5 de Abril de 2007
Algunos ideas sobre 300
Todavía quedamos algunos a los que el nombre Termópilas no les suena a baterías ni a cómic de Frank Miller, merecido sucesor de los grandes del noveno arte en su versión estadounidense: Raymond, Hogarth y Eisner, no necesariamente por ese orden. Asi que, sin haber leído la obra, pero con el recuerdo de lo que ese nombre representó cuando intentaban enseñarme griego, he estado viendo 300 en una pantalla bien grande.
Miller es un genio y tratar de llevarlo a la pantalla es difícil, por no decir absurdo, asi que me concentré en la película como lo que es, sin pararme en el tratamiento de la imagen, las músicas y los efectos. La batalla de las Termópilas forma parte de las enseñanzas militares desde hace siglos: por su táctica, por el uso inteligente de los recursos y, naturalmente, por el valor de sus participantes. Pero la historia es la que es, y ya es suficientemente hermosa sin adornos.
El espectáculo no defrauda, pero me llamó la atención la diferencia estética y hasta sociológica con la que ambos contendientes se presentan. Diferencias que me aclararon la polémica con la que los iraníes acogieron el estreno. Los griegos se muestran con la imagen más tópica y clásica: musculosos héroes semidesnudos vestidos con una capa y armados de espada, lanza, yelmo y escudo, se obvian las muchas protecciones que llevaban, en aras de insistir en su heroísmo.
Son paladines de una libertad y un destino que, desgraciadamente para sus mujeres, esclavos y contemporáneos, no existía ni en su imaginación. Poner en boca de guerreros brutales de hace 2.500 años discursos como los que se oyen en el filme dan un poco de risa, porque a despecho de lo que parece, si no machacaron a los filósofos atenienses (como llega a decir Leónidas en un momento dado), fue porque Atenas era más poderosa, y así con todo.
Pero, rodada en Occidente, una película que presenta así a los griegos no miente: esa es la imagen que tenemos, consagrada por los historiadores hasta el siglo XX, de nuestro pasado común europeo. Mientras, los persas, vestidos y protegidos hasta las orejas, responden también al estereotipo de bárbaros, cuando en realidad estaban bastante más avanzados en ciencia, cultura y hasta socialmente.
En el debe, algunos detalles impropios para el esfuerzo y el dinero invertidos, como por ejemplo: los monjes adivinadores protagonizan una secuencia espléndida, pero se parecen demasiado, en sus pupas y aspecto repugnante al emperador de la primera trilogía de Star Wars; la despedida entre Leónidas y su reina en los campos de trigo es un calco de Gladiator; y el gigante encadenado es un troll de Harry Potter o de Tolkien.
Se ve que los iraníes no se leyeron el tebeo, de lo contrario habrían protestado mucho antes, debido a que toda la estética (diferencia de uniformes y de razas, piercings, elefantes, todo menos el rinoceronte y el troll) es calcada de ese cómic de hace 10 años.
De todos modos al ver los monstruos ya se ve que la intención no es hacer una peli histórica. En realidad la película es lo que narra Dilios a los soldados justo antes de lo de Salamina, se ve al final de la película. La voz en off es Dilios.
Es normal que Dilios, antes de la batalla, no considere oportuno decir algo como: "la sociedad persa está más avanzada socialmente y son buenas personas como nosotros, en realidad deberíamos sentarnos a hablar como seres civilizados y como muestra de buena voluntad entre los pueblos que pacíficamente conviven en el seno de la buena Madre Tierra, y si el destino nos condena contra nuestra voluntad a hacernos daño, que sea con el mayor cariño posible, siempre en pos de la confraternidad y la amistad, pero no os preocupeis, porque si perdemos entraremos a formar parte de la gran familia persa, y nos tratarán con cariño y comprensión."
jose | 6 de Abril de 2007 - 03:20 PMOTra cosa, por si acaso. Dado que creo que la película es la narración de Dilios, también creo que es una arenga para animar a los soldados. Pero no a los soldados estadounidenses contra Irán, sino una arenga de soldados griegos de hace muchísimos años contra persas, que es distinto. Que aquí la gente ve analogías y mensajes subliminales por un tubo (y lo que es peor, dicen que los mensajes son "obvios y evidentes")
jose | 6 de Abril de 2007 - 03:22 PMLa película como tal me gustó, aunque creo que la obra de Miller debe ser mejor, pero no lo he leído. En cuanto al discurso, no es que vea dobles sentidos, es que lo tiene, no es un discurso para griegos de hace 2.000 años, es unja arenga para marines de este siglo. No sé si es o no el discurso original de la obra de Miller, pero en cualquier caso está inspirado directamente en los de la II Segunda Guerra Mundial. Me parece que sobra un poco, que no le hace falta a la película, que ya tiene bastante heroísmo.
Por cierto, ¿falla Leónidas a propósito? Si es así, ¿por qué lo hace? ¿Para que vean los persas que Jerjes no es un dios? ¿Para que Jerjes recuerde siempre a los espartanos?
primero era para demonizar a irán, ahora resulta que es de la 2ª guerra mundial. poneos de acuerdo.
no creo que falle a propósito, sólo falla porque es un ser humano.
jose | 11 de Abril de 2007 - 03:19 PMLa pelicula me gusto basteante muy bien hecha desde mi punto de vista y hay que recordar eso es una pelicula, eso deestar buscando mensajes dobles es buscarle 3 pies al gato
luis | 14 de Abril de 2007 - 03:26 PMYo creo que podria falar a proposito, por ello antes dice que hasta los grandes reyes pueden fallar.
Pepe | 28 de Abril de 2007 - 12:18 PMvaya mierda de peli q ascooooo
qsqdaxaevdn | 4 de Junio de 2007 - 04:33 PMJoder, la de errores en tu crítica, muchacho. Antes deberías leerte el cómic y algún libro sobre aquella batalla. Empezando por el final, GLADIATOR ES QUIEN COPIA LA FOTOGRAFÍA DE LA MUERTE DE LEÓNIDAS DEL CÓMIC DE MILLER. No al revés, por favor.
Obviamente, no había un tio con lápiz y papel tomando notas de lo que se decía o se dejaba de decir en el campo de batalla, pero ahí están los escritos de Heródoto de Halicarnaso, donde muchas expresiones las recoge Miller en su cómic.
