6 de Abril de 2009
Señales del futuro, un pasatiempo entretenido
Dentro de la ciencia ficción, una de las ramas más atractivas es la que podríamos llamar apocalíptica, es decir la que especula con la posibilidad y la forma en que puede acabar nuestra civilización. O el planeta entero. El fin del mundo, vamos, con todas sus consecuencias: saqueos, caos en las calles, y hermosas imágenes de la aniquilación del planeta.
Y de eso va Señales del futuro, la última película del cada vez más inexpresivo Nicolas Cage, embarcado desde hace años en producciones espectaculares donde lucir su escaso repertorio de muecas. Claro que esta no es una película de actores y su reparto es de lo más correcto. Y, la verdad, no tiene mucha importancia, porque Señales del futuro es una buena película apocalíptica.
También es comercial y previsible, le sobran algunas referencias bíblicas y deja algunos cabos sueltos, pero lo cierto es que tiene muy buenos detalles y una tensión firme y sostenida hasta el final, con una puesta en escena más que correcta y unos efectos especiales bien medidos. No es El cuervo, pero la quinta película de Alex Proyas, es bastante digna en su relato de cómo una sucesión de números sin sentido, escritos por una niña en 1959, resultan ser una escalofriante profecía.
Y hasta aquí puedo leer, porque como toda la tensión se centra en un final bastante espectacular, de tintes bíblicos y cristianos, explicar algo más sería destriparlo. A destacar, que a pesar de las necesarias convenciones del género, Proyas no se recrea precisamente en el caos en las calles, antes bien deja que el espectador reflexione sobre lo que puede o no ser importante en el caso de que lleguemos a vivir una situación semejante.
