de los 30 años que les separan. Hablar de tiempo en una película como esta es difícil, pero el caso es que, cuando se encuentran en una edad en la que ella puede tomar sus decisiones y él no terminar en la cárcel, ambos están enamorados y se casan.
Algunos amigos, el padre de él, la tragedia de ver morir a su madre, los intentos por tener un hijo y algunas peripecias espacio-temporales, rellenan el resto. Hasta que el espectador, un poco mareado por los cambios de Henry, que lo mismo vive con Clare como un joven de 30 años, que como un maduro galán con canas, siente también el deseo de viajar en el tiempo y volver a la taquilla.
El director Robert Schwentke debutó en EEUU con Plan de vuelo: desaparecida, en la que Jodie Foster buscaba a su hijo en un avión; una película con ritmo y mejor dosificada que ésta. Más allá del tiempo, disipada la sorpresa final es demasiado rutinaria, en los diálogos y las interpretaciones -sólo se salvan las niñas-, como para dejar mucho recuerdo, por mucho tiempo que pase.
Abril 13, 2010
La nana, la niñera mágica al revés
Con qué pocos medios se puede hacer una buena película, a caballo del drama y la comedia costumbrista como esta La nana, que incluye una interpretación sobresaliente de la actriz Catalina Saavedra. No es perfecta, por supuesto, y hay aspectos mejorables, pero su director, Sebastián Silva, ha conseguido narrar con brillantez una historia, al menos, interesante.
Raquel es una mujer que ya tiene 40 años y más de la mitad de ellos sirviendo en casa de una acomodada familia chilena con cuatro hijos: un chico y una chica en la pubertad y dos pequeños. El agotamiento de la nana, de la chacha que decían en España antes de la llegada de las cuidadoras, lleva a la señora de la casa a contratar a otra mujer para que la ayude. En mala hora.
Toda la frustración y el cansancio de Raquel se vuelven contra la recién llegada, en un ejercicio de crueldad psicológica primario y aterrador. A esta mujer sucederá otra y cuando parece que este clímax de maldad -con un punto de humor, eso sí-, va a prolongarse, aparece una tercera que conseguirá alcanzar el corazón de Raquel. Es una pirueta arriesgada, pero divertida: la nanny que llega para solventar un problema con otra nanny y no con los niños como estamos acostumbrados.
Sebastián Silva plantea los problemas de convivencia de quienes, por razones laborales, habitan la misma casa: la intimidad con los adolescentes y los padres, el cariño de los niños acostumbrados a unos cuidados y atenciones que son tan maternales como mercenarios, aunque sinceros. La dependencia que se establece entre amos y criados, incapaces los unos de imponerse y los otros de reclamar una atención afectiva más normal.
Ganadora de varios premios -entre ellos en Sundance- por la portentosa interpretación de Catalina Saavedra, La nana está rodada cámara en mano en los espacios cerrados de una vivienda, grande pero limitada, lo que provoca un efecto de mirón en el espectador, que llega a convivir y compartir la rutina de todos los días con esta familia. Silva, autor también del guión, comete algunos errores en el tercio final.
Muy bien resueltos los personajes al principio, hacia el final el tiempo de la narración se acelera y algunos cambios psicológicos de gran calado no terminan de funcionar. No obstante, esta película chilena y su director merecen una buena nota, aunque sólo sea por mostrar un lado del racismo cotidiano que no es, precisamente, de los más visibles.
Abril 10, 2010
Perdona si te llamo amor: el concurso de relatos
Me ha llamado la atención que, antes del estreno, la productora de la película Perdona si te llamo amor ofrece como promoción la posibilidad de obtener un viaje a la capital italiana, para conocer la ruta Moccia, que recorre los lugares más románticos de la ciudad eterna.
Federico Moccia, autor de la novela y la película, es un fenómeno editorial en Italia –aquí lo publica Planeta- y son muchas las frases de sus libros que se escriben en las paredes de la ciudad. Eso y lo de sellar el amor atando un candado en las farolas del puente Milvio, que me suena que en España hacen en un puente sevillano.
La productora propone un concurso de relatos breves de tema único: cómo conocisteis a la persona que os robó el corazón. Los relatos serán valorados por Federico Moccia, quien decidirá al ganador.
Los relatos se pueden publicar a través de la web oficial de la película.
Abril 05, 2010
El pastel de boda, apuntes del natural
Existen dos ceremonias ideales para retratar una clase social: las bodas y los funerales. Tanto en uno como en otro caso se dan cita lo mejor y lo peor que los seres humanos somos capaces de ofrecer en nuestras relaciones con los demás. Así que ambas ceremonias son un asunto recurrente para cualquier cineasta.
En este caso, Denys Granier-Deferre ha optado por la boda en un castillo bordelés para retratar a un grupo de personas juntas y hasta revueltas en lo que uno de los personajes acierta a definir con mucha precisión: “míranos, cuánta hipocresía para nada, ¡si no vamos a volver a vernos!”.
Denys Granier-Deferre -que no es Claude Chabrol-, en vez de un retrato, ha tomado unos cuantos apuntes, con buen pulso y dominio, pero que se quedan sólo en un bosquejo. No importa. El pastel de boda es una ácida comedia con una buena historia de secretos familiares detrás y un momento hilarante y demoledor en medio de la celebración en la iglesia.
Los personajes, aún a medio trabajar, son reconocibles y Denys Granier-Deferre ha conseguido dotar del mismo ritmo a las diferentes tramas. Los celos, la frustración y el miedo sólo se combaten con valor, determinación y confianza, nos dice Deferre que señala con el dedo nuestro principal defecto: la hipocresía y el falso sentido del deber.
En resumen, una buena comedia, nada ampulosa, con los diálogos naturales -está basada en una novela de éxito en Francia- y unos cuantos personajes reconocibles a poco que miremos a nuestro alrededor.
Marzo 30, 2010
Soul kitchen, una comedia simpática
Para el eterno debate sobre el cine español: si esta película se hace en España habría recibido más de un palo al margen de lo que hiciera en taquilla. Soul kitchen es una amable, sencilla y bien resuelta comedia alemana que ha dirigido Fatih Akin, menos trascendente en esta película que en sus trabajos anteriores: Contra la pared y Al otro lado.
Película de buenos y malos, de amores y desamores, con ladrones de andar por casa y un cocinero que no querría tener en su cocina Ferrán Adriá, Soul kitchen cuenta la historia de dos hermanos y el restaurante que uno de ellos tiene en un suburbio industrial de Hamburgo y las peripecias que sufren para mantenerlo a flote y para sacar adelante sus relaciones.
Fatih Akin ha huido del conflicto y pasa por encima de la estremecedora realidad de la destrucción del tejido humano de las ciudades, simbolizada por los suburbios desocupados, supervivientes de otros tiempos y que la especulación inmobiliaria no quiere rescatar. Tampoco el soterrado racismo de una sociedad que a duras penas entiende el ascenso social de algunos.
Como Alemania tiene una tradición más que respetable de 'okupaciones', el modelo de local legalmente adquirido por el hermano emprendedor, no deja de ser chocante. Menos mal que sus conflictos con Hacienda y la Sanidad públicas, sitúan al personaje, bien interpretado por Adam Bousdoukos, en el lugar que el imaginario alemán debe reservar para los emigrantes griegos, aunque sean de segunda generación.
Con ser divertidas sus peripecias y hasta la solución para fastidiar con jota a Hacienda, la película se desinfla poco a poco. Y es que la historia de amor a distancia entre la burguesa rubia alemana y el restaurador grecoalemán no termina de sugerir la más mínima química entre ambos y los giros de guión para provocar algunas situaciones resultan forzados. El reparto funciona y los actores hacen un esfuerzo notable, pero la historia es la que es, y no se presta mucho al lucimiento.
Marzo 18, 2010
Alicia en el país de las maravillas, de Tim Burton
Poca suerte ha tenido siempre Tim Burton para hacer secuelas de otras películas, para filmar historias poco originales. Ni Charlie y la fábrica de chocolate, ni Sweeney Todd, ni por supuesto, El planeta de los simios, aunque todos ellos sean buenos filmes si hacemos abstracción de sus orígenes. Así que, a pesar de la propaganda y el buen uso de rumores y expectación creada, me dispuse a ver Alicia en el país de las maravillas con cierta prevención.
Además, la proyección era en versión 3D lo que no es una garantía de buen uso de la cámara. La sorpresa que me llevé fue mayúscula, porque Tim Burton ha conseguido una proeza que demuestra que, hoy por hoy, es uno de los diez mejores directores vivos de Estados Unidos. La historia y el personaje de Alicia son de esos que han trascendido la literatura y se han convertido en mitos, con lo cual la dificultad para acercarse a ellos desde un ángulo nuevo es siempre difícil.
Para enfrentarse a un mito sólo hay tres opciones: o se deja como está; o se destruye para reconstruirlo, como hacen la Fura dels Baus o Calisto Bieito en sus montajes operísticos o teatrales; o se enaltece desde otro ángulo. Todas las opciones son arriesgadas, pero ésta última es la más difícil, porque exige al espectador que reconozca el mito y, a la vez, que lo vea otra vez como si fuera nuevo.
Tim Burton ha optado por la última opción, reinventando a Alicia, pero al mismo tiempo, dejándola como estaba en nuestra memoria. El resultado es una película espléndida, no apta para niños -sobre todo, menores de diez años-, en el que el uso de la tecnología digital y las tres dimensiones no ocultan ninguna carencia de guión, antes bien lo potencian. La historia queda entonces como estaba y no traiciona nuestra memoria.
Para ello, Tim Burton ha partido de los dos libros que escribió el reverendo Carroll, En el país de las maravillas y A través del espejo, lo que le ha permitido tener un espacio más amplio de narración y un mayor juego de personajes. El sombrerero loco tiene un protagonismo especial, así como la reina de Corazones y algunos secundarios especialmente afortunados. Hay espacio para la acción y las aventuras, pero también para toques personales de gran talento.
Alicia sigue siendo una joven inglesa del siglo XIX, un poco atolondrada e infantil, pero en manos de Burton, suma también a su personalidad un sutil erotismo y la determinación de quien tiene un sueño y lucha por construirlo. Puede parecer hierática y hasta inexpresiva, pero Mia Wasikowska compone una Alicia que es todo ojos y expresión corporal. Creo que, de haber vivido ahora, Lewis Carroll hubiese disfrutado con esta recreación de su personaje más querido.
Marzo 14, 2010
Medidas extraordinarias
Lo malo de los telefilmes con reparto de lujo, es que no intentan disimular su destino final, por lo que incluyen los elementos de cualquiera de estas producciones que se precie: rótulo inicial de 'basado en hechos reales' y coda final explicando, personaje a personaje, qué fue de ellos cuando la cámara dejó de seguirles.
Medidas extraordinarias no escapa al formato y se deja ver sin muchas pretensiones. Harrison Ford acumula unos cuantos clichés para salir del paso como científico huraño, mientras que Brendan Fraser, que ha engordado más de la cuenta para ser un héroe en el desierto, se esfuerza en parecer creíble como padre de unos niños aquejados de una grave enfermedad genética.
La búsqueda de la cura, la frialdad de la industria farmacéutica, el esfuerzo personal siempre recompensado, la impotencia de los padres y el buen rollo general, son los principales asuntos de una película que no dejará ninguna huella, ni en el espectador, ni en las carreras de actores y director.
Marzo 11, 2010
Los niños de Timpelbach, un cuento infantil sobre la responsabilidad
No es fácil hacer películas con niños, y son muchos los cineastas que se niegan a rodar con ellos. Otros, como nuestro Antonio Mercero, están casi especializados y su filmografía tiene algunos títulos en los que los niños son protagonistas absolutos. No hablo tanto de películas infantiles, como del mundo infantil visto desde su punto de vista y contrapuesto al de los adultos.
Fuera de la animación, se me vienen a la memoria La guerra de los botones, Los Goonies y la adaptación de la novela El señor de las moscas; las tres en tres registros muy diferentes: la comedia costumbrista, las aventuras y la reflexión sobre la sociedad humana. Pues bien, Los niños de Timpelbach roza e insinúa los tres registros, aunque con un tono de cuento sin pretensiones, apoyado por un guión un poco deslavazado.
El resultado es un filme apto para niños y para padres, que no se hace interminable, con una historia sencilla y una buena moraleja -que no moralina- final. Cansados de las travesuras de una pandilla de niños, en las que se ven envueltos todos los menores, los habitantes de un pueblo remoto deciden escarmentarlos y dejarlos solos durante un día, como castigo y para obligarles a comportarse con responsabilidad.
Los planes se complican y al final los niños se dividen en dos bandos irreconciliables: los traviesos y los responsables. El final es fácilmente imaginable, aunque hay que agradecer a Nicolas Bary que no exagere, enfrentando con oficio el comportamiento de los niños con el de los padres, no tan alejado como podría parecer. Película simpática, en la que hacen una breve aparición Gerard Depardieu -cada vez más pasota- y Carole Bouquet, que conserva todo su encanto.
Cómo entrenar a tu dragón
Vi hace unas semanas casi una hora de esta película y el trailer le hace justicia. Mucho trabajo detrás.
Marzo 09, 2010
El libro de Eli, apología del apocalipsis
Hay películas cóctel y películas receta. El libro de Eli es de esta últimas. La mayoría de sus ingredientes por separado son buenos, pero unidos, forman un plato difícil de digerir. El argumento es impecable: en un mundo que ha sufrido la devastación nuclear, un solitario caminante es portador de un libro que muchos ambicionan. Se dirige al oeste de Estados Unidos mientras sobrevive en medio de la nada a los ataques de quienes se han animalizado tras el desastre. Pero en una parada en un pueblo, alguien reclama su libro y tendrá que hacerle frente.
Denzel Washington, un actor que me gusta mucho, está espléndido en su papel de caminante, igual que Gary Oldman; el resto del reparto no desentona en absoluto. La narración -un poco previsible- funciona como un reloj. Pero cuando se desvela el misterio del libro y la misión del caminante, el estupor invade al espectador. No porque sea un truco -que no lo es-, sino porque la sabia manipulación que hacen los hermanos Hughes de su excusa final suena a cobardía, a que se han dejado llevar por el pensamiento dominante, en vez de arriesgarse hasta el final.
Así, de una película sobre la moral tras un desastre nuclear, los Hughes la convierten en una película moral sobre el fin de la humanidad y el apocalipsis, que no es lo mismo. Como desvelar la carga que porta Eli me parece de mal gusto, no insistiré. La película, no obstante, es muy interesante por muchas razones aunque provocará más de un debate. Es un buen guiso, pero con un ingrediente equivocado, al menos para mí.
La gala de los Oscar, peor que los Goya
Hoy hace seis años que empecé con este blog. Para celebrarlo, un par de posts que no tienen nada que ver con aniversarios, ni autobombo ni brasas.
Afronté con ilusión la posibilidad de ver la gala de los Oscar en directo porque los presentadores y ciertos detalles abrigaban la esperanza de asistir a un espectáculo de primera magnitud, al margen de los premios. Pero de lo dicho, nada. Fue plana, sin chispa, interminable y con algunos cabos sueltos incomprensibles.
Un vídeo con secuencias de películas de horror sustituyó al habitual Oscar honorífico, que se había entregado previamente en una ceremonia privada, pero no tenía sentido ninguno, máxime cuando el homenajeado, Roger Corman, estaba en la sala. Los chistes no terminaron de funcionar: “El bigote de Brad Pitt en Malditos Bastardos fue el mismo que usó Salma Hayek en Frida”.
Un final un poco atropellado y sólo pocos buenos momentos para recordar: la presencia de Ben Stiller, disfrazado como un habitante de Avatar y hablando como ellos; lo guapa a rabiar que estaba Charlize Theron; el homenaje a los fallecidos en el año, con actuación en directo de James Taylor, y las palabras de Juan José Campanella -merecido Oscar por El secreto de sus ojos- en la alfombra roja: “Aquí estamos, en este zoológico, tan alejado de nuestra cultura”. Como dijeron en twitter, “Buenafuente, aprende inglés y ayúdales”.
En cuanto a la victoria de En tierra hostil, ¿qué puedo decir? Que no me gustó cuando la vi. Que Sandra Bullock ganó a Meryl Streep y con eso se dice todo. Que Jeff Bridges es el p... amo. Y que no premiar el diseño visual de El imaginario del Doctor Parnassus que es prodigioso, es lamentable.
Marzo 06, 2010
Acantilado rojo, el arte de la guerra de John Woo
Con la excusa de la ambición del cruel y manipulador primer ministro de un emperador chino, el director John Woo dirige Acantilado rojo en busca de una reflexión sobre el arte de la guerra, la estrategia, el valor de los soldados y hasta el papel de las mujeres en la antigua China.
Primorosamente ambientada -aunque hay algunos diálogos más bien anacrónicos-, el resultado de tanta ambición cinematográfica es una interminable sucesión de batallas y combates tan previsibles como bien rodados. Los miles de extras y los efectos digitales no consiguen impresionar más allá de los primeros minutos.
Los personajes se mueven entre las armas y los proverbios de Confucio con mucha convicción, pero todo tiene un aire tópico, demasiado repetido. La moraleja final, que Woo pretende conmovedora, se queda corta, sin efecto, por la acumulación de situaciones anteriores. Las acciones paralelas no terminan de entenderse bien y en la única que podría haber algo de suspense, con la incursión de un espía en territorio enemigo, no hay la más mínima tensión.
Los combates cuerpo a cuerpo y las luchas a espada o lanza tienen unas coreografías perfectas, pero se me hicieron frías, distantes. Algunos actores, además, están tan caracterizados como auténticos dibujos orientales, que parecen caricaturas. Hasta los paisajes, extraordinarios, están desaprovechados y apenas lucen en esta película plana.
Recomendable solo para acríticos amantes de la antigua China y las artes marciales, que encontrarán nuevos y espectaculares movimientos con los que combatir.
Marzo 04, 2010
Cazadores de dragones, divertida, transgresora y visualmente única
Dice la publicidad de Cazadores de dragones que “los héroes de la tele saltan al cine”, pero no recuerdo haber visto nunca una serie con estos personajes. Es igual, se trata de una película divertida y que arrancó risas durante su proyección a la prensa, lo que sin duda algo significa.
A diferencia del cine de animación en Estados Unidos -con algunas excepciones-, los europeos no dudan en transgredir con más facilidad algunos límites, no tanto en las tramas como en la creación de los personajes, su lenguaje y sus acciones. Así que este filme está más cerca de Shrek que de Tiana, por así decirlo.
Dos antihéroes de personalidades opuestas, inteligente uno, musculoso el otro, que se ganan la vida eliminando plagas de monstruos entre los campesinos, acaban enredados en los sueños heroicos de una jovencita y se enfrentan a un dragón especialmente malvado, grande y aterrador, que está destruyendo el mundo en el que viven.
Ese mundo es un escenario visualmente maravilloso, con tierras, bosques y palacios flotando en un campo infinito de nubes, que nunca se detiene. Es uno de los grandes hallazgos de la película, por lo demás técnicamente impecable. Guillaume Ivernel y Arthur Qwak han construido un mundo singular y atractivo para sus criaturas, lo que da pie a grandes secuencias.
En resumen, una buena película, sin los habituales guiños a otras cintas, pero llena de detalles y buenos diálogos. Desde luego, Ivernel y Qwak han decidido tomar en serio a su público -aunque sea infantil- y eso se nota.
Marzo 01, 2010
Shutter Island, una rallada de Scorsese
A veces, algunos críticos de cine, para no tener que reconocer que la obra de un gran director no les ha gustado, recurren a subterfugios como "película de extremos" "que no deja indiferente" o recurren a la dirección de actores, la producción, o cualquier otro aspecto técnico que les libere de la necesidad de pronunciarse claramente. Ese es un poco el caso de Shutter Island, una película anómala y fascinante de Martin Scorsese.
Es anómala porque al habitual ejercicio de estilo de Scorsese, se une un argumento poco lineal, profundo y oscuro, en el que sólo desentona su estrella fetiche, Di Caprio, que no está ni mucho menos se le espera a la altura de las circunstancias. Inexpresivo, plano y hasta despistado, en un papel que en manos de otro daba para una obra maestra.
Es fascinante porque la locura como eje de un discurso cinematográfico se convierte, en manos del maestro Scorsese, en una materia tangible, en algo vivo y palpable, que recorre las tripas de todos los planos, los paisajes y los personajes. No es una película sobre la locura, es la misma locura la que vertebra el filme.
En su momento no me gustaron mucho ni Infiltrados ni El aviador, pero con esta isla de pesadilla, tan real que parece una alucinación, me reconcilio con un cineasta realmente grande. Es una rallada, sí, como decían los espectadores más jóvenes con los que compartí proyección, pero una rallada maestra, que se queda en el esófago y no se digiere hasta pasadas unas horas.
No se la pierdan, pero no esperen aventuras, complacencias o ligereza, es un filme tenebroso, para rozar sentados y sin peligro los abismos de la mente humana, la capacidad del ser humano para protegerse a cualquier precio.
Febrero 24, 2010
Daybreakers, más vampiros y menos humanos
Parece que están de moda las parejas de hermanos dirigiendo, lo que siempre resulta una garantía -para ellos- a la hora de equivocarse. Los hermanos Peter y Michael Spierig dirigen con energía, pero con poca novedad, Daybreakers, otra película más de vampiros con vocación de originalidad, lo que consiguen a medias.
Si en Underworld un mundo medieval estaba dominado por los vampiros y los licántropos, con los humanos de mano de obra esclava, Daybreakers está ambientada en un no muy lejano 2019. Una epidemia ha transformado a la humanidad en vampiros y las personas que han escapado o se han negado a convertirse, son ahora cazadas e internadas en granjas para que su sangre sirva de alimento a las criaturas dominantes.
Los vampiros son, por supuesto, de ojos amarillos, invisibles a los espejos y no soportan la luz del sol, lo que da pie a un planteamiento original e inquietante, con las ciudades desiertas y conectadas por una red de túneles que les permite esquivar el sol, mientras desarrollan su actividad como trabajadores urbanos, como si nada hubiera pasado.
Pero este paisaje idílico de una humanidad vampírica inmortal tiene un reverso preocupante: las reservas de sangre humana se agotan con rapidez y hay que encontrar una sustancia que pueda alimentarlos. A estas alturas, Ethan Hawke no termina de creerse su personaje de vampiro hematólogo, un oxímoron digno de Umberto Eco, como hípica azteca.
El que sí se lo cree y disfruta con el papel es Willem Defoe, cada vez mejor actor haga lo que haga, como un desaprovechado Sam Neill. La película es distraída, con buenos momentos, aunque sea previsible y convencional a la media hora. Al final, en mi opinión, hay un exceso de glóbulos rojos en una orgía de sangre que revuelve cualquier estómago.
Febrero 18, 2010
Up in the air, historias a mayor gloria de Clooney
Las películas con George Clooney suelen ser estimulantes, bien por su presencia, bien por su cuidadosa elección de guiones. En Up in the air, sin embargo, con un buen reparto y una dirección solvente, da la impresión de que se han tratado de unir tres historias muy diferentes. No defraudará a los fans de Clooney, por supuesto, pero no creo que deje mucha huella en su filmografía.
La primera historia es la de un profesional del despido, un hombre solo, que vive literalmente en los hoteles y los aviones, mientras viaja por Estados Unidos visitando compañías en las que los responsables no quieren pasar el trago de echar a la calle a los empleados y contratan sus servicios. Sin una casa a la que volver, encantador y experimentado, consigue realizar los despidos con el mínimo coste emocional posible.
La segunda de las historias es la que se desarrolla entre este solitario 'despedidor' y una mujer como él, de viaje en viaje, con la que cree compartir una misma filosofía vital. Y la tercera, es la de un soñador cuya máxima aspiración en la vida es alcanzar un número determinado de puntos en su tarjeta de fidelización de una aerolínea.
Entre medias, una familia normal, una recién licenciada de mucho talento y poca experiencia y algunos giros de guión bastante previsibles. La unión de las historias no está conseguida precisamente por el excelente reparto, que sirve para cada una por separado, pero no para las tres juntas. No se le puede pedir a Hollywood que reflexione sobre el despido y la economía global, capaz de hacer rentable la cobardía y el dolor ajenos, aunque algo de eso se rastrea en el filme. Pero sí podemos pedirle cierta coherencia a la hora de presentar y desarrollar un personaje tan interesante como el que Clooney interpreta.
Probablemente, la verdadera película sea la de las tarjetas de puntos, su uso y lo que éstas suponen en los viajes y las motivaciones de los hombres de negocios; pero eso aquí, se ha quedado en anécdota.
Febrero 16, 2010
Nacidas para sufrir, comedia oscura con dos actrices excepcionales
El director Miguel Albadalejo ha conseguido con Nacidas para sufrir una comedia, oscura pero comedia, con los materiales de un drama: la manipulación de las personas y el abuso sobre quien no puede defenderse. Podía haber hecho una tragedia que explorase zonas muy oscuras de las personas, pero al elegir la comedia se ha arriesgado más y el resultado ha valido la pena.
Es verdad que sin la ayuda de dos actrices que hacen una interpretación insuperable, Petra Martínez y Adriana Ozores, Albadalejo lo habría tenido mucho más difícil. Con la anécdota mínima de la convivencia de dos mujeres en un pueblo, unidas por la mutua necesidad, Albadalejo muestra con sencillez y un humor casi berlanguiano la preocupación por el futuro de una anciana, las decisiones que se ve obligada a tomar y cómo las circunstancias pueden dar al traste con sus previsiones.
A través de las miradas y un cuidadoso tratamiento de los diálogos, Adriana y Petra desarrollan una relación tan intensa como sorprendente, un ejercicio de interpretación para mostrar en las escuelas de teatro. El resto del reparto cumple con creces, incluyendo a Malena Alterio, que ha disfrutado de un papel corto pero jugoso. La pirueta final de la historia demuestra que Albadalejo ha alcanzado la madurez como autor y que podemos esperar de él grandes películas.
En la gala de los Goya el ganador fue Álex de la Iglesia
Al margen de los premios -cada cual juzgará según sus gustos-, creo que esta gala de los premios Goya puede marcar un antes y un después, gracias a la presidencia de Álex de la Iglesia, verdadero triunfador de la noche. Primero por su elección de presentador, después por su decisión de posponer su discurso hasta la mitad de la gala y, por último, por convertir al público en el eje de su discurso. La presencia de Almodóvar y de casi todos los candidatos, de la Sardá como complemento y de actores y actrices normalmente ausentes dicen mucho de la capacidad de convocatoria de un gran director de cine convertido en excepcional presidente de la Academia. Pero escucharle un discurso sin lamentos por las 'descargas', su apuesta por el público -para quien el cine trabaja- y su insistencia en que el glamour es sólo una pequeña parte de la industria, fue de agradecer. Eché en falta en su discurso -sólo mencionó a RTVE- una mención a Telecinco, que ganó por goleada como productora.
Ángeles González Sinde pasó sin pena ni gloria por la presidencia de la Academia y parece empeñada en dejar huella en un ministerio que le viene grande y en el que se amontonan los conflictos con el cine, con la danza, con la gestión del patrimonio, con el mundo del arte, con las bibliotecas y con los ciudadanos. Qué lástima.
Pero estábamos con la gala, la primera emitida sin publicidad y con un locutor innecesario, que apostillaba a destiempo y sin ganas. Dos horas y 40 minutos en los que la mayoría de los premiados volvió a aprovechar su minuto de gloria para soltar la habitual y penosa retahíla de agradecimientos familiares. Fue divertido ver a Pocoyó, 'pirateado' hasta la saciedad y representante de otra forma de hacer negocio, entregando goyas a la animación, otra vez lo único como producto que lleva el cine español a los Oscar.
En fin, me sigue resultando un misterio porqué comparamos tanto los Goya con los Óscar y nos empeñamos en la comparación, lo que ni los César de Francia o los Bafta británicos soportan. Quizá Álex consiga reconciliar al público con una industria y unos creadores que son de los nuestros. Habrá que esperar al año que viene, en el 25 aniversario de la Academia, para saberlo.
Febrero 11, 2010
Site oficial de Los hombres que miraban fijamente a las cabras

