24 de Agosto de 2006
Periodistas contra robots
Esta noticia de que la empresa Thompson Financial ha desarrollado un robot que redacta noticias económicas sin intervención humana, para abaratar costes y responder más deprisa a la demanda de información de sus usuarios, me da que pensar.
Y pensar con melancolía. No porque peligren los puestos de trabajo, que no hay que llorarlos tanto, sino porque esas tecnologías de sustitución de humanos por ordenadores ponen en peligro el modelo de periodismo y de enseñanza del periodismo que ha estado vigente hasta ahora.
«Maestros de nada, aprendices de todo» es la definición clásica del periodista. Y no hay más que ver hasta que punto es acertada, que leer nuestras constantes meteduras de pata. El periodismo era un trabajo de mediación, de estar presentes entre el acontecimiento y el interesado en conocerlo.
La Red ha destruido en buena medida esa mediación, puesto que los interesados se dirigen al acontecimiento directamente, o bien son testigos del mismo que aportan su propia visión, etc. Hablo a grandes rasgos, pero el periodismo vive ahora refugiado sólo en la selección, ya que las fuentes de información han crecido de tal manera que resultan inmanejables para muchos usuarios.
Pues bien, si la tecnología puede seleccionar la información de diferentes fuentes y hacerlo mucho más deprisa, ese refugio se revela precario, ya que los periodistas no aportamos nada de valor a la información si sólo nos limitamos a seleccionarla. Sobre todo, en la información económica, donde lo que vale es el dato y la rapidez con la que ese dato se de a conocer.
Así que, ¿qué nos queda?
Probablemente tengamos que echar un vistazo al pasado y volver a contar historias, simplemente eso. Algo que ningún programa de análisis podrá hacer nunca. Y reinventarnos casi cada día, conversando de verdad con los lectores y mirando a nuestro alrededor.
