Marzo 11, 2010
Los niños de Timpelbach, un cuento infantil sobre la responsabilidad
No es fácil hacer películas con niños, y son muchos los cineastas que se niegan a rodar con ellos. Otros, como nuestro Antonio Mercero, están casi especializados y su filmografía tiene algunos títulos en los que los niños son protagonistas absolutos. No hablo tanto de películas infantiles, como del mundo infantil visto desde su punto de vista y contrapuesto al de los adultos.
Fuera de la animación, se me vienen a la memoria La guerra de los botones, Los Goonies y la adaptación de la novela El señor de las moscas; las tres en tres registros muy diferentes: la comedia costumbrista, las aventuras y la reflexión sobre la sociedad humana. Pues bien, Los niños de Timpelbach roza e insinúa los tres registros, aunque con un tono de cuento sin pretensiones, apoyado por un guión un poco deslavazado.
El resultado es un filme apto para niños y para padres, que no se hace interminable, con una historia sencilla y una buena moraleja -que no moralina- final. Cansados de las travesuras de una pandilla de niños, en las que se ven envueltos todos los menores, los habitantes de un pueblo remoto deciden escarmentarlos y dejarlos solos durante un día, como castigo y para obligarles a comportarse con responsabilidad.
Los planes se complican y al final los niños se dividen en dos bandos irreconciliables: los traviesos y los responsables. El final es fácilmente imaginable, aunque hay que agradecer a Nicolas Bary que no exagere, enfrentando con oficio el comportamiento de los niños con el de los padres, no tan alejado como podría parecer. Película simpática, en la que hacen una breve aparición Gerard Depardieu -cada vez más pasota- y Carole Bouquet, que conserva todo su encanto.
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Vi hace unas semanas casi una hora de esta película y el trailer le hace justicia. Mucho trabajo detrás.