Ya está online el site oficial de la película en este enlace.
The Lovely Bones, el lado tierno de Peter Jackson
Acostumbrados a la épica con mayúsculas del director responsable de El Señor de los Anillos o King Kong, The Lovely Bones es una sorpresa, además de una película muy personal e interesante. Jackson reflexiona sobre la muerte y el vacío que ésta deja en las personas, sobre el crimen y la vida con una historia inclasificable, mezcla de relato policial, amor adolescente, fantasía onírica y un poco de religión, ambientada en 1972 en Estados Unidos.
El momento elegido no es casual, cuando la ingenuidad presidía las sociedades occidentales y nadie era capaz de concebir que el mal no estaba, precisamente, en lo desconocido, sino en lo más cercano y aparentemente inofensivo. Hay momentos un poco edulcorados, pero en general Jackson muestra su dominio de la cinematografía, con una dirección contenida, con movimientos de cámara dulces salvo en las secuencias de acción, cuando le sale toda su capacidad para asustar al espectador.
Es llamativa la elección de los paisajes y, sobre todo, la luz con la que está rodada la película, que consigue envolver al espectador en una atmósfera de melancolía y rabia que no se disipa al salir de la sala. Susan Sarandon hace una interpretación extraordinaria de una abuela muy poco convencional, dentro de un reparto en el que también destacan Stanley Tucci -candidato a un Oscar con razón- como un vecino de la familia protagonista y, por supuesto, Saoirse Ronan, la joven de 14 años protagonista del filme.
Arthur y los minimoys, La venganza de Maltazard: emocionante segunda parte
Luc Besson, como Terry Gilliam, es un cineasta con una imaginación desbordante, capaz de resultar abrumador a veces, pero a quien hay que agradecerle su empeño por seguir rodando auténticas experiencias visuales con sus películas. La primera parte de las aventuras de Arthur junto a los Minimoys ya fue una fiesta de luces, rtitmo y color, y esta segunda parte no desmerece en absoluto, con una integración entre las secuencias con actores y las de animación, perfecta.
La venganza de Malthazard narra la vuelta, precipitada y urgente, de Arthur junto a su amada princesa, desafiando a sus padres y convirtiendo su viaje en un sacrificio por amor. Sin embargo, los planes de Malthazard resultan ser otros. A ratos espectacular y otros un poco premiosa, Arthur vuelve a ser una notable incursión del cine europeo en un campo dominado por Japón y Estados Unidos.
Besson construye una historia que no desaprovecha la ocasión para cuestionar el exceso de protección que los padres suelen prodigar a sus hijos, en esa edad fronteriza entre la infancia y la adolescencia en la que nadie sabe bien quién es, aunque lo intuye. Me ha gustado mucho el trabajo de Freddie Highmore como Arthur y de su padre, el actor Robert Stanton, que no ha caído en la caricatura.
Mia Farrow no ha perdido su encanto y la animación alcanza una calidad muy alta, sobre todo en la secuencia inicial, en la que Besson vuelca toda su potencia visual. Esperemos que la tercera parte no se haga tanto de rogar como ésta.
Febrero 08, 2010
Tiana y el sapo, el ala izquierda de los estudios Disney
Esta vez, confiando la dirección a John Musker y Ron Clements, Disney sí ha conseguido dar un ligero golpe de timón y abandonar el rumbo que lleva desde hace decenas de años. No es que haya abandonado los rasgos principales de sus películas, a saber: el triunfo del bien o del mal, los personajes susceptibles de comercializarse, el final feliz o los momentos aterradores para que los más pequeños no los olviden jamás.
Tiana y el sapo incorpora, con sabiduría y hasta con humor, algunos asuntos tabú hasta ahora como la muerte y la traición, sin perder ni un ápice del 'estilo Disney'. Más allá de Pixar, Disney se ha actualizado con inteligencia, gracias al trabajo de los directores de Hércules, no porque hayan incorporado elementos 'pixar', sino precisamente por evitarlos y crear una película 'disney' del siglo XXI.
Lo de menos es la princesa de color -ya tuvimos a Pocahontas o a Mulan-. Lo interesante es la inversión de roles entre el príncipe y la chica, por así decirlo, el papel revisado de la mujer, las consecuencias de una vida sin esfuerzo, el sacrificio por amistad o la deslealtad de un compañero. Sólo por eso, ya vale la pena, aunque el diseño de personajes siga siendo un poco 'corta pega' de filmes anteriores. La música es espectacular y hay secuencias con un ritmo y un movimiento de cámara que harían palidecer a otros directores de cine con personas.
Si la compañía del tío Walter sigue en esta línea, lo siento por otros estudios pero habrá Disney para varias generaciones más.
Febrero 04, 2010
Lo último de Dreamworks: Cómo entrenar a tu dragón
He tenido la suerte de ver parte del último proyecto de Dreamworks, Cómo entrenar a tu dragón una película en 3D ambientada entre vikingos con los dragones como protagonistas. La película que nos proyectaron estaba en fase de producción todavía, lo que me permitió disfrutar del espectáculo de bocetos, secuencias inacabadas, fondos ausentes y personajes geométricos que luego la magia del renderizado transformará en una buena película de acción y humor familiar.
Sin la transgresora presencia de Shreck, Dreamworks ha apostado por una historia un poco más previsible, pero al mismo tiempo espectacular y con unos personajes muy bien construidos. La secuencia inicial tiene un ritmo tan vivo que, con las gafas puestas, no dejas de mover la cabeza para eludir cuanto se mueve.
Su estreno en España está previsto para el 26 de marzo.
Febrero 02, 2010
El ojo cojo
Está abierta la convocatoria 2010 del Festival Internacional de Cine El ojo cojo, abierto a largometrajes y cortos de ficción o documentales y también de animación. El objetivo del festival es "promover el diálogo intercultural y la integración de grupos socialmente desfavorecidos".
Organizado por la ong El ojo cojo, el festival ofrece talleres, proyecciones, debates y diversas actividades.
Más información en su web.
Febrero 01, 2010
Ricky, sutil y original cuento con Sergi López
Dirigida por François Ozon, Ricky es una particular fábula sujeta a múltiples interpretaciones, aunque por encima de todo, una película sutil y original con un excelente reparto. Sergi López, un poco encasillado en papeles de emigrante español en Francia, es Paco, un hombre normal que coincide en su soledad con Katie, interpretada por una excepcional Alexandra Lamy, que vive con su hija, la niña Mélusine Mayance, un verdadero descubrimiento.
Ozon compone una sonata visual, dulce y sin complicaciones, bien engrasada por un buen guión y una puesta en escena tan sobria como, en algunos momentos, mágica, ideal para una historia en la que Paco y Katie conciben un hijo que al poco de nacer demuestra tener un poder extraordinario.
No sé si Ozon pretendía reflexionar sobre la familia, los hijos o la aparición de una criatura excepcional y lo que eso puede alterar una vida normal y las relaciones entre los miembros de una familia. Sea como fuere, Ricky exige que el espectador entre en su juego y acepte el original planteamiento sin prejuicios para disfrutar plenamente.
Me ha parecido una película extraña y sorprendente, especial, hecha para sonreir e imaginar: ¿qué pasaría si un bebé...?
Enero 28, 2010
Krabat y el Molino del Diablo
Reconozco que no me aburrí mucho con esta adaptación, bastante fiel y honrada, de la novela alemana de aventuras del mismo título, de Otfried Preussler. Siempre me gustan las películas de género que aportan algo más que un montón de efectos especiales, y si es europea, más, porque parten de una desventaja cierta en medios y se enfrentan a ella sin complejos y con talento. A diferencia del cine de Estados Unidos, que se enfrenta muchas veces sin complejos a la carencia de talento amontonando medios.
Krabat narra la iniciación a la vida adulta de un muchacho, su entrada en el mundo real por así decirlo, aunque pueda despistar su difícil pasado. La muerte, la amistad y el amor se cruzan en esta historia de un tenebroso molino, en el que no sólo el trigo puede acabar en la muela.
Es una película para primeros adolescentes -y si les gusta la magia, más-, llena de alegorías fácilmente comprensible y una buena elección y dirección de actores. Daniel Brühl no se corta a la hora de alternar los productos de consumo con los papeles más comprometidos, pero siempre con un alto nivel de exigencia, como en este caso, donde interpreta al joven mentor y amigo fiel del protagonista, David Kross. Krabat está dirigido con competencia y entusiasmo por Marco Kreuzpainter, autor de Bienvenido a América, un filme sobre emigración bastante fuerte.
En resumen, una distraída película de aventuras aunque no apta para pequeños, por su dosis de maldad y magos oscuros y terribles.
Enero 22, 2010
Un tipo serio, el sueño de dos cineastas
Después de verla, tengo la convicción de que la película con la que soñaban ser directores de cine los hermanos Cohen era Un tipo serio y que, sólo después de hacerse un nombre, han podido lanzarse a realizarla. Película inteligente y rítmica, rodada con una cierta distancia irónica y mucha autobiografía, Un tipo serio narra el derrumbe, inesperado y tajante, del mundo que rodea a un profesor de universidad judío, responsable, cabal y, por supuesto, serio.
La película es fascinante en su desarrollo, en el plano de igualdad en el que sitúa las convicciones religiosas, los ritos y la propia vida de sus personajes. De un lado, una tradición que puede ser asfixiante, de otro un mundo que está cambiando sin recordar sus raíces. Tras una primera secuencia que puede descolocar al espectador, los Cohen reflejan la destrucción con una mirada tierna, sin ensañarse.
Por momentos, Un tipo serio recuerda en su judaísmo a un Woody Allen, pero mucho más ácido e interior. De ahí el carácter incómodo y el perturbador análisis que los Cohen hacen de la sociedad, de los individuos serios, acomodados, satisfechos y por supuesto honrados. El hecho de que el protagonista sea físico y explique en clase el principio de incertidumbre, añade la dimensión extra del azar al análisis.
Porque, en el fondo, los Cohen nos explican que la imposibilidad de preverlo todo, de que los acontecimientos se desarrollen linealmente, tal y como nos gustaría, no existe sin esa incertidumbre, sin contar con que la vida se cruce y se vuelva a cruzar con otras muchas vidas.
Enero 21, 2010
En tierra hostil (The Hurt Locker), épica tan sucia como incomprensible
El cine bélico le debe tanto a la propaganda, guerrera o pacifista, que es difícil salirse de los caminos ya trillados, de no caer en tópicos o, como en este caso, en una épica más bien extraña para los tiempos que corren, por mucho que la hayan premiado. Ambientada en la guerra de Iraq, Kathryn Bigelow podía haberse situado en la perplejidad, en el fondo de una guerra que ya nadie entiende; también podía haberse colocado en la experiencia del dolor, en la compasión o en el horror.
Sin embargo, Bigelow ha optado por construir una película épica a lo John Wayne, aunque sin sus excesos de militarismo. Bien rodada, aunque un tanto repetitiva, En tierra hostil no nos ahorra muertos, ni heridas, ni tampoco los habituales toques de humor, ternura y lealtad supuestamente cuartelera, lo que no contribuye precisamente a construir los personajes, demasiado planos y sisn sustancia. Sobre todo el protagonista, que merodea alrededor de los acontecimientos y de los sucesos sin terminar de decidir si está en un lado o en otro.
Francamente, durante la proyección recordé lo mucho que me gustó Vals con Bashir de Ari Foldman, una verdadera película bélica y beligerante, en la que el horror se expresa en toda su crudeza, mientras En tierra hostil amontona tópicos y rostros sudorosos, combates entre camaradas y niños vendedores.
En fin, cine para pasar un par de horas tan intensas como prescindibles, una película para olvidar. Muy premiada, pero para olvidar.
Sherlock Holmes, un dúo imparable para el futuro
No sé quién fue el que decidió darle el papel de Holmes a Robert Downey y el de Watson a Jude Law, pero hay que reconocerle una genialidad difícil de explicar, porque la química entre ambos actores es absoluta, tan buena como la de los legendarios Newman y Redford, salvando todas las distancias que queráis.
Ambos se lo han pasado bien juntos y eso se nota en sus juegos de miradas, en su presencia en las secuencias. Si a eso le añadimos un diseño de producción excepcional, hecho de máquinas de vapor y vestidos vaporosos -puro steampunk-, Sherlock Holmes se convierte en una apuesta, naturalmente previsible y hecha a ritmo de videoclip, pero agradecida de ver, ágil y hasta divertida. Es verdad que el malo de la película parece Voldemort y que la presencia de una bella antagonista le resta un poco de la mucha diversión gamberra y misógina que tienen el detective y su ayudante.
Pero en general, el riesgo aceptado por Guy Ritchie de revivir de nuevo al más famoso detective de todos los tiempos, le ha salido bien, aunque la historia que se narra sea más bien floja y halla un más que evidente paralelismo entre Holmes y Watson y los televisivos House y Wilson. Eso sí, abierta la franquicia, está claro que en los próximos años veremos más de una vez -hasta que los dos actores se cansen o se compren una isla- a esta pareja.
Enero 02, 2010
Más películas para ver
Estas son algunas de las películas que he visto el año pasado y que, por una razón o por otra, no merecieron un comentario más detallado.
Y feliz año nuevo lleno de buen cine.
Todos están bien
Ideal para ver en versión original y disfrutar de Robert de Niro, que es, de hecho, lo único destacable de esta historia de familia con toques amargos y más bien tristes. Incluye final feliz y navideño y un planteamiento original.
Bienvenidos a Zombieland
Muy divertida y gamberra comedia de zombies con un Woody Harrelson en estado de gracia y un protagonista tan disfuncional y freak que arranca la sonrisa sólo al verle. Incluye un cameo de Bill Murray que es de antología.
Donde viven los monstruos
Tierna y al mismo tiempo inquietante versión de un brevísimo cuento infantil sobre la propia identidad y la autoafirmación en un mundo de adultos que ni entienden ni nos entienden. Incluye unos monstruos digitales que rozan la perfección.
In the loop
Espléndida comedia británica de humor inteligente, ácido y demoledor. Desde el protagonista al último extra, todos los actores son una maravilla en una película coral llenada de diálogos y momentos para reír a carcajadas.
Lluvia de albóndigas
Flipy, quédate en El Hormiguero. La idea de partida es original pero mal resuelta y los personajes se parecen demasiado a los de Monstruos contra alienígenas. Es una película floja, un poco de laboratorio y fría, con momentos aterradores para los más pequeños.
Diciembre 11, 2009
Trailers de las películas de Salomón Shang
Me sigue interesando el caso de este cineasta catalán al que deniegan las subvenciones por razones desconocidas. Estas son imágenes de sus películas Cinéclub, que se estrena hoy en Barcelona y de La llegenda de l'Innombrable, que llegará a las pantallas a comienzos de 2010. Juzgad vosotros.
Diciembre 04, 2009
Carta de Salomón Shang, director de 'Cinéclub'
Acabo de recibir esta carte de Salomón Shang, a propósito de las subvenciones al cine español y catalán en particular.
Mi película CINÉCLUB parece resultar la única película catalana que va a ser estrenada durante el año 2009 que ha sido rechazada por parte de la Generalitat de Catalunya (ICIC) así como por parte de TVC. Es un film pequeño, por supuesto, pero tan pequeño que no ha recibido ni la ayuda que todos los ciudadanos catalanes que realizan películas en este país perciben habitualmente. Y es que no he tenido el honor de que mi pequeño film sea considerado como otros tantos catalanes sí subvencionados como: "Trash", "A la deriva", "No me pidas que te bese...", "Soy un pelele", "La Kasona" o "Dos billetes".
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La administración catalana humilla económicamente de manera sistemática a aquellos que son demasiado rebeldes, que no parecen divertirse jugando al mismo juego de todos. Todas las distribuidoras pagan a un sinfín de expertos en cálculos numéricos, analistas de mercado y otros muchos especialistas para predecir y diseñar estrategias. Sin embargo, los mayores éxitos suelen ser películas descartadas originariamente por considerarlas "excesivamente". ¿"Excesivamente" ¿qué? Excesivamente original, excesivamente predecible, excesivamente madura, excesivamente infantil, excesivamente lenta...
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Como dijo Harry Cohn, "uno sabe cuándo una película va por el buen camino por una sensación en el culo". Estoy con él. Porque, al fin y al cabo, la decisión de dar o no luz verde a una película corresponde a una o dos personas de la cadena de mando, que utilizan su simpatía o antipatía hacia los que realizan el film como criterio fundamental para aprobarlo o no, tanto en las subvenciones como en la televisión.
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Los directivos de la administración catalana así como de la televisión en Catalunya, que en la actualidad proceden en su gran mayoría del mundo de la gerencia más que del mundo del espectáculo, nunca han tenido la oportunidad de aprender a confiar en sus instintos. Por eso ahora la industria del cine en Catalunya está plagada de datos de taquilla. ¿Qué tienen de malo los estudios de taquilla? No sirven para nada. Si sirvieran, habría fórmulas que no existen. Pero alto ahí: ¿no es de sentido común tener en cuenta las recaudaciones pasadas de un cineasta para otorgarle un proyecto, en el caso de las administraciones? Y ¿preguntar a un espectador potencial si vería tal o cual película, en el caso de los estudios que realizan las televisiones? Puede que sea de sentido común, pero es inútil. ¿Por qué? Porque existe, y sobre todo debe existir, una clara diferencia entre la peluquería y la sala de deliberaciones de una comisión.
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En la peluquería, en el salón de belleza, el metro y demás, cotilleamos. Nos divierte mucho sentirnos más infalibles que los principales implicados, ver los errores de los famosos, de los magnates del país acusados por corrupción. Formamos y expresamos vehemente opiniones basadas en información incompleta y, muy probablemente, sesgada o incluso fabricada. ¿Y por qué no? Ése es el propósito y la alegría del cotilleo: fortalecer las normas de la comunidad a través de un discurso esencialmente dramático.
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En una comisión, sin embargo, tenemos un propósito honesto y altruista. Nos esforzamos, individualmente y como grupo, por dejar de lado los prejuicios, los placeres del cotilleo, del ejercicio del poder, la venganza indirecta, etcétera, y por actuar conforme a un conjunto de reglas.
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Una y otra vez se alecciona y amonesta a las comisiones para que apliquen la razón, porque así lo exige lo que hay en juego: el destino o la condición de muchos seres humanos dependientes de que una película se realice o no.
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En un estudio de audiencia o en una comisión para la concesión de subvenciones, la situación se invierte. La valoración del drama, tarea consagrada a una clase de cotilleo, se ha degradado hasta convertirse en un simulacro de juicio contra el cineasta. El que realiza el estudio insiste en que dejemos de lado no sólo nuestras reacciones personales sino también, necesariamente, las embrionarias ante un drama y que apliquemos una norma idealizada de comportamiento humano.
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Esta norma es idealizada tanto en la proyección de un supuesto espectador imaginario, como en nuestra propia autoidealización. Ya que entonces, cualquier miembro de una comisión o incluso, el espectador encuestado se pregunta no sólo: "¿Es ésta la clase de película que me gusta?" y "¿Es ésta la clase de película que le gustaría a alguien como yo?, sino también, más corrosivamente: "¿Es ésta la clase de película que alguien como yo declararía que le gusta?".
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En este punto, cualquier experiencia subjetiva de la película es eliminada por la razón. ¿Qué queda? La capacidad de alabar o amonestar, y ambas equivalen a la muerte para cualquier arte.
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Se ha convertido al espectador en un ser conformista y estrecho de miras, en responsable de la película más que en un miembro del público. Y cómo nuevo miembro de un jurado, por supuesto, optará por el camino más seguro. ¿Cuál es el camino más seguro? Excluir racionalmente lo que no puede explicarse. Ése es el camino más prudente para un miembro de una comisión o un individuo encuestado, y por eso han sido reclutados. Su rechazo a dejarse conmover por una película, su propensión a declarar anatema lo perturbador y desacostumbrado, ha liberado de la responsabilidad del gusto, es decir, de la elección, al atribulado burócrata de la administración.
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Creo que para interesar, una película debe tratar al público como a público, no como comisario cultural. El comisario obtiene satisfacción con el poder de amonestar, no con la película o el guión. Así pues, ¿tengo que hacer caso a mi culo?, Seguro. ¿Debo hacer sólo las películas que la administración tenga a bien financiarme? Indiscutiblemente, no. ¿Pierdo dinero? Todo. ¿Fracaso habitualmente? Sin duda. Tanto artística como comercialmente. Pero (a) no me queda más remedio y (b) ya que mis decisiones finales son esencialmente subjetivas, trato de aprender a confiar en mis instintos.
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¿No es necesario calibrar al público? Claro que sí. La manera de hacerlo es sentarse al fondo del cine mientras ven la película y observar sus reacciones cuando proyectan la atención fuera de sí mismos; ésa es la manera de ver si la película, y cualquier parte de ella, funciona o no. Nunca veo a los miembros de la comisión sentados en esa última butaca.
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Pues ése es el estado en el que se encontrará el futuro espectador: suspendida la incredulidad, con la atención en la pantalla, deseando sentirse emocionado, complacido y distraído, sumando sus esperanzas a las del personaje; para llevar al espectador a este estado, uno no puede depender de los gerentes de la administración ni preguntarle su opinión al espectador, sino que debe prestar atención a sus actos.
Noviembre 23, 2009
Partir, una pasión madura y sincera
Aunque no termino de encontrar el atractivo que tiene Sergi Lopez, sí le reconozco una poderosa presencia en la pantalla, sobre todo en películas como esta, más emocional y sensible que la media que se está estrenando últimamente. Tampoco Kristin Scott Thomas se queda corta y sostiene el pulso interpretativo con la solvencia de quien es, ya, una de las mejores actrices del mundo, afortunadamente alejada de Hollywood y sus tratamientos rejuvenecedores.
Partir es la historia de una mujer que lo tiene todo, marido y dos hijos ya adolescentes, pero que necesita un cambio, primero simbolizado por su necesidad de volver a trabajar y después por la pasión arrolladora y un poco destructiva que siente por un obrero español al que conoce mientras reforma su estudio. La personalidad del marido, un controlador implacable, más posesivo que celoso, desencadena la tragedia.
Me ha gustado mucho la puesta en escena de Catherine Corsini, conocida por sus trabajos anteriores Les Ambiteux y La Répètition. Los planos son luminosos sin llegar a la postal y hay mucha elegancia en los retratos de los encuentros amorosos de los protagonistas. Sin lirismos antiguos, Corsini hace caminar la historia por un realismo cercano, afectuoso con los personajes, pero sin ambigüedad: son responsables de sus actos.
Ni la dirección de actores ni los diálogos o los movimientos de cámara se dejan sentir, lo que se agradece: no hay una voluntad explícita de Corsini para dejar su huella, de reivindicar su historia como muestra de estilo, lo que contrasta con tantas otras cintas en las que la intención 'artística' de sus responsables se expresa casi en cada fotograma.
En resumen: excelentes actores para una historia de amor hasta las últimas consecuencias, muy recomendable para tardes de invierno en compañía necesitada de afecto.
Noviembre 19, 2009
La noche que dejó de llover, estrenada en filmotech y mañana en los cines
Habrá que ver las cifras de espectadores que ha hecho en internet La noche que dejó de llover, que se estrenó hace una semana en el portal Filmotech para ver en streaming películas y que se presenta hoy oficialmente en el Ficod. El pago era de 1,74 euros, aunque durante su primera semana de exhibición ofrecían 100 visionados gratuitos para los primeros 25 espectadores de cada uno de los cuatro pases diarios de la película.
La película, con Luis Tosar, se estrena mañana en las salas.
Noviembre 12, 2009
2012, un fin del mundo vacío pero muy bien envuelto
Hace tiempo que los críticos y los espectadores saben que las mejores historias están en la televisión, que las series se están llevando a los mejores guionistas y las buenas ideas. No hace falta ni escribir los títulos de las series que todos tenemos en la cabeza desde hace años, temporada tras temporada.
Pues bien, 2012 es como un episodio piloto de una serie por venir. Si es así, es espectacular el planteamiento, aunque un poco largo con sus dos horas y media. Si no, es como una especie de colcha de parches, con trozos de las películas de catástrofes de los últimos diez años y un mensaje más bien conservador y despreciable: si tienes pasta o algún talento aprovechable por el poder, no dudes que te salvarás cuando llegue el apocalipsis.
Por supuesto que es una película espectacular, con un ritmo endiablado y una primera hora notable, aunque personalmente, no me creo a John Cusack en ningún momento. Pero se echa en falta algo más de imaginación y algo menos de destrucción. 2012 cuenta, con una excusa geológica plausible, los efectos de una tormenta solar especialmente violenta sobre el núcleo de la Tierra y las consecuencias en forma de hecatombe global.
El problema es que, en esta ocasión, el director Roland Emmerich no se molesta en disimular su carencia de ideas y descontados los efectos especiales, cada vez más perfectos, y algún pequeño guiño de humor, este fin del mundo está hueco, como una nuez bien envuelta a la que han quitado el interior. Emmerich se ha especializado en catástrofes, pero francamente no ha mejorado mucho después de El día de mañana o Stargate.
Me quedo con Woody Harrelson, que es el único sensato -aunque ése no sea su papel en el filme- de todo un guión, en el que, por cierto, nuestro país aparece como una potencia europea de primer orden. Será porque necesitaron de nuestros parados para construir la única esperanza que le queda a la humanidad, según los mayas, por supuesto.
Noviembre 11, 2009
Cameron Diaz desnuda su alma en The Box
Bajo el paraguas de la gran obra del existencialismo, El infierno son los otros, y la lectura de Sartre, Richard Kelly ha pergeñado un guión aparentemente sólido para tratarse de una película que tiene un poco de thriller de terror, de ciencia ficción y de drama psicológico. Cameron Diaz, abandonada ya su carrera de belleza adolescente, compone un personaje que quiere ser complejo y dramático, capaz con un gesto de cambiar su destino y el de su familia y asumir después su responsabilidad. Y lo consigue a medias, un poco perdida por algunos giros de guión más que discutibles.
Por supuesto que se trata de una película comercial y Kelly no pretende que los espectadores recuperen a estas alturas el existencialismo como filosofía de vida, pero sí que reflexionen acerca del mal y dónde se encuentra, que suele ser más en nuestro interior que fuera. The Box es una buena excusa para discutir con los amigos un genuino ¿y tú qué harías?, como en su momento planteó Una proposición indecente con Robert Redford tentando a Demi Moore.
The Box, ambientada en 1976, narra la historia de una pareja normal, profesora ella, especialista muy cualificado de la NASA él, que tienen un hijo. Un día, de madrugada, una caja aparece en la puerta de la casa y un misterioso individuo aparece para explicar en qué consiste la caja y cuáles son las condiciones para utilizarla. Ambos cónyuges sólo tienen 24 horas para decidirse y su decisión final condiciona su vida para siempre.
Sin duda un buen planteamiento, pero la película no tarda en naufragar un poco, a pesar del buen trabajo general de los actores, con James Marsden y un espléndido Frank Langella a la cabeza. Kelly pretende acercarse un poco a Shyamalan, pero se queda en un imitador un poco pobre, frío para una historia que podía haber dado un poco más de sí.
Octubre 28, 2009
Octubre 22, 2009
Planet 51, la mayoría de edad del cine español de animación

