6 de Febrero de 2008
Un funeral de muerte
Ahora que vuelve a ponerse de moda el concepto "cine español", si de algo puede presumir el cine británico es de sus comedias, normalmente un paso más allá del humor guarro o simplemente de idiotas haciendo tonterías. Y Un funeral de muerte es el último -al menos en nuestras pantallas- ejemplo de este género.
Un funeral de muerte es una comedia clásica de enredo, y es precisamente ese clasicismo lo que la hace encantadora: no se sale ni un fotograma del esquema. Una excusa argumental mínima, un muy buen guión y unos actores excelentes bastan para pasarse un rato muy divertido viendo las peripecias de una familia normal durante el funeral del padre.
Bastan unas pastillas y un secreto del finado para que el apacible y flemático mundo de una típica familia de clase media inglesa se ponga patas arriba en todos los sentidos. Un funeral... es una película divertida e inteligente, que tiene secuencias delirantes, personajes únicos y situaciones francamente divertidas. No es una obra maestra ni lo pretende, aunque tenga la carga justa de mordacidad como para que nos sintamos identificados con algún personaje que no se merece el mal trato que recibe.
Por si fuera poco atractivo, la película la dirige Frank Oz, uno de los personajes más curiosos del mundo del cine. Como actor, su papel de Yoda en las películas de Lucas bastaría para situarle en nuestro corazón; pero como director es el responsable de una de las películas de fantasía épica más hermosas que se hayan rodado jamás: El cristal oscuro.
