Febrero 05, 2010
Escribir para no volverse loco

Imagino al viejo Bukowski, sentado frente a su máquina de escribir, con un cigarrillo barato entre los labios, una botella de scotch al alcance de la mano, el radio encendido en alguna estación de música clásica, Sibelius o Mahler para alegría del hombre que escribe y escribe durante toda la noche, y que cuando termina la botella de scotch arremete contra varios six-packs de cerveza, cualquiera, no importa la marca, con tal de intoxicarse, con tal de perder la noción, con tal de cruzar esa invisible frontera que lo lleve al fondo de sí mismo, ahí donde no hay limitaciones para lo que se quiere decir/escribir.
Cuando levante la vista del papel será ya mediodía, mirará alrededor y se sorprenderá de ver tantas páginas tiradas en el suelo, en los muebles, en el viejo sofá donde se sentará a ponerlas en orden. Se sorprenderá de nuevo: escribió 23 páginas de un tirón y sabe que no tendrá que corregirlas. Apenas serán releídas, enmendados los errores mecanográficos. Recuerda cuando escribió su novela Cartero: agotó lo que tenía que decir en 19 noches, 19 noches que le valieron su primer éxito de ventas en 1971 y en la que contó sus avatares como empleado postal.
Claro que Charles Bukowski es Henry Chinaski. El mismo personaje que en otros libros hablará soezmente, será obsceno y machista, beberá como si de ello dependiera toda su vida y tendrá un ojo abierto, un comentario cáustico, una broma cruel para lo que mira a su alrededor.
Febrero 03, 2010
So long, Salinger...

Podría aburrirlos diciendo que J.D. Salinger blablabla, y seguramente estaría patinando sobre cualquier cantidad de cosas que ya otros blogs y periódicos han dicho muy bien.
Podría hablar de cuando leí The Catcher in the Rye (si tuviera scanner, les mostraría la portada, toda viejita y arrugada). Tengo mi ejemplar hasta forrado en plástico transparente para que resista un poco más. Al hojearlo de nuevo descubro que apenas hay un párrafo señalado en lápiz. Es que a veces hay libros tan, pero tan buenos, donde todo te dice tanto, que no subrayo nada, porque tendría que subrayar todito el libro.
Podría decir que, oh horror, se perdió mi copia de Nueve cuentos. No sé dónde quedó, aunque temo que hay una caja completa de libros que se me perdió en algún lado (de eso hablo otro día). Y recuerdo exactamente el lugar donde lo compré (un kiosko ubicado en una esquina, una cuadra al sur de los semáforos de Lindavista en Managua, donde también compré los cuentos completos de Raymond Chandler. Lo insólito era que en ese kiosco vendían papel de regalo, camisetas, calcomanías y cosas de papelería y libritos malos... y ahí me encontré esas dos joyas).
Octubre 01, 2009
Gato y Pez, Joan Grant y Neil Curtis
Ya mencioné lo difícil que fue tener que ir a Sophos todos los días para dar el taller y luego para otros asuntos. Lo difícil era resistir la tentación de tanto buen libro que hay allí. Tanto buen libro y uno sin plata... por puro deporte me puse un día a contar los libros que me llevaría si tuviera los centavos para hacerlo y paré de contar cuando llegué a 40.
A pesar de todo, por supuesto, tenía que salir con un librito bajo el brazo (y además, dejé un par de apartados para comprarlos en mi próxima venida). Uno de los que compré fue Diario de las estrellas de Stanislaw Lem y el otro fue Gato y Pez, un libro para niños.
Cuando alguien me vio con dicho libro se sorprendió de que fuera a comprarlo. ¿Para qué querés un libro para niños?, me preguntaron. Al principio dije que para leérselo a la Loli. La relación del personaje de la historia con la Loli fue instantánea, no sólo porque son gatos, sino porque la Loli ha tenido amistades, mmm, digamos algo inusuales para un gato: un conejo y una ardilla (no, no se comió a ninguno de los dos).
En el fondo, ya sé que el libro en realidad es para mí. De hecho tengo algunos años de comprar libros para niños, simplemente porque me gustan las ilustraciones o las historias. Me parece interesante además cómo han evolucionado las historias para niños y las ediciones de dichos libros y muchas veces se topa uno con verdaderas joyas de la impresión y de la ilustración. Y luego los textos. Algunos son tan magníficamente simples que son verdaderos tesoros minimalistas. Y me causa envidia, como escritora, porque me parece difícil comprender el mecanismo que lleva a escribir con tanta simplicidad pero a la misma vez, con tanta profundidad. Obviamente el acompañar el texto con ilustraciones de buen gusto ayuda bastante para convertir estos libros en algo atractivo también a nivel visual.