La película, a bordo de la Estación Espacial Internacional.
Por fin. Por fin, a la hora defender el cine español, podremos utilizar como ejemplo una película de animación, una cinta excelente, llena de ritmo, con un buen guión y una animación ejemplar. Planet 51 es un trabajo soberbio, en su factura y en la propia historia, sin fisuras, divertida y ágil. El trailer ya prometía una película cuando menos original, pero el resultado es mejor.
Un astronauta terrestre aterriza en medio de un planeta supuestamente deshabitado y sufre diversas peripecias y encuentros mientras intenta recuperar su nave para volver a la Tierra. Con los suficientes guiños a clásicos de la ciencia ficción como para arrancar varias carcajadas, Planet 51 discurre entre la película de aventuras, la ciencia ficción y la comedia adolescente, con un notable juego de equívocos y de buenos diálogos.
Detrás de todo esto, una idea central, una reflexión sencilla pero importante en estos tiempos de crisis: no hay que temer lo desconocido. Planet 51 nos explica que a veces el mundo no es el lugar sencillo y cómodo que nos gustaría, que no hay que temer a los cambios y que tal vez sea bueno reconocer que nuestra ignorancia es mayor que lo que sabemos.
Hace unos meses, Cher Ami era una agradable sorpresa, aunque su homenaje reconocido al mundo Disney la dejó un poco en fuera de juego. Sin embargo, Planet 51 no le debe nada a nadie, si acaso haber sabido aprovechar la oportunidad que Dreamworks y Pixar abrieron para jugar con los argumentos y los personajes para alejarse de un modelo de animación bastante caduco.
Creo que Planet 51 va a marcar un antes y un después en el cine español, por el riesgo, por la calidad y por el buen trabajo realizado. La apuesta de la productora Ilion ha salido bien y después de años de trabajo, esta película tiene todas las papeletas para ser un éxito con todos los públicos. Y es para alegrarnos, porque Planet 51 es también cine español.
Octubre 15, 2009
Yo, también. Cuando el cine es valiente, se nota
Recuerdo que cuando le dieron un Oscar a Marlee Matlin por Hijos de un dios menor por su papel de sordomuda ya me chocó que premiaran a alguien por ser él mismo, así que la Concha de plata que le dieron a Pablo Pineda por su papel del joven con síndrome de Down en Yo, también, no me sorprendió, aunque no compartiera el criterio del jurado.
Pero vista la película, lo cierto es que el premio está más que merecido por el esfuerzo que ha puesto una persona que no es un actor, para meterse en la piel de un personaje con el que sólo tiene algunas cosas -la mayoría exteriores- en común con su personaje, según él mismo y los autores del guión reconocen. En cuanto al premio a Lola Dueñas, con el papel más grande que le han dado nunca, según su propia confesión, me parece tan merecido como el de su compañero.
Yo, también es una historia rodada con falso tono de documental -lo que significa, a veces, un exceso de meneos a la cámara-, que narra un momento en la vida de un joven de 34 años, licenciado universitario, con síndrome de Down, que comienza en Sevilla su vida laboral. Su camino se cruza con el de una mujer que lleva demasiado tiempo sola, metida en una espiral de autodestrucción provocada por su familia.
El cruce de ambos, que es también el cruce de dos mundos, es el eje de una película muy honrada, casi dulce en su tratamiento de la discapacidad y de las relaciones que los seres humanos son capaces de establecer cuando dejan de lado los prejuicios y se concentran más en lo que nos une que en lo que nos separa, aunque sea un cromosoma. No es tanto una historia de amor como una historia de amistad y lealtad sublimados.
Es cierto que el guión es previsible y, a ratos, un pelín tramposo, pero se nota que los directores Álvaro Pastor y Antonio Naharro han construido esta película con tiempo y con sensibilidad, que han dejado de lado las soluciones fáciles y se han concentrado en ofrecer una película que pretende “cambiar la visión que se tiene del Down, desde el cuidado y la verdad”, según han explicado.
Es una película valiente, que plantea con humor la sexualidad de las personas con síndrome de Down desde el conocimiento y el respeto, conscientes de las dificultades y los retos que eso plantea, por ejemplo. El film va un poco más allá al mostrarnos una especie de realidad paralela a la nuestra, quizá más simple, pero igual de intensa o más en sus sentimientos y en las emociones. Tal vez si se proyectase en los institutos, la tolerancia y el respeto a la diferencia no serían tan escasos en nuestra sociedad.
Octubre 08, 2009
Pandorum, el horror también está en nosotros
Sin contar con las civilizaciones extraterrestres, la ciencia ficción siempre ha encontrado en la soledad del astronauta mucha materia para construir espléndidas ficciones. Siguiendo la estela de Robinsón Crusoe, el náufrago espacial, el tripulante aislado en su nave y las consecuencias que la ausencia de otros seres humanos provocan han sido objeto de grandes novelas y películas.
Pandorum sigue un poco ese camino, pero introduce más elementos inquietantes: el tiempo transcurrido desde que la navé partió y la sensación de que hay algún tipo de presencia en la nave. Ese es el enérgico arranque de una película en la que Dennis Quaid -aunque no es el protagonista- ejerce a la perfección el papel de oficial al mando de una misión de la que poco a poco, iremos conociendo los detalles.
Dirigida con buen ritmo por el alemán Christian Alvart, Pandorum mezcla bien el thriller policiaco con el terror y con la ciencia ficción, aunque la solución final sea un poco rebuscada y deje sin respuesta algunos interrogantes, sobre todo la excusa argumental que da título a la película, lo que en el argot se llama un macguffin. Es verdad que al filme se le ven algunas costuras que vienen de Alien y hasta de He Man, pero francamente, después de ver en qué clase de películas comerciales se tira el dinero en Hollywood, se agradece ver un filme como éste: entretenido, con su dosis justa de efectos especiales, su apelación al ecologismo y algunos momentos -y sustos- bien resueltos.
Sin olvidar que, como es habitual en el género, la raza humana lleva consigo allá donde va, toda clase de males y de terrores que sólo existen en nosotros mismos.
Octubre 05, 2009
Jaime Rosales sitúa el debate sobre el cine español en el sentido común
Jaime Rosales, que es un director singular y uno de los creadores más interesantes del cine español, publica hoy un artículo en el que defiende ciertos aspectos de la nueva orden del Ministerio de Cultura que regulará las subvenciones para el cine español. Y lo hace desde el sentido común:
Es innegable que se hacen más películas de las que el público demanda y de las que el mercado puede absorber. Eso es una realidad y algo hay que hacer al respecto, especialmente en el periodo de crisis actual, en el que los recursos son escasos. [...] Las películas medianas no gozan de prestigio crítico, ni del favor del público. ¿Por qué deben ser subvencionadas? ¿En base a qué? No son ni buenas, ni baratas. ¿A quién le interesan estas películas más allá de quienes las realizan? [...] Una sociedad que mantiene una red de individuos que logran acceder a ese dinero público sin haber hecho otro mérito que el amiguismo y el clientelismo político, y que el trabajo resultante sea pobre en calidad, es una sociedad con un tumor. Es una sociedad injusta, y la ciudadanía expresará su desacuerdo. No es justo que el que haga menos méritos pase delante del que hace más.Rosales termina su artículo aclarando que no le gusta la discriminación positiva y que primar las películas hechas por mujeres sólo por serlo, no les beneficia.
Septiembre 29, 2009
Petit indi, jilgueros en el cine

Como es la primera película que veo de Marc Recha, director de Petit indi, no sé cómo se sitúa en el resto de su carrera, ni siquiera si es normal lo que a mi me ha llamado la atención, porque tal vez lo más interesante de esta película sobre pequeños sucesos que se convierten en grandes tragedias, sea su retrato de paisajes y lugares tan alejados y, al mismo tiempo, tan cercanos, a la Barcelona turística de todos los días.
Petit indi es la historia de un adolescente que vive con su tía y su hermano en un extraño microcosmos catalán, hecho de jilgueros y concursos de canto de los pájaros, de huertas y casas bajas encajonadas entre las autopistas, las vías del tren y la modernidad. Toda la familia trabaja en una fábrica cercana de cerveza mientras la madre del muchacho está encarcelada por un confuso episodio de tráfico de drogas. Un tío de Indi se gana la vida como apostador profesional de carreras de galgos.
En todo momento, Recha superpone dos planos a la narración que al final acaban con ella, convirtiendo la historia en una sucesión de cuadros bien elaborados, pero previsibles y hasta repetitivos, buscando deliberadamente un ángulo tan distinto de Barcelona que termina por ser irreconocible. A la historia sencilla y hasta tierna de un muchacho y de su despertar a la madurez, de cómo un grave problema sólo es una cuestión de matiz, se solapa un documental de tinte muy nostálgico sobre una Cataluña antigua e idílica, en la que los hombres crían pájaros por su canto y se juegan unos euros a las carreras de galgos.
Ambos planos de narración encajan mal y el resultado final es un poco confuso y decepcionante. Eso sí, el trabajo de los actores es muy notable y la banda sonora resulta estimulante.
Septiembre 26, 2009
Malditos bastardos, cuando la guerra es una farsa cruel
Me ha gustado la última película de Quentin Tarantino por su transgresión, porque plantea un problema de moral e intenciones que no suele ser habitual en el cine y lo hace desde la calidad, sin coartadas pretendidamente artísticas y fiel a un estilo y un sello personal que hacen de su cine una experiencia única. ¿Se puede hacer farsa de la guerra? ¿Se puede hacer una película en la que la crueldad y el absurdo vayan de la mano?
Tarantino asumió el reto con Malditos Bastardos desde la perspectiva de que no hay inocentes en una guerra, ni siquiera entre los civiles y que estar situado en un bando o en otro no legitima ninguna acción, por más que el tiempo o la escritura de la historia así lo considere. La Segunda Guerra Mundial sigue siendo la contienda más devastadora que ha vivido Europa y la más estudiada y convertida, de alguna forma, en cliché.
Está extendcida la idea de que hubo un bando bueno -los aliados- y un bando malo -los alemanes-, con excepciones por ambos lados y una sóla clase de víctimas: los civiles. Con un tono de farsa cruel y un desarrollo de comedia de enredo, Tarantino plantea que pudo no ser así, y que puestos a comprender esa guerra, tal vez haya que asumir que nadie fue inocente. Que los civiles se comportaron con el mismo desprecio por la vida que las tropas y que al final, nadie está libre de culpa. Lo hace con trazos gruesos y sin matices, claro está, pero que permiten al espectador reflexionar sobre su propio papel fuera de las cómodas circunstancias de la vida cotidiana.
En lo formal, Tarantino vuelve a demostrar que tiene un extraordinario talento para manejar guiones muy ajustados, llenos de giros y tanteos, en los que los personajes se mueven sin poderlo evitar, más víctimas de las circunstancias que de su propia decisión. También aquí Tarantino nos devuelve su mirada y su conocimiento sobre el cine del pasado, no tanto como un homenaje a las películas antiguas que son su referente, sino como una digestión, como si las hubiese masticado y digerido y comprendido hasta el último fotograma para después devolverlas actualizadas y hasta enriquecidas.
Desde la secuencia inicial, un western en toda regla hasta en los rótulos, Tarantino va soltando secuencias y homenajes al cine de espías, al bélico y de alta comedia sin que nada chirríe del conjunto, sin que la historia se resienta. Lo hace, además, sin renunciar a sus fetiches, a sus rubias vengadoras, a sus malvados aterradores, a sus tabernas y a una concepción del cine como algo lúdico, capaz de admitir, en algún momento, la llegada de rótulos aclaratorios como si fuera un programa de Jesús Calleja.
Además, todos los actores, sin excepción, empezando por Brad Pitt, están espléndidos. Y la música, como es habitual, es asombrosa.
Web oficial
La historia real de los 'bastardos'
Septiembre 23, 2009
The Box, trailer en castellano
Cada vez estoy más convencido de que la ciencia ficción se ha puesto de moda en el cine. Bienvenida sea. En noviembre está previsto el estreno de esta película con la siempre estimulante Cameron Diaz: La caja. Suspense y dilemas morales provocados por una caja que hace millonarios y muertos a partes iguales.
Septiembre 17, 2009
El imaginario del doctor Parnassus, de Terry Gilliam y Heath Ledger
Que Terry Gilliam sea un genio y que como todos los genios sea excesivo en ocasiones es una obviedad, pero cuando te quedas embobado mirando una pantalla asombrado, cuando todos sus excesos anteriores se justifican y se aclaran con un solo plano, en una sola secuencia, entonces comprendes porqué te gusta su cine, porqué lo defiendes frente a cualquiera.
Verboso hasta decir basta, con serios problemas para ajustar los metrajes, con tendencia a ser aparatoso y retorcido, pero qué artista, qué extraordinario cineasta y qué buen director de actores. Terry Gilliam, el miembro más inquietante de los originales Monty Python decidió con Brazil construir un mundo singular y perturbador, a contracorriente del mundo del cine, con todas sus consecuencias.
Brazil, como Las aventuras del barón Munchausen o Los hermanos Grimm eran a ratos insoportables, descolocadas, raras. Cine para odiar o para amar sin término medio. Incluso cuando baja un escalón y rueda películas un poco más convencionales -como El rey pescador, la única actuación de Robin Williams que no te obliga a desear su muerte-, su cabeza parece estar en otra parte.
Así que ojo con El imaginario del Doctor Parnassus, que llegará en unas semanas a las pantallas y es Terry Gilliam en estado puro, aunque con mejoras. No es demasiado larga y se ha contenido en los parlamentos, ha hecho un extraordinario ejercicio de guión para solucionar la muerte de su protagonista Heath Ledger cuando sólo llevaba la mitad del rodaje.
De Christopher Plummer, Tom Waits, Heath Ledger, Johnny Depp, Jude Law y Colin Farrell que son los consagrados, a Lily Cole y Andrew Garfield, Gilliam ha obtenido sobresalientes actuaciones. La puesta en escena es única y los planos del carro del doctor recorriendo las calles de hoy en Londres buscando dónde hacer su actuación, te dejan sin palabras.
Al margen del morbo por la muerte de Lodge, El imaginario del Doctor Parnassus es una de las películas del año, tan mágica como tierna, tan brillante como asombrosa. Personalmente, me parece mejor que 12 monos, más contenida y sutil. Gilliam se ha vuelto más reflexivo sobre lo que la maldad puede hacer en el mundo, sobre el triunfo del diablo, que es eterno y jamás pierde. Puedes creer que le has engañado, pero no es así: apostar con el diablo es perder siempre.
Septiembre 16, 2009
Moon, buena película de ciencia ficción clásica
Alegría para elcuerpo, que este otoño la ciencia ficción vuelve a estar de moda para el cine. En Moon, un operario especializado está a punto de cumplir sus tres años de contrato en una base lunar de recolección de helio, acompañado por sus recuerdos, los mensajes diferidos con su mujer y un robot bastante simple y servicial. De pronto, un accidente trastoca los últimos días en la base de Sam, que se ve obligado a esperar a que llegue una misión de rescate.
Claustrofobia, polvo lunar, base solitaria, angustia, robot, cuenta atrás y una buena fotografía, gris y agobiante, son los principales ingredientes de este thriller espacial muy de género, con todas las convenciones de la clásica ciencia ficción, pero muy bien resueltas, bien interpretada por Sam Rockwell -al que hemos visto en Frost contra Nixon- y dirigida por un muy eficaz Duncan Jones, que da al film un ritmo ajustado y preciso.
Desde luego, para ser su segunda película, Jones ha construido un relato eficaz e interesante, poco previsible y con una buena gestión de las sorpresas. Moon me recordó un poco a uno de los más hilarantes cuentos de Stanislaw Lem, cuando el piloto Pirx viaja en el tiempo, pero en serio: y hasta ahí puedo leer. Pero contiene elementos originales y un robot -con la voz de Kevin Spacey en la v.o.- que puede pasar a la pequeña historia de los autómatas cinematográficos, aunque sólo sea por sus emoticonos y sus respuestas, a veces bastante fuera de contexto.
Septiembre 11, 2009
Si la cosa funciona recupera al Woody Allen más ácido y divertido
No se puede negar la química especial que hay entre Woody Allen y Nueva York. Aunque ha hecho notables progresos para rodar en otras ciudades del mundo, Allen sólo encuentra la inspiración en su casa y el resultado siempre está a la vista. Si la cosa funciona, rodada en Nueva York con un tinte hasta turístico -y casi desconocido en sus películas anteriores- recupera al mejor Allen. Al ácido, cascarrabias, hipocondríaco, tierno, judío ejerciente y profundamente compasivo con sus personajes Woody Allen.
Esta vez es con el improbable encuentro entre un desagradable y misántropo profesor de Física que pudo ser premio Nobel y una chica pueblerina e ignorante que ha escapado de su casa del sur de Estados Unidos. La ciudad, los amigos de él, la sucesiva aparición de personajes que van complicando y, a la vez, allanando la historia de amor entre ellos mientras desgranan unos diálogos impagables.
Réplicas y contrarréplicas de esas que jamás se oyen en una serie española -quizá en 7 vidas-, agudas, llenas de sentido, vívidas y vividas, sentidas por los actores y por el espectador. He disfrutado mucho con la espléndida actuación de Ed Bigley y Patricia Clarksson, con su ternura, su desamparo y su brutal sinceridad a la hora de dirigirse a los espectadores.
Allen es un genio, no por esta película, sino por el conjunto de su obra, por su estilo, por su capacidad para rodar cenas y encuentros en bares con una naturalidad pasmosa. Allen es un genio por ser capaz de sorprender incluso cuando hace lo que mejor le sale, lo que se espera de él, sin caer nunca en lo rutinario.
Si la cosa funciona es una película muy divertida, madura, deliciosamente previsible y amable, hecha a ratos de trazos gruesos y otros de pinceladas sutiles. Pero su mensaje no puede ser más claro: solamente tenemos una vida y hay que aprovecharla. Así que si la cosa funciona, déjalo estar.
Septiembre 09, 2009
l'Alternativa, festival de cine independiente en Barcelona
Tiene buena pinta el programa del 16º Festival de Cinema Independent de Barcelona, que se celebra del 13 al 21 de noviembre. Por las películas y por las dos retrospectivas y la sección dedicada al cine de Rumania. Primero, la sección oficial con 61 películas seleccionadas entre cortos, largometrajes y documentales que pasarán por el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona (CCCB), los cines Maldà, FNAC-Triangle, Institut Francés y Casa América.
Luego la retrospectiva de Basilio Martín Patino, que incluye sus películas desde 1966 y la última: Espejos en la niebla (Un ensayo audiovisual), del año pasado y que abrirá una mesa redonda sobre su estilo y su tratamiento de la imagen. Por cierto, su colección de artilugios cinematográficos, que está en la Filmoteca de Castilla y León, en Salamanca, es una maravilla.
También estará presenta la cineasta marroquí Dalila Ennadre, con siete de sus películas.
Septiembre 03, 2009
Trailer de Destino Final 3D
El 3D y el cine de terror van a ser inseparables en los próximos años, como ruina e impuestos o Superman y el Daily Planet. Y si no, al tiempo. Aqui va el trailer de Destino Final 3D, que se estrenará en octubre y continúa con la serie de muertes especialmente dolorosas que empezó en 2000.
Septiembre 02, 2009
El Mapa de los sonidos de Tokio tiene más emociones que sonidos
Da la impresión de que con su última película, Isabel Coixet se ha dado un homenaje de los sentidos y ha terminado por hacer una película zascandil, difícil de clasificar y mala para quienes esperaban un documental sobre Tokio y no una película de ficción. Claro que otros la ven como una mezcla de Lost in Traslation y El último tango en París. Como, además, la película gira mucho en torno al final, es complicado analizarla sin destriparla. A ver si lo consigo.
Soy fan del mundo de Isabel Coixet, de su mirada y de los personajes femeninos que muestra. A veces se equivoca, como en Elegy, porque Penélope Cruz no da la talla, y otras es deslumbrante, como en La vida secreta de las palabras, donde Sarah Polley está espléndida; pero no suele dejar indiferente, que es tal vez lo que lastra esta película, rodada en muchos idiomas y que no refleja tanto "los sonidos de Tokio" como "los sentidos en Tokio".
En sus películas anteriores, Coixet concentraba sus esfuerzos en unos pocos personajes con los que se podía empatizar fácilmente, mientras que aquí esa empatía se diluye en tres grandes historias enlazadas con buena voluntad y oficio, pero sin mucha convicción. Creo que Coixet quería contar demasiadas impresiones juntas y al final, Mapa de los... contiene una historia de amor sexual, una historia de amor filial y también una historia de amistad. Las tres historias surgen de un suicidio brutalmente sugerido y se desarrollan en una ciudad de neón, falsa e inaprensible.
Por partes. La historia sexual entre el empresario de vinos occidental y la pescadera asesina -así suena al mejor Almódovar- tiene momentos muy brillantes y una sensualidad un poco de manual, un poco impostada, pero también romántica por lo imposible. Salvando el terrible autodoblaje de Sergi López, la química entre ambos es única.
La historia de amor filial es, para mí, la mejor resuelta, con un padre literalmente estupefacto ante la desaparición de su hija. La historia de amistad es la más floja, la más difícil de encajar y la que, en el fondo, más perturba el desarrollo del filme: las grabaciones del anciano ingeniero de sonido aportan más confusión que orden.
A diferencia de Sofia Coppola, Isabel Coixet no apuesta por la perplejidad del turista ante Tokio. La ciudad aquí funciona como una referencia doble: es tan fría y despersonalizada en sus trayectos de metro o en sus hoteles automáticos, como sensual en sus puestos y restaurantes de comida. Su retrato es el de una ciudad profundamente dual en la que la oscuridad del agua alterna con la luz artificial de las calles. Y donde sus criaturas se mueven también, alternativamente, entre el amor y la indiferencia.
Septiembre 01, 2009
Trailer de Si la cosa funciona, de Woody Allen
Pues no tiene mala pinta, incluso doblada, la película de Woody Allen de este año.Ya sé que los trailers son engañosos, pero tratándose de Woody, poco hay que engañar: buenos actores, diálogos ingeniosos y un planteamiento sencillo. Y además, ¡Woody vuelve a Nueva York!
Así que, a disfrutar.
Agosto 28, 2009
Infectados es la película ideal para tiempos de pandemia
Qué miedo y que mal rollo da el argumento de Infectados, la primera película de los hermanos Álex y David Pastor, dos directores que prometen. Es un film que hace del desasosiego su mejor arma, sin usar grandes efectos. Infectados sugiere más que muestra una superepidemia mortal de carácter planetario de la que nadie parece escapar.
Mezcla de película de catástrofes y cine apocalíptico, cuenta cómo cuatro jóvenes, dos hermanos, la novia del mayor de ellos y una amiga, recorren Estados Unidos en busca de la playa en la que pasaban los veranos de su infancia, para escapar de la enfermedad y también con la esperanza de estar allí bien aislados. Por supuesto, la búsqueda de los suministros necesarios y los encuentros con otros supervivientes no serán fáciles.
A lo largo del trayecto, las razones de la huida y la extensión de la epidemia -especialmente repugnante, como debe ser-, se van revelando en un juego de supervivencia y angustia bastante logrados. La clave está en no contagiarse, lo que no es fácil, nos dicen los hermanos Pastor, si se quiere seguir siendo humano.
No es ninguna obra maestra, y los personajes están tan desarrollados como un dibujo infantil, pero consigue su propósito y provocar la incomodidad en la butaca: ante las decisiones que hay que tomar para sobrevivir -más fácil pensarlas que ejecutarlas- y por lo poco que separa al ser humano de los animales cuando están acorralados.
Aunque es previsible, está bien resuelto el clima opresivo del viaje sin retorno, sin caer en los tópicos del cine de terror adolescente. De hecho, está mejor que el mucho más caro recorrido por delante del viento de El incidente de Shyamalan. Bien interpretada, habrá que seguir la carrera de estos dos directores hermanos.
En fin, para ir en pareja y jurarle que nunca te vas a separar de él o ella. (A no ser que se contagie, claro). Por cierto, que el trailer no le hace justicia.
Agosto 18, 2009
Enemigos Públicos, poca película para un gran Depp
Han pasado un par de días desde que vi Enemigos Públicos y todavía no se me quitan de la cabeza algunos planos y la impecable actuación de Jonhny Depp. Lástima que tampoco se me quita de la cabeza lo exageradamente larga y los diálogos tan flojos que tiene la película. No entiendo muy bien, cómo a Michael Mann, que nos tiene acostumbrados a otras cosas, se le ha ocurrido esto.
La vida y la carrera de John Dillinger, el nacimiento del FBI, la personalidad de su fundador J. Edgar Hoover y, en general, cualquier película ambientada en el terrorífico periodo de la Gran Depresión en Estados Unidos tiene más facilidades para ser grande que cualquier otra ambientada en otra época y otro lugar. Esos años en los que la transición entre un Estado casi sin ley y salvaje a un país de leyes y de sueño americano cumplido, lo cubre todo, son pura materia cinematográfica.
Michael Mann, que dirigió Heat, prefiere aburrirnos con una historia de amor fría como el hielo -pobre Marion Cotillard, que hace lo que puede-, y pasa de puntillas por las relaciones entre Dillinger y el crimen organizado: entre el forajido outsider y libre y los grandes de la mafia, convertidos en prósperos hombres de negocios.
Lástima que todo ese material acabe en una película que sólo se deja ver, en la que los actores están muy bien, la música y el montaje son espléndidos, pero con un director que no ha sabido estar a la altura y que confunde ritmo con agitación y profundidad con silencio.
Agosto 14, 2009
Scar, terror en 3D
Durante la crisis del cine de los años 1950, tras la llegada de la televisión, los estudios cinematográficos apostaron por desarrollar nuevas formas de enriquecer la experiencia cinematográfica y lanzaron formatos como el cinemascope o las tres dimensiones. Todo muy avanzado para la época. ¿A que os suena esta película? Sólo hay que cambiar televisión por internet y tenemos el mismo cuadro.
En esos años, para el 3D los estudios optaron en primer lugar por el género de terror y así surgió un título como La Casa de Cera, que sigue siendo una de las grandes películas de miedo de la historia, repleta de planos en los que Vincent Price se dirigía a la cámara con los ojos enloquecidos e intenciones muy aviesas asustando al personal de lo lindo.
Pero Ben Cotton no es Vincent Price, ni Scar -la primera película de terror en 3D- se desarrolla en un museo de cera, más bien es el museo de cera el que parece responsable del reparto de esta película y de sus inexpresivos actores. Con unos diálogos a veces hilarantes y más sangre que en un banco de la cruz roja, Scar es la historia de una mujer que escapó en su momento de un asesino en serie en su pueblo y que vuelve a su casa a pasar las vaciones con su sobrina adolescente. Nada más llegar, los elementos habituales: adolescentes, sangre, noche y muchos y variados instrumentos para inflingir dolor.
Como del film poco más se puede decir, me quedo con algunas consideraciones técnicas. Las gafas por supuesto no molestan y en general la experiencia es buena: los objetos y la profundidad de campo crean un efecto de relieve notable, pero hay planos -creo que por la falta de mejor iluminación- en los que no está conseguido. Por otra parte, en los movimientos de cámara la experiencia es más real cuanto más lento es éste.
En fin, curioso como experimento y para ver cómo avanza la técnica 3D fuera de la animación; como película, pues eso: terror con adolescentes en pequeño pueblo de Estados Unidos.
Agosto 12, 2009
Still Walking, un retrato de familia
Tengo cierta sensación de contemplar un erial cuando repaso la cartelera en los meses de verano, centrada en productos francamente malos, sin dar oportunidad a que otros -sobre todo españoles- puedan aparecer en mejores condiciones. Es lo que hay.
Por eso no se pueden dejar pasar películas como esta Still Walking, del director japonés Kore-eda Hirokazu, que sin ser una obra maestra cumple bien con su objetivo de retratar la realidad de una familia normal en el Japón contemporáneo.
Porque no hay que dejarse engañar por el exotismo que nos propone a primera vista, filmando con precisión -y a veces lentitud- los muchos rituales que jalonan la vida diaria de los japoneses, ya que la historia que nos cuenta podría suceder en cualquier parte: una reunión familiar anual con motivo del aniversario de la muerte de uno de los hijos en accidente.
Las relaciones entre hermanos, entre los padres, entre las esposas y sus maridos, entre nietos y abuelos... Todas las combinaciones son posibles y todas tienen su conflicto o su normalidad. Al margen de la nacionalidad de actores y objetos, es muy difícil no encontrar un momento, una actitud o una emoción con la que identificarse. Las familias siempre son las mismas, y los sentimientos, y hasta las palabras y los recuerdos.
Claro que bajo la superficie plácida y hasta normal, también pueden latir la crueldad y la violencia, aunque ésta sea sólo en una declaración de principios, en la explicación que una madre da a su hijo para justificar su comportamiento.
En resumen, una película bien hecha y bien interpretada, interesante para reconocer nuestra cercanía como humanos al margen de la distancia y también para conocer un poco más cómo son los ritos y la vida diaria de una familia en Japón.
Agosto 07, 2009
Up y la edad de oro de la animación
Está claro que los espectadores y los críticos están coincidiendo como nunca a la hora de apreciar la última joya de Pixar y no hay duda de que Up es la película del verano. Aunque creo que lo mejor son los primeros minutos, cuando una elipsis conmovedora nos cuenta la historia del anciano protagonista, y que el resto es bastante tópico, con un final tirando a flojo.
Lo que más me llama la atención de la película es que, salvo algún momento especialmente disparatado, la historia y su puesta en escena podrían haberse llevado a cabo con actores e imágenes reales y el éxito hubiera sido el mismo. Casi me atrevería a decir que se podría haber rodado sin usar técnicas digitales, tal es la fuerza y la sencillez de la historia, que no está construida a partir de la tecnología.
Y eso supone un paso adelante en la animación muy importante y marca la diferencia entre dos culturas bastantes diferentes. Mientras Disney como tal sigue insistiendo en las adaptaciones de cuentos, ahora con un aroma a corrección política exagerado, Pixar busca historias originales no condicionadas por la tecnología ni por los efectos especiales.
Lo mejor es que estamos viviendo una verdadera edad de oro de la animación mundial, incluyendo la española.
Julio 09, 2009
Anticristo, trailer en castellano
Las críticas de quienes han visto la última película de Lars von Trier no han sido muy buenas. Sea como fuere, Anticristo es uno de los filmes más esperados de la temporada. Con estómago o sin él, habrá que verla. Este es uno de los dos trailers en castellano que se está proyectando.
Julio 02, 2009
El nuevo trailer de 2012
Luego se quedará en nada, pero bueno. Este es el último trailer de 2012. La verdad es que sólo por ver caer ciertos edificos ya echaremos unas risas cuando la estrenen. Por cierto, que en youtube hay al menos 8 o 10 versiones y trailers diferentes.
Julio 01, 2009
Despedidas, buen cine japonés con un merecido oscar
Despedidas viene con la vitola de 10 premios de la Academia de cine japonesa y por el Oscar a la mejor película extranjera, lo que en el fondo es no decir nada porque es díficil que un espectador español tenga un punto de comparación. Es decir, pongamos por caso La soledad para un espectador japonés: ¿representa lo mejor de la cinematografía española? Habrá quién diga que no. Pero no nos metamos en ese jardín.
Al margen de los premios, Despedidas se merece por derecho propio un hueco en el escaso tiempo del que dispone el espectador con ganas de ver una película sensible, pero no lacrimógena, con un punto de exotismo pero sin caer en lo incomprensible, gracias a una historia de fondo universal y entendible desde cualquier civilización.
Un joven músico casado, intérprete profesional pero mecánico de violonchelo, abandona Tokio para regresar a su ciudad natal y allí comenzar una nueva vida y un nuevo empleo. Es precisamente su nueva profesión, en la que prepara a los muertos para su último viaje, la que explica y da sentido a su vida, aunque le cueste adaptarse.
La película se extiende -con altibajos y cierta reiteración de ritos y planos, todo hay que decirlo- en dos planos: de una parte, la ceremonia de preparación y escenificación del respeto que los japoneses exteriorizan hacia sus difuntos, lo que el directoir resuelve con sensibilidad y hasta un punto de humor tierno; y de otra parte, la percepción social de quienes ejercen una profesión muy exigente pero despreciada, y de cómo eso afecta a las relaciones personales.
Sin grandes discursos, con sencillez, Despedidas es una película sobre el dolor y la pérdida, pero también de amor, en la que la muerte viene a ser como una excusa para recordar a las buenas personas que nos rodean, sean familiares o no, y al margen de sus acciones en vida.
La película (aqui tenéis el tráiler) se estrena este viernes 3 de julio.
Junio 30, 2009
Más fotos de Alicia en el País de las Maravillas: la estrategia de una comunicación

