8 de Mayo de 2008
Gestión de convocatorias
Las bandejas de entrada están constantemente llenas de convocatorias enviadas por los gabinetes de prensa y cada vez resulta más laborioso gestionar adecuadamente ese volumen de citas. Tengo la impresión de que los gabinetes de prensa ni siquieran sospechan de la existencia de herramientas como los calendarios públicos de Google Calendar, que podrían simplificar su tarea, bajar el volumen de sus envíos y permitir a los usuarios una mejor gestión de su tiempo.
La integración del calendario de Google con los de escritorio, que funciona bastante bien -al menos en mi caso-, no está siendo aprovechada o al menos yo no lo veo a mi alrededor. Lo que me lleva a otra cuestión, que no sé si existe: un lector de convocatorias que interpretase el texto recibido en un correo y construyese la cita directamente en el calendario. Con un estándar más o menos abierto que estableciese un formato único, el orden de los datos y las notas anexas, de tal manera que definiendo previamente un calendario determinado -ministerios, productoras de cine, etc.- cada cita ocupase su lugar sin tener que introducir a mano cada cita, convocatoria o pase.
Algo así como un lector de feeds para calendarios. Pero no como Presdo, donde también hay que decirle que te lo recuerde. Una herramienta de esta clase, unida al uso de los calendarios públicos de Google permitiría gestionar más comodamente lo que empieza a ser una maraña de convocatorias ante la que corres el riesgo de perder alguna verdaderamente importante.
Eso sin entrar en el tema de fondo: el periodismo figurante de convocatoria y rueda de prensa que todos practicamos y que poco tiene que ver con el periodismo de verdad. Sobre todo si es sin preguntas.
2 de Mayo de 2008
Grand Theft Auto 4
Después de leer la inteligente reflexión de Escolar y las reacciones posteriores ante el lanzamiento del Grand Theft Auto 4, me acordé de una polémica que sacudió el mundo de la filosofía en Alemania hace unos años, a propósito del fin de la escuela y de la cultura basada en la transmisión del conocimiento sólo a través de los libros.
Decía en su momento Peter Sloterdijk, que
"[...] la coexistencia humana se ha instaurado sobre fundamentos nuevos. Éstos son -como se puede demostrar sin dificultad- decididamente post-literarios, post-epistolográficos, y en consecuencia post-humanísticos."Aunque fuera una polémica para especialistas, sobre el humanismo y el papel de la escuela burguesa, la violencia humana y otros conceptos filosóficos, me llamó la atención cómo también la filosofía empezaba a cuestionar el papel de los medios tradicionales para educar o generar cultura.
Aunque nadie discute el puesto del cine en la cultura, todavía si se cuestiona la posibilidad de que una serie de televisión o un cómic lo sea, con que no digamos un videojuego. Desde la invención de la escritura tuvieron que pasar miles de años para que surgiera un Shakespeare; pero hicieron falta pocas décadas para que aparecieran Orson Welles o Will Eisner. O Cervantes, Luis Buñuel y Carlos Giménez, que dan igual el origen o la lengua.
Yo no sé si GTA 4 es un Shakespare de los videojuegos, aunque no hay que olvidar que es su momento las comedias y tragedias del inglés también eran para públicos maduros y mayores de 18 ;-) y puede que falten unos años para que surjan obras maestras indiscutibles del videojuego. Pero sí creo que éstos son cultura y que, año tras año, irán complementando a otros medios a la hora de transmitir o crear cultura, y también que terminarán por formar parte de la enseñanza. Si ya es posible enseñar historia a través del cine, ¿por qué no geografía o matemáticas con un videojuego?
No se trata de eliminar el libro, sino de complementarlo. Y cuanto antes se den cuenta los poderes públicos, antes dejaremos de padecer los resultados del Infome Pisa.
1 de Mayo de 2008
La culpa es siempre de internet

"Entre los niños de 10 años el acceso a Internet puede ser casi del cien por cien. Se conectan desde sus casas, las de sus amigos o familiares, o desde el trabajo de los padres. Los niños son expertos en buscarse la vida para acceder a Internet"
Mar Monsoriu, hoy en El País.
23 de Abril de 2008
Resolución contra la piratería
Lo siento por la SGAE, pero la resolución de los gobiernos de Francia, Reino Unido y Estados Unidos se refiere a la piratería de verdad.
20 de Abril de 2008
La edad de la ignorancia
Desde los Tiempos modernos de Chaplin e incluso antes -estoy pensando en Metropolis-, el cine se ha ocupado de la alienación del hombre moderno, de cómo las personas son atrapadas por una telaraña de necesidades y ocupaciones sin posibilidad de huida. Después, Un día de furia o American Beauty analizaron las consecuencias de esa alienación y de las escapatorias: a través de la violencia en la primera, mediante la inacción en la segunda.
Ahora, Denys Arcand cierra de momento el círculo con la tercera de sus películas dedicada a dinamitar la sociedad del Canadá de comienzos de siglo. Si en Las invasiones bárbaras su historia de amistad se centraba en la desastrosa situación de la sanidad pública de su país, en La edad de la ignorancia consigue ampliar el campo y mostrarnos un demoledor análisis del estado y la sociedad canadiense, con un tono de humor grotesco y exagerado que arranca muchas carcajadas al principio pero que consigue silenciar la sala después, cuando el espectador empieza a comprender que no es sólo Canadá quien está enfermo.
