4 de Marzo de 2010
Cazadores de dragones, divertida, transgresora y visualmente única
Dice la publicidad de Cazadores de dragones que “los héroes de la tele saltan al cine”, pero no recuerdo haber visto nunca una serie con estos personajes. Es igual, se trata de una película divertida y que arrancó risas durante su proyección a la prensa, lo que sin duda algo significa.
A diferencia del cine de animación en Estados Unidos -con algunas excepciones-, los europeos no dudan en transgredir con más facilidad algunos límites, no tanto en las tramas como en la creación de los personajes, su lenguaje y sus acciones. Así que este filme está más cerca de Shrek que de Tiana, por así decirlo.
Dos antihéroes de personalidades opuestas, inteligente uno, musculoso el otro, que se ganan la vida eliminando plagas de monstruos entre los campesinos, acaban enredados en los sueños heroicos de una jovencita y se enfrentan a un dragón especialmente malvado, grande y aterrador, que está destruyendo el mundo en el que viven.
Ese mundo es un escenario visualmente maravilloso, con tierras, bosques y palacios flotando en un campo infinito de nubes, que nunca se detiene. Es uno de los grandes hallazgos de la película, por lo demás técnicamente impecable. Guillaume Ivernel y Arthur Qwak han construido un mundo singular y atractivo para sus criaturas, lo que da pie a grandes secuencias.
En resumen, una buena película, sin los habituales guiños a otras cintas, pero llena de detalles y buenos diálogos. Desde luego, Ivernel y Qwak han decidido tomar en serio a su público -aunque sea infantil- y eso se nota.