La estrategia de comunicación de Disney sigue a toda marcha con la Alicia de Tim Burton. Liberando cada cierto tiempo unas pocas imágenes de personajes y escenarios van creando una expectación ya comprobada con otros filmes. Y la película no se estrena hasta marzo de 2010.
Si luego Alicia... resulta ser una cáscara vacía y decepcionante, da igual, el ruido está asegurado. Es el signo de los tiempos. Pero ¿deben los medios de comunicación -convencionales o blogs- entrar en ese juego? Más allá de la información de que Tim Burton está rodando una película basada en esta novela, que es un hecho objetivo y que analizan muy bien los medios especializados, ¿debemos entrar en el juego de la promoción meses antes de que la película vaya a estrenarse? ¿Y si no se estrena?
En otra escala, recuerdo la expectación y el ruido organizados en torno a la biografía filmada de Manolete, protagonizada por Adrien Brody y que todavía estamos esperando. Fotos, entrevistas, reportajes en el set de rodaje: promoción y publicidad para un producto frustrado, que no ha llegado al consumidor por las razones que sean.
En el caso de los Cronocrímenes de Vigalondo, casi, casi pasa lo mismo, y tengo para mí que la película no sacó adelante todo su potencial por los interminables retrasos en su estreno.
Así que no estoy seguro de que sea correcto, cuando la información es ubicua y cualquier productora puede montar un site, que los medios entren, de forma acrítica además, en el juego de la publicidad y el marketing encubiertos. Por muy Tim Burton que sea.
Junio 25, 2009
El primer día del resto de tu vida
Puede que sea un problema de percepción -como el que tengo con el cine español, aquí desmentido-, pero creo que el cine francés tiene un gusto particular por las películas con la familia como protagonista. También puede ser que a los distribuidores españoles sólo les guste ese género y por eso haya siempre en cartelera alguna película con esa temática.
Sea como fuere, el caso es que a los directores franceses se les da bien desmontar tópicos y deconstruir la familia, una de las instituciones más importantes de las sociedades actuales y, probablemente junto con las sociedades de gestión de derechos de autor, de las más inquietantes.
El primer día del resto de tu vida es el segundo largometraje de Rémi Bezançon y un buen ejemplo de comedia dramática urbana y familiar, con las mismas carencias y los mismos hallazgos que la propia familia que retrata. Estructurada en torno a los cinco momentos más importantes de la vida una familia -pareja y tres hijos-, tiene momentos y diálogos muy brillantes y un buen retrato de personajes y de los problemas que arrastran las personas -a veces durante años- por cabezonería o por no encontrar el momento adecuado para una conversación.
La película muestra también la adolescencia y las difíciles relaciones entre unos padres que se resisten a envejecer y unos hijos que se resisten a infantilizarse, con un buen relato de la incomprensión y la perplejidad que unos y otros sienten en cuanto empiezan a tomarse decisiones autónomas y éstas llevan a consecuencias no previstas.
Aunque abusa un poco de los momentos duros de una familia para solucionar algún conflicto en el guión, en general Bezançon maneja con soltura los tiempos y deja en buen lugar a sus personajes, sobre todo al padre, que representa a toda una generación de personas honradas, sencillas y trabajadoras a las que debemos buena parte de nuestro bienestar como hijos.
Junio 22, 2009
Séraphine, demasiado lenta para ser buena
Los premios César son los Goya del cine francés, para entendernos, así que tienen el mismo valor para juzgar los méritos de una película que aquí: nulo, en demasiadas ocasiones, cuando no descaradamente comercial. Así que los siete premios que se llevó el año pasado Séraphine, más el hecho de que no se ha doblado al castellano ninguna copia de la película, es un poco sospechoso. Y al salir de la proyección, 125 minutos después de haber entrado, la sospecha se ha transformado en una certeza.
No tiene suerte el cine francés con las biografías, o mejor dicho, algunos personajes no tienen suerte con los directores que les tocan, por mucho que eso les moleste a los espectadores de La vida en rosa. Y, en general, tampoco tienen suerte los artistas a la hora de ver reflejada su vida en la gran pantalla. Buena parte de los biopics de pintores suelen buscar una estética falsa -como si cada plano fuera un cuadro- que perjudica sus intenciones. Hay excepciones, como Pollock, pero es que Ed Harris es muy bueno.
Desgraciadamente, Séraphine no se sale del guión y a pesar de la excelente historia y de la interpretación sobresaliente de su actriz protagonista -que se merece sobradamente el césar-, el resultado es una película fallida, lenta hasta decir basta, carente de ritmo, irregular y a ratos incomprensible.
El material de partida es incomparable: Séraphine de Senlis, una mujer del campo que se gana la vida como fregona en los primeros años del siglo XX, tiene un talento especial como pintora. Todas las noches las dedica a pintar, según ella, porque se lo han ordenado los ángeles. Poco antes de la Primera Guerra Mundial, un marchante y crítico alemán descubre sus obras y se convierte en su mecenas hasta que la guerra se lleva por delante la relación. Tras el conflicto, ambos vuelven a encontrarse y Séraphine se convierte en una artista cotizada por su estilo naïf, hasta que, gravemente perturbada, la ingresan en un psiquiátrico, donde morirá sin haber vuelto a pintar.
Sin embargo, Martin Provost, director del filme, desperdicia a los actores y la historia, construyendo un farragoso fresco que intenta explicar la relación entre el marchante y la pintora, llena de sombras según la documentación existente, pero que se queda en nada. Donde Provost cree estar haciendo un cuadro, no hay más que una viñeta, y mal dibujada. Sólo queda -gracias a la sobresaliente atuación de Yolande Moreau- la pasión por la propia obra. Moreau trasciende la mala dirección y el ritmo pétreo para arrastrar al espectador hasta la magia de crear, hasta mostrar desnuda la incontinencia, la violencia y la obsesión que envuelve el acto de crear.
Junio 17, 2009
Los mundos de Coraline
Empiezo a pensar que buena parte del talento y la creatividad del cine actual se está refugiando en el cine de animación; y también que este talento y la capacidad de hacer grandes películas es global, ya no es exclusiva de unas pocas industrias, como Cher Ami, por comentar la última de las producciones españolas, de la que hablamos ayer.
Son películas con un enfoque nuevo, con mayor o mejor fortuna con las historias y los guiones, claro, pero con una apuesta decidida por las nuevas tecnologías y por explorar nuevos territorios, abandonando un poco, por ejemplo, la clásica adaptación de los cuentos infantiles, base del mercado audiovisual infantil durante el siglo pasado.
Así que Los mundos de Coraline está inscrita en esa corriente de nueva animación -aunque sea una adaptación de una novela, en este caso de Neil Gaiman-, original y arriesgada, con el uso de la tecnología como base de una historia muy inquietante y atractiva. Henry Selick ha optado, además, por un estilo propio y muy difícil, no sólo técnicamente, sino a la hora de hacer de la expresividad uno de los ejes de su creación.
Los mundos... es una historia infantil y aterradora, que explora esos territorios siempre deliciosamente inquietantes para los niños, de la maldad, de las casas por explorar, de la naturaleza como fuente de diversión: los animales, los insectos y las plantas. Pero también es una reflexión sobre lo que nos hace humanos, por la identidad y cómo se expresa. No conozco el original de Gaiman, pero estoy seguro de que Selick ha captado a la perfección su espíritu y el resultado es una película excelente, llena de imaginación y muy recomendable.
Junio 16, 2009
Cher ami, un exceso de inspiración Disney y mucho talento español
Decía uno de los productores de esta película durante su presentación a los medios que hacer cine de animación en España no es cosa de industria sino de francotiradores, por la soledad en la que se mueven todos estos proyectos, a pesar de la existencia de un nutrido grupo de grandes profesionales más reconocidos fuera de nuestras fronteras que dentro.
Lo cierto es que, salvo en Estados Unidos, la animación es un área de la industria audiovisual muy maltratada por las cinematografías nacionales a pesar de que, en la mayoría de los casos y a poco que se cuide un poco el producto, la rentabilidad de las películas de animación suele ser buena. No es que esté al alcance de todo el mundo obtener taquillazos como los de Pixar, pero sí para construir una base sólida que dé salida a la creatividad que hay por ahí sin aprovechar.
Cher Ami es una buena película de animación, que mezcla con maestría las dos y las tres dimensiones –utilizadas sobre todo en los fondos-, con un diseño de personajes y situaciones equilibrado y lleno de ritmo, a lo que contribuye una buena y original banda sonora. Cher Ami está basada en un suceso real ocurrido durante la Primera Guerra Mundial, lo cual es una rareza: la película está ambientada en la guerra y hay soldados y bombas, pero sin que eso afecte a su carácter infantil.
Cher Ami fue una paloma mensajera que consiguió una proeza imposible de vuelo y salvar la vida de cientos de soldados durante las batallas de 1918. Aunque es una película un poco “masculina” –el peso de los hombres es un poco abrumador-, tiene momentos muy brillantes, sobre todo el reconocido y explícito homenaje del director, Miquel Pujol, al mejor Disney de Dumbo: un viaje alucinado y alucinante de alcohol y música de una paloma por el Moulin Rouge.
Pero quizás por eso, Cher Ami tiene muchas virtudes y un solo defecto: un exceso de inspiración en los clásicos de la factoría Disney, reproduciendo casi al detalle la atmósfera de éstas, como si el tiempo –y sobre todo, los propios estudios Disney- no hubiesen evolucionado. Porque a la vista de las propuestas de Pixar o de Dreamworks, por no mencionar a los outsiders como Henry Selick, Cher Ami parece un tanto antigua. Muy bien hecha y entretenida, pero antigua, como si se hubiera realizado a finales del siglo pesado.
Sea como fuere, el esfuerzo y el talento no los quita nadie.
Junio 09, 2009
Corazón de tinta, casting de chorlito o Brendan Fraser: no, por favor
Me gusta Brendan Fraser. Me parece un actor de comedia de aventuras muy especial y con una inexpresividad muy expresiva, tan alejado del modelo Jim Carrey como del modelo Ben Stiller, pero capaz de hacer que su limitado repertorio de gestos y de muecas funcionen, y que sus películas tengan un toque de cine familiar único.
Pero Brendan Fraser tiene su sitio y, sintiéndolo mucho, no está en Corazón de tinta, el filme basado en las novelas de Cornelia Funke que ahora llega a las pantallas. Fraser no es creíble en absoluto como encuadernador y amante de los libros, ni como padre angustiado, ni como marido abrumado por la desaparición de su esposa. Su inexpresividad, que tan bien le funcionó como tarzán de andar por casa en George de la selva, o como arqueólogo en la franquicia de La momia, es más que un lastre en esta película, por otra parte entretenida, familiar y también bastante previsible.
Porque Corazón de tinta no es exactamente una comedia con un punto de disparate, sino lo que podríamos llamar un drama infantil. Es decir, y para entendernos, está más cerca de Lemony Snicket y de Charlie y la fábrica de chocolate que de Noche en el museo, por ejemplo, pero sin el toque gótico. Y Fraser no da la talla, mientras el resto del reparto cumple con eficacia.
En general, no deja de ser una adaptación, lo que empobrece las ricas novelas originales a pesar de los buenos efectos. No obstante, para quien no la haya leído, es ideal para amantes de los libros, aunque precisamente por eso se puede sufrir mucho en las secuencias iniciales, cuando la maldad alcanza la más hermosa y rica de las bibliotecas de este mundo.
Junio 01, 2009
Terminator Salvation, sayonara Arnold
Ha pasado una semana desde que la vi y he esperado hasta ahora para ver si soy capaz de recordar algo más que la secuencia inicial. No soy amigo de adelantar los contenidos y destripar los argumentos, así que no lo haré, sólo un poquito para explicar algunos de los detalles que me han llamado la atención de esta película.
El primer Terminator fue en su momento un original y deliberadamente oscuro film casi de serie B que se elevó por encima de lo normal gracias a dos factores: un guión excelente, con una gran historia detrás; y una interpretación única del muy limitado Arnold Schwarzeneggerr, que hizo de la necesidad virtud y se aprovechó de su legendaria inexpresividad para convertirse en un robot que ya figura en la historia del cine popular por derecho propio.
Después, su deseo de blanquear una carrera cinematográfica y política con la complicidad de Hollywood alargaron, y tal vez complicaron en exceso, la historia, diluyendo el apocalíptico final de la humanidad del film original al transformarlo en una sucesión de combates entre hombres y máquinas cada vez más sofisticadas. Es verdad que las secuelas, al incorporar el humor, transformaron al brutal y despiadado cyborg en un simpático y no menos brutal amigote torpe del protagonista: es decir, como un Bud Spencer robótico. Pero la historia perdió altura.
Así que ante Terminator Salvation, nueva vuelta de tuerca del mito -porque ya lo es-, hay que hacer un esfuerzo para no desconfiar. Y la desconfianza estaba algo justificada, porque sin ser un horror, tampoco es una maravilla: entretiene, que ya es bastante, sobre todo en una buena pantalla grande con un sonido de verdad.
Como ya es habitual en el cine de acción, la secuencia inicial es tan impresionante que hasta las butacas tiemblan y te deja sin aliento. Es quizá lo más memorable de un guión hecho a la medida de quien haya seguido la historia en las películas anteriores, porque no explica nada. Tras esa excelente secuencia bélica del principio, la acción decae y va deslizándose cuesta abajo, como si la película ya se hubiese justificado sólo por el principio. Y eso que el guión incluye alguna sorpresa para mantener la atención y explicar el final.
Entramos entonces en una zona gris que no sé cómo explicar, porque las referencias –no homenajes, sino calcos- a otros títulos clásicos de ciencia ficción se suceden: hay planos que parecen de Metrópolis, secuencias de Mad Max, máquinas de los Transformers y hasta localizaciones de Alien. No sé si es que he visto demasiadas películas o que el género ha establecido un canon muy estricto y tiene que tener esos elementos –desiertos, refinerías, blancos laboratorios, sótanos húmedos y con tuberías…- para conseguir que el espectador se sienta identificado.
Creo también que buena parte de la película está pensada para la aparición, cuando el guión se despista un poco, del verdadero Terminator –no digo más-, que arranca un suspiro de alivio en los espectadores. Christian Bale está bien, qué remedio, aunque reconozco que me aburre un poco la capacidad que tienen ciertos seres humanos –ni mutantes ni superhéroes- para sobrevivir a cualquier ataque, golpe y zambombazo contra las paredes. Del resto del reparto, que figura como es su obligación, sin aportar nada más allá de alguna muerte memorable y mucha angustia, me ha gustado mucho la presencia de Michael Ironside, que vuelve a su papel de inflexible líder de la resistencia ;-) ahora que vuelve V. La dirección está en manos de quien perpetró Los Ángeles de Charlie.
Abril 29, 2009
La diferencia entre la internet legal y la que no lo es
Me ha hecho gracia la diferencia que establecen en una nota de prensa del festival Documenta 09, que empezará en Madrid el primero de mayo. En ella explican que
"una decena de realizadores que participan en las Secciones Competitivas de Creación Documental, Reportaje y Certamen Nacional han decidido colgar sus documentales en la Red para que, con todas las garantías legales, puedan ser visionados a través del portal www.filmotech.com desde cualquier lugar del planeta."La clave está en que esta iniciativa está patrocinada por Egeda Digital -la sección en internet de la Entidad de gestión de derechos de los productores audiovisuales- para poder entregar el Premio Filmotech.com, al que optan diez películas.
Abril 27, 2009
El vuelo del globo rojo
Hace tiempo que la frontera entre las artes se muestra cada vez más difusa y que las instituciones culturales como los museos no se limitan a almacenar y mostrar cuadros y desarrollan otras actividades. Ha sido el caso de la exposición de Tarsila do Amaral, que lleva aparejadas varias iniciativas más allá de la exhibición de las obras de la artista, por ejemplo.
Por eso no es de extrañar que el Museo D'Orsay, para celebrar su vigésimo aniversario, haya decidido financiar una película con la única condición de que el museo tuviera una presencia -activa o pasiva- en ella. El resultado es este film íntimo y sencillo, rodado con los pocos medios -que no escasos- necesarios para narrar la historia de una mujer con un hijo en el París de ahora mismo.
Con un globo rojo que se pasea por la ciudad, por cierto eludiendo los sitios más turísticos, la película tiene a Juliette Binoche como protagonista, bordando el papel de una narradora de un teatro de marionetas, que vive sola con su hijo -Simon Itenau, qué también borda el papel- y cuenta con la ayuda de una chica china, estudiante de cine, para cuidar del niño. Rodada con un guión mínimo en el que los actores sólo conocían la situación e improvisaban los diálogos, es una propuesta de Hou Hsiao-Hsien bastante conectada con la española La soledad de Jaime Rosales, aunque sin la puesta en escena experimental.
Hsiao elabora la misma propuesta sobre la cotidianidad que Rosales, pero con un retrato más poético de la convivencia en una gran ciudad, obligado quizá por su dependencia a utilizar el Museo D'Orsay como excusa argumental. Además, el filme es una especie de remake -según las notas de producción, el original no lo he visto- de El globo rojo, una película de 1956 dirigida por Albert Lamorisse, lo que de alguna forma lastra el contenido.
Hsiao hace una película apacible, que no lenta, y con un trabajo de improvisación de los actores espléndido, pero también es verdad que le sobran unos diez minutos de metraje, ya que hay escenas innecesariamente largas. El vuelo del globo rojo también incluye momentos maravillosos, como los ensayos de una representación de marionetas y las conversaciones entre la cuidadora cineasta y el niño.
Abril 25, 2009
Pelham 123, los problemas de un cartel

A la tercera va la vencida. Como se puede ver, en las últimas semanas el cartel de Pelham 1 2 3, el remake de un clásico thriller de 1974, ha sufrido algunos cambios. El filme original, de la 20th Fox se llamaba Pelham 123 y estaba basado en un libro, éxito de ventas en aquella época. Eran los tiempos de Terremoto y Rascacielos, aquellos primeros libros dedicados a narrar catástrofes y desgracias que luego se llevaban al cine.
Producida hoy por Columbia y MGM, el segundo cartel de la película era Asalto a Pelham 123, lo que no dejaba claro de qué iba. Ahora ha pasado a llamarse Asalto al tren Pelham 123. A ver si Travolta y Washington mejoran a Walter Matthau y Robert Shaw, en esta historia ideal sobre todo para amantes de los ferrocarriles.
Pelham 123 clásico
Asalto al tren Pelham 123 nuevo
Abril 21, 2009
Terminator Salvation en twitter

Como parte de la promoción de la película Terminator Salvation, la productora ha creado un juego para que los usuarios de Twitter puedan seguir y participar uniéndose a la resistencia de los humanos en contra de las máquinas. Es el primer juego que Sony Pictures Releasing International ha creado para una plataforma social en la red.
Los usuarios pueden seguir los tweets de la resistencia en su página de Twitter.
Abril 20, 2009
Trailer de Good en castellano
Good tiene pinta de ser un poco simple y previsible, pero con el morbo añadido de ver a Viggo Mortensen haciendo de oficial nazi, habrá que darle de momento el beneficio de la duda.
Abril 16, 2009
Abril 15, 2009
Trailer de Anticristo

En principio, una combinación irresistible: Lars von Trier, Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg. El trailer ya está diosponible en la web de la película.
Abril 14, 2009
Faubourg 36, el riesgo de hacer cine musical
Menos las biografías de cantantes y músicos más o menos lacrimógeneas y alguna adaptación teatral poco afortunada, no abundan las películas musicales en el cine actual. Como son un riesgo para el público y la taquilla, hay que agradecer a Christophe Barratier, director de Los chicos del coro el empeño por recuperar este género y por hacerlo bien. Sin olvidar el hecho de tomar un momento histórico especialmente intenso en la historia europea y hacer una comedia dentro del drama que se vivía entonces y que está muy bien contado.
Faubourg 36 -en España mal traducida por París, París-, es un musical tan clásico, que si no fuera por los actores y la puesta en escena podría pasar por una película de hace 40 años. Teatro de variedades que cierra, empleados que lo salvan, chico conoce chica, un malvado repugnante, una época histórica revuelta... Esto, que podría ser un demérito, se convierte en la gran virtud de esta película.
Porque Faubourg 36 recupera sin complejos el cine musical dándole marcha, apoyado en muy buenos actores, unos temas musicales pegadizos y varios homenajes al cine de los años 30: las coreografías finales, el contrapunto de personajes cómicos y dramáticos y la situación política de esos años en los que el bien y el mal estaban muy bien definidos entre los partidos y los sindicatos.
Como ya sucediera con Los chicos del coro, buena parte del mérito de la película se lo lleva Gérard Jugnot, que vuelve a estar muy bien en su papel de padre atormentado por las circunstancias. El resto del reparto está a la altura, con especial mención para Kad Merad, que es todo un descubrimiento en su faceta de imitador sin suerte.
Abril 06, 2009
Señales del futuro, un pasatiempo entretenido
Dentro de la ciencia ficción, una de las ramas más atractivas es la que podríamos llamar apocalíptica, es decir la que especula con la posibilidad y la forma en que puede acabar nuestra civilización. O el planeta entero. El fin del mundo, vamos, con todas sus consecuencias: saqueos, caos en las calles, y hermosas imágenes de la aniquilación del planeta.
Y de eso va Señales del futuro, la última película del cada vez más inexpresivo Nicolas Cage, embarcado desde hace años en producciones espectaculares donde lucir su escaso repertorio de muecas. Claro que esta no es una película de actores y su reparto es de lo más correcto. Y, la verdad, no tiene mucha importancia, porque Señales del futuro es una buena película apocalíptica.
También es comercial y previsible, le sobran algunas referencias bíblicas y deja algunos cabos sueltos, pero lo cierto es que tiene muy buenos detalles y una tensión firme y sostenida hasta el final, con una puesta en escena más que correcta y unos efectos especiales bien medidos. No es El cuervo, pero la quinta película de Alex Proyas, es bastante digna en su relato de cómo una sucesión de números sin sentido, escritos por una niña en 1959, resultan ser una escalofriante profecía.
Y hasta aquí puedo leer, porque como toda la tensión se centra en un final bastante espectacular, de tintes bíblicos y cristianos, explicar algo más sería destriparlo. A destacar, que a pesar de las necesarias convenciones del género, Proyas no se recrea precisamente en el caos en las calles, antes bien deja que el espectador reflexione sobre lo que puede o no ser importante en el caso de que lleguemos a vivir una situación semejante.
Marzo 30, 2009
Los abrazos rotos, mucha puesta en escena, poca emoción
Lo siento, pero no me ha gustado mucho la última de Pedro Almodóvar. Y lo siento porque es un director con el que es difícil llevarse mal, a pesar de sus excesos o precisamente por ellos y con una filmografía de grandes películas. Pero últimamente tengo la impresión de que está empezando a convertirse en el "director de nuestros padres".
Me explico: no se trata de que tenga una modernidad a toda prueba y se dedique ahora a filmar comedietas descerebradas con actores de la televisión, preo sí de que su cine siga teniendo esa personalidad iconoclasta, avanzada y arriesgada de años anteriores. No me gustaría verle convertirse en un director conservador, que es lo peor que podría pasarle y va camino de ello, de reunir a su alrededor a "nuestros padres" y filmar siempre lo mismo.
Los abrazos rotos tiene un envoltorio espectacular, una puesta en escena para estudiar en cualquier escuela de cine. Qué decorados, qué movimientos, qué luz, qué actores. Y se acabó. Es un huevo de fabergé, espléndido por fuera, pero hueco. Dejando fuera a Lluis Homar, que salvo por el hecho de que dispone de una buena carrocería, está frío como un pez y no transmite nada, y dejando también fuera a Penélope Cruz, el reparto demuestra hasta qué punto Almodóvar sabe dirigir actores. O mejor dicho, actrices, porque mientras sus personajes femeninos son un prodigio de matices -esa Ángela Molina, ¡goya a la mejor secundaria, pero ya!-, a los hombres los deja siempre como si fueran trapos. O tontos.
Los diálogos y la propia historia cojean, quedan cabos sueltos y acaba por ser mejor la película que ruedan Homar y Cruz -con el extraordinario homenaje a Chus Lampreave y Rossy de Palma-, que la propia historia de amores y tragedia monumental. En algunos momentos da la impresión de que las escenas se han creado a partir de una frase muy buena, como si se tratase de cuadros estáticos, sin continuidad.
En fin, habrá que soñar con que se cure de sus migrañas y vuelva a deslumbrarnos, como es su obligación, con su mejor cine.
Marzo 26, 2009
Promoción por tacones de Disney

