21 de Enero de 2010
En tierra hostil (The Hurt Locker), épica tan sucia como incomprensible
El cine bélico le debe tanto a la propaganda, guerrera o pacifista, que es difícil salirse de los caminos ya trillados, de no caer en tópicos o, como en este caso, en una épica más bien extraña para los tiempos que corren, por mucho que la hayan premiado. Ambientada en la guerra de Iraq, Kathryn Bigelow podía haberse situado en la perplejidad, en el fondo de una guerra que ya nadie entiende; también podía haberse colocado en la experiencia del dolor, en la compasión o en el horror.
Sin embargo, Bigelow ha optado por construir una película épica a lo John Wayne, aunque sin sus excesos de militarismo. Bien rodada, aunque un tanto repetitiva, En tierra hostil no nos ahorra muertos, ni heridas, ni tampoco los habituales toques de humor, ternura y lealtad supuestamente cuartelera, lo que no contribuye precisamente a construir los personajes, demasiado planos y sisn sustancia. Sobre todo el protagonista, que merodea alrededor de los acontecimientos y de los sucesos sin terminar de decidir si está en un lado o en otro.
Francamente, durante la proyección recordé lo mucho que me gustó Vals con Bashir de Ari Foldman, una verdadera película bélica y beligerante, en la que el horror se expresa en toda su crudeza, mientras En tierra hostil amontona tópicos y rostros sudorosos, combates entre camaradas y niños vendedores.
En fin, cine para pasar un par de horas tan intensas como prescindibles, una película para olvidar. Muy premiada, pero para olvidar.
