4 de Abril de 2008
Sweeny Todd, sólo para entusiastas
Hay cineastas por los que me pirro, directores a los que sigo aunque a veces abusen y me machaquen con bodrios infumables. Veo todas sus películas y hasta me sé el orden en que fueron estrenadas. Me pasaba con Kubrick y me pasa con Woody Allen, siempre encuentro algo en su mundo, en su cine, que me recompensa, aunque sea sólo un gesto o un plano. Y con Tim Burton me ocurre lo mismo, es como un amigo de toda la vida, tarambana y caótico, capaz de lo mejor y lo peor y al que siempre termino perdonando, aunque me lo haga pasar mal.
Por eso he visto Sweeny Todd, que es un horror, una película que jamás me hubiera atraído filmada por cualquier otro. Pero la ecuación burton + depp + bonham carter es irresistible, al menos para mí. Es verdad que para cualquiera lo menos que se puede decir de esta película es que era innecesaria, que no tiene ningún sentido. A partir de un musical particularmente sangriento y peculiar, y por eso muy atractivo, Burton construye una copia filmada, tan exacta como vulgar, apta sólo para freaks de Johnny Depp, que tampoco está ni bien ni mal: está, como Helena Bonham Carter. Ambos se dejan llevar.
Pero lo de menos son los actores porque es Burton en estado puro: qué Londres construye, qué personajes, qué trajes. Da igual el argumento, las canciones, los actores... Los planos, la luz, la atmósfera, los movimientos de cámara, el ritmo, todo es Tim Burton. Da la impresión de que la película se ha hecho sola, que ha cogido a sus actores, a su equipo técnico, les ha dado el guión y todos han interpretado la sinfonía sin mirar casi al director, sólo guiados por la partitura de muchas películas previas.
Asi que, ojo, es una película para verdaderos entusiastas de la obra de este director impagable y a veces maravilloso que es Tim Burton.
