9 de Marzo de 2010
La gala de los Oscar, peor que los Goya
Hoy hace seis años que empecé con este blog. Para celebrarlo, un par de posts que no tienen nada que ver con aniversarios, ni autobombo ni brasas.
Afronté con ilusión la posibilidad de ver la gala de los Oscar en directo porque los presentadores y ciertos detalles abrigaban la esperanza de asistir a un espectáculo de primera magnitud, al margen de los premios. Pero de lo dicho, nada. Fue plana, sin chispa, interminable y con algunos cabos sueltos incomprensibles.
Un vídeo con secuencias de películas de horror sustituyó al habitual Oscar honorífico, que se había entregado previamente en una ceremonia privada, pero no tenía sentido ninguno, máxime cuando el homenajeado, Roger Corman, estaba en la sala. Los chistes no terminaron de funcionar: “El bigote de Brad Pitt en Malditos Bastardos fue el mismo que usó Salma Hayek en Frida”.
Un final un poco atropellado y sólo pocos buenos momentos para recordar: la presencia de Ben Stiller, disfrazado como un habitante de Avatar y hablando como ellos; lo guapa a rabiar que estaba Charlize Theron; el homenaje a los fallecidos en el año, con actuación en directo de James Taylor, y las palabras de Juan José Campanella -merecido Oscar por El secreto de sus ojos- en la alfombra roja: “Aquí estamos, en este zoológico, tan alejado de nuestra cultura”. Como dijeron en twitter, “Buenafuente, aprende inglés y ayúdales”.
En cuanto a la victoria de En tierra hostil, ¿qué puedo decir? Que no me gustó cuando la vi. Que Sandra Bullock ganó a Meryl Streep y con eso se dice todo. Que Jeff Bridges es el p... amo. Y que no premiar el diseño visual de El imaginario del Doctor Parnassus que es prodigioso, es lamentable.
