Abril 26, 2010
El plan B, la verdad sobre los hijos no os librará de ellos
Hacía tiempo que no veía unos buenos rótulos iniciales, con un aire a comedia de hace cincuenta años de aquellas que protagonizaban Doris Day y Rock Hudson. El director Alan Poul hace un inteligente uso de la cabecera animada como un prólogo que situá al espectador ante lo que está pensando y sintiendo su protagonista.
Jenifer López es una treintañera atractiva que está harta de esperar a un príncipe azul que no llega. Si llega, además, tiene tendencia al rechazo y a la desconfianza. Por ello decide tener un hijo mediante la inseminación artificial que llene el vacío en que se encuentra. Es su plan B para el caso de que no aparezca nadie capaz de seducirla. Sin embargo, ya embarazada, el príncipe aparece y su plan se va al traste.
Aunque simple y un poco tosca por momentos, El plan B tiene algunas secuencias descacharrantes como la cita de Jenifer con el ginecólogo o un parto en una piscina. En otra, la presencia de Alex O'Loughlin en un parque infantil con las manos en los bolsillos, percibida por los padres como una amenaza a la integridad de sus retoños, desarrolla un excelente discurso francamente transgresor sobre la realidad de la paternidad y de los hijos.
Jenifer se atreve con un personaje que, a medida que avanza en su embarazo, gana en peso y falta de sofisticación, lo que agradará a sus incondicionales. Dirigida sin mucha imaginación a la mayor gloria de la estrella, es una comedia irregular, con momentos brillantes y un dibujo demasiado grueso de los personajes como para dejar una huella duradera. Probablemente, un éxito en la taquilla precisamente por eso.
