8 de Mayo de 2010
Jacuzzi al pasado, el condensador de fluzo ya no es necesario
Probablemente los viajes en el tiempo sean el tema más recurrente de la ciencia ficción en cualquier formato. Se preta al drama, a la comedia, a la reflexión utópica. A los humanos nos gusta viajar en el tiempo y hasta los más reputados científicos sueñan con ello. Así que en el cine, muy mala tiene que ser la película para que no guste si trata este asunto.
No es el caso de Jacuzzi al pasado, seguro que la película más gamberra de la temporada, con John Cusak al frente. Me he reído y con ganas con las aventuras de tres amigos y el sobrino jovencito de uno de ellos a la década de 1980 y sus esfuerzos para poder volver a su época. Dirigida además por Steve Pink, guionista de Alta fidelidad y director de Admitido (2006).
Tres amigos cuarentones bastante fracasados en sus vidas, deciden pasar un fin de semana juntos para solucionar los problemas de Lou (Rob Coddry). Cuando llegan, descubren que los tiempos han cambiado mucho y que ni son los mismos ni el paisaje se parece. Metidos en el jacuzzi, se emborrachan y al despertar descubren que han viajado en el tiempo, precisamente al momento en que se corrieron la última juerga de juventud.
Steve Pink no esconde sus cartas y desde el principio estamos ante una comedia gamberra, de humor grueso, pero sin grandes excesos y muchos guiños a la legendaria Regreso al futuro. En algunas secuencias, Jacuzzi al pasado, más que inspirada es una versión "hard" del filme de Michael J. Fox. Por ejemplo, la presencia de Crispin Glover -el padre de Fox en la primera-, en un papel que funciona como hilo conductor gore, refuerza esa impresión.
Además del concierto en el que se tocan canciones del futuro -con mejor éxito que el de McFly-, uno de los personajes está obligado a conseguir que nada se altere para poder existiendo en 2010. Al margen de las referencias, Pink pone el acento en lo fácil que resulta alterar una vida entera con un pequeño cambio, aunque se deja llevar demasiado por la corriente conservadora que recorre Hollywood y su defensa de la estabilidad matrimonial es un poco forzada.
Por eso Jacuzzi al pasado, con ser gamberra, no alcanza la transgresión de otras comedias ni pretende alterar mucho las conciencias. Cuando Rob Coddry -el mejor actor del filme-, expresa las ventajas de estar en 1986, John Cusack no tarda en recordarle que no todo fue bueno: "tuvimos a Reagan y el sida". Así que el discurso gamberro se queda en la superficie. Una lástima, porque otro final la hubiese convertido en película de culto.