El interminable trayecto hasta el trabajo de Marc Labrèche, el protagonista y espléndido actor, envuelto en los atascos, el metro, los cercanías que se averían un día sí y otro también; la ausencia de cualquier relación con sus hijas, permanentemente aisladas en su mundo de iPods, y también de su mujer, ejecutiva de éxito enganchada al teléfono; su estéril trabajo en la Administración escuchando los problemas de la gente sin poder hacer nada para ayudarlos más que remitirlos a otras instancias; el despotismo sádico de su jefa, la persecución por ser fumador y su precario refugio en inocentes y tópicas fantasías sexuales, componen un preciso retrato de la bomba de relojería en que se puede convertir cualquiera y del tipo de sociedad en la que vivimos.
Arcand exagera, por supuesto, sus pinceladas son gruesas, pero en mi opinión no abusa de esa exageración y la alterna con el contrapunto de las fantasías del protagonista para reflejar a la perfección la sensación de ahogo, el agobio de vivir una rutina comparable a la de la mosca atrapada en la telaraña. Agobio que no se cura mediante las fantasías llevadas a la realidad o las alternativas de ocio más o menos sofisticadas. Con el humor y la caricatura Arcand refleja también el abismo que separa los sueños y los anhelos de la juventud de la asfixiante realidad de una hipoteca o unas relaciones vividas como inevitables.
Aunque al final, no se ceba con su protagonista, dejándole una salida abierta, una pequeña puerta a la esperanza. Esperanza que no se amplía a lo que espera de su país, desde luego.
10 de Abril de 2008
Love and Honor
Con la película japonesa Love and Honor he vuelto a plantearme cuál es el criterio que tienen las productoras para distribuir determinadas películas. No soy partidario del doblaje, pero entiendo que el mercado mayoritario de espectadores exija que las películas no tengan subtítulos, aunque sea una pérdida y el informe Pisa se encargue de recordar todos los años lo mal que vamos en idiomas.
Así que cuando una película como Love and Honor tiene todos los elementos para pasar al circuito comercial, por así decirlo, y se queda en la versión original, confieso que no lo entiendo. Porque Love and Honor no es una película abstrusa, conceptual, minoritaria y exigente con el espectador. Antes bien, es un drama apto para todos los públicos, con una historia interesante, buenos personajes y situaciones perfectamente comprensibles aunque esté ambientada en el Japón del siglo XVIII.
La tercera parte de la trilogía de samuráis de Yôsi Yamada es la historia de un samurái de poco rango, encargado junto a varios compañeros de una tarea aparentemente absurda: catar los alimentos del señor feudal antes de que lleguen a su mesa para evitar un envenenamiento. Y así se nos muestra todo el ritual de una pequeña corte rural, de la vida cotidiana en el campo, sus pequeñas miserias y sus grandes tragedias.
Yamada aprovecha cada giro de la historia para profundizar en los personajes, para que los veamos evolucionar y enfrentarse a los acontecimientos. La película está llena de planos muy expresivos, pero sin perder el ritmo. No se recrea, por así decirlo, en la belleza de un plano, sino que a través de ese plano explica y refuerza el conflicto que los personajes viven en ese momento.
Además, y esto es un rasgo singular, Love and Honor es un film para y de los sentidos: no sólo vemos o escuchamos lo que sucede en la pantalla, sino que las cosas huelen, saben y casi se pueden tocar. Hermosa y honrada película, en fin, apta para cualquier paladar.
4 de Abril de 2008
Sweeny Todd, sólo para entusiastas
Hay cineastas por los que me pirro, directores a los que sigo aunque a veces abusen y me machaquen con bodrios infumables. Veo todas sus películas y hasta me sé el orden en que fueron estrenadas. Me pasaba con Kubrick y me pasa con Woody Allen, siempre encuentro algo en su mundo, en su cine, que me recompensa, aunque sea sólo un gesto o un plano. Y con Tim Burton me ocurre lo mismo, es como un amigo de toda la vida, tarambana y caótico, capaz de lo mejor y lo peor y al que siempre termino perdonando, aunque me lo haga pasar mal.
Por eso he visto Sweeny Todd, que es un horror, una película que jamás me hubiera atraído filmada por cualquier otro. Pero la ecuación burton + depp + bonham carter es irresistible, al menos para mí. Es verdad que para cualquiera lo menos que se puede decir de esta película es que era innecesaria, que no tiene ningún sentido. A partir de un musical particularmente sangriento y peculiar, y por eso muy atractivo, Burton construye una copia filmada, tan exacta como vulgar, apta sólo para freaks de Johnny Depp, que tampoco está ni bien ni mal: está, como Helena Bonham Carter. Ambos se dejan llevar.
Pero lo de menos son los actores porque es Burton en estado puro: qué Londres construye, qué personajes, qué trajes. Da igual el argumento, las canciones, los actores... Los planos, la luz, la atmósfera, los movimientos de cámara, el ritmo, todo es Tim Burton. Da la impresión de que la película se ha hecho sola, que ha cogido a sus actores, a su equipo técnico, les ha dado el guión y todos han interpretado la sinfonía sin mirar casi al director, sólo guiados por la partitura de muchas películas previas.
Asi que, ojo, es una película para verdaderos entusiastas de la obra de este director impagable y a veces maravilloso que es Tim Burton.
