11 de Febrero de 2010
The Lovely Bones, el lado tierno de Peter Jackson
Acostumbrados a la épica con mayúsculas del director responsable de El Señor de los Anillos o King Kong, The Lovely Bones es una sorpresa, además de una película muy personal e interesante. Jackson reflexiona sobre la muerte y el vacío que ésta deja en las personas, sobre el crimen y la vida con una historia inclasificable, mezcla de relato policial, amor adolescente, fantasía onírica y un poco de religión, ambientada en 1972 en Estados Unidos.
El momento elegido no es casual, cuando la ingenuidad presidía las sociedades occidentales y nadie era capaz de concebir que el mal no estaba, precisamente, en lo desconocido, sino en lo más cercano y aparentemente inofensivo. Hay momentos un poco edulcorados, pero en general Jackson muestra su dominio de la cinematografía, con una dirección contenida, con movimientos de cámara dulces salvo en las secuencias de acción, cuando le sale toda su capacidad para asustar al espectador.
Es llamativa la elección de los paisajes y, sobre todo, la luz con la que está rodada la película, que consigue envolver al espectador en una atmósfera de melancolía y rabia que no se disipa al salir de la sala. Susan Sarandon hace una interpretación extraordinaria de una abuela muy poco convencional, dentro de un reparto en el que también destacan Stanley Tucci -candidato a un Oscar con razón- como un vecino de la familia protagonista y, por supuesto, Saoirse Ronan, la joven de 14 años protagonista del filme.
