11 de Febrero de 2010
Arthur y los minimoys, La venganza de Maltazard: emocionante segunda parte
Luc Besson, como Terry Gilliam, es un cineasta con una imaginación desbordante, capaz de resultar abrumador a veces, pero a quien hay que agradecerle su empeño por seguir rodando auténticas experiencias visuales con sus películas. La primera parte de las aventuras de Arthur junto a los Minimoys ya fue una fiesta de luces, rtitmo y color, y esta segunda parte no desmerece en absoluto, con una integración entre las secuencias con actores y las de animación, perfecta.
La venganza de Malthazard narra la vuelta, precipitada y urgente, de Arthur junto a su amada princesa, desafiando a sus padres y convirtiendo su viaje en un sacrificio por amor. Sin embargo, los planes de Malthazard resultan ser otros. A ratos espectacular y otros un poco premiosa, Arthur vuelve a ser una notable incursión del cine europeo en un campo dominado por Japón y Estados Unidos.
Besson construye una historia que no desaprovecha la ocasión para cuestionar el exceso de protección que los padres suelen prodigar a sus hijos, en esa edad fronteriza entre la infancia y la adolescencia en la que nadie sabe bien quién es, aunque lo intuye. Me ha gustado mucho el trabajo de Freddie Highmore como Arthur y de su padre, el actor Robert Stanton, que no ha caído en la caricatura.
Mia Farrow no ha perdido su encanto y la animación alcanza una calidad muy alta, sobre todo en la secuencia inicial, en la que Besson vuelca toda su potencia visual. Esperemos que la tercera parte no se haga tanto de rogar como ésta.
olaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa
waxikpeach | 18 de Mayo de 2011 - 09:00 PM