Gato y Pez es la historia de un gato y un pez que se hacen amigos. ¿Cómo? se preguntarán. La verdad es que yo iba leyendo y pensaba que en cualquier momento al gato se le iba a salir el instinto felino y su particular apetito por los pescaditos, pensé que iba a pasar algo como aquella vieja historia del alacrán y la tortuga, pero no pasó. Lo que nació fue una buena amistad entre dos seres disímiles, de mundos opuestos. ¿Y cómo preservar una amistad así? Bueno, los personajes en cuestión encuentran una alternativa salomónica que ya conocerán cuando lean el libro.
El texto de Joan Grant se complementa de maravillas con los preciosos dibujos de Neil Curtis, dibujos todos en blanco y negro y que, a pesar del monocromismo, están hechos con tal complejidad y encanto que uno no puede menos que enamorarse de los personajes y por supuesto de la historia.
Ya me la he leído como 6 veces y voy a por más. Y cuando regrese a las patas peludas y a la cálida pancita de mi amada felina, se lo leeré a ella también hasta que ronronee y se quede dormida y sueñe con sus inusuales amiguitos. Y me quedo pensando en que a la niña que sigo siendo le encanta este libro. Y que los así llamados “libros para niños” deberían de estar también en la sección de adultos, en medio de la buena literatura, y que deberíamos atrevernos a leer más de estos libros para volver a reír, soñar, creer, jugar y ser ingenuos y limpios de corazón de nuevo. Buena falta que nos hace, con tanto amargado y agresivo que anda por ahí...
Septiembre 18, 2009
Letanía contra el miedo
Hay muchas cosas que me gustaron en Dune de Frank Herbert. Quizás menos que la manera en que está redactado el libro impresiona esa compleja creación de detalles, rituales, creencias. Es impresionante, por ejemplo, la reverencia en general sobre el agua, el ritual de muertos, el proceso de extracción de la humedad (agua) de los difuntos, la reverencia de una lágrima no por el sentimiento que las provoca sino porque es "derramar agua por alguien".
Pero también tiene momentos narrativos excelentes. Me gustó en particular la "Letanía contra el Miedo del ritual Bene Gesserit", y que los entrenados por dicha orden deben recordar en momentos de temor:
No conoceréis el miedo. El miedo mata a la gente. El miedo es la pequeña muerte que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mí y a través de mí. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allá donde haya pasado el miedo ya no habrá nada. Sólo estaré yo.
Como para usarlo en nuestra vida cotidiana.
Septiembre 16, 2009
Dune, Frank Herbert
Después de pasar meses leyendo Las benévolas (que visto ahora en la distancia fue algo así como intentar nadar en un espeso, pegajoso y denso mar de petróleo), necesitaba cambiar totalmente el registro y leer algo que fuera menos abrumador. Pero creo también que después de leer una novela tan buena como esa, uno busca algo que no rompa el placer de una buena lectura.
Matando tiempo en una librería me encontré un día con un libro que buscaba desde hace años, Dune, el primer libro de la respetada saga de ciencia ficción de Frank Herbert, el cual me puse a leer de inmediato y que recién termino. Tarea nada fácil. El libro tiene casi 700 páginas (¿qué me ha dado por los libros largos?) y aunque ubicada en el menospreciado género de la ciencia ficción, bueno... precisamente de eso quiero hablar.
Cuando uno se adentra en el mundo de Dune, cuando uno conoce a los personajes, la singularidad de los habitantes, sus costumbres y sobre todo de Arrakis, el planeta sin agua, el lector no puede menos que preguntarse en qué consiste el menosprecio por el género.
La creación de una novela pasa siempre por la creación de un “mundo” nuevo, es decir, ambientes, personajes, entornos, a veces países o ciudades imaginarias; pero ubicados en la tierra, el escritor parte de elementos conocidos por todos y el trabajo de elaboración narrativa es, digamos, normal (no digo “fácil” porque escribir una novela nunca lo es).
Agosto 28, 2009
Mauricio Orellana Suárez publica Ciudad de Alado
Me da un gran gusto poder compartir con ustedes la noticia de que el escritor salvadoreño Mauricio Orellana Suárez tiene por fin una nueva publicación. Se trata de la novela Ciudad de Alado que ha sido editada por la editorial costarricense Uruk Editores.
Según la nota de prensa que he recibido:
Esta novela nos presenta búsquedas atípicas de alternativas expresivas (riesgos, aventuras y consecuencias) en un medio urbano saturado por los monstruos del consumo y del mercantilismo. El narrador, testigo y partícipe de los hechos, cuestiona las convenciones con que ha sido «educado», al entrar en contacto con un alma peligrosamente libre que no admite domesticaciones, y que de manera creativa, y no obstante autodestructiva, vive en la selva urbana y gesta en sí mismo la obra artística sin concesiones en este mundo de inercias teledirigidas. Sustancias prohibidas, prostitución masculina, homoerotismo, raves, paranoia. Todo esto está dibujado en esta novela alucinante sobre la toma de espacios urbanos por artistas marginados.