Foto Walt Disney Studios Motion Pictures Spain
Me ha hecho gracia la forma de promocionar Confesiones de una compradora compulsiva, que se estrena este viernes 27, organizando una carrera "con tacones y labios rojos" en la calle de Fuencarral de Madrid, a unos metros del escenario habitual de las tradicionales carreras, también con tacones, de las fiestas del Orgullo Gay que se celebran en Madrid todos los años.
Marzo 25, 2009
Vamos a la Luna
Hace años que las grandes productoras saben que si no mejoran la experiencia del espectador, si no desarrollan mejores productos, el cine en grandes salas puede pasar a ser un negocio residual. Si hasta Almodóvar apuesta por el cine en casa, no digamos el espectador medio con menos poder adquisitivo.
Como el sonido no se puede mejorarar mucho más, en todo caso extenderlo a todas las salas, igual que las butacas cómodas, la gran apuesta que queda es el cine en tres dimensiones o en relieve, cuyas primeras experiencias son de mediados del siglo pasado y siguen basadas en el mismo principio de aprovechar la peculiar arquitectura del ojo humano, alternando lo que perciben ambos ojos mediante unas gafas, ahora polarizadas, antes con dos colores.
He visto ya unos cuantos experimentos, con mejor o peor fortuna, pero la experiencia con la película de animación Vamos a la Luna, ha sido bastante satisfactoria. El problema es separar las buenas calificaciones técnicas, con las regulares calificaciones cinematográficas. Aunque la película esté destinada al público infantil, eso no significa que no tenga que tener argumento y cierta entidad, como otras productoras se molestan en demostrar constantemente.
A pesar de la flojedad del argumento y de los personajes y de la tentación que sienten todos los responsables de las películas en 3D por poner en las narices de los espectadores, sin venir a cuento, pinchos y llamas, Vamos a la Luna vale la pena. La experiencia con las gafas es hasta agradable: no pesan y llega un momento que no te das cuenta de que las llevas. Como la historia que narra la película es la de la primera misión a la Luna de Armstrong, Aldrin y Collins -con el añadido de las moscas protagonistas-, hay momentos de una realidad alucinante en los movimientos del cohete, de la cápsula e incluso de los astronautas.
El tratamiento de la luz, del agua y, atención, del cristal de los escenarios es fantástico. Las texturas de los personajes en primer plano, los movimientos y la profundidad de campo son notables en general, aunque hay algunas áreas desenfocadas en algún momento. Lo malo es que, a estas alturas y después de Bichos, crear mundos con los insectos es tan difícil como estéril y el resultado es flojo.
En fin, como experiencia 3D, es muy recomendable; pero haced abstracción del argumento hasta el final, que, es por cierto, lo mejor -y también lo más disparatado- de toda la película.
Marzo 24, 2009
Street Fighter, La leyenda de Chun-Li
¿Se puede hacer una película con los escasos minutos dedicados a dar cobertura argumental a un videojuego de lucha? Hay productores que piensan que sí, que se añade un poco de misticismo oriental, una mínima intriga policial y varias caricaturas con pretensiones de personajes y ya tienen película. Eso es Street Fighter, la leyenda de Chun-Li.
No sé cuántas veces habré visto la historia de un/una joven que pierde a su familia y es entrenada/entrenado por un mega-archi-único maestro que le ayuda a enfrentarse a su némesis particular, después, claro está, de penurias, peligros y milagrosas resucitaciones en el último momento. Por ahí leí hace unas semanas que era más mala que comer madera. No sé si es tan mala como eso porque nunca he comido madera, pero si me ha resultado sorprendente que disponiendo de medios y actores el resultado sea bastante flojo y previsible.
Aunque mal dirigido, Neal McDonough está llamado a hacer grandes cosas y no hay nadie como Michael Clarke Duncan para hacer de armario ropero con iniciativa propia; pero temo que el director Andrzej Bartkowiak no ha aprovechado la oportunidad de saltar desde la dirección de fotografía que ha tenido y acabará como director de segunda unidad, por no mandarle al paro directamente, que no están los tiempos para esas maldadades.
Hasta se echa de menos a Van Damme, protagonista de otra de las muchas adaptaciones de un videojuego tan exitoso como bastante maltratado por el cine.
Marzo 17, 2009
Watchmen, la película está muy bien
Para que no haya malos entendidos, confieso no haber leído el cómic original porque nunca tuve curiosidad y los superhéroes no me ponen mucho. Por lo que he leído, parece que me he perdido algo inmenso, pero me da que no es para tanto. Por aquellos años, el mundo del cómic ya tenía bastantes genios -Moebius, Bilal, Crumb, Giménez, Gallardo, Max...- a los que seguir con atención y que estaban revolucionando el lenguaje entero de las historietas y no de un sólo género, como parece ser el caso.
Pero la película es otra cosa. Me lo he pasado como un enano. Hacía mucho tiempo que no disfrutaba tanto con los diálogos, las aventuras y el aspecto visual de una película concebida como un puro entretenimiento. Dicen que no es fiel, pues vale. Que si lo es. Pues vale también. Lo que cuenta es que es un espectáculo ante el que nadie queda indiferente.
Empezando por Rorschach, uno de los mejores personajes que he visto en el cine, un perturbado encantador, protagonista de alguna de las secuencias más impactantes de la película, sobre todo en la cárcel, cuando se enfrenta a su "pequeño" gran enemigo. El doctor Manhattan, impecable en su fría desnudez, el búho tan fuerte como ingenuo...
Reconozco que, salvo Ozimandias, que no me ha parecido ni fú ni fá, me ha encantado la puesta en escena y, por supuesto, la dirección. Es una buena película, que trata al espectador como un adulto y no rehúye ciertas cuestiones incómodas, lo que explica porqué en Estados Unidos no ha sido un éxito en taquilla: allí no dejan que los adolescentes piensen por sí mismos y calificaron la película para mayores.
Seguro que en los circuitos paralelos la película tendrá mejor suerte.
Marzo 14, 2009
Gran Torino y Clint Eastwood
El descenso en el número de espectadores en las salas de cine provocó ayer algunos titulares más bien escandalosos entre algunos que siguen confundiendo las churras de los cambios de hábitos del público con las merinas de la crisis de la cultura o del cine, la piratería, en fin, la matraca de siempre. Ayer por la tarde, mientras esperaba para ver Gran Torino, proyectaron tres tráilers: dos películas españolas y una estadounidense. Los tráilers no dejaban lugar a dudas: Mentiras y gordas chicos y chicas de juerga dramática con tópicos y diálogos sin sentido; Al final del camino, Fernando Tejero y algunos amiguetes de la tele intentando recordarnos porqué triunfó en una serie; y La lista, con Ewan McGregor y Hugh Jackman, una especie de thriller sexual tipo Instinto básico que parece entretenida.
Con todos mis respetos, las dos españolas eran dos telefilmes con ínfulas de cine y la estadounidense es una película estrenada hace un año y que ya está en dvd y por supuesto en otros sitios. De verdad, ¿alguien espera llenar salas con esa programación? Sin embargo, para ver la última de Clint Eastwood, la sala estaba llena y al terminar la proyección se oyeron aplausos. Sí, aplausos en una sala de cine normal, con un público normal y una película poco normal: es muy buena.
¿Cómo vamos a pagar siete euros -precio de Madrid- por ver un telefilme? Hasta que la industria audiovisual no se dé cuenta de que hacer películas y hacer cine no es lo mismo y que no pasa nada por alimentar a la televisión con largometrajes baratos y protagonizados por estrellas de la televisión, seguiremos leyendo y oyendo tonterías sobre la crisis del cine español.
Menuda crisis cuando el año pasado, por si alguno no se acuerda, Los crímenes de Oxford fue de las más taquilleras; claro que porque era cine. Cine español. ¿Cuántas películas de verdad había en los 392 títulos españoles que se exhibieron el año pasado?
En fin. No es de extrañar que la gente aplaudiera al viejo Clint por una película excelente, rodada con cariño, en la que no sobra ni un plano y con la que Eastwood se despide de la actuación a lo grande, haciendo cosas que nadie podría imaginar. En la historia de un viejo cascarrabias -que a veces recuerda un poco al impagable Walter Matthau-, racista y mal hablado, veterano de la guerra de Corea hay mucho respeto y varias lecciones: de tolerancia, de heroísmo y de saber mirar a la vida -y a la muerte- de frente.
Qué gran director y qué gran historia, conmovedora pero sin melodrama, que no se olvida al salir de la sala. El aplauso era más que merecido.
Marzo 12, 2009
Porqué lo llaman sinergia cuando quieren decir cutrerío

Esto es lo que una productora envía a los periodistas para dar cuenta de sus lanzamientos en dvd durante marzo. Al margen de que sólo mencionan el precio -¿cuántos episodios, duración, extras, etc?-, la oferta empezó el 4 de marzo y lo envían el día 12, ¿qué pasa, que era una exclusiva?
Esto debe ser lo que llaman sinergias: cojo el cartel de los vips y el carrefour, lo convierto en un jpg apañao y lo mando también a los periodistas, total...
Marzo 11, 2009
Underworld: la rebelión de los licántropos

Rhona Mitra en su papel de Sonja.
El viernes se estrena la tercera parte de la siniestra y emocionante lucha entre vampiros y licántropos Underworld con esta rebelión que explica y cuenta el origen de las guerras entre estas dos razas de criaturas, objeto de las anteriores películas. Repiten en sus papeles varios de los protagonistas de las otras entregas. Primero Michael Sheen, que lleva siete años como líder de los licántropos, aunque francamente me guste más en La reina o en Frost contra Nixon. Capaz para muchos registros, está claro que se divierte con esta saga y se nota: nadie como él resiste los latigazos por amor. Bill Nighy y Kevin Grevioux también repiten sus papeles, lo que se agradece a la hora de seguir la historia. Como Sheen, Rhona Mitra parece habérselo pasado muy bien y es una guerrera vampira más inquietante que atractiva.
La rebelión de los licántropos es una historia de oscuridad y lluvia que no deja un segundo de zarandear al espectador y que tiene algunos momentos especialmente singulares: una escena de amor al borde del abismo muy metafórica y algunos combates especialmente ruidosos y frenéticos. Me han gustado los rebeldes en su campamento del bosque, que parecen una mezcla de proscritos de Robin Hood y gladiadores de Espartaco.
En fin, hora y media de efectos especiales y una historia sencilla y emocionante, para pasar un rato distraído olvidados de la crisis. De momento, que te azoten y te pongan un collar de pinchos de plata es bastante peor que la perspectiva de perder el empleo, ¿o no?
Marzo 10, 2009
Bienvenido Mr. Chance

Aprovechando que se ha estrenado La pantera rosa II y que echamos de menos a Peter Sellers y, sobre todo, el reestreno en dvd de Bienvenido Mr Chance en su 30 aniversario, es buen momento para recordar esta increíble película, hecha con tanto talento como pocos medios y con un discurso detrás sólido y muy interesante hoy en día, que parece que las ideas están -o eso nos dicen- muertas.
Que Peter Sellers era un genio es una obviedad en un mundo de cómicos con demasiadas muecas, pero es que en este papel de Chance Gardener, un jardinero víctima de un equívoco que le convertirá en un gurú de las finanzas, está soberbio en la inmovilidad, en la perplejidad tranquila con la que se mueve por las fiestas y las reuniones en su honor. No es una comedia, claro, de carcajadas, pero sí de sonrisas y de atención a lo que dan de sí los diálogos y las cargas de profundidad contra la política al uso, tan de hoy que si no fuera por los modelos de los coches, parece que la película se rodó ayer.
Pero lo que más me gustó siempre fue la historia de amor que lleva detrás y que protagonizan el mismo Sellers y una maravillosa Shirley McLaine, que recupera toda la ternura de Irma la dulce para hacer conmovedor un papel de por sí complicado, que empieza como una pasión por el poder y se transforma en una admiración sin límites por la figura de Chance.
Puede que su ritmo no sea el de hoy y que exija un poco de esfuerzo al espectador, pero de verdad que si os gusta el cine, echadle un vistazo.
Marzo 09, 2009
Las contradicciones de Almodóvar
Ayer, el director Pedro Almodóvar se confesaba perplejo en El País Semanal ante las nuevas tecnologías y su uso. Por supuesto, de la bajada de espectadores: "creo que la piratería tiene muchísimo que ver. Sin duda." Pero lo mejor viene después
Yo no me voy a una cafetería a leer el periódico con mi ordenador, y como yo, mucha gente. Hay muchas cosas paradójicas, como la de que veo mucho mejor las películas en mi televisión de plasma que en una sala de cine, y eso me da escalofríos, porque a mí lo que me gusta es ir al cine, sentarme con otras personas que no conozco. Las nuevas tecnologías dan una calidad extrema para ver el cine en casa, pero, a la vez, esas mismas tecnologías y la cantidad de posibles ventanas están maleducando el gusto de los jóvenes y han degradado el producto cinematográfico, de igual manera que lo han degradado en la música los iPods.No entiendo nada. ¿Almodóvar prefiere el cine en casa, pero a los demás nos degrada? ¿Escuchar la música que quieras donde quieras es degradante? ¿Poder consumir cultura en cualquier soporte es maleducar?
La entrevista completa aqui.
Marzo 03, 2009
La calificación de los trailers
No sé a quien le escuché la queja alguna vez, pero los que vamos al cine con niños nos hemos encontrado en ocasiones con que los adelantos de las películas que se proyectan antes de la que vamos a ver son, en ocasiones, poco apropiados para un público infantil.
Menos Buena Vista (Disney) que suele ser muy cuidadoso con lo que se proyecta, las demás distribuidoras no suelen tener ningún cuidado al respecto. Ahora no recuerdo ningún ejemplo concreto, pero es muy normal meter en el mismo paquete los dibujos animados con las comedias de adolescentes descerebrados y bastante salidos, por ejemplo. O el aterrador trailer de Camino con ese ángel persiguiendo una niña en la oscuridad.
Me he acordado ahora, leyendo el decreto que desarrolla la ley del cine, que dice, en su artículo 16:
Información para el espectador en las salas de exhibición.¿Alguien ha visto la calificación de los trailers en alguna taquilla? Yo, desde luego, no.
En lugar claramente visible de las taquillas de las salas de exhibición deberá figurar la siguiente información para el espectador:
1. La calificación de las películas por grupos de edad, a título orientativo, incluyendo los cortometrajes y avances que formen parte del programa. Dicha calificación deberá ser comunicada a las salas de exhibición por las empresas distribuidoras de las películas programadas.
Los precios o la prohibición de "introducir cámaras o cualquier tipo de instrumento destinado a grabar imagen o sonido", que también tienen que figurar en la taquilla, sí que las veo, como la calificación de las propias películas; pero lo que es la calificación de los avances, no la he visto nunca.
Febrero 27, 2009
Ayudas para las películas seleccionadas en festivales
Según nuestro querido ministro Molina pírate, estos son los festivales de cine en los que la industria española puede participar con subvenciones y la cuantía del dinero al que pueden optar las películas españolas en 2009. En total, 1.200.000 euros que se reparten así:
Oscars y los Festivales de Berlín, Cannes, San Sebastián y Venecia, 60.500 euros para cada largometraje y 12.000 para cada corto que participe en la sección oficial y 20.000 para cada largometraje seleccionado en otras secciones.
Para el festival de Valladolid, 30.000 euros para cada largometraje que participe en la sección oficial y 9.000 para los de otras secciones; para el de Karlovy Vary, 18.500 para cada largometraje. Y para los festivales de Mar del Plata, Montreal, Moscú yRótterdam, 12.000 euros para cada largometraje que participe en la sección oficial a concurso o fuera de él.
Las películas que se exhiban en Locarno y Sundance, pueden recibir de 20.000 a 12.000 euros según la sección en la que participen. En Roma, Gijón y Huelva, la ayuda máxima es de 20.000 euros. El festival de Toronto tiene subvenciones diferentes y son de un máximo que va de 12.000 a 20.000 euros para cada largometraje participante según la sección del Festival en que vaya a ser exhibida.
Más información en el Boletín Oficial del Estado del 16 de febrero de 2009.
Febrero 25, 2009
En marcha Animacor 2009

Si te gusta la animación y tienes alguna obra en marcha, ya está abierto el plazo para participar en el V Festival Internacional de Animación de Córdoba, que reparte 39.000 euros en premios, además del prestigio y demás prebendas.
El festival, que incluye muchas actividades por toda Córdoba y proyecciones hasta en los colegios, se celebra del 2 al 7 de noviembre y las bases del concurso se encuentran ya en su web.
Febrero 16, 2009
Benjamin Button, botones que no abrochan
Tenía mucha curiosidad por ver El extraño caso de Forrest Gump, digo de Benjamin Button y el resultado es ese: la confusión entre nombres. Porque casi no hay diferencias entre la historia del muchacho de Nueva Orléans que acaba siendo accionista de Apple mientras navega con un policía científico de Nueva York, y la vida de un marinero de remolcador amante del vodka y el caviar que vive en Nueva Orléans y se acuesta en un hotel con la reina de Narnia, primera parte.
Bueno sí, esas son las diferencias para una película que tiene una secuencia inicial admirable, un argumento muy sugerente y un montón de actores extraordinarios, empezando por Brad Pitt, que está como nunca. Ya en la última de los hermanos Cohen estaba espléndido, pero aquí llega a comerse la pantalla a pesar de los muchos kilos de maquillaje que lleva encima.
Pero la excusa argumental de un niño que nace viejo y se va haciendo poco a poco más joven, se desperdicia en manos de David Fincher -con lo que me gustó Zodiac-, que la convierte en una historia de amor banal, de mucha tragedia impostada y falsa profundidad, sin que el trabajo de los actores salve una dirección muy plana, atenta sólo al envoltorio. Que con la tecnología de hoy se puedan hacer maravillas en la ambientación y desarrollo de una película no significa que esas maravillas puedan ser creativas.
El cuento de Scott Fitzgerald en el que se basa se merecía un poco más de trabajo de guión y un poco más de riesgo. Todos hemos soñado alguna vez con volver a la adolescencia con nuestra mente de hoy para ajustar cuentas retrospectivas; y esa reflexión sobre el paso del tiempo, sobre la apariencia y lo que ésta representa en una sociedad como la de hoy, llena de corporaciones dermoestéticas se merecía algo más.
Conste que no todo es malo: insisto en que el trabajo de los actores es espléndido; que hay un par de secuencias para relamerse de gusto -el arranque de la inauguración de un reloj de estación y un accidente de coche-, y que está tan bien montada que no te aburres.
Pero me esperaba algo más de profundidad, menos melodrama y, por supuesto, que estuviera más alejada de su hermana mayor cajún y sus bombones. Por cierto, donde Forrest tenía una pluma, aqui tenemos un colibrí entero.
Febrero 14, 2009
Animac 09
Desde el próximo día 23 hasta el 1 de marzo se celebra en Lleida la muestra internacional de cine de animación de Cataluña Animac 09. Una semana entera de películas, talleres, conferencias, lecciones magistrales de grandes creadores, desayunos con creadores, conciertos y oras actividades para adultos y también para niños.
La Mostra se abre con Vals con Bashir y la proyección de El Cangrejo de las Pinzas de Oro, primera adaptación al cine de Tintín. En la sección oficial Brou Animac, KJFG No 5 o La Maison en petits cubes, entre otros cortos y largometrajes.
Las sesiones son en el Teatro Principal, en el Caixaforum y el Café del Teatre. Los precios son muy asequibles -9 euros un día, o el abono de 4 días por 30, con varios regalos-, así que no hay excusa para pasar al menos un fin de semana de cine y buen ambiente en Lleida.
Febrero 13, 2009
Vals con Bashir, de Ari Folman

Ari Folman durante la presentación de la película en Madrid y su personaje en la película
Qué gran película, qué buen documental, duro y lúcido sobre la guerra y la memoria, con la invasión israelí de Líbano de 1982 como telón de fondo. Este Vals me ha recordado un poco el Maus de Art Spiegelman: una envoltura suave, inusual, atrevida para muchos y un fondo brutal y demoledor. Vals con Bashir es la historia de un cineasta que se propuso recordar una guerra de la que nadie habla en Israel y, de paso, recuperar un periodo perdido de su propia memoria.
En Israel, el servicio militar dura hasta los 50 años y todos los años pasan unos días haciendo instrucción militar. “Así que –cuenta Ari Folman, director de la película- un día pregunté qué tenía que hacer para dejar el Tsahal (el Ejército israelí) definitivamente. Y me contestaron que podía irme si participaba en unos experimentos psicológicos del Ejército. Acepté y durante ocho sesiones hablé de mi participación en la guerra de Líbano. Fue la primera vez que hablé de mis recuerdos en más de 20 años”.
Con esa conciencia de su propio silencio, Folman empezó a entrevistarse con los amigos y compañeros que participaron de sus experiencias. El resultado es una película espléndida que muestra las consecuencias de una guerra, antes, durante y después. Realizada como un documental con entrevistas a varios personajes que nos cuentan sus recuerdos de aquella guerra, su tono onírico, los diálogos y el ritmo hipnotizan desde el primer momento.
Recién terminada otra guerra de Israel contra sus vecinos, resulta muy interesante ver cómo Folman reflexiona sobre la sociedad de su país, su militarismo, las diferencias entre las guerras de su infancia –defensivas, en las que todo el país estaba implicado- y las de ahora, ciegas y casi imperialistas. Además, Folman insinúa cómo el paso por el Tsahal está considerado como una especie de iniciación imprescindible en la vida adulta para los jóvenes que después se revela como inútil.
Vals con Bashir tiene la mejor secuencia de amanecer que yo haya visto nunca en el cine de animación y una banda sonora –realizada por el compositor Max Richter- angustiosa y fúnebre, que une los golpes de efecto de las canciones más cool de los 1980, con el tratamiento discreto de explosiones y disparos. Técnicamente, la película se ha producido a lo largo de cuatro años; primero rodando las entrevistas con los personajes, y a partir de la banda sonora, haciendo un storyboard y después dibujando. Sólo un diez por ciento es animación tradicional, el resto se hizo en flash.
Por cierto que Ari Folman ha contado cómo, cuando ya llevaban la mitad de la película animada, visitó Macromedia (Hoy propiedad de Adobe) con la intención de enseñarles el trabajo y lo echaron –literalmente- por loco. Ahora su película es candidata al Oscar a mejor película extranjera.
Discrepo un poco de las pretensiones de que Vals con Bashir sea el primer documental de animación, ya que hay varias películas animadas de Disney de las décadas de los 40 y los 50 del siglo pasado y también de los rusos y los checos, explicando matemáticas, el átomo, etcétera.
Pero nada de eso resta valor a esta excelente película, realizada con animación para poder ilustrar con libertad una guerra olvidada y que incluye al final imágenes reales. Una decisión ideológica, según su director, que pretende que el espectador “no se olvide a las dos horas de la muerte de miles de personas. Me conformo con que en cada pase dos espectadores busquen en google Sabra y Chatila”.
Febrero 06, 2009
Declaraciones de Marc Zoradi, de Walt Disney
Miedo me da hacer cualquier mención a Disney, que luego todo se malinterpreta, pero me han llamado la atención algunas de las declaraciones de Marc Zoradi, presidente de Walt Disney Studios Motion Pictures Group, cuando estuvo de visita en España y que contrastan con los lamentos de otros menos pirateados y más quejumbrosos.
Este es mi particular resumen:
La distribución de películas va a cambiar radicalmente en los próximos meses en cuanto se comiencen a vender títulos de estreno en iTunes tras el acuerdo alcanzado el año pasado de Apple con los grandes estudios.
Desde luego, pero le aseguro que no va a ser el fin de las salas como dice mucha gente. Los adolescentes son el grupo demográfico que más cine consume. Y ellos no se van a quedar en casa, por mucho Home Cinema que tenga. Primero, porque allí están sus padres. Es ley de vida, huyes de ellos. Segundo, porque les gusta compartir la experiencia de ver una película en grupo, con sus amigos, en una sala oscura, y el cine seguirá siendo una vía de escape y un entretenimiento barato. Habrá más gente que vea películas en casa, desde luego, pero no asistiremos al cierre de las salas. Cuando salió el vídeo, ya corrió el mismo rumor y mira donde estamos.
¿Siguen molestos con la situación de la piratería en España?
El Gobierno va a luchar contra la piratería y nosotros le apoyaremos en sus próximas decisiones, que impedirán las descargas ilegales. Hay una total cooperación.
"Total cooperación" En fin. La entrevista completa, aquí.
Febrero 02, 2009
Candidatos y nominados

Photo by Carlos Alvarez/Getty Images
Vamos con el clásico post de la gala de los Goya.
Hace 23 años y desde entonces, la Academia se empeñó en llamar "nominados" a los candidatos lo que provocó muchos dardos en la palabra y quejas de hispanoparlantes. Pero el mundo del cine consiguió a fuerza de repetirlo, que la otra Academia añadiese la acepción al diccionario. Hasta que ayer decidieron que "candidato" es mejor. Como diría Sancho Panza, para este viaje no hacían falta alforjas.
La gala estuvo ágil gracias a los cortes que el lapso entre el directo y lo que se veía en la televisión permitieron, acortando subidas de escaleras y escatimando aplausos. Sigo sin verle la gracia a la mitad de los chistes, aunque agradezco el esfuerzo de los guionistas. Y sigo sin entender porqué hay premios que los entrega un presentador, otros tres, y otros dos; o porqué a veces presenta a los personajes una voz en of y otras lo hace quien está en el escenario.
Hubo dos menciones a la piratería: una, de Lala Huete -que no asistió, se leyó un texto en su nombre- en la que acusó al internauta de robo al alcance de un click. No quiero ser malo pero Lala fue premiada por el Mejor diseño de Vestuario de El Greco, una película tan poco vista como menos descargada. La segunda mención fue la de la presidenta de la Academia, que insistió en el asunto de las "descargas ilegales" y pidió que las operadoras -no especificó de qué- no sean las únicas que se enriquezcan.
En cuanto a los premios en sí, bastante previsibles, sobre todo los de Camino, Penélope Cruz y Benicio del Toro -a quien persiguieron durante toda la gala- y me alegro de los que se llevó Los crímenes de Oxford, para mí la mejor del año pasado. Ya en plan paranoico, resulta interesante que Mediapro (Camino) le ganase a Sogecable (Los girasoles ciegos) con tanta contundencia como en la "guerra del fútbol". El imperio Prisa ya no gana ni en los Goya.
Enero 29, 2009
Muere la bella durmiente

Una errata muy divertida para celebrar el 50 aniversario de la versión cinematográfica del clásico cuento de Charles Perrault.
Enero 22, 2009
La Clase
Lo más destacable de esta excelente película -para padres y profesores, alumnos jóvenes abstenerse-, no es tanto su veracidad absoluta, su tratamiento de cámara y su muy buen guión, sino el método utilizado para dotarla de vida, para hacer que resultase creíble. A diferencia de La soledad, construida desde el artificio más absoluto para conseguir una naturalidad asombrosa, La clase está construida desde la experiencia colectiva de un taller de cine que guionista, director y actores desarrollaron a lo largo de varios meses, con el resultado inverso: de la naturalidad a un relato de ficción.
La Clase está basada en una novela del profesor de instituto François Bégaudeau, que a su vez es el protagonista del film y autor del guión, y los actores son sus propios alumnos. Y este origen de la película explica su grandeza y lo asombroso del resultado, no sólo cinematográfico, ya que el director Laurent Cantet la rodó con tres cámaras -una para el profesor, otra para el alumno protagonista y una tercera para coger detalles del aula-, sin cortes y con un trabajo de improvisación tan soberbio como eficaz.
La película nos propone dos planos simultáneos y coordinados: de una parte el relato veraz y sincero del día a día de un instituto de un barrio obrero multirracial de París, y a la vez una reflexión de cómo con medios, motivación y un proyecto original se puede implicar a un grupo de quinceañeros en una actividad rigurosa, seria y de alto aprendizaje. Por que no me interesa tanto el relato del fracaso absoluto de las políticas educativas -en Francia o en España, tanto da: cada suspenso es un fracaso del sistema y no del alumno-, como la demostración de cuál es el camino a seguir.
Es posible, y cualquiera que se dedique a la enseñanza o tenga amigos en ella lo sabe, que haya un problema de disciplina en las aulas -aunque creo que esta palabra es más cuartelera que académica-, pero también lo es que el método de enseñanza no ha cambiado desde el siglo XVIII, cuando personajes como Juan Bautista de La Salle y otros pedagogos establecieron las bases de la enseñanza actual: los exámenes como método de control -que no de calificación-, las notas, los castigos, el encerado... En fin, quizá ha llegado el momento de aprovechar de verdad las nuevas tecnologías para cambiar el futuro y enseñar de verdad, y abandonar el modelo de escuela-aparcamiento de criaturas vigente hoy.
En cuanto a la película, creo que vale la pena, aunque sólo fuera para entender porqué el de maestro es un oficio tan mal pagado :-) y porqué los chavales acaban quemando coches los fines de semana. Por cierto, ya no está la televisión para grabarlos, pero esta pasada Nochevieja ardieron en Francia 1147 coches como parte de las celebraciones.
Enero 09, 2009
Trailer de The Code en castellano
Antonio Banderas y Morgan Freeman en una cinta que promete bastante acción. O mejor dicho, en un trailer que promete que la película va a ser muy buena. A ver qué tal es de verdad.
Más películas para ver
Yo serví al rey de Inglaterra
Simpçatica y divvertida comedia con un trasfondo trágico: la II Guerra Mundial y la posterior dictadura comunista en la República Checa. Tiene momentos muy brillantes y un mensaje claro: el poder siempre abusa de nosotros, aunque creamos ser más listos.
Ríos y mareas
Espléndido documental sobre el trabajo del artista Andy Goldsworthy, capaz de transformar un paisaje con cuatro trozos de hielo, por ejemplo, en poesía viva. Si te interesa el land art -lo último en tendencias artísticas- aquí te lo explican.
Las guerras de los clones
¿Qué se puede decir? Sólo imprescindible para muy aficionados. Es demasiado infantil y la animación tampoco es para tirar cohetes, por no hablar de una historia en la que se mezclan a lo loco personajes y momentos de todas las películas de la saga. ¡Ah! y es muy útil para entender de qué van las nuevas cajas de Lego star wars.
Enero 08, 2009
My blueberry nights
No voy a descubrir a estas alturas lo que me gusta el cine chino, coreano y japonés, no necesariamente por ese orden. Así que os ahorraré el panegírico de lo mucho que arriesgan, la imaginación que tienen y la sensibilidad que aportan los directores de esos países. Comprobadlo sin complejos vosotros mismos, os llevaréis una sorpresa. Pero si os da palo enfrentaros por primera vez al cine oriental con una película en japonés de un samurái, por ejemplo, entonces os recomiendo empezar por estas noches de arándanos, que son una sabia combinación entre director chino -Wong Kar-wai- y producción estadounidense.
Hay tres elementos fundamentales en My blueberry nights que llaman la atención: la historia, de amor, sencilla y con la que resulta fácil identificarse; los actores: Jude Law, que cada vez me gusta más, Norah Jones, que está impecable en su debú en el cine, un lujo como dice un anuncio idiota de la tele, y Natalie Portman, que te deja sin palabras; y tres, la fotografía, la técnica que hay detrás de cada plano, de cada tiro de cámara. Sin renunciar a su estilo, un poco amanerado y visual, potente y de colores siempre vivos, Kar-wai cuenta una historia de carretera, de huidas y de personajes, de cómo el amor es diferente en cada persona y de que no puede clasificarse.
Admito que no tiene la intensidad dramática ni la fuerza de 2046, que roza un poco lo cursi en algún momento, pero es una película honrada, para descubrir que se pueden contar historias sin tomar el pelo al espectador. Y además, tiene uno de los besos más hermosos que se han rodado nunca para el cine ;-)
En resumen, de lo mejorcito que hay en cartel ahora mismo.
Enero 07, 2009
Las 10 mejores películas americanas
O eso es lo que pretende Stanley Fish, un profesor universitario con muchas credenciales académicas, pero un gusto por el cine un poco extraño. La lista, publicada por The New York Times recoge cinco películas de los años 1940, 3 de los 50, una de 1980 -Toro salvaje- y la más moderna es El día de la marmota.
Los directores son los de siempre: Billy Wilder a la cabeza con dos películas, Kazan, Wyler, Minnelli, Hitchcock. Ni una de Ford, ni de Welles, ni de... La lista es, desde luego, muy provocadora. Y lo mejor son los comentarios (ya van por más de 700), empezando por el primero: "¿De verdad cree que el cine americano tuvo su máximo esplendor en los años 40 y el único momento de inspiración posterior fue El día de la marmota? Esta sí que es buena."
Enero 06, 2009
Cuestión de honor
No es fácil hacer películas de policías corruptos sin caer en tópicos: son todos malos por que trabajan con el mal, siempre hay alguna manzana podrida, todos son héroes... En el caso de Cuestión de honor, al ser una película de actores y no de director, el discurso que éste pueda tener sobre la corrupción policial no termina de quedar claro. Más bien es como si Gavin O'Connor -de quien no había visto ninguna película anterior- hubiese tocado todos los palos, sin quedarse con ninguno.
A ratos todas los policías son corruptos o hacen la vista gorda ante sus compañeros o subordinados; en otros momentos todos los policías son honrados porque son de la familia; después hay unas pocas manzanas podridas que no comprometen al departamento... Así hasta el infinito. Pero gracias al trabajo de Edward Norton, Jon Voight y Colin Farrell, la película gana altura y deja buen sabor de boca, a lo que contribuyen los secundarios y una buena fotografía de un Nueva York invernal gris y frío.
Es una lástima que no profundice en algunas cuestiones que plantea sobre los métodos policiales, la actitud de los políticos o la violencia callejera se queden sólo en apuntes.
Enero 04, 2009
Más películas para ver
Vistas el año pasado y no comentadas por aqui, se me quedaron estas películas, muy recomendables en general para disfrutar por los métodos habituales.
Antes que el diablo sepa que has muerto
Espléndida actuación de Philip Seymour Hoffman, aunque la dirección es un poco errática: no queda claro de qué lado quiere que el espectador se sitúe y abusa un poco de la violencia.
Dejad de quererme
Un poco previsible, pero tiene un momento espléndido: la típica cena burguesa en la que alguien hace un brutal ejercicio de sinceridad y los machaca uno por uno.
Aliento
Soy devoto de Kim Ki Duk desde Hierro 3, así que me lo trago todo del director coreano -espero que esta expresión no la recojan las arañas de google o estamos apañados con el público que puede caer por aqui-. Es una obra maestra de contención, de análisis de las relaciones humanas, de violencia sin un solo plano desagradable, de brutalidad. Imprescindible.
El último viaje del juez Feng
Cine oriental en estado puro: historia sencilla, actores espléndidos y una excelente oportunidad para conocer un poco mejor en qué consiste la revolución china, para lo bueno y para lo malo.
Batman
Lo siento por el criterio de personas a las que respeto, pero me pareció fatua, impostada y falsa. Diálogos de culebrón y actuaciones basadas en el maquillaje. Eso sí, con un ritmo y una imagen para no parar de asombrarse.
Diciembre 31, 2008
El intercambio, Angelina llora demasiado
Ya es un tópico decir que Clint Eastwood es un gran cineasta y que sus películas casi nunca defraudan, así que no voy a hablar de Sin Perdón, Mystic River o Bird, por poner las tres primeras películas extraordinarias que se me ocurren.
Pero uno de sus rasgos esenciales como director era la sabia mezcla de actores, historias, músicas y guiones que sabía hacer. Eastwood es un director clásico, académico, que sabe contar una historia sin complicarse, muy bien apoyado por el guión, por la elección de actores y por la música. Esto último daría para un superpost: cómo los grandes directores son también melómanos exquisitos; pero lo dejamos para otro momento.
Pues bien, en El Intercambio Eastwood ha traicionado un poco su propio estilo y uno de los pilares de la película no es todo lo firme que debería. La historia es buena; la música es buena; los planos, el montaje... Pero entre los actores, muy bien dirigidos y elegidos, me chirría un poco Angelina Jolie que está un poquito pasada de vueltas y llora en exceso. No es que sea mala actriz, que no lo es -con ser más estrella que actriz, no sé si me entienden-, pero creo que este papel le venía un poco grande.
Dice Eastwood en las notas de producción:
"Leí el guión durante un viaje de regreso desde Berlín y me gustó mucho. Llamé a Brian y Ron nada más llegar a Nueva York para decirles que lo rodaría, y me dijeron que Angelina Jolie lo había leído y quería hacer el papel. Contesté: 'Estaría genial, me gusta su trabajo'. Y así fue".No creo que Clint sea sincero y sospecho que Angelina estaba decidida a tener su Erin Brtockovich o su Monster para ganarse un segundo oscar y se empeñó en hacer esta película.
Por lo demás, y prescindiendo del exceso de lágrimas de la Jolie, la película es una maravilla, en la que brilla sobre todo Jason Butler Harner en un papel corto pero con el que consigue estremecerte en la butaca.
Diciembre 28, 2008
Porqué me gusta el cine
"Adoro el rito de acudir al cine, sentarme en una butaca alquilada cerca de contemporáneos a los que no conozco y dejar que la siempre estimulante oscuridad iluminada me envuelva con imágenes que soñaron otros y que a veces (no muchas, lo reconozco) consiguen conmoverme, sacudirme, agitarme."
Manuel Rodríguez Rivero
Yo no lo hubiese expresado mejor.
Diciembre 23, 2008
El cartel del Festival de cine de Huesca

