4 de Mayo de 2010
The Cove, una matanza desconocida en el mundo
No van a coincidir en las carteleras The Cove y Océanos, pero la comparación será inevitable, aunque tienen muy poco en común. Sólo que sus protagonistas son criaturas marinas. Océanos da una visión amable y tierna del impacto que la humanidad genera en los mares. The Cove muestra con toda crudeza ese impacto y las consecuencias.
Rodada con un ritmo de película bélica, The Cove es un impresionante documental rodado en Taiji (Japón) que explica el destino de miles de delfines que, a partir de septiembre, recorren ese pequeño pedazo de costa. Mientras la caza y posterior descuartizamiento de las ballenas son habituales en películas y programas de televisión, la caza y muerte de los delfines es una actividad secreta.
El documental, excelente en su propósito de asombrarnos con una inesperada crueldad, se articula en tres frentes poco complacientes. Primero, con la Comisión Ballenera Internacional, que en teoría vela por conservar los mamíferos marinos, pero que no considera a los delfines como objetivo a proteger.
Segundo, con el testimonio de un hombre, Ric O’Barry, entrenador de delfines y responsable -así lo confiesa él- del cautiverio de miles de delfines para nuestro entretenimiento. Ric O’Barry fue el entrenador de Flipper, un delfín que protagonizó una serie de televisión entre 1964 y 1968. Su popularidad se extendió tanto que provocó la avalancha de delfinarios y espectáculos que hoy pueden verse en todos los acuarios del mundo.
Tercero, con la investigación y posterior rodaje en un pequeño pueblo de pescadores japonés, Taiji, cerrado por completo a los occidentales y que vive de la caza de más de 20.000 delfines al año. Los más afortunados, los más bellos según el criterio humano, son enviados a los zoos del mundo. Los demás son sacrificados para los mercados locales.
El documental es brutal en ocasiones, pero no morboso y mantiene la tensión en todo momento. Louie Psihoyos Da voz a quien no la tiene y también a los que justifican estas matanzas, con un perfil desfavorable, claro, un poco a lo Michael Moore, pero sin tanta demagogia. El documental, que fue premiado con un Oscar, explica, además, el riesgo de intoxicación por mercurio que tienen los que consumen carne de cetáceos.
