25 de Junio de 2009
El primer día del resto de tu vida
Puede que sea un problema de percepción -como el que tengo con el cine español, aquí desmentido-, pero creo que el cine francés tiene un gusto particular por las películas con la familia como protagonista. También puede ser que a los distribuidores españoles sólo les guste ese género y por eso haya siempre en cartelera alguna película con esa temática.
Sea como fuere, el caso es que a los directores franceses se les da bien desmontar tópicos y deconstruir la familia, una de las instituciones más importantes de las sociedades actuales y, probablemente junto con las sociedades de gestión de derechos de autor, de las más inquietantes.
El primer día del resto de tu vida es el segundo largometraje de Rémi Bezançon y un buen ejemplo de comedia dramática urbana y familiar, con las mismas carencias y los mismos hallazgos que la propia familia que retrata. Estructurada en torno a los cinco momentos más importantes de la vida una familia -pareja y tres hijos-, tiene momentos y diálogos muy brillantes y un buen retrato de personajes y de los problemas que arrastran las personas -a veces durante años- por cabezonería o por no encontrar el momento adecuado para una conversación.
La película muestra también la adolescencia y las difíciles relaciones entre unos padres que se resisten a envejecer y unos hijos que se resisten a infantilizarse, con un buen relato de la incomprensión y la perplejidad que unos y otros sienten en cuanto empiezan a tomarse decisiones autónomas y éstas llevan a consecuencias no previstas.
Aunque abusa un poco de los momentos duros de una familia para solucionar algún conflicto en el guión, en general Bezançon maneja con soltura los tiempos y deja en buen lugar a sus personajes, sobre todo al padre, que representa a toda una generación de personas honradas, sencillas y trabajadoras a las que debemos buena parte de nuestro bienestar como hijos.
