1 de Febrero de 2010
Ricky, sutil y original cuento con Sergi López
Dirigida por François Ozon, Ricky es una particular fábula sujeta a múltiples interpretaciones, aunque por encima de todo, una película sutil y original con un excelente reparto. Sergi López, un poco encasillado en papeles de emigrante español en Francia, es Paco, un hombre normal que coincide en su soledad con Katie, interpretada por una excepcional Alexandra Lamy, que vive con su hija, la niña Mélusine Mayance, un verdadero descubrimiento.
Ozon compone una sonata visual, dulce y sin complicaciones, bien engrasada por un buen guión y una puesta en escena tan sobria como, en algunos momentos, mágica, ideal para una historia en la que Paco y Katie conciben un hijo que al poco de nacer demuestra tener un poder extraordinario.
No sé si Ozon pretendía reflexionar sobre la familia, los hijos o la aparición de una criatura excepcional y lo que eso puede alterar una vida normal y las relaciones entre los miembros de una familia. Sea como fuere, Ricky exige que el espectador entre en su juego y acepte el original planteamiento sin prejuicios para disfrutar plenamente.
Me ha parecido una película extraña y sorprendente, especial, hecha para sonreir e imaginar: ¿qué pasaría si un bebé...?