Podrán comprar este libro en la Filcen 2009 que se inaugura este día en San Salvador. Búsquela en el stand de Costa Rica y/o en el stand de la librería de la UCA.
¡Felicidades Mauricio!
Agosto 18, 2009
Animalario universal del profesor Revillod
Mencioné que sólo compré un libro durante la Filgua. Y fue el Animalario universal del profesor Revillod con ilustraciones de Javier Sáenz Castan y comentarios de Miguel Murugarren. Lo curioso fue que me metí al stand del Fondo de Cultura, quien lo editó, pregunté por el libro y me dijeron con cara de sorpresa que ése "es un libro para niños", ergo, estaría en el stand dedicado a los infantes. Lo cual me desconcertó. Para mí no había ninguna duda de que el libro era para, ehm, adultos... En fin, que una muchacha me acompañó hasta la sección infantil y ahí lo encontré.
Por cierto que mientras me facturaban el librito, quise tener montones de plata para seguro salir con más de media docena de libros, pues habían verdaderas bellezas en cuanto a ediciones e ilustraciones en los libros infantiles.
El famoso Animalario es una pequeña libreta de tapa dura con anillos y que tiene en su interior 21 páginas, 16 de ellas con dos cortes longitudinales que las hacen movibles. Estas páginas tienen ilustraciones de animales hechas al estilo de los naturalistas antiguos. Pero, oh sorpresa, cuando se mueven las longitudinales, podemos "descubrir" una combinación total de 4,096 animales (posibles e imposibles).
Para los niños ociosos como yo, este librito es una manera divertida de pasar el tiempo y de estimular la imaginación. Los cortes de las imágenes se combinan también con mínimas descripciones y los nombres de las combinaciones resultantes.
Así por ejemplo, podrán conocer al "perroja", un sociable cánido de bellísima estampa de las zonas templadas, con cabeza de perro, tronco de tigre y rabo de pájaro. O un "elemarado", un formidable paquidermo de vida subterránea del Celeste Imperio, con cabeza de elefante, tronco de armadillo y cola de pez.
Un libro recomendado para los que tienen alto espíritu de juego y gustan de asombrarse con algo diferente.
Julio 28, 2009
Curiorífico y curiorífico: la vida de Lewis Carroll

Un pequeño bote avanza tranquilo sobre el río Isis, como se le llama al río Támesis, cerca de la zona de Oxford, Inglaterra. Sus ocupantes, dos hombres y tres niñas. Los hombres reman abrumados por el calor de aquel 4 de julio de 1862. Han salido del Puente Folly y reman hacia la esclusa de Godstow, para hacer un picnic.
Las niñas, algo aburridas por el viaje de ocho kilómetros, le piden a uno de los hombres que, para entretenerlas, les cuente una historia. Charles Lutwidge Dodgson, con su voz de tono bajo y bien modulado, comenzó a contar un cuento tan, pero tan descabellado, que mantuvo en vilo a las niñas.
A veces, Dodgson hacía pausas demasiado largas y cerraba los ojos, como si se quedara dormido a media historia, mientras su amigo, el reverendo Robinson Duckworth seguía remando. Luego, Dodgson decía que continuaría con la historia “más tarde” y las chiquillas gritaban “¡ya es más tarde! ¡Continúa!”.
Las niñas Lorina, Alice y Edith Liddell escuchaban fascinadas. Llegaron a los campos cercanos a la esclusa y se sentaron junto a unos montones de paja. Tomaron el té y comieron bocadillos. Para hacer la historia más interesante, Dodgson incluyó algunas situaciones relacionadas con el frustrado picnic de dos semanas atrás, en que les había llovido. Los presentes eran parte de la trama. Lorina fue un loro y Edith un aguilucho. Robinson pasó a ser Duck y Dodgson fue Dodo (Dodgson era tartamudo y cuando se presentaba y decía su apellido, por lo general decía Do, Do, Dodgson). Alice, la más entusiasmada con la historia, mantuvo su nombre a través del cuento.
De regreso en Christ Church, donde todos vivían, Alice le rogó a Dodgson que escribiera el cuento. Él se pasó buena parte de aquella noche reconstruyendo de memoria la historia y terminó un primer borrador que dejó guardado un tiempo.
Dodgson puliría luego el texto y se lo regalaría a Alicia para Navidad. Dos años después publicaría aquella historia, titulada Alicia en el país de las maravillas, bajo el pseudónimo de Lewis Carroll.
Julio 24, 2009
"No oyes ladrar los perros", Juan Rulfo
No hay duda de que Juan Rulfo es uno de los mejores cuentistas. Punto. En cualquier idioma. Y sin duda uno de mis favoritos.
