28 de Enero de 2010
Krabat y el Molino del Diablo
Reconozco que no me aburrí mucho con esta adaptación, bastante fiel y honrada, de la novela alemana de aventuras del mismo título, de Otfried Preussler. Siempre me gustan las películas de género que aportan algo más que un montón de efectos especiales, y si es europea, más, porque parten de una desventaja cierta en medios y se enfrentan a ella sin complejos y con talento. A diferencia del cine de Estados Unidos, que se enfrenta muchas veces sin complejos a la carencia de talento amontonando medios.
Krabat narra la iniciación a la vida adulta de un muchacho, su entrada en el mundo real por así decirlo, aunque pueda despistar su difícil pasado. La muerte, la amistad y el amor se cruzan en esta historia de un tenebroso molino, en el que no sólo el trigo puede acabar en la muela.
Es una película para primeros adolescentes -y si les gusta la magia, más-, llena de alegorías fácilmente comprensible y una buena elección y dirección de actores. Daniel Brühl no se corta a la hora de alternar los productos de consumo con los papeles más comprometidos, pero siempre con un alto nivel de exigencia, como en este caso, donde interpreta al joven mentor y amigo fiel del protagonista, David Kross. Krabat está dirigido con competencia y entusiasmo por Marco Kreuzpainter, autor de Bienvenido a América, un filme sobre emigración bastante fuerte.
En resumen, una distraída película de aventuras aunque no apta para pequeños, por su dosis de maldad y magos oscuros y terribles.
