17 de Junio de 2009
Los mundos de Coraline
Empiezo a pensar que buena parte del talento y la creatividad del cine actual se está refugiando en el cine de animación; y también que este talento y la capacidad de hacer grandes películas es global, ya no es exclusiva de unas pocas industrias, como Cher Ami, por comentar la última de las producciones españolas, de la que hablamos ayer.
Son películas con un enfoque nuevo, con mayor o mejor fortuna con las historias y los guiones, claro, pero con una apuesta decidida por las nuevas tecnologías y por explorar nuevos territorios, abandonando un poco, por ejemplo, la clásica adaptación de los cuentos infantiles, base del mercado audiovisual infantil durante el siglo pasado.
Así que Los mundos de Coraline está inscrita en esa corriente de nueva animación -aunque sea una adaptación de una novela, en este caso de Neil Gaiman-, original y arriesgada, con el uso de la tecnología como base de una historia muy inquietante y atractiva. Henry Selick ha optado, además, por un estilo propio y muy difícil, no sólo técnicamente, sino a la hora de hacer de la expresividad uno de los ejes de su creación.
Los mundos... es una historia infantil y aterradora, que explora esos territorios siempre deliciosamente inquietantes para los niños, de la maldad, de las casas por explorar, de la naturaleza como fuente de diversión: los animales, los insectos y las plantas. Pero también es una reflexión sobre lo que nos hace humanos, por la identidad y cómo se expresa. No conozco el original de Gaiman, pero estoy seguro de que Selick ha captado a la perfección su espíritu y el resultado es una película excelente, llena de imaginación y muy recomendable.