¿En qué radica la genialidad? En que supo decir exactamente lo que iba a decir con un puñado de cuentos reunidos en un solo libro llamado El llano en llamas. Uno los vuelve a leer una y otra vez y siempre les encuentra algo nuevo, algo asombroso. Dolor, soledad, angustia y otras emociones no identificadas pero que le dejan a uno aguadito el corazón. Uno puede visualizar exactamente las situaciones aunque no haya (en algunos casos) descripciones detalladas. Uno escucha aquellas voces. Uno ve los rostros curtidos de los personajes.
"No oyes ladrar los perros" es uno de los cuentos que suelo utilizar en mis talleres (otro que suelo usar es "Diles que no me maten"). Me parece valioso por el predominio del diálogo como manera de contar una historia. Como suele pasar con Rulfo lo que no se dice es tan importante como lo que sí se dice. Un genio el señor.
Aquí el cuento leído en la propia voz de Rulfo. Y la foto fue tomada por él (que por cierto, sus excelentes fotos corresponden visualmente al ambiente de toda su obra).
Julio 14, 2009
Para vender un libro...
Supongo que ya no es de extrañarse que algunos escritores (o quizás muchos, no sé), decidan que su escritura debe estar encaminada a complacer editoriales o modas pasajeras, o enfocada en intentar las escritura de un “bestseller” para forrarse en billetes. Algunos creen que la “fórmula” para ello es acompañar su libro de algún escándalo o de tácticas de marketing inusuales, todo con tal de llamar la atención y, por lo tanto, de lograr las ventas deseadas.
Pienso en estas cosas a raíz de dos noticias: la primera, la del escritor croata Pero Kvesic que “amenazó” con quemar toda la edición de sus libros si nadie los compraba. Había juntado los 425 libros que quedaban de una auto-publicación de 1,000 ejemplares y ya tenía dispuesto el montón en el centro de Zagreb cuando dos distribuidoras le compraron los libros y se salvaron de la quema.
La otra noticia es la del escritor japonés Koji Suzuki, quien publicó su última novela, Drop (Gota) sobre papel higiénico. Se trata de una historia de terror psicológico que transcurre dentro de un pequeño baño japonés y dura exactamente 88 centímetros de papel, así que en cada rollo la historia se repite 34 veces. Cuesta el equivalente a 2.2 dólares y ya ha vendido 80 mil ejemplares a un mes de haberse “editado”. El libro-rollo se vende tanto en la sección de artículos del hogar de los supermercados, como en librerías y también en internet.
No sé si a tal producto pueda llamársele en realidad una “novela”, pues sólo tiene 2,000 palabras, es decir, son poco menos de 5 cuartillas a espacio sencillo (para mí, eso sería un cuento). Pero bueno, ya sabemos que a los japoneses eso no les quita el sueño, tomando en cuenta que hay "novelas" escritas para teléfonos celulares. De hecho, de las 10 novelas más vendidas el año pasado en Japón, 5 fueron "novelas para celulares".
Junio 25, 2009
Las benévolas, Jonathan Littell
He pasado los últimos 8 meses leyendo Las benévolas de Jonathan Litell, un novelón de 974 páginas, sin incluir el abundante glosario. Debo admitir que no lo leí de manera continua. A veces por falta de tiempo, otras simplemente por falta de ganas (recuerden que trabajo corrigiendo textos, así es que me la paso leyendo prácticamente todo el tiempo y para descansar, opto por no leer nada más...). Aparte de eso, era incómodo andar manipulando un libro tan voluminoso, que de remate conseguí en tapa dura. Pesaba demasiado como para meterse a la cama con él y leerlo de manera cómoda o llevarlo en algún viaje.
Resulta difícil saber por dónde comenzar a comentar este libro porque el tema, la historia, la manera en que está tratado y muchos otros detalles dan mucho qué decir y ciertamente dejan mucho en qué pensar. Además, me resultaría difícil analizar el libro exclusivamente desde el punto de vista de un lector común, sino que también tendría que hablar de él desde mis zapatos de escritor.
Disculpas de antemano por una entrada que será inusualmente larga.
Escrita toda en primera persona, el narrador de esta historia es Maximilian Aue, un ex-alto oficial de la SS, quien muchos años después del final de la guerra se decide a escribir (y describir) todo lo que vivió durante la guerra. El rango de tiempo va desde junio de 1941 hasta abril de 1945, y abarca geográficamente desde el Cáucaso a Stalingrado, de Berlín al sur de Francia, de Auschwitz a Dachau.