Me gusta mucho el cartel del próximo Festival de Cine de Huesca que les ha hecho Sonia Pulido. Una diseñadora que tiene siempre una mirada diferente.
Diciembre 12, 2008
Cerrado el gabinete de prensa de DeAPlaneta
Esta mañana he recibido un correo de Constanza Pasqual, jefa de Prensa de DeAplaneta: "Esta crisis que llega a todos sitios también lo ha hecho en DeAplaneta y han decidido cerrar el Departamento de Prensa de la compañía. Así que a partir de mañana prescinden de mis servicios.
Hasta el próximo 16 de enero podéis contactar con ....Después de esa fecha, supongo que alguien se pondrá en contacto con vosotros para deciros quien o que agencia llevará los temas de prensa de DeA."
Me encanta el qué o quién. Supongo que un departamento de prensa debe ser muy caro hoy en día. En fin, suerte para el futuro, Constanza.
Actualización 17/12/2008 El director general de DeAPlaneta, Ignacio Segura de Lassaleta, envió ayer un correo en el que explica quién se hace cargo del gabinete de prensa, compuesto por dos personas, y los datos de contacto.
Noviembre 12, 2008
Quemar después de leer
Todo lo que no me gustó de No es país para viejos, me ha encantado de Quemar después de leer. No lo puedo remediar, me gustan las comedias de enredo y si el guión es como un set de Lego, en el que todo encaja con brillantes colores y se puede jugar con él, mejor. Y con el toque malvado de los hermanos Coen, ya es para no creerlo de bueno.
Es que da gusto ver estrellas, grandes nombres de Hollywood como Brad Pitt o George Clooney interpretando fuera de sus registros, sin complejos y dejando que sea la película la que atrape al espectador.
Quemar.., o mejor dicho, los Coen tienen vistas muchas comedias clásicas y hay momentos que recuerdan hasta a los vodeviles deFred Astaire y Ginger Rogers. Pero son los Coen y no hay un solo momento en que esta comedia no tenga un punto de acidez, una mirada esquinada que coloca al espectador un poco a la defensiva. Hay que escribir muy bien para que el espectador no sepa cuál de las muchas puertas que están abriendo los personajes se va a abrir. A mi lado había quién decía que era mejor Fargo. Bueno. Es cuestión de gustos.
Creo que, a diferencia de El quinteto de la muerte, que era más bien floja -¿o era Tom Hanks, totalmente fuera de reparto?-, Quemar... es una de las mejores comedias de los Coen y, desde luego, de lo mejorcito que se puede ver ahora mismo.
Septiembre 02, 2008
Festival de tráilers falsos
Ya está en marcha el Primer Festival Internacional de Trailers Falsos, dirigido por Xavi Bru. Cualquiera puede realizar un falso trailer de una película que no exista y colgarlo en Teaserland a partir del 15 de septiembre.
Las bases y condiciones están la web. El premio es de 30.000 € para realizar un cortometraje y lo otorgará en enero de 2009 un jurado compuesto por Jaume Balagueró (director de cine), Mirito Torreiro (crítico de cine), Gregorio Belinchón (periodista de cine), Esther García (productora), Angel Sala (director del Festival Internacional de cinema de Catalunya - Sitges) y Manel Vicaría (Vas a ver).
En esta primera edición se podrán ver en la web los tráilers de Jaume Balagueró, Paco Plaza, J.A. Bayona, Isabel Coixet, Enrique Urbizu, Jose Corbacho, Juan Cruz, Jaime Rosales, Bill Plympton, y Raúl García, a los que Sony ha cedido una cámara para realizar su falso trailer fuera de concurso.
Agosto 13, 2008
Películas para ver
Antes de irme a Castelldefels, a mi momento friqui anual, me voy a poner un poco al día, porque en los últimos meses he visto varias películas interesantes por distintas razones. Y no he visto otras por no tirar el dinero o por pereza. La mayor parte ya no están en cartel, pero pueden ser disfrutadas por otros canales habituales.
Así que para ponerme al día, vamos con las más antiguas -por fecha de estreno- de las que he visto:
Irina Palm
Divertida a ratos, dura en otros, es tierna y generosa y la interpretación de Marianne Faithfull es para enseñar en las escuelas de interpretación. Eso sí, los hombres somos unos guarros sin remedio.
Asuntos privados en lugares públcos
Amores de madurez en una película costumbrista sin llegar a hincar, de verdad, el diente en las relaciones personales. Buena para practicar el francés y ver nieve.
Una chica cortada en dos
Claude Chabrol es una debilidad para mí, pero aquí se ha pasado un par de pueblos. Bien interpretada pero insustancial, increíble, hasta vulgar, aunque sus retratos de los burgueses siguen siendo tan insuperables como certeros.
Rebobine por favor
Qué comedia tan sencilla y divertida y qué química entre dos descerebrados que deciden re-filmar la historia del cine. Arranca de forma sospechosa, levanta el vuelo de muy buena forma y sólo le pierde el complaciente y ñoño final.
Abril 20, 2008
La edad de la ignorancia
Desde los Tiempos modernos de Chaplin e incluso antes -estoy pensando en Metropolis-, el cine se ha ocupado de la alienación del hombre moderno, de cómo las personas son atrapadas por una telaraña de necesidades y ocupaciones sin posibilidad de huida. Después, Un día de furia o American Beauty analizaron las consecuencias de esa alienación y de las escapatorias: a través de la violencia en la primera, mediante la inacción en la segunda.
Ahora, Denys Arcand cierra de momento el círculo con la tercera de sus películas dedicada a dinamitar la sociedad del Canadá de comienzos de siglo. Si en Las invasiones bárbaras su historia de amistad se centraba en la desastrosa situación de la sanidad pública de su país, en La edad de la ignorancia consigue ampliar el campo y mostrarnos un demoledor análisis del estado y la sociedad canadiense, con un tono de humor grotesco y exagerado que arranca muchas carcajadas al principio pero que consigue silenciar la sala después, cuando el espectador empieza a comprender que no es sólo Canadá quien está enfermo.
El interminable trayecto hasta el trabajo de Marc Labrèche, el protagonista y espléndido actor, envuelto en los atascos, el metro, los cercanías que se averían un día sí y otro también; la ausencia de cualquier relación con sus hijas, permanentemente aisladas en su mundo de iPods, y también de su mujer, ejecutiva de éxito enganchada al teléfono; su estéril trabajo en la Administración escuchando los problemas de la gente sin poder hacer nada para ayudarlos más que remitirlos a otras instancias; el despotismo sádico de su jefa, la persecución por ser fumador y su precario refugio en inocentes y tópicas fantasías sexuales, componen un preciso retrato de la bomba de relojería en que se puede convertir cualquiera y del tipo de sociedad en la que vivimos.
Arcand exagera, por supuesto, sus pinceladas son gruesas, pero en mi opinión no abusa de esa exageración y la alterna con el contrapunto de las fantasías del protagonista para reflejar a la perfección la sensación de ahogo, el agobio de vivir una rutina comparable a la de la mosca atrapada en la telaraña. Agobio que no se cura mediante las fantasías llevadas a la realidad o las alternativas de ocio más o menos sofisticadas. Con el humor y la caricatura Arcand refleja también el abismo que separa los sueños y los anhelos de la juventud de la asfixiante realidad de una hipoteca o unas relaciones vividas como inevitables.
Aunque al final, no se ceba con su protagonista, dejándole una salida abierta, una pequeña puerta a la esperanza. Esperanza que no se amplía a lo que espera de su país, desde luego.
Abril 10, 2008
Love and Honor
Con la película japonesa Love and Honor he vuelto a plantearme cuál es el criterio que tienen las productoras para distribuir determinadas películas. No soy partidario del doblaje, pero entiendo que el mercado mayoritario de espectadores exija que las películas no tengan subtítulos, aunque sea una pérdida y el informe Pisa se encargue de recordar todos los años lo mal que vamos en idiomas.
Así que cuando una película como Love and Honor tiene todos los elementos para pasar al circuito comercial, por así decirlo, y se queda en la versión original, confieso que no lo entiendo. Porque Love and Honor no es una película abstrusa, conceptual, minoritaria y exigente con el espectador. Antes bien, es un drama apto para todos los públicos, con una historia interesante, buenos personajes y situaciones perfectamente comprensibles aunque esté ambientada en el Japón del siglo XVIII.
La tercera parte de la trilogía de samuráis de Yôsi Yamada es la historia de un samurái de poco rango, encargado junto a varios compañeros de una tarea aparentemente absurda: catar los alimentos del señor feudal antes de que lleguen a su mesa para evitar un envenenamiento. Y así se nos muestra todo el ritual de una pequeña corte rural, de la vida cotidiana en el campo, sus pequeñas miserias y sus grandes tragedias.
Yamada aprovecha cada giro de la historia para profundizar en los personajes, para que los veamos evolucionar y enfrentarse a los acontecimientos. La película está llena de planos muy expresivos, pero sin perder el ritmo. No se recrea, por así decirlo, en la belleza de un plano, sino que a través de ese plano explica y refuerza el conflicto que los personajes viven en ese momento.
Además, y esto es un rasgo singular, Love and Honor es un film para y de los sentidos: no sólo vemos o escuchamos lo que sucede en la pantalla, sino que las cosas huelen, saben y casi se pueden tocar. Hermosa y honrada película, en fin, apta para cualquier paladar.
Abril 04, 2008
Sweeny Todd, sólo para entusiastas
Hay cineastas por los que me pirro, directores a los que sigo aunque a veces abusen y me machaquen con bodrios infumables. Veo todas sus películas y hasta me sé el orden en que fueron estrenadas. Me pasaba con Kubrick y me pasa con Woody Allen, siempre encuentro algo en su mundo, en su cine, que me recompensa, aunque sea sólo un gesto o un plano. Y con Tim Burton me ocurre lo mismo, es como un amigo de toda la vida, tarambana y caótico, capaz de lo mejor y lo peor y al que siempre termino perdonando, aunque me lo haga pasar mal.
Por eso he visto Sweeny Todd, que es un horror, una película que jamás me hubiera atraído filmada por cualquier otro. Pero la ecuación burton + depp + bonham carter es irresistible, al menos para mí. Es verdad que para cualquiera lo menos que se puede decir de esta película es que era innecesaria, que no tiene ningún sentido. A partir de un musical particularmente sangriento y peculiar, y por eso muy atractivo, Burton construye una copia filmada, tan exacta como vulgar, apta sólo para freaks de Johnny Depp, que tampoco está ni bien ni mal: está, como Helena Bonham Carter. Ambos se dejan llevar.
Pero lo de menos son los actores porque es Burton en estado puro: qué Londres construye, qué personajes, qué trajes. Da igual el argumento, las canciones, los actores... Los planos, la luz, la atmósfera, los movimientos de cámara, el ritmo, todo es Tim Burton. Da la impresión de que la película se ha hecho sola, que ha cogido a sus actores, a su equipo técnico, les ha dado el guión y todos han interpretado la sinfonía sin mirar casi al director, sólo guiados por la partitura de muchas películas previas.
Asi que, ojo, es una película para verdaderos entusiastas de la obra de este director impagable y a veces maravilloso que es Tim Burton.
Febrero 27, 2008
Coen 0, Bardem 1
Reconozco que me gustó más el Bardem de Antes que anochezca o de Mar adentro que este de No es país para viejos. Pero que el oscar se lo merecía no se puede negar, sobre todo en versión original, porque con el doblaje los espectadores se pierden todo su inmenso trabajo con una lengua que no es la suya.
Dicho esto, reconozco también que la última película de los hermanos Coen no me ha gustado especialmente y me he quedado con las ganas de algo más, de recuperar a los Coen de Muerte entre las flores o de Fargo. No es país para viejos sufre de una especie de esquizofrenia cinematográfica: excelentes actores, desaprovechados, sobre todo Tommy Lee Jones; buen guión, con parlamentos fuera de contexto o no situados en su sitio; buena fotografía, pero repetitiva...
Pero lo peor es que no hay un verdadero hilo conductor. La novela original, como la intención de los Coen es reflexionar sobre la perplejidad, sobre el paso del tiempo y contraponer los sentimientos y vivencias de un policía al que la realidad le supera. Sin nostalgias, pero con el pasado presente en su pensamiento, el sheriff descubre que este ya no es su país, que no es ni siquiera su mundo y que no entiende nada. Creo que los Coen desaprovechan esa capacidad de evocación del personaje y su mirada aturdida ante unos crímenes o unos acontecimientos para los que no encuentra el más mínimo sentido.
Los Coen barajan la novela, las situaciones y los personajes y los lanzan al aire, bastante despreocupados de cómo caigan, de cuál debe ser el efecto que produzcan. O puede que sea yo, que empiezo a estar mayor para cierto cine con pretensiones, medios e intenciones pero que no rompe esa barrera que separa la magia del cine del pasar un rato frente a cualquier pantalla.
Febrero 23, 2008
Los crímenes de Oxford
Uno de los rasgos que más me gustan del cine de Álex de la Iglesia es su capacidad para arriesgarse, su voluntad de hacer algo diferente asumiendo que se puede equivocar. Sus películas tienen siempre un plus, una búsqueda que sólo él conoce, ya que los a los espectadores sólo nos deja con los hallazgos: a veces un personaje, un plano, un diálogo, siempre el guión.
Y Los crímenes de Oxford son fieles a esa forma de hacer cine, para lo bueno y para lo malo. Es verdad que he echado de menos ese toque gamberro marca de la casa y algo más de humor, pero he disfrutado con esta película, una de las mejores cintas españolas de los últimos tiempos.
Primero por esa fidelidad a un modelo honesto de trabajo, contar una buena historia, buscar y hacer creíbles los elementos que la integran y, sobre todo, mantener la atención del espectador más allá de las cuatro anécdotas a las que luego los medios reducen una película: que si fulano folla por primera vez en pantalla; que si mengana se desnuda… Y que después se revelan como naderías.
Segundo por su ritmo, aunque haya planos en los que la cámara se mueve demasiado, como si quisiera compensar la falta de acción con exceso de movimiento. Y tercero, por el reparto. Mira que me gusta Leonor Watling, pero me he llevado una sorpresa con el trabajo de Julie Cox, que está francamente bien. John Hurt está mejor que Elijah Wood, pero es que el papel de profesor loco es más lucido. Me cuesta creerme al inspector, que se da un aire a Poirot, pero puede ser cosa mía.
¿Defectos? Poca cosa: que la música es muy mala, o está mal elegida, o yo soy demasiado exigente. A ratos, y probablemente por culpa de la novela, los diálogos son un poco ampulosos y trascendentes, y algún detalle queda inexplicado.
Por cierto, que habrá que ampliar esta lista del Garaje Kubrick para añadir su hermoso y arriesgado plano secuencia de la librería.
Febrero 06, 2008
Un funeral de muerte
Ahora que vuelve a ponerse de moda el concepto "cine español", si de algo puede presumir el cine británico es de sus comedias, normalmente un paso más allá del humor guarro o simplemente de idiotas haciendo tonterías. Y Un funeral de muerte es el último -al menos en nuestras pantallas- ejemplo de este género.
Un funeral de muerte es una comedia clásica de enredo, y es precisamente ese clasicismo lo que la hace encantadora: no se sale ni un fotograma del esquema. Una excusa argumental mínima, un muy buen guión y unos actores excelentes bastan para pasarse un rato muy divertido viendo las peripecias de una familia normal durante el funeral del padre.
Bastan unas pastillas y un secreto del finado para que el apacible y flemático mundo de una típica familia de clase media inglesa se ponga patas arriba en todos los sentidos. Un funeral... es una película divertida e inteligente, que tiene secuencias delirantes, personajes únicos y situaciones francamente divertidas. No es una obra maestra ni lo pretende, aunque tenga la carga justa de mordacidad como para que nos sintamos identificados con algún personaje que no se merece el mal trato que recibe.
Por si fuera poco atractivo, la película la dirige Frank Oz, uno de los personajes más curiosos del mundo del cine. Como actor, su papel de Yoda en las películas de Lucas bastaría para situarle en nuestro corazón; pero como director es el responsable de una de las películas de fantasía épica más hermosas que se hayan rodado jamás: El cristal oscuro.
Febrero 04, 2008
Apuntes sobre los Goya
Como en años anteriores, la gala de los Goya se desarrolló sin muchas novedades y cada cual puede elegir de su medio online favorito la crónica que mejor le guste. A mí me llamaron la atención algunas pequeñas cosas.
Primero, que José Corbacho mantuviera un buen tono durante toda la retransmisión, aunque tuviera altibajos, lo cual es normal. Su particular visión de cada película nominada hizo parodias muy estimables. Y regalar un minigoya al niño nominado como mejor actor revelación fue un excelente detalle.
De la realización, hubo algunos fallos incomprensibles, como los extraños movimientos de cámara durante el memorial a los fallecidos, que impedían en muchos casos leer el nombre de la persona y su papel en la industria del cine. O no seguir a las presentadoras para que se pudiera apreciar al detalle los vestidos, que para eso se los ponen, en los largos –y absurdos- paseos de un extremo a otro del escenario para entregar los premios.
Con las tablas que tiene, y sabiendo perfectamente que lo iban a premiar, no entiendo el balbuceante discurso de Alfredo Landa, un trabajador del cine al que le pudo en exceso la emoción. Por cierto, ya les vale a los medios la coletilla permanente de “enfrentado a Garci” que sigue al nombre de Landa cuando nadie quiere publicar porqué y parece un misterio tan grande como el de las cuentas de la casa real.
Los discursos fueron en su mayoría una confusa relación de agradecimientos, con la excepción de Luis Rosales, director de La soledad y triunfador de la noche, que reivindicó el papel de los padres como formadores de nuevos espectadores, con el atrevimiento añadido de pedir que no se lleve a los niños a ver una de Walt Disney. A destacar también el productor de la mejor película de animación, Nocturna, que exigió a las autoridades medidas contra la piratería. Y, claro, la petición de Alberto Sanjuán -mejor actor protagonista- de disolución de la Conferencia Episcopal.
En cuanto a los premios, la sorpresa de premiar La soledad llevaba consigo un acto de verdadera justicia: fue la mejor del año pasado, como ya comenté aquí mismo. El resto de los premios era previsible y las reacciones de algunos nominados, como Belén Rueda -muy tensa ante su derrota frente a la Verdú-, también entran dentro de lo normal. No tan normal es que nos dé la una de la madrugada viendo una ceremonia que podía empezar antes y dejar que cineastas y espectadores concilien sus vidas con un horario más civilizado.
Enero 16, 2008
El bosque del luto, puro cine oriental
A veces una película, más allá de ser una alternativa de ocio, se muestra desnuda, como la obra de arte que es. Es entonces cuando la sensibilidad, la poesía, el arte en definitiva, aparecen como la última razón de ser de un film.
Es muy difícil permanecer indiferente ante una película como El bosque del luto para bien o para mal. Porque reúne todos los problemas y todas las virtudes del cine oriental visto con nuestros ojos de espectador occidental.
Primero por su ritmo, deliberadamente lento, no cansino pero si contemplativo, concentrado. Las imágenes de este film se deslizan por la pantalla con la cadencia de la meditación. Están para ser miradas antes que vistas, paladeadas. Es una caricia: la del viento en las cosechas, el agua de la lluvia, la intensidad de una mirada.
La historia -más bien el momento- de unas personas discurre ante el espectador llena de matices, pero sin la sensación de que te estás perdiendo algo. Una joven comienza a trabajar en una residencia de ancianos y se hace cargo de uno de ellos, obsesionado hasta la violencia con su esposa muerta. La naturalidad de los actores y la espléndida secuencia final son un prodigio de sensibilidad.
Pero sus virtudes son también sus defectos: es muy difícil apreciar esta película sin haber visto antes alguna otra, sin un poco de, digamos, entrenamiento. Sólo si el espectador está dispuesto a aceptar que todos tenemos dentro nuestro propio bosque del luto, y cuánto dolor, pero también cuánta liberación provoca saberlo, se fascinarán con ella. No digo que sea para minorías, porque cualquiera puede apreciar la belleza y los sentimientos que muestra, pero no es una película para “estrenarse” en el cine oriental.
Actualización: al príncipe Felipe tampoco le gustaría El bosque del luto.
Enero 14, 2008
This is England
Seguí el amable consejo de Bo Peep de ver This is England, la segunda película del director Shane Meadows y me alegro de haberle hecho caso. En las últimas semanas han coincidido en las carteleras tres películas británicas bien distintas y, desde luego, esta es la mejor. Aunque tiene un final un poco complaciente, que estropea el trabajo, es un film muy interesante, en el que hay, como es habitual en el cine británico, un excelente reparto con grandes actores, aunque por aquí se haya sobrevalorado un poco la actuación del niño protagonista, Thomas Turgoose, que está muy bien, sí, pero que en algunas secuencias se muestra bastante inexpresivo, dejando el peso de la acción en manos de la propia historia.
Porque el verdadero protagonista de la cinta es Stephen Graham, Combo en la ficción, que hace un trabajo magistral en un papel muy difícil, lleno de matices y con una violencia contenida que llega a dar miedo. La película, que arranca con un impagable prólogo de imágenes caseras y de la televisión sobre los primeros 80 -un mashup con la Tatcher, barbacoas familiares y hasta Lady Di-, narra la historia de un chico de 12 años que se siente desplazado hasta que una banda de skinheads lo acoge en su seno, aunque esto último es lo haga literalmente una de las integrantes de la banda en un papel tan tierno como dulce.
Aquellos primeros skinheads de hace casi 30 años basaban todo su pensamiento en la música, el pelo rapado, los vaqueros estrechos con los bajos vueltos, los tirantes y unas inevitables botas del doctor Martens. Nada que ver con lo que han llegado a ser hoy día. Y de esa transformación, de la aparición de los primeros discursos racistas y de la violencia como forma de expresión trata la película. Pero hay más.
Shane Meadows plantea además una reflexión sobre el sentido de pertenencia, sobre la soledad en un periodo de la vida especialmente complicado. El paso de la niñez al mundo adulto nunca es sencillo, y todos hemos pasado por ese momento aterrador en el que no sabes dónde estás y, sobre todo, no sabes quién eres. Cualquier referente entonces es válido, aunque este te lleve por un sendero poco recomendable. Meadows deja que sean sus personajes los que expliquen cómo una pandilla de amigos, gamberros pero inofensivos, pueden convertirse en un grupo de descerebrados violentos capaces de cualquier atrocidad en defensa de una supuesta superioridad.
Muchas de las actitudes, de las frases y pintadas que se dicen y escriben en la película son las mismas que pueden hoy escucharse y leerse en nuestro país. Es un racismo absurdo, de frases vacías, sin más argumento que la diferencia. Hay una secuencia en la película, en la que un político del National Front (este enlace puede herir la sensibilidad) -un partido de extrema derecha británico- explica las razones por las que hay que defender Inglaterra de una supuesta invasión extranjera, que debería enseñarse en las escuelas, como parte de la Educación para la ciudadanía. Para enseñar a los niños cómo se construye el odio desde la idiotez, cómo con cuatro palabras carentes de significado real se puede construir un discurso profundamente mentiroso.
Sitio oficial del film
Diciembre 29, 2007
El silencio antes de Bach, cine musical de verdad
Pere Portabella es un personaje inclasificable de la cultura auténtica, de la que no vive de ningún canon sino de arriesgarse continuamente. Productor de películas como El cochechito o Viridiana, después de un porrón de años sin dirigir, Portabella vuelve al cine con una película que exige del espectador sólo lo justo: que te guste la música y que estés dispuesto a dejarte arrastrar por ella.
Y así, El silencio antes de Bach se convierte en una experiencia individual, muy difícil de compartir porque no tiene un argumento sino varios, porque no hay más hilo conductor que las piezas elegidas de Juan Sebastian Bach y de los espacios en silencio que hay entre éstas. Película sobre la música, es también una declaración de intenciones de lo que el cine puede ser.
La película se desarrolla con la estructura de una pieza musical: empieza y termina y en silencio y las historias se suceden como los movimientos o las variaciones de una melodía. Portabella no desarrrolla un argumento concreto, aunque se narran algunas historias, de nuestro tiempo y del pasado. Su intención es que sea el tiempo de la música lo que se muestra.
No es una colección de cortos unidos por la música, sino segmentos de historias diferentes en las que la música de Bach es la clave. Es una reflexión sobre lo que es la música y lo que ésta nos dice de nosotros mismos, que recupera un pensamiento de Bach: la música ya estaba ahí, no la he creado yo. Así, los personajes, con Álex Brendemühl a la cabeza de uno de los segmentos, interpretan, viven o teorizan acerca de lo que es la música y lo que ésta hace en sus vidas.
Diciembre 05, 2007
Juntos, nada más: Audrey Tautou como siempre
Desde el estreno de Amélie, la actriz francesa Audrey Tautou ha ido construyendo una carrera basada en un único personaje, profundamente enraizado en sí misma, indisoluble, que en producciones posteriores ha cultivado con mejor o peor acierto. De hecho, se recuerda más su nombre en la ficción -Amélie- que su propio nombre. Y en su último estreno Juntos, nada más añade un matiz más a su, por lo que se ve, eterno personaje.
Y eso es precisamente lo que da credibilidad y encanto a esta película, muy taquillera en Francia. Porque la actriz desarrolla sus papeles plenamente identificada con el arquetipo de muchacha inteligente, un poco perdida, de gran corazón y a la que la vida trata a veces con cierta maldad. Con una expresión ingenua pero determinada, convencida de que hay que defender las propias convicciones sin desmayo para hacer más humanas las ciudades, Audrey Tautou se deja llevar por las emociones y acaba triunfando en su búsqueda de la felicidad. Y por eso, en el fondo, reulta fácil identificarse con ella porque eso es lo que buscamos todos, a despecho de lo malo que sea lo que nos rodea.
El director, Claude Berri, compone una película sencilla, con muy pocos personajes que se retratan con facilidad y en los que podemos reconocer a más de uno de nuestros compañeros de viaje. Sin grandes conflictos, ni dramas agobiantes, sus personajes viven, con todo lo que eso supone. Si hay algo difícil en el cine es mostrar sin aspavientos la vida común, la vida de cualquiera con sus pequeñas luces y sus pequeñas sombras. Berri dirige con soltura y mucho rigor una película de actores, en la que todos están espléndidos. Aunque hay que mencionar el trabajo de la veterana François Bertin, que hace un papel de abuelita con sobresaliente.
Noviembre 20, 2007
Michael Clayton, la denuncia de Clooney
Poco a poco, George Clooney está construyendose una carrera cinematográfica bastante interesante, al margen de sus papeles en producciones comerciales. Desde Buenas noches y buena suerte hasta Michael Clayton, Clooney ha conseguido que su indudable encanto físico no oculte un talento especial para participar en producciones más comprometidas y con un discurso que, para Estados Unidos, resulta bastante de izquierdas. Con ello, Clooney se acerca a las carreras de dos grandes actores, de físico también atractivo, pero metidos a fondo en un cine con un poco más de compromiso: Redford y Newman.
