29 de Abril de 2010
Welcome, la emigración sin adjetivos
No es fácil la situación en las ciudades y los puertos fronterizos ante la emigración. Sobre todo para los emigrantes que intentan cruzar esa frontera, esté donde esté. Tampoco lo es para los habitantes ni para las autoridades. Ejercer la solidaridad es un problema y mirar hacia otro lado, inhumano. De eso y de las personas en ambos lados trata Welcome, que cuenta los intentos de un joven iraquí por cruzar desde Francia al Reino Unido, para reunirse con la chica que ama.
El director, Philippe Lioret, no hace muchas concesiones, aunque el tratamiento sea un poco superficial. Lioret aprovecha la crisis por la que pasa el protagonista, un profesor de natación, para que nos muestre su toma de conciencia ante un problema que parece irresoluble. De un lado, una policía desbordada con órdenes de impedir la ayuda a los emigrantes para evitar más afluencia. De otra, un negocio ilegal de tráfico de personas que obliga a los que quieren pasar a traicionarse.
En el centro, un chico idealista y desesperado y un hombre que se despierta un día sorprendido ante lo que ve, ante la actitud de sus vecinos y la suya propia ante las dificultades ajenas. Su decisión de actuar y correr riesgos no es del todo altruista, pero las personas somos así viene a decir Lioret.
La interpretación de Vincent Lindon sostiene los momentos más flojos y Firat Ayverdi, en el papel de joven iraquí, resulta creíble y tierno, en sus anhelos y en sus miedos. Lioret consigue mostrar sin grandes discursos ideológicos una realidad llena de matices y aristas, en la que no hay buenos ni malos, sólo personas.