En el prólogo, que me parece lo mejor de todo el libro, Aue nos deja bien claro que no escribe por arrepentimiento ni por expiar culpas. No es un oficial arrepentido y ciertamente tampoco es un oficial “inocente”. Su participación en los acontecimientos es directa y ejecutada por convicción. Pero además, Aue condensa todas las características que para un lector puede ser un “ser maligno”: Aue no sólo ejecuta judíos, gitanos y otras personas, sino que está enfermizamente enamorado de su hermana, con quien tiene fantasías eróticas (que son descritas con todo lujo de detalles) y por lo cual, Aue ha optado por la homosexualidad (como una forma de lealtad a Una, su hermana, o una manera “obligada” a serle fiel).
Junio 24, 2009
Boris Vian, tanto tiempo después
Nunca olvidaré el día en que se me ocurrió darle a leer un par de cuentos de Boris Vian a los asistentes a uno de mis talleres de narrativa. El concepto de aquel taller era no solamente dar tips de escritura, sino alternarlo con un círculo de lectura para poder promover dicha actividad como parte de la disciplina imprescindible del escritor, cómo desgranar un texto para comprender su calidad y funcionamiento y leer a autores diferentes. Y se me ocurrió arrancar con Vian.
Leímos “Los perros, el deseo y la muerte” y otro cuento, aunque el que causó todo el revuelo fue el mencionado. La historia giraba en torno a un taxista y a una muchacha que sólo alcanza el placer al manejar un carro a toda velocidad por las calles del Bronx mientras atropella perros callejeros.
Las reacciones de los participantes fueron contradictorias, pero sobre todo intensas. Un grupo gustó del cuento por lo diferente, por lo irreverente y lo políticamente incorrecto. Pero el grupo que lo odió manifestó opiniones bastante agresivas, incluso contra mi persona:
-¿Quién dice que esto es literatura?
-Se supone que venimos a un taller a leer cosas buenas, no cochinadas.
-El cuento es horrible.
-Me niego a leer cosas que no sirven.
Y así por el estilo...
Junio 15, 2009
Convocatoria Bloomsday
Desde El lamento de Portnoy se lanza esta convocatoria que me parece una de las mejores maneras de "celebrar" Bloomsday, es decir, el día que transcurre en el Ulises de James Joyce, 16 de junio, que será mañana.
El próximo 16 de junio se celebra el Bloomsday, el día en que transcurre la acción del Ulises de James Joyce. Con ese motivo quisiera proponer una especie de Bloomsday entre blogs que intentaría narrativizar nuestra vida cotidiana. Cada uno de los participantes intentaría crear, a modo de entrada de diario, una historia sobre lo que realiza durante el día 16 de junio. Quien esté interesado el día 16 crearía una entrada titulada "Bloomsday", en principio vacía o con la anotación “work in progress” (título provisional del Finnegan’s wake) y mandará la dirección URL de la entrada a:bloomsday2009@gmail.com
(EDITADO: No olvidéis indicar en que ciudad del mundo transcurre vuestro bloomsday)
Luego, por la noche (territorio de Molly Bloom) o al día siguiente escribiría, sin restricciones en cuanto a extensión, estilo o forma, sobre lo acaecido (realidad o ficción, aunque al final siempre es ficción) durante el día 16.
De alguna manera (improvisando, claro) intentaré coordinar todos los enlaces que mandéis.
Quien quiera participar que deje un comentario o me mande un email o que lo haga sin más… el caos siempre es productivo.
Esperemos que, como las “rocas errantes” del capítulo diez del Ulises, nos crucemos y entrecrucemos en la inmensidad (finita) de la red.
Por supuesto que el ejercicio no implica imitar ni tratar de emular a Joyce (si no, tendríamos que escribir nuestros propios Ulises...), sino nada más el de narrar un día en nuestras vidas. Yo me apunto, aunque no esperen nada emocionante, mis días son bastante tediosos...
Marzo 13, 2009
¿Perdidos los manuscritos de Heinrich Böll?
Quizás se dieron cuenta que la semana pasada se derrumbó el edifico que albergaba el Archivo Histórico de la ciudad de Colonia, en Alemania. Aparentemente el derrumbe fue provocado por unas obras de construcción de nuevas estaciones de metro debajo de la zona del edificio. Lo que llamó la atención del caso es que, para comenzar, el edificio no era de los más antiguos, sino uno relativamente nuevo. Y segundo, que el edificio se fue derrumbando poco a poco, lo cual dio tiempo a la mayoría de las personas que se encontraban en su interior, de salir. Pese a ello, un muchacho de 17 años murió y todavía no encuentran a una muchacha de 24, ambos habitantes de los pisos superiores del inmueble vecino, que también se derrumbó.
Lo lamentable de este hecho aparte de las dos vidas perdidas, es que se perdieron gran cantidad de documentos históricos, algunos de ellos con más de mil años de antigüedad. Entre ellos está también el archivo del autor alemán Heinrich Böll, Premio Nóbel de Literatura en 1972, que muy recientemente había sido incorporado a este lugar, luego de que la ciudad de Colonia comprara todo a su familia. Estamos hablando de unos 6,400 manuscritos, cartas, ediciones y otros documentos del autor. La familia, de hecho, se había mostrado contenta con esta adquisición porque por fin se podría conservar en un solo lugar todo el legado del autor.