Michael Clayton, su última película estrenada en España, es una de estas obras. No tiene un argumento original –una malvada compañía y un herbicida mortal- ni tampoco un discurso especialmente beligerante –las grandes compañías son malas, pero son peores las personas-, ni mucho menos una puesta en escena espectacular –es una película oscura y grisácea, de invierno-, aunque pueda resultar un poco confusa para públicos maduros, por el orden en el que se narra la historia. Pero es la suma de esos elementos y la presencia de buenos actores y bien dirigidos: Sidney Pollack, Tilda Swinton o Tom Wilkinson, lo que convierte a Clayton en una película recomendable.
Bien dirigida por Tony Gilroy –guionista creador de las películas de Bourne-, sólo Clooney parece un poco inexpresivo, bien es verdad que su papel de abogado perdedor, necesitaba de la perplejidad que muestra en toda la película, abrumado por la vida en general, dolido ante la mala suerte que le persigue, sin que sus esfuerzos por meterse en la corriente principal de sus compañeros y familia, tengan éxito. No corren buenos tiempos para la ética personal, para la moral propia: antes bien, son un lujo que pocos pueden permitirse, viene a decir Clooney.
Noviembre 13, 2007
Tierra, ecología para todos los públicos
A estas alturas de la historia, está claro para todo el mundo –salvo excepciones- que la presión humana está acelerando la destrucción de muchos recursos naturales y que nuestro planeta está en peligro. Llámese calentamiento global, contaminación o lo que sea, es una realidad con muchos matices y muchas soluciones y también un fenómeno lo suficientemente complejo como para no tomarlo a broma y, menos, para simplificarlo.
Por eso, que lleguen a las pantallas proyectos como Tierra es muy importante, aunque sean más simples y menos agresivos que otros. Sin desmerecer para nada Una verdad incómoda de Al Gore, Tierra es un producto clásico de la BBC: exquisita corrección formal, músicas reconocibles, gran calidad de la imagen, montaje de escuela; en fin, la BBC en todo su esplendor y en el de los contribuyentes británicos. Qué diferencia con otras televisiones públicas sostenidas por otros contribuyentes a los que no se tiene el más mínimo respeto. Vamos a dejarlo, que me caliento.
Siguiendo las estaciones a lo largo de un año, Tierra recorre desde el aire nuestro mundo desde el Ártico hasta la Antártida, con una narración sencilla y accesible a todos los públicos de las peripecias de algunas especies animales, desde los osos polares a las aves del paraíso, los elefantes y las ballenas jorobadas. Aunque suene a conocido, doy fe de que los autores han conseguido soprender y mostrar imágenes de animales inéditas y de especies todavía hoy, en esta era de Discovery y National Geographic.
Un título muy recomendable para pasar una hora y media disfrutando de nuestro planeta en pantalla grande.
Noviembre 05, 2007
Persépolis, la libertad por encima de todo
Pocas veces la función educativa, la función pedagógica que el buen cine ha de tener se ha expresado con tanta contundencia como sencillez. Si ya la historieta original era espléndida, su traslado a la pantalla no podía ser mejor. Persépolis es una pequeña obra maestra, que narra en toda su intensidad y con altas dosis de humor, la vida de una mujer obligada a abandonar lo que es suyo por sus ideas, perseguida por una sociedad incomprensible.
Cuando estamos empezando a plantearnos el debate sobre los símbolos religiosos en las escuelas, a raíz del caso del velo en una escuela de Girona, llega Marjan Strapi y nos enseña en qué consiste realmente el islam en versión antigua, qué es el velo y lo que representa en las sociedades en las que la religión, y no la política, establece las reglas del juego.
Película profundamente femenina, es también una lección de libertad y de historia del siglo pasado y de lo que vendrá, atrapados como estamos desde Occidente en la ignorancia más absoluta de lo que sucede y porqué sucede en los países de Oriente Medio.
Sin caer en el panfleto, Marjan explica los últimos 30 años de Irán a través de su propia experiencia, hija de una acomodada familia que acaba literalmente expulsada por su propio bien de su país. Marjan, incapaz de adaptarse a la realidad opresiva de Irán, tampoco encuentra fácil acomodo en Occidente, perpleja ante nuestra ignorancia e indignada por nuestra indiferencia.
Marjan, además, centra su mensaje de tolerancia y al mismo tiempo de reivindicación, en la figura de su abuela, a la que retrata como una mujer extraordinaria, íntegra y poco complaciente con los desvaríos del tiempo que le ha tocado vivir. Y es en torno a la integridad, a la honradez, en donde se articula el mensaje principal de Marjan. “La gente puede elegir –dice-, siempre puede elegir” entre la cobardía y la integridad, entre la mera supervivencia y la verdadera resistencia.
Noviembre 02, 2007
El caso Wells, sólo para fans de Richard Gere
Ayer estuve viendo El caso Wells, película que francamente se despacha en tres frases: una, que Richard Gere, muy atractivo como siempre, sigue siendo igual de inexpresivo que hace veinte años, aunque hay que agradecerle que esté envejeciendo sin intentar detener el proceso con patéticas operaciones y tintes.
Dos, que hay jorobarse con la moda de los guionistas de Hollywood de seguir haciendo apología de que tomarse la justicia por la mano es lo mejor. El discurso facha de las instituciones que no funcionan, o como en este film, de que los trabajadores sociales deben implicarse emocionalmente para acabar con los delitos sexuales, es cansino y peligroso, pero ahí siguen, escribiendo películas con la misma idea. Bueno, seguirán con eso cuando dejen la huelga.
Tres, que es una lástima que una idea interesante como la de la reinserción de los delincuentes sexuales, la naturaleza humana, la perversión, en fin, explorar los límites de lo que se puede considerar normal y quién puede estar capacitado para juzgar eso, se quede en nada, en un montón de diálogos idiotas y estereotipados. Qué pena.
Lo único llamativo de la tarde fue que antes de comenzar la proyección no hubo ni un solo anuncio, sólo tres tráilers de la misma distribuidora, DeAPlaneta. No lo entiendo. Una sala con cerca de 400 personas cautivas, sin mando a distancia, ¿no son atractivas para ningún anunciante?
Hace unos días leí que se ha pasado de 5 inserciones publicitarias por sala en el año 2002 a casi la mitad (2,8) en 2006, y el número de minutos también ha caído un 50 por ciento. Parece que la televisión, la radio y ahora la Red están devorando la publicidad audiovisual, pero a la vista de cualquier sala de cine, con un público atento y, sobre todo, que no puede cambiar de canal o eludir el banner de turno, la publicidad cinematógrafica debería correr mejor suerte que la de ahora.
Octubre 23, 2007
Barcelona (un mapa) y teatro filmado también
Qué actores tan buenos, qué diálogos tan extraordinarios y qué película tan mala. Ya sé que es una reducción, pero a la vista de Barcelona (un mapa) uno se queda con la dualidad establecida en el pensamiento. Y es que la última película de Ventura Pons es más un Estudio Uno de antes que un verdadero filme; es teatro filmado con muy pocos elementos cinematográficos.
Barcelona… narra la historia de dos ancianos que deciden desalojar a los inquilinos con los que comparten un inmenso piso del Ensanche barcelonés. Y a través de esos inquilinos -una profesora, un vigilante y una cocinera- se va tejiendo una historia en la que los habitantes y la ciudad contemplan el paso del tiempo sin poder controlarlo y sin poder controlar tampoco sus vidas.
Los diálogos, morosamente filmados –plano y contraplano, sin más-, son excelentes, y el trabajo, primero de Rosa María Sardá, Jose María Pou y Núria Espert y del resto de los interprétes después, vale la pena, pero terminan por aturdir al espectador al cabo del rato, dada su densidad y su origen teatral. Varias décadas de historia de la ciudad se van desarrollando en las palabras, y no en los paisajes, lo que convierte la película en una tortura sin ritmo.
Pons, autor de estimables películas como Amigo / Amado o Animales heridos, no ha querido en este caso arriegar en lo más mínimo. Ha tomado una obra de éxito –público asegurado-, casi no la ha alterado –el autor no pone pegas-, la ha filmado correctamente –los actores no protestan- y, yo creo, que hasta se ha asegurado la financiación a base de garantizar a todo el mundo que no iba a tocar ni una coma.
En fin, una lástima, porque la historia y las reflexiones de Lluïsa Cunillé, autora de la obra original -Barcelona, mapa de sombras-, se merecían una verdadera adaptación, quizá con actores desconocidos, pero ofreciendo una mirada que sabemos que Pons tiene, porque sólo al final, con un par de planos, dice más que con varios de los diálogos anteriores.
Octubre 19, 2007
Por qué no voy a ver Las 13 rosas
No voy a ver Las 13 rosas, pero no es por la crítica de Carlos Boyero que se estrenaba hoy en El País, o mejor dicho, que volvía hoy a El País. No sé si es mala o no. Pero no tengo ganas de verla.
Mi madre tenía cinco años en 1939 y estuvo encerrada con mi abuela en esa misma cárcel de Ventas que la película reconstruye. Allí estuvieron varios meses, los que tardaron en decidir si le conmutaban la pena de muerte a mi abuela. A mi madre la he oído contar algunas veces, con pocos detalles, que una de aquellas chicas, no sé cuál, le enseñó las primeras letras porque mi abuela era analfabeta.
Muchos años después, mi madre me enseñó a mí a leer. No sé cuáles serían las primeras letras que me enseñó. Pero seguro que eran las mismas.
No sé por qué me duele, pero no tengo ganas de ver la película. Tampoco tengo muchas ganas de escribir, pero a lo mejor estas letras me ayudan a dormir esta noche.
Las letras, las palabras, siempre ayudan.
Octubre 16, 2007
Nocturna, para disfrutar
Uno de los problemas del éxito temprano de las películas de Disney fue la progresiva infantilización de las películas animadas, que ha dejado instalada en el espectador la idea de que cualquier filme de animación es para niños y nada más. Aunque Blancanieves causara una honda impresión en un par de generaciones adultas y que buena parte de las mejores producciones anteriores a 1950 -El gato Félix, Betty Boop, Popeye…- y el trabajo de muchos creadores japoneses y europeos tuvieran al público adulto como destino, el binomio dibujos animados = niños es tan inseparable como Supermán y Metrópolis. Además, en los últimos años, muchos autores y productoras de este género suelen sucumbir a esta reducción y no se toman en serio a su público, convencidos de que todo vale.
Y no es así. Si hace unos meses, Miguelanxo Prado demostraba la capacidad expresiva inigualable de un filme de animación, el estreno de Nocturna rompe con la idea de que todo vale y seduce al espectador con una historia apta para todos los públicos, pero no infantil, cargada de poesía y muchas ganas de hacer un buen trabajo. Desde los diseños de los fondos al desarrollo de los personajes, Nocturna es un ejercicio de buen cine de animación y de respeto por el espectador.
Nocturna es la historia de un niño encerrado en una rutina de internado de la que sólo escapa por las noches, cuando contempla las estrellas y, sobre todo, una en particular. Nada se dice de sus antecedentes ni del carácter de la institución que le acoge, no hay adultos en la película, sólo niños y una sucesión de criaturas fantásticas que explican con sencillez la razón y los motivos de los muchos sucesos que suceden a lo largo de la noche. Los sueños, los cabellos enmarañados, los ruidos de los objetos y de los edificios, el rocío de la mañana… Todos esos fenómenos que se desarrollan por la noche son la actividad principal de los habitantes de Nocturna.
En lo visual, Víctor Maldonado y Adrián García, directores de la cinta, beben de fuentes muy diversas y se encuentran en ella rastros de Miyazaki, de Tim Burton, o de Sylvain Chomet, el autor de Las trillizas de Belleville, estrenada hace cuatro años y una de las mejores películas de animación de la historia del cine. Nocturna recoge hasta un pequeño homenaje a Disney, oculto tras la sombra temible contra la que se enfrenta el protagonista.
En resumen, si creéis que los dibujos animados son sólo para niños, esta es una excelente oportunidad para reconciliarse con el cine de animación. Y también para reconciliarse con el cine español, que no todo es Cómo agradar a Guillermo del Toro en diez secuencias.
Octubre 13, 2007
Mataharis, cine de cualquier parte
Siempre me ha fascinado la etiqueta de "cine español" utilizada para clasificar alguna película o, lo más frecuente, para descalificarla. Es difícil utilizar la nacionalidad para definir algo, y más allá de tópicos, lo normal es que la definición llegue a ser racista. Otra cosa es la cinematografía, que sí puede responder a rasgos supuestamente nacionales. Así, hablar de una película estadounidense nos remite a la gran superproducción de Hollywood. Pero esto es muy peligroso por excluyente, que es lo malo de las etiquetas.
Este fin de semana lo pensé después de ver Mataharis, la última película de Iciar Bollain, que se puede despachar diciendo: es un filme español que no parece español. Y eso es muy injusto, aunque al decirlo, todos sepamos de que estamos hablando. Mataharis es una excelente película, al margen de su nacionalidad y precisamente por ella, porque cuenta historias que están sucediendo a nuestro alrededor en todo momento y lo que es mejor, nos suceden, o nos han sucedido o nos sucederán.
La clave está en la universalidad de los conflictos, de los sentimientos y de los motivos de las personas para actuar y vivir como lo hacen. Las tres protagonistas, tan bien elegidas como dirigidas, son detectives y la metáfora de la indagación en la que viven, interior y exterior, es el eje de la historia. Tres mujeres, tres edades, tres conflictos en sus vidas que durante un instante lo altera todo, que provoca cambios y que al final las deja como supervivientes de sí mismas.
El cine de Bollain, y esta si es una etiqueta necesaria, es un cine sencillo, íntimo, lleno de ritmo e historias de hoy mismo, de mostrar y reflexionar sobre lo que nos pasa. De poner el acento en unos diálogos espléndidos y de unos movimientos de cámara al servicio de la narración.
Su mirada, como demostró en Te doy mis ojos, es la de una persona comprometida, sin aspavientos, con una concepción del mundo que excluye la intolerancia y la violencia y que respeta y se identifica con los movimientos sociales de izquierda.
Octubre 03, 2007
Conversaciones con mi jardinero
Viendo Conversaciones con mi jardinero recordé la conversación entre Guillermo y Hernán Casciari sobre radioteatro, porque esta es una película de diálogo fundamentalmente, y no puede concebirse de otra manera. Las imágenes apenas si subrayan la historia, que es la de dos amigos de la infancia que vuelven a encontrarse, situados en la vida en posiciones diferentes, pero que conservan la misma mirada sobre las cosas y, lo que es más importante, una complicidad que ha sobrevivido al tiempo.
Son las conversaciones, los intensos –que no largos- diálogos que mantienen ambos personajes los que sostienen una película sencilla, pero muy reflexiva sobre el acto de mirar y de percibir, con la excusa de contraponer el arte y la naturaleza. La amistad a través del tiempo y ese mismo discurrir del tiempo visto a través de dos miradas diferentes son el eje de estas Conversaciones.
Ni que decir tiene que las interpretaciones y la elección de los actores son excelentes y aunque haya alguna secuencia prescindible por tópica, como un discurso en una galería de arte en el que se abunda en la idea de que los críticos de arte no tienen ni idea y se limitan a acumular frases sin sentido para explicar porqué un cuadro “transmite”.
Una buena, sencilla e interesante película para tardes tranquilas.
Septiembre 11, 2007
Death Proof, una gamberrada genial
Que el director Quentin Tarantino es uno de los mayores gamberros del cine es una obviedad y que es un cineasta que roza la genialidad, también. Asi que su última película, Death Proof, es una prueba más de ambos rasgos: es una gamberrada genial. Tarantino suele explicar en cada película qué piensa del cine a través de sus propias películas y, de paso, dar un repaso a las tendencias actuales. Y en Death Proof no podía ser menos.
La película es un homenaje completo y certero a los programas dobles del cine de serie B de los 70: desde el montaje a saltos, la mala calidad de la copia –con rayajos, una secuencia sin color y saltos en la música y los diálogos-, a los primeros planos gratuitos de los culos de sus actrices. En Death Proof todo está medido, ajustado al milímetro para que la película sea un homenaje cariñoso y no una parodia infumable. El argumento es sencillo y hasta tópico: psicópata más chicas de excursión; y sin embargo qué forma de darle la vuelta, qué punto de vista tan diferente es capaz de mostrarnos.
Excelente director de actores, Tarantino convierte a un Kurt Russell único en un psicópata tan creíble como malvado, aunque al mismo tiempo es capaz de situarlo en otro tiempo, de convertirlo en un personaje fuera de lugar, no por su maldad, sino por su propia vida. Por ejemplo, en una secuencia memorable, Russell deja de ser amenazante –luego volverá a serlo- para resultar patético, mientras relata sus peripecias televisivas como doble de acción delante de tres veinteañeras que no tienen ni idea de a qué series o actores se refiere.
En su discurso sobre lo que es y lo que no es el cine, Tarantino deja claro que nada de efectos digitales, que la tensión, el suspense, el interés del espectador se tiene que sostener por la historia, por la narración, a despecho de las técnicas empleadas para su filmación y, por supuesto, que siempre es mejor sugerir que mostrar. Si tienes que mostrar, hazlo, pero hazlo bien y con sencillez, parece decir en dos secuencias especialmente brutales. Por lo demás, su apuesta por las mujeres como verdaderas heroínas se mantiene intacta, así como un par de guiños al espectador “marca de la casa”: su presencia en el filme como propietario de un bar decorado con carteles de cine que incluye una película de Charo López (¡!), y el diálogo de dos policías, padre e hijo en un hospital en una secuencia que es para tirarse al suelo de la risa.
Septiembre 06, 2007
Ratatouille, una fiesta de los sentidos
Conocí a John Lasseter durante su gira promocional para presentar Bichos en 1998, tres años después del estreno de Toy Story, la película que cambió para siempre el concepto de cine de animación. Para ganar tiempo y dar cabida a todos los medios, esas giras incluyen entrevistas colectivas de unos veinte minutos con tres o cuatro periodistas a la vez. Y son una pesadilla, porque el personaje está aburrido, no sabes con qué compañero te puede tocar y puede ser un plasta que no deje meter baza o, peor aún, haga todas las preguntas "originales" que llevabas preparadas.
Pero aquella entrevista colectiva, realizada tras ver la película, salió redonda: eramos tres enamorados de la animación, sintonizamos con el personaje, Lasseter no estaba muy cansado y nuestras preguntas -que incluían referencias a los grandes maestros-, le animaron. Hasta le preguntamos por Cruz Delgado, el más importante de los cineastas españoles de animación, y lo conocía. Ya no me acuerdo qué le preguntamos exactamente, porque muchas preguntas eran impublicables: sólo para iniciados, pero no he olvidado dos cosas. Una, el cariño con el que sujetaba un peluche muy detallado de Hopper, la malvada langosta. Y dos, el brillo de sus ojos cuando hablaba del cine que le gustaba hacer.
Ha pasado el tiempo y tanto Lasseter como Pixar han crecido en todos los sentidos, pero sobre todo creativamente. El cine de Pixar sigue en mi opinión un esquema muy sencillo, narrativamente eficaz y técnicamente impecable. El argumento es clásico: un viaje iniciático, la amistad, el compañerismo, un poquito de nostalgia por tiempos pasados, malvados con un punto de ironía y una ternura sensata, no sensiblera. Sus historias se dividen en dos clases: las que tienen protagonistas colectivos (Toy Story, Monstruos S.A.) y las que tienen un protagonista soñador y visionario, casi marginado de su entorno, incomprendido y genial, como en Bichos o en Buscando a Nemo.
Es en estas últimas donde el discurso de Lasseter -o de Pixar, dirija quien dirija- es más personal e íntimo, donde la historia que cuenta deja de ser un cuento para niños para ser algo más profundo sin perder la sencillez. Y aqui nos encontramos con Ratatouille, la última y verdadera obra maestra del cineasta californiano. Ratatouille es una historia de marginados, de afanes de superación, de exaltación de la amistad y de un sueño imposible hecho realidad: una rata de alcantarilla, ladrona por definición, portadora de todas las enfermedades, criminal desde la cuna, convertida en chef, reina de las cocinas más impolutas.
Ratatouille se articula en torno al discurso más radical -y yo creo que más verdadero- de Lasseter, el que expresa la cultura de Pixar: vale la pena arriesgarse. Vale la pena darle la vuelta a los tópicos y explicar a través de una comedora de basura qué es la comida, qué son los sabores y cómo se articulan éstos en nuestro paladar, cómo nuestra relación con los alimentos puede ser una necesidad biológica, pero también una cultura y una fiesta.
Ratatouille es una obra de madurez desde el principio, pero cuando alcanza su cénit se convierte en una pieza maestra. Llegado el final, cuando nadie le hubiese reprochado tirar de manual y cerrar el film de una forma convencional, Lasseter se descuelga con un extraordinario parlamento sobre la crítica, el riesgo, las convenciones humanas y los prejuicios, capaz de cortar el aliento. Pensada como una comida -francesa, asi que el orden de los platos es diferente-, Ratatouille se cierra con un café aparentemente ligero, pero sin azúcar y un impagable plano de París a través del cartel de un restaurante que inaugura una nueva era.
Como en los carteles publicitarios que entrecomillan las frases favorables de los críticos, no se me ocurre nada mejor que decir: No se la pierdan.
Agosto 28, 2007
La soledad, casi una obra maestra
Si algo hay que agradecerle a Jaime Rosales es el riesgo que ha aceptado, la valentía de hacer cine español, pero radicalmente diferente a lo que cualquiera llamaría así. Su segunda película, La soledad, no es una obra maestra y arrastra varios defectos, pero quien no se arriesga, no gana. Y Rosales acabará ganando.
La soledad es una propuesta radical, en su puesta en escena y en su temática. En su puesta en escena porque Rosales ha decidido experimentar en lo posible con las posiblidades de la cámara y del encuadre. En la temática porque hace un retrato minucioso y fiel de la vida cotidiana de un par de familias, unidas ante el espectador porque dos de sus miembros comparten la vivienda.
Es la vida cotidiana en estado puro: monótona, premiosa, casi vulgar. Cualquiera puede reconocerse en los muchos momentos diarios que muestra la película: ante la plancha, en una cena, en la terraza de un bar, sentados en un autobús. Ni siquiera la muerte logra romper el ritmo por mucho tiempo: el ser humano siempre se recupera, nos dice Rosales. Y lo hace como sabe: recuperando las rutinas, la cadencia de la vida, con sus trabajos aburridos y sus conversaciones insustanciales.
Si Alexander Sokurov fue capaz de filmar en un solo plano secuencia El Arca Rusa, Rosales recupera recursos expresivos muy cinematográficos pero poco utilizados, como partir la pantalla en dos partes en las que los personajes entran y salen. Abusa un poco de ello, pero en los diálogos a dos, la pantalla partida –un personaje de perfil y el otro de frente- se muestra mucho más efectiva que el habitual plano/contraplano del cine convencional.
A diferencia de las propuestas casi documentales de un Guerín (En construcción) o de Mercedes Álvarez (El cielo gira), que utilizan la cámara como testigo "invisible", La soledad es un relato completo de ficción, una ficción naturalista y que no oculta la presencia de la cámara: la técnica se usa también como parte de la ficción. Rosales ha intentado elevar la vida cotidiana a la altura del arte. Y el resultado es sobresaliente, aunque en general, creo que a La soledad le sobra un poco de metraje y le falta un poquito más de diálogo.
Su narración y la ausencia de las convenciones habituales del cine intimista, establecen una distancia frente al espectador que provoca muy poca empatía con los personajes y la frialdad se nota. Hay algo de científico social en este director, que mira y nos obliga a mirar con distancia. Es una película para ver varias veces, para entrar en su poesía y en esa distancia, en su fluir de pequeños acontecimientos diarios que lo son todo para las personas.
Rosales tiene una mirada propia, a veces lejana y fría y otras de una intensidad poética muy difícil de encontrar en el cine de hoy en día. Es un director a tener en cuenta, que si sobrevive a la jungla de la distribución y al ninguneo de crítica y colegas, va a hacer grandes películas.
Agosto 21, 2007
Dos días en París, una tosca comedia
Sesión doble el fin de semana pasado y muy diferente. Si el sábado fue una inteligente reflexión sobre la venganza, que ya comenté ayer, el domingo tocó una especie de comedia bufa y disparatada, Dos días en París, dirigida por la polifacética y casi hiperactiva Julie Delpy.
Delpy no se complica mucho y se limita a contraponer dos mundos muy diferentes para arrancar las carcajadas del espectador, sin intentar nada más original. El problema es que los dos mundos no son tan diferentes, ni tan extremos y ni siquiera están medianamente dibujados. Delpy, que cuenta haber empleado a sus amigos y parientes para rebajar los costes de producción, consigue transmitir cierta sensación de miscasting, de error de reparto.
La pareja protagonista –la propia Delpy y el actor Adam Goldberg- no tienen mucha química que digamos y, aunque se supone que tienen la misma edad, no conseguí creérmelo en ningún momento. Quizás lo más llamativo de todo sea que el protagonista masculino, un decorador estadounidense maniático y ligeramente hipocondríaco, sofisticado, ecologista y demócrata, esté tan tatuado como un ángel del infierno y fume un cigarrillo tras otro.
Delpy, nacida francesa y habitante en Nueva York desde hace años, conoce bien ambas sociedades, pero da la impresión de no querer manejarse ante la sutileza: todos los chistes son gruesos, las conversaciones toscas, la cámara se mueve con frenesí y los planos son de academia, aunque nos ahorra la visita turística a la ciudad de la luz y consigue darle algo de agilidad.
Tiene buenos momentos, sobre todo a la hora de retratar la vida más cotidiana, aunque sea excepcional, y algunos diálogos de la pareja protagonista demuestran que quiere a sus personajes. Delpy se interpreta bien a sí misma aunque en algunos momentos es como un Woody Allen femenino sin talento. El tono de autobiografía atropellada, de querer acumular chistes privados porque sí, terminan por agobiar un poco. Por cierto, la publicidad de la película incluye la presencia -en tercer lugar, tras los dos protagonistas- de Daniel Brühl y éste aparece en pantalla un par de minutos mal contados.
Agosto 20, 2007
Sympathy for Lady Vengance
Desde Hamlet en el teatro hasta El conde de Montecristo en la novela o Kill Bill en el cine, la venganza ha sido objeto de muy variadas aproximaciones. El deseo de castigar los agravios, de buscar una compensación por el dolor sufrido es un gran recurso narrativo y se presta a muchas interpretaciones, desde la política, la religión y la moral o los efectos sobre la mente humana. Nadie está exento de esa sed, un sentimiento que puede ser devorador, pero también enriquecedor.
El director coreano Chan Wook Park hace en Sympathy for Lady Vengance una excelente reflexión sobre la venganza y las consecuencias –en este caso, devastadoras- que puede provocar en quienes la convierten en el eje de sus vidas. Con una mirada propia, alejada de las convenciones habituales, Park describe con eficacia la red de contactos que una mujer joven, encarcelada por el secuestro y asesinato de un niño, teje a su alrededor para, cumplida la condena, ejecutar su venganza contra su acusador.
