8 de Febrero de 2010
La sociedad de la cobardía
No es una cuestión de ideología, sino de realidad: vivimos en una sociedad cobarde, antes que en una sociedad de la información. Cobardía de los políticos, de todos los signos, incapaces de llamar a las cosas por su nombre, más preocupados por las encuestas que por hacer política. Cobardía del Gobierno, que tiene que gobernar y no se atreve, pendiente de que no se note de que va a volver a hacerle el juego a la derecha.
Cobardía de los sindicatos, literalmente comprados con fundaciones, con el dinero destinado a la formación y los puestos en consejos sociales o de administración. Cobardía de los medios de comunicación, dedicados al cuanto peor, mejor y a contribuir a la cobardía silenciando o prescindiendo de cualquier voz crítica. Cobardía de los empresarios, más interesados en cambiar de coche o de móvil cada año que en invertir, imaginar y construir empresas de verdad.
Pero la peor es la nuestra, la cobardía de los ciudadanos, que hemos abandonado cualquier rebeldía, cualquier atisbo de protesta, para mantener el fin de semana en la casa rural y la hipoteca. Se nos va la fuerza por la boca en los bares o en los comentarios a las noticias, pero nada más: adocenados, ignorantes y sumisos como jamás lo hemos estado. Creemos que con un votito cada cierto tiempo, ya vamos servidos, que para qué molestarse en escribir al congreso, o salir a la calle, o peor aún, ¿para qué tener ideas? ¿para qué ser ciudadanos?
Creo, honradamente, que peor que la crisis económica es la crisis de dignidad, de vergüenza, que la sociedad tiene en la mayoría de los ámbitos.
Me ha gustado mucho el artículo! ;)
Jose Enrique | 8 de Febrero de 2010 - 10:34 PMGracias, José Enrique
Darío Sanz | 9 de Febrero de 2010 - 12:19 PM