Me llamó la atención esta noticia, porque en el 2000 estuve becada en Alemania por la Fundación Böll a pasar una temporada como escritora residente en la que fuera su casa de campo (y donde eventualmente muriera). Parte del “ritual” de la estancia era viajar a la ciudad de Colonia para ir a las oficinas de la Fundación donde se mantenía gran parte de esta documentación. Ahí se encontraban todos sus libros editados, no solamente en alemán, sino también en traducciones; estudios hechos por académicos sobra la obra de Böll; fotografías; pero, lo más interesante para mí, algunos de sus manuscritos.
Marzo 02, 2009
Bear, Marian Engel
Lou, una solitaria bibliotecaria, es enviada a una isla canadiense a hacer el inventario del patrimonio de la Coronel Jocelyn Cary, que ésta ha heredado al instituto para el que trabaja Lou. Ella debe trasladarse allá y podrá habitar la casa mientras el inventario sea hecho, pero deberá además cuidar de un oso que tenía la difunta.
Lou, que sin duda es un “gusano de ciudad”, se siente algo abrumada por el cambio y el intenso contacto con la naturaleza, aunque, siendo tan solitaria como es, el estar sola en la isla con un oso no le molesta demasiado. Poco a poco comienza a relacionarse con el animal, mientras va haciendo su trabajo.
De entre los libros caen fichas con información sobre los osos. Por ejemplo, que los esquimales creen que el espíritu de un oso vaga en el lugar donde quedó su cuerpo durante 3 días; los lapones creen que el cazador que mate un oso debe vivir a solas durante 3 días para no considerarse impuro, ellos llaman al oso el Perro de Dios; los irlandeses tienen un dios oso y según una leyenda finlandesa, el hijo que nace de la unión de una mujer con un oso es un héroe con la fuerza de un oso y la inteligencia de un hombre.
Poco a poco, la relación de Lou con el oso se va haciendo cercana, muy cercana y trascendiendo el mero afecto por un animal, se torna en una relación sensual.
Bear fue la última novela escrita por la autora canadiense Marian Engel. Fue publicada en 1976 y causó gran revuelo en su país por el tema que toca. La controversia aumentó cuando, a raíz precisamente de la novela, le fuera concedido el Governor-General’s Award.
Febrero 02, 2009
Las mil novelas que deberíamos de leer antes de morir
El periódico The Guardian se metió en semanas recientes a conformar una lista de las mil novelas que deberíamos leer antes de morir. Los criterios de selección son un tanto difusos. No quisieron basar su lista en las novelas más populares ni en las más vendidas. En todo caso, dividieron la lista en bloques temáticos (amor, ciencia ficción y fantasía, estado de la nación, familia y ser, guerra y viajes, comedia, y crimen). Cuál es la similitud entre las novelas de guerra y viajes, no me pregunten...
Como suele ocurrir en toda lista, hay grandes ausentes y otras que uno se preguntará por qué están ahí. Debido a la división temática, también podremos preguntarnos por qué, por ejemplo, El castillo de Kafka está considerada como “comedia” (!!!). Que yo recuerde, no me provocó ni una sonrisa su lectura.
Notable es, como por desgracia suele ocurrir en estas listas, la marcada ausencia de obras en español u otros idiomas. De pronto se coló algo de García Márquez (El amor en tiempos de cólera y Cien años de soledad) y Ceguera de Saramago, pero la representación de nuestras novelas es mínima...
En fin, aquí está la lista completa. The Guardian ahora está llamando a sus lectores a que envíen los títulos que no están incluidos y que debieron estar, así es que pueden escribir directamente al periódico para hacerlo (review@guardian.co.uk). Pero claro, también pueden comentar acá.
Eso sí, les aclaro: que esté publicando la lista no significa que yo esté de acuerdo con ella ni que yo participé en su elaboración. Y lo digo porque la última vez que publiqué alguna lista, me cayó una cantidad de insultos e infamias que ni les cuento. Como que “la culpable de la lista” era yo.
¿Cuántas novelas de la lista ha leído, conoce o tiene en su propia biblioteca? ¿Qué novelas faltan según su criterio? ¿Qué novelas latinoamericanas deberían estar en dicha lista? ¿O le parece que las que están son suficientes? ¿O que no tenemos buena novelística?
Enero 19, 2009
Todos venimos de Poe
Como Edgar Allan Poe es inmortal, hoy cumple 200 años. Y está bien vivo y saludable.
Me preguntaba ayer qué canción le gustaría le fuera cantada (ciertamente no le gustaría el “japy berdey tú yú”). Pensé que quizás le agradaría un buen réquiem, acaso el de Mozart. ¿Y de pastel? Sin duda, uno de chocolate amargo en forma de escarabajo dorado... acompañado, claro, con un buen brandy.