En busca de una expiación del crimen, del que da origen a la venganza pero también a lo que ésta va a suponer y que no se detiene ante la propia mutilación, la protagonista se oculta tras una máscara de bondad y sacrificio que le permite, primero sobrevivir en la cárcel y segundo, planear con precisión su respuesta.
La película, dura pero no violenta, no ahorra detalles, pero la música elegida –romántica, clásica y hasta dulce en ocasiones-, ejerce un contrapunto sorprendente sobre la narración. Hay algunos toques macabros dignos de cineastas como Buñuel y los habituales planos y ángulos del cine oriental, tan distintos a los occidentales y tan eficaces que asombran.
Cuando los preparativos se han terminado y la venganza cobra sentido, entonces Park despliega todo su talento para mostrar el vacío del después, la ausencia de emociones que deja en los personajes ver cumplidos sus deseos. Sin estridencias, Park retrata cómo todo el odio y la rabia contenida estallan, y cómo ese estallido -casi un orgasmo- no consigue satisfacer a nadie.
Park deja que sus criaturas se retraten solas, sin mostrar simpatía ni antipatía ante sus actos: son los que son, causados por estas razones y estas son sus consecuencias, parece decir: así somos. Y como espectador, no tengo más remedio que mirar en mi interior para comprender dónde nos lleva una venganza, qué consecuencias tiene dejar que ese deseo se convierta en el motor de mis acciones.
Sympathy... es en resumen, una película inteligente, mucho menos espectacular que Kill Bill, pero más realista e implacable en su disección de los sentimientos humanos, del odio y del vacío que éste deja. De la necesidad de expiación, de respuestas ante la propia conducta que nadie, ni siquiera uno mismo es capaz de encontrar.
Agosto 13, 2007
Zodiac, un thriller muy bueno
Basada en una sucesión de crímenes inexplicables ocurridos en California hace cuarenta años, Zodiac es una minuciosa reconstrucción de la investigación policial y periodística de un caso que sigue sin resolverse, aunque la película y la percepción del espectador es que podría haberse resuelto. Está dirigida por David Fincher, autor de Seven, por ejemplo, un poquito sobrevalorada en mi opinión, pero también un buen título, aunque me ha gustado más ésta.
Zodiac es también una sorpresa muy agradable en una cartelera llena de títulos violentos y descerebrados, sin el más mínimo guión. Con el ritmo justo, sin acelerar, dando tiempo al espectador a asimilar los datos y las pistas, Zodiac ofrece un catálogo completo de buenos diálogos al servicio de una historia, de caracterizar los personajes lo suficiente como para que sean verosímiles, y de dejar claro, con algunas secuencias de una violencia fuerte, que las muertes no fueron un juego, sino especialmente crueles.
La acción discurre ordenada y aunque abusa un poco de los rótulos de situación, es muy clara y llega a ser por momentos apasionante. La película retrata un mundo policial y periodístico que hoy nos resulta lejano, en el que no hay adn ni coordinación entre policías, en el que el fax es una novedad y las máquinas de escribir y los teléfonos fijos forman el paisaje informativo.
Ambientada de una forma espléndida y fotografiada con un tono que recuerda a los títulos de los 1970 (Harry el sucio, que aparece en su estreno, o las de Shaft), Zodiac se permite jugar con varios géneros y hasta hacer un emocionante homenaje a las películas de terror más clásicas.
¿Una pega? Siguiendo la moda imperante en Hollywood -que explica muy bien el guionista Alex Epstein- el tabaco, el acto de fumar está casi proscrito, aunque sea esencial para comprender cómo se vivía entonces, y sólo fuma uno de los personajes (no es el "malo"), pero que también le pega a otras sustancias adictivas y, por qué no, más peligrosas. En fin, un peaje a la intolerancia.
Agosto 09, 2007
Takeshis, el desconcierto
Llevo varias semanas intentando escribir algo sobre la última película del director japonés Takeshi Kitano, precisamente titulada Takeshis. Y francamente, no lo consigo. Nada más salir de la sala me encontraba en un estado de perplejidad difícil de describir: ¿me han tomado el pelo, o he visto una obra maestra? Y en esas estoy aún, aunque este tiempo me ha permitido asentar algunas impresiones sobre este film.
De entrada, Takeshi desarrolla sin cortarse una monumental gamberrada en la que se convierte en un yakuza que hace lo que le da la gana, un tema que ya trató en El verano de Kikujiro, donde un hombre y un niño viajan por Japón en busca de un imposible, dejando tras de sí un rastro de facturas impagadas y travesuras.
Asi que tengo la impresión de que es el contraste entre la muy educada sociedad nipona, casi rígida en normas sociales, y un elemento distorsionador –maleducado en El verano, violento en Takeshis-, el eje de parte del cine de Kitano. Su creación del concurso Castillo de Takeshi –el Humor amarillo televisivo en España-, iría también en esa línea. Pero Takeshis se desliza como un sueño, o esa al menos mi impresión. No como una sucesión de sueños entrelazados, sino más bien con el desorden con el que soñamos los humanos.
Dentro de ese sueño, las reflexiones sobre el éxito social, sobre el desprecio, la violencia, el sexo y las relaciones entre jefes y empleados ponen por así decirlo la nota seria en una película que a veces hace reír con ganas. Hay algo fascinante en Kitano, capaz de mantener al espectador en la butaca durante casi dos horas sin cansarse, aunque llegando al final, reconozco haberme sentido un poco saturado. No es una película fácil, y el trabajo de los actores roza por momentos el tópico del “inescrutable rostro oriental” de Fu Manchú.
En resumen, una película llena de contradiciones: interesante y penosa, incomprensible y divertida, soñada y tan realista que conmueve. Lo dicho: una tomadura de pelo o una genialidad.
Aqui hay una entrevista con Takeshi en la que explica su visión de la película
Agosto 07, 2007
Los Simpson, decepcionante y divertida
Este ha sido el verano de los Simpson. Entre la política de serie quemada de Antena 3, promocionando, emitiendo y volviendo a emitir hasta en las cortinillas a la familia de Springfield y la promoción de anuncios sobre la película y productos derivados, reconozco que estoy un poco saturado de Bart y demás.
Asi que he visto Los Simpson: la película con la simpatía justa. Y lo peor es que me ha dejado un poco indiferente. No es un episodio alargado, pero tampoco es una película y si algo de amontonamiento de gags sin mucho pegamento. Además de la secuencia inicial, frenética y divertida, tiene momentos brillantes, sobre todo al hacer referencia al mundo audiovisual y a compartir archivos. Ojo, que no me resisto a poner uno de ellos:
Bart, con las copas de un sujetador negro sobre la cabeza, como un ratón, le dice a su madre: mira, soy la mascota de una malvada compañía.
Pero tanto en el planteamiento como en el desarrollo de la historia, el balance es un poco decepcionante. No llega a los niveles de Transformers, que es lo peor. Pero no deja de ser una comida cocinada con ingredientes tradicionales, y después de 20 años está sabrosa, sí, y quita el hambre, pero no deja de ser monótona.
La elección de los personajes secundarios tiene un punto arbitrario y la mayoría de las secuencias fueron concebidas originalmente para los episodios de la serie y aquí se retoman con fondos diferentes: reflexiones mágicas de Homer, amores de Lisa, enfados de Marge, etcétera. Hay, pues, mucho reciclaje de situaciones, gags y personajes y el nivel de crítica social o política no sobrepasa lo justo para que la película pueda emitirse en televisión.
Junio 12, 2007
History Boys
Lo más llamativo de esta película es que hay que empezar por el final para hablar de ella. Porque mira que es difícil cerrar un guión, cualquier obra. Saber acabar es muy difícil y son muchas las películas que terminan naufragando después de arrancar con fuerza para irse desinflando después. Pero estos chicos de Historia acaban con las mismas ganas con las que empiezan, lo que me dejó un buen sabor de boca, que todavía me dura.
History Boys es tan sencilla como divertida, y aunque tenga un origen teatral y un poco inverosímil –un grupo de adolescentes a los que les gusta estudiar, que quieren a sus profesores y pretenden obtener una beca-, el desarrollo, los excelentes diálogos y unos actores perfectos, acaba siendo como un bombón de la especialidad que más nos guste. El mérito está en su credibilidad, en la experiencia que muestran todos y cada uno de los personajes.
Esta es una película para detenerse en tres claves: actores, diálogos y final. Del final poco más voy a decir para no destriparlo. Excelente. De los actores: son la prueba de para qué sirven las escuelas de teatro, las obras que se representan en los colegios, enseñar desde niños a hablar y entender lo que se está diciendo. Y en eso, la lección que dan los británicos es de sobresaliente. Suena a utopía, pero a nuestros institutos y colegios no les vendría mal como ejemplo. Sé que soy injusto, pero tengo la impresión de que a buena parte de los actores y actrices españoles de 30 años para abajo no se les entiende, son incapaces de vocalizar como un mínimo de claridad. Y eso se ve en las series televisivas en las que comparten escena con compañeros más veteranos: véase El internado o Cuenta atrás.
En cuanto a los diálogos, exigen atención, pero no son verborrea, se deslizan, añaden, explican lo que está pasando sin resultar cargantes. Pero además son divertidos y las réplicas y contrarréplicas entre alumnos y profesores son brillantes. La película plantea sin vergüenza los problemas de las aulas, de los jóvenes en plena adquisición de su identidad, las relaciones con los adultos, la homosexualidad… Sin ligereza y sin aburrir tampoco. Mención aparte merece el director del instituto: una mezcla del superintendente Vicente de Mortadelo y Filemón y el director Skinner de Los Simpson.
Mayo 25, 2007
El poder de la Justicia
Cuando tienes tratos con abogados en seguida descubres que en ningún país hay Justicia, así con mayúsculas, sino Derecho, también con mayúsculas. Y de eso trata la última y excelente película del maestro francés Claude Chabrol. Como los franceses y nosotros compartimos un sistema judicial muy parecido (basado en el que desarrolló Napoleón), Borrachera de poder es una película que se entiende muy bien, cercana.
Es muy diferente de la anterior (Dama de honor), más sencilla, pero con un discurso subterráneo mucho más subversivo. Una jueza se empeña en desmontar una trama de corrupción que afecta a las altas instancias del país: el cobro de comisiones y el despilfarro de caudales públicos. ¿A que suena familiar?
Sin efectos especiales ni crímenes, Chabrol construye una película policiaca, con momentos angustiosos y de suspense, pero también deja claro dónde están las instituciones del Estado, cómo actúan y hasta dónde se puede llegar a la hora de evitar la corrupción. Es una película de diálogos, que exige cierta atención, pero que compensa plenamente por la inteligencia, la facilidad con la que Chabrol describe la vida cotidiana y las relaciones personales. Es a la vez, un testigo, y un padre del comportamiento de sus personajes.
Mueve la cámara con distancia, pero los planos son cercanos, nada de lo que retrata es inocente: ni el desagüe de un fregadero, ni la longitud de un pasillo de hospital. La música y los gestos, la luz y los pequeños detalles son cruciales. Borrachera de poder es, además, un ejemplo de lo que es el cine europeo y su diferencia con el estadounidense: la protagonista tiene 53 años y los luce, no es una joven heroína enfrentada a los entresijos de Washington como en El informe Pelicano, por ejemplo. Y eso sin desmerecer este filme del, por otra parte, buen director Alan J. Pakula.
Mayo 08, 2007
Martín Patino con internet
El director de cine Basilio Martín Patino contó hace unos días en un festival de cine en Italia que, tras comprar los derechos de sus películas, va a ponerlas a disposición del público en internet, para que "las vean todos, las veces que quieran".
Así que pronto podremos disfrutar de títulos fundamentales como Queridísimos verdugos o Canciones para después de una guerra. Esto sí que es hacer cultura.
Mayo 06, 2007
Sunshine promete mucho, pero…
Sólo por haberlo intentado, ya se merece cierto crédito Danny Boyle por Sunshine, película que arranca de muy buenas maneras, mostrando sin complejos los tópicos más queridos de la ciencia ficción: la nave hecha de andamios, la cocina, el comunicador personal que los tripulantes llevan, los pasillos claustrofóbicos, el puente de mando de lucecitas y pantallas, la tripulación mixta de actores desconocidos, la misión heorica y trascendental… En fin, una gozada para amantes del género, con mucha referencia a películas clásicas, pero también con sus momentos originales: ese mirador del sol, por ejemplo.
Buen planteamiento, diálogos, personajes, decorados, intenciones. Buena dirección de actores, la cámara bien situada y planos sofocantes: vamos camino del sol y eso se nota, y lo digo sin ironía. Pero…
Al rato empecé a sentirme incómodo y la fascinación se acabó. Y no lo digo por sus disparates científicos, que no es precisamente lo que hay que ver en estos filmes, que para eso está Scientific American. No. Lo digo por la sucesión de acontecimientos y desgracias que van amontonándose a cada secuencia. Vale que este género necesita que la misión tenga dificultades, pero ¿tantas? Lo siento, pero hacia la mitad me convencí de que director y guionistas se habían metido en un jardín (hidropónico, eso sí) y no sabían cómo salir.
Del homenaje y la referencia a los clásicos Alien y 2001, Sunshine pasa a ser un enloquecido catálogo de películas de los últimos 25 años, incluyendo Hellraiser, las de Elm Street, las galaxias, Atmósfera Cero y, me dejo la mitad, seguro. No sigo, porque no quiero destriparla con spoilers.
Asi que al final estaba deseando salir y preguntándome ¿por qué no has hecho caso y has ido a ver El buen pastor?
Abril 30, 2007
Edith Piaf sufrió, pero no tanto
Las películas biográficas no suelen ser buenas: o están escritas para fans, o son tan minuciosas y exhaustivas que aburren a una oveja, o son blanditas para que el personaje (o sus herederos) no ponga una querella… También se da el caso de que sean magistrales, pero eso es más raro.
Las hay, como Factótum, que se centran en un periodo concreto; las que son muy previsibles e implacablemente cronológicas, como Ray, y, por fin las que no son ni una cosa ni otra sino todo lo contrario, que es lo que le pasa a La vida en Rosa, un retrato desordenado y caótico, bastante lacrimógeno en varias secuencias de la vida de Edith Piaf, el mito musical francés.
Toda la película es un continuo vaivén de atrás hacia delante, de un año al anterior, del pasado al futuro y de éste al presente de la biografiada. En fin, que a pesar de la buena ambientación, la excelente banda sonora y el pedazo actuación de Marion Cotillard en la piel del gorrión parisién, la película se cae sobre el espectador como una colección de cromos o estampitas.
Dice el director que ha querido enlazar de forma emocional los episodios más significativos de la vida de la cantante, pero lo cierto es que lo único que consigue es marear al espectador. Y si es aficionado o conoce a la Piaf tiene un pase, pero un espectador que no sepa quién era y se acerque de buena fe a esta película, lo tiene un poco complicado.
Porque el director, además de desordenar en la sala de montaje una vida ya de por sí desordenada (al menos para la burguesía), sólo incide en el lado más doliente y desgraciado de una mujer que tuvo una vida muy dura, sí, pero que también tuvo momentos de gloria, de tranquilidad y de amor. Da la impresión de que Edith Piaf fue una desgraciada toda su vida y eso no es cierto.
Por otra parte, en aras de una corrección política cada vez más idiota, nada se dice de los muchos amantes y amores que se trajinó la Piaf: entre ellos la mayor parte de los grandes nombres de la canción francesa, empezando por Aznavour; o los actores como Yves Montand.
Mujer única y cantante excepcional, Edith se merecía algo mejor en forma de biografía filmada más arriesgada y valiente, como lo fue ella.
Abril 05, 2007
Algunos ideas sobre 300
Todavía quedamos algunos a los que el nombre Termópilas no les suena a baterías ni a cómic de Frank Miller, merecido sucesor de los grandes del noveno arte en su versión estadounidense: Raymond, Hogarth y Eisner, no necesariamente por ese orden. Asi que, sin haber leído la obra, pero con el recuerdo de lo que ese nombre representó cuando intentaban enseñarme griego, he estado viendo 300 en una pantalla bien grande.
Miller es un genio y tratar de llevarlo a la pantalla es difícil, por no decir absurdo, asi que me concentré en la película como lo que es, sin pararme en el tratamiento de la imagen, las músicas y los efectos. La batalla de las Termópilas forma parte de las enseñanzas militares desde hace siglos: por su táctica, por el uso inteligente de los recursos y, naturalmente, por el valor de sus participantes. Pero la historia es la que es, y ya es suficientemente hermosa sin adornos.
El espectáculo no defrauda, pero me llamó la atención la diferencia estética y hasta sociológica con la que ambos contendientes se presentan. Diferencias que me aclararon la polémica con la que los iraníes acogieron el estreno. Los griegos se muestran con la imagen más tópica y clásica: musculosos héroes semidesnudos vestidos con una capa y armados de espada, lanza, yelmo y escudo, se obvian las muchas protecciones que llevaban, en aras de insistir en su heroísmo.
Son paladines de una libertad y un destino que, desgraciadamente para sus mujeres, esclavos y contemporáneos, no existía ni en su imaginación. Poner en boca de guerreros brutales de hace 2.500 años discursos como los que se oyen en el filme dan un poco de risa, porque a despecho de lo que parece, si no machacaron a los filósofos atenienses (como llega a decir Leónidas en un momento dado), fue porque Atenas era más poderosa, y así con todo.
Pero, rodada en Occidente, una película que presenta así a los griegos no miente: esa es la imagen que tenemos, consagrada por los historiadores hasta el siglo XX, de nuestro pasado común europeo. Mientras, los persas, vestidos y protegidos hasta las orejas, responden también al estereotipo de bárbaros, cuando en realidad estaban bastante más avanzados en ciencia, cultura y hasta socialmente.
En el debe, algunos detalles impropios para el esfuerzo y el dinero invertidos, como por ejemplo: los monjes adivinadores protagonizan una secuencia espléndida, pero se parecen demasiado, en sus pupas y aspecto repugnante al emperador de la primera trilogía de Star Wars; la despedida entre Leónidas y su reina en los campos de trigo es un calco de Gladiator; y el gigante encadenado es un troll de Harry Potter o de Tolkien.
Abril 02, 2007
El jefe no quiere serlo
Cada vez encuentro más motivos para defender el cine como tal, al margen de su nacionalidad, de su formato, de dónde o cómo lo veas. El sábado estuve viendo El jefe de todo esto, una comedia delirante de Lars Von Trier, más conocido por sus películas Dogma, y capaz de hacer una comedia sencillamente genial.
Habitualmente, para los genios queda hacer dramones reflexivos o películas de mucha tensión ideológica, política o social. Pero la verdadera medida de lo que es un genio la da su capacidad de hacer reír al espectador. Woody Allen es un genio porque es capaz de filmar Match Point y Misterioso asesinato en Manhattan. Hasta Shakespeare es quien es por escribir Hamlet, pero también por Las alegres comadres de Windsor.
Lars Von Trier es un gran cineasta que ha filmado Dogville o Europa, pero a partir de ahora también es un genio por hacer El jefe de todo esto. Y es el mismo cine y el mismo genio. La historia, de imposturas, representaciones y actuaciones, recuerda un poco a la de Whisky, la joyita uruguaya de hace unos meses.
Un empresario decide, al construir su empresa, no figurar como tal y ahorrarse el mal trago de presentar como propias las decisiones, malas y controvertidas, que toma a diario. Para ello construye un personaje que solo vive a través de los correos y las órdenes que transmite: es el jefe de todo esto. Cuando se presenta la oportunidad de vender la compañía, el empresario se ve obligado a contratar a un actor para que haga de jefe y rematar la ficción.
A partir de ahí, Trier construye una delirante comedia con un grupo de actores tan desconocidos como buenos. Aunque a las comedias no les sienten bien los subtítulos y yo no entiendo una palabra de danés, no hay un solo momento en que no tengas la sonrisa en la boca ante las situaciones y los equívocos que la presencia del jefe provoca en la compañía. Y al mismo tiempo, los diálogos encierran algo más.
Porque a esa comedia, a esa corriente de divertimento sin más, Trier añade una reflexión inteligente e implacable sobre el juego de la representación, sobre quién es actor en una empresa, sobre cómo nos desenvolvemos en contextos que no son los nuestros. Es, otra vez, el gran teatro del mundo de Calderón, 500 años después. No somos lo que parecemos, ni tampoco parecemos lo que somos, viene a decir. Todos representamos un papel y el autor de la obra no tiene más autoridad que cualquiera de sus personajes. Sobre todo cuando esos personajes lo son sin su consentimiento.
Marzo 27, 2007
Conocer a los Robinsons
Qué mala me ha parecido Conociendo a los Robinsons, la última de unos estudios Disney empeñados en aburrir a las ovejas. Por las fechas, debe ser anterior a la llegada al mando creativo de John Lasseter, asi que seguiremos confiando en que mejoren.
¿Por qué es mala? Por que no se han molestado ni en disimular: son los más celosos guardianes del universo del copyright que existen, y tanto el argumento como los personajes están directamente emulados en trabajos ajenos. Y digo emulados porque ni siquiera copian: los maquillan y deforman para que pierdan hasta su esencia y no puedan ser acusados de plagio.
Todo el argumento gira en torno a un niño inventor que acumula fracasos, pero que finalmente arregla su invento y triunfa. ¿Les suena? Pues no es Jimmy Neutrón, aunque el personaje sea estructuralmente igual. El malo es Pierre Nodoyuna (no este, sino este) en 3d, con un toque a los malvados de dos clásicos: La Vuelta al mundo en 80 días y Aquellos locos en sus locos cacharros; las mujeres son las mismas que en Los Increíbles, el robot mayordomo viene de los ficheros deshechados de Robots y hasta los exteriores son los mismos de Rolie Olie Polie.
Puede parecer que estoy cansado de historias de superación, argumento permanente de las películas infantiles, pero no es así. Acepto que sean una de las convenciones del género, pero no admito que se ciñan tanto a un cliché. Por ejemplo, Shreck tiene un esquema muy simple, pero el talento al desarrollarlo está en cada plano. Aquí no hay talento, sólo una acumulación de secuencias que, si las tiras al aire y las vuelves a mezclar, obtienes el mismo resultado.
La película está doblada por la familia de Raphael, lo que plantea un misterio irresoluble: ¿para qué? ¿Qué aportan, aparte de un par de canciones metidas con calzador?
Por cierto, proyectaron antes de la película un tráiler de Ratatouille (Pixar, con buenas perspectivas) y el corto de Mickey, Donald y Goofy Constructores de barcos, de 1938. Supongo que lo han recuperado con algún mínimo cambio para no perder el copyright, que caduca a los 70 años.
Pues bien: soy testigo del profundo aburrimiento que provocó en los niños. Este corto en concreto es absolutamente incomprensible hasta para los adultos: ni una sola de las claves humorísticas funcionan; la voz del pato Donald resulta patética y la secuencia, supuestamente picante, entre Goofy y una sirena de madera da pavor.
Marzo 21, 2007
Te quiero, París
He disfrutado bastante con la película colectiva Paris Je t’aime, compuesta por 18 historias de cinco minutos. Varios de ellos se merecen incluso la mitad de la audiencia de Lo que tú quieras oír como mínimo, pero como responden a un modelo antiguo de negocio, no se les ocurre. Es como escribir en tablilla de cera existiendo el din-a4.
La película funciona como tal porque tiene un montaje muy cuidadoso, con un ritmo que enlaza perfectamente unos cortos con otros. Y todos giran en torno a la ciudad, muy poco turística, por cierto, y al amor o a los sentimientos. Está estructurada por distritos y por fuerza, un grupo así es un poco irregular. Hay piezas que son deslumbrantes, como la de los mimos de Sylvain Chomet o la muerte de un inmigrante de Oliver Schmitz.
Otras son correctas, como el de Isabel Coixet, que abusa un poco de su monotema de la enfermedad terminal, pero que ofrece un par de cameos de Javier Cámara y Leonor Watling muy divertidos. Los hermanos Coen hacen una gamberrada inteligente, Wes Craven se autoparodia y Vincenzo Natali deja que Elijah Wood se ría de sí mismo con un papel que es mezcla de hobbit y vampiro.
Alguno hay, como el de Alfonso Cuarón o el de Richard LaGravenese que son más bien flojos en mi opinión. Pero si hay uno por lo que vale la pena esta obra colectiva es el de Walter Salles. Con una mujer y un bebé, Salles consigue sacudirte un directo a la mandíbula y mostrarte la cara más real, más feroz de una gran ciudad que es muy bonita y llena de belleza y amor y todo eso, pero que también tiene unas tripas. Tripas que cantan en español, por cierto.
Febrero 13, 2007
El libro negro
En el puerto normando de Caen, muy cerca de las playas del Desembarco y del cementerio americano de Utah Beach, se encuentra el Memorial, un excelente museo dedicado a la II Guerra Mundial. Tiene muchos fondos interesantes y está organizado de una forma muy didáctica. Una de las secciones del museo está dedicada a la Resistencia, la red de organizaciones, comandos e individuos que lucharon contra la ocupación nazi. Allí se conservan los aparatos, grabaciones y documentos utilizados durante la guerra. Una de las imágenes que más me impresionó fue la de un mural con la historia de un agente y de las torturas a las que fue sometido por la Gestapo.
Me he acordado del Memorial de Caen viendo El Libro Negro. Siendo como es un director muy irregular, capaz de hacer Desafío Total y Showgirls, el cine de Paul Verhoeven consigue no dejar indiferente. Y cuando tiene entre manos una buena historia, personajes creíbles y actores buenos, el resultado está garantizado, como ahora con El libro negro, una muy buena película de guerra, con una Resistencia llena de activistas con claroscuros, con nazis malvados y buenos y, en general mucha acción y mucho amor.
Verhoeven hace una lectura de la guerra muy cercana y cotidiana, de pueblo pequeño metido en medio de un conflicto enorme que saca lo mejor y lo peor de cualquiera. Y lo hace con una intriga sencilla en la que nada es lo que parece y que sólo al final sitúa a cada personaje en su lugar. Es una película de espías, con la tensión calculada y sin necesidad de sobresaltos innecesarios. La protagonista está espléndida, y no sólo físicamente, y el resto del reparto es sencillamente perfecto.
Crítica
Enero 23, 2007
De profundis, de Miguelanxo Prado
Hace años, Arthur C. Clarke respondió a una pregunta sobre el significado de 2001 una odisea en el espacio, contando que era la mejor explicación de lo que es dios que un ateo y un judío habían encontrado.
Algo así me he imaginado después de ver De profundis, el casi largometraje (80 minutos) que han creado Miguelanxo Prado y Nani García. Sólo que Miguelanxo y Nani no pretenden explicar qué es dios, sino qué es la mar, en femenino.
Para los lectores de Prado, acostumbrados a la calidad de su trabajo, De profundis es de todo, menos una sorpresa. Todo su arte, toda su extraordinaria técnica está en la película, dibujada casi plano a plano al óleo. Sólo por ver la expresividad de sus personajes, que actúan con muy pocos movimientos, jugando solo con los ojos y las bocas, ya vale la pena verla en pantalla grande.
Y, además Nani García. Todo lo que sé de Prado lo ignoro de Nani, el compositor de una de las mejores bandas sonoras que he oído nunca. Es un verdadero regalo el trabajo conjunto que han llevado a cabo. No sobra un dibujo, no falta una

