12 de Abril de 2006
Consumidores buenos, consumidores malos
Leyendo las reacciones sobre la nueva ley de derechos de los consumidores de las asociaciones de los mismos y su satisfacción por el caso que les han hecho los políticos, que les han escuchado de verdad, me ha venido a la cabeza la diferencia que hacen los políticos entre consumidores.
Por una parte, los políticos nos han escuchado y son sensibles a nuestros postulados, nos consideran indefensos consumidores individuales frente a gigantescas corporaciones con ánimo de lucro y de eludir su responsabilidad.
Pero en materia de música o cine, de propiedad intelectual, ya no somos consumidores sino piratas. Los indefensos son los autores frente a los gigantescos conglomerados de consumidores ávidos de escuchar música y ver películas sin pagar un duro.
No existen las compañías de discos más o menos gigantescas que también te venden los aparatos, ni las entidades de gestión, sólo millones de piratas dispuestos a matar de hambre a los ‘artistas’.
¿Por qué? ¿Son tontos los políticos?
No. La actitud de los políticos se explica por lo que los ‘artistas’ adquieren en su nombre: votos.
Todos los ‘artistas’ de recopilatorio, los quejinas de las entidades de gestión, los grandes creadores de estribillos son los mismos que acuden a los mítines, que ponen sus canciones y sus caras en las campañas electorales, en las cuñas de radio...
Qué pena de políticos. Y qué pena de ‘artistas’.