Lo cierto es que Poe sigue siendo imprescindible para todos los que pretendemos ser escritores y en particular, para el que quiera dedicarse a escribir cuentos. Si hubo alguien que revolucionó, afincó, fundó y contribuyó a hacer del cuento lo que es hoy en día, fue sin duda él. Amén de sus contribuciones al terror, al suspenso e incluso al género negro. Todos venimos de Poe.
Y no creo con estos comentarios estar ni exagerando ni hablando a partir de mi amor personal por él, un amor que comenzó al primer susto, alguna lejana tarde de sábado viendo un animado siniestro sobre “El corazón delator”. Como ya mencioné por acá, el único cuento que realmente me ha dado escalofrío y el que sigue siendo al día de hoy, mi favorito de Poe. De hecho, si yo tuviera que hacer un top ten de mis cuentos favoritos, ése sería uno de ellos.
Y no voy a decir más ni a ponerme solemne porque seguro estarán leyendo mucho sobre él hoy en otros blogs o revistas literarias. ¿Celebraciones? Un par de libros publicados, como Una vida truncada de Peter Ackroyd, quien intenta reconstruir los últimos 6 días en la vida de Poe, días en los que no está muy claro qué pasó exactamente ni cómo llegó a ser encontrado totalmente ebrio tirado en una calle de Baltimore. Poco después sufriría un delirium tremens y moriría a los 40 años (sigh).
Otra publicación conmemorativa es la que lanzó Páginas de Espuma en España. La edición de los cuentos completos de Poe, traducidos por Julio Cortázar, preparada por Jorge Volpi y Fernando Iwasaki, con un estudio introductorio de Carlos Fuentes y otro de Mario Vargas Llosa y 67 escritores españoles y latinoamericanos que comentamos brevemente cada uno de los cuentos.
Suena a orquesta, pero sí, fui invitada a participar en dicha edición. Y pasó algo bien curioso: para repartir los cuentos entre todos los escritores, se usó el estricto orden alfabético entre autores y cuentos. Y en ese estricto orden, me tocó en suerte justa y precisamente “El corazón delator”. Cuando lo supe, no pude evitar otro escalofrío.
Así es que ¡salud Poe!
Enero 06, 2009
Añorando un nido

En estos días de fin de año me entretuve bastante leyendo “Writer’s Rooms”, una de mis secciones favoritas de The Guardian. En ella diferentes escritores hablan sobre el espacio donde suelen escribir, acompañado de la correspondiente foto. Para mí es fascinante la diversidad o lo común en todos esos espacios, lo particular para cada uno, lo que les gusta o no.
No todos tienen necesariamente una oficina o un estudio. Algunos escriben en la mesa del comedor, otros apoyando su cuaderno en el brazo del sofá o se van a alguna biblioteca pública a escribir. No todos escriben directamente en computadora, muchos hacen un primer borrador a mano. Algunos otros tienen una oficina especial fuera de su casa o apartamento, como John Banville, que alquila un pequeño apartamento en el centro de Dublín para escribir.
En la sección hay todo tipo de escritores, conocidos y desconocidos, pero también se cuela de pronto el estudio de algún compositor musical, de un dibujante o de un escritor de libros de cocina. Entre los conocidos los hay no sólo contemporáneos, sino también los lugares donde escribieron Virginia Woolf, Jane Austen y George Bernard Shaw, entre otros.
La mayoría suele tener en el estudio su biblioteca, pero fuera de esa obviedad, suelen rodearse de objetos queridos o inspiradores: fotos o imágenes de sus escritores favoritos, cuadros, máscaras, objetos de arte, fotografías familiares y similares. Varios tienen dos o más mesas de trabajo y muchos tienen un diván o sofá donde echarse a leer. Algunos tienen un televisor para seguir el fútbol o un equipo de sonido para escuchar música mientras escriben.
Diciembre 15, 2008
Ese amor, Yann Andréa

Ese amor
Yann Andréa
(Traducción de Ana María Moix)
Tusquets Editores
Barcelona, 2000
188 págs.
Para los que hemos seguido la obra de Marguerite Duras, éste es un texto indispensable. Su penúltimo libro se llamó Yann Andréa Steiner y en él contaba la historia de su compañero, el mismo con el que compartió los últimos 16 años de su vida. Ese hombre, rebautizado por la autora como Yann Andréa, era 38 años menor y aunque la relación tenía altas y bajas, en particular por el volátil carácter de Duras, el hecho es que entre ambos había un sentimiento, lo más cercano al amor que quizás puedan encontrar dos personas con personalidades tan diferentes.
Después que Duras muriera en 1996, Yann Andréa escribió un libro titulado Ese amor en el que cuenta su versión de la historia que lo unió a Marguerite, pero en particular, los últimos días, los del trabajo (ella le dictó algunos de sus últimos libros y él mecanografiaba), los días de la enfermedad y finalmente los de su muerte. Él era el secretario, pero también el enfermero, el chofer y el amante.
También están contados los días después de su muerte, la profunda depresión en que se vio sumido el autor, su propio deseo de morir y su imposibilidad de ver una continuación a su vida sin Duras. Y es que no debe ser fácil, en ningún sentido, vivir junto a alguien como aquella escritora, amarla, acompañarla en sus procesos creativos, en su vida cotidiana y después, ante la muerte, continuar adelante en la vida, como si nada hubiera pasado.
Diciembre 09, 2008
Sergio Ramírez en la Feria del Libro de Guadalajara y el veto del gobierno de Nicaragua
Ya saben que, como eran los 80 años de Carlos Fuentes, hubo una actividad llamada "Los amigos de Carlos Fuentes" en la Feria del Libro de Guadalajara de este año. Les comparto la intervención de Sergio Ramírez, dura casi 10 minutos pero se las super recomiendo, no sólo por el humor sino sobre todo por el respeto y el auténtico cariño que dejan entrever sus palabras.
Escuchándolo hablar (y pensando en todos los "papás literarios" de tantos de nosotros que estaban ahí, compartiendo mesa), pensaba en lo maravilloso de ese momento, en el sentido de que por sobre los nombres, las vanidades o la misma literatura, a todos ellos los ha mantenido unidos la amistad. Que es lo más importante de todo. Incluso que la literatura misma.
Mientras tanto, el actual gobierno de Nicaragua vetó un prólogo que escribió Sergio para la edición de una antología del poeta Carlos Martínez Rivas. La actitud del gobierno nicaragüense ha despertado tal indignación a nivel internacional que El País (quien editaría la antología), decidió no publicarla, y varios intelectuales han manifestado su apoyo a Ramírez y firmado un comunicado de protesta por este acto de censura.
Noviembre 03, 2008
Cómo el soldado repara el gramófono, Saša Stanišić

Cómo el soldado repara el gramófono
Saša Stanišić
Traducción de Richard Gross
Editorial Alfaguara
336 páginas
2008
No cabe duda que la guerra es uno de los grandes temas literarios, uno que mayor fascinación causa para escritores y lectores. No es un tema agradable qué contar ni leer porque las más de las veces, las historias de guerra son trágicas, incómodas, dolorosas y tristes. Y por lo general ni a lectores ni escritores les gusta caminar por senderos tan espinosos.
Siendo además un tema recurrente en la literatura, puede resultar un reto muy grande para un escritor abarcarlo sin repetir lo que otros ya han dicho, sin ser sentimentalón, sin ser excesivamente trágico o morbosamente gráfico. Y si el autor ha tenido la desgracia de ser testigo de primera mano de una guerra, mantener la necesaria distancia emotiva del texto puede resultar muy difícil, sobre todo para un autor muy joven que se atreve, en una primera novela, a retratar su experiencia. Pero no es imposible hacerlo.
Y eso queda claro leyendo Cómo el soldado repara el gramófono de Saša Stanišić. Nacido en la ex-Yugoslavia, Stanišić (de madre bosnia y padre serbio) huyó a Alemania con su familia cuando estalló la guerra de los Balcanes. Posteriormente sus padres emigrarían a los Estados Unidos, pero él permaneció en Alemania completando sus estudios y escribiendo esta primer novela que le valió ser finalista del Premio Alemán del Libro en el 2006.
El narrador de esta historia es Aleksandar, un niño de 12 años que vive en una pequeña ciudad bosnia, Visegrado. En los primeros capítulos, y en un lenguaje lleno de humor y de críticas muy agudas, Aleksandar nos da a conocer su entorno, la ciudad, los vecinos y sobre todo a sus familiares y su vida cotidiana. Entonces viene la guerra y trastoca todo lo inocente de aquella vida común y corriente y salpica la rutina con huidas, muertes, desapariciones, miedo.
Octubre 22, 2008
Las obras completas de Billy el Niño, Michael Ondaatje
Después de 11 semanas de leer informes de trabajo (o sea, nada literario), y 29 novelas aspirantes a ganar un concurso, lo primero que sentí necesidad urgente de hacer al terminar fue de leer un libro. O sea, leer para saborear de nuevo el gran placer de leer literatura. Tomar un libro publicado que no tuviera que leerlo con todas las alarmas encendidas, corrigiendo estilo, descubriendo valores o fortalezas, entramados o técnicas, para someterlas a un ranking de categorías en un concurso.
Tomé dos libros simultáneamente. Uno lo terminé en el aeropuerto, a la ida, porque me cambiaron de vuelo y salí un par de horas después de lo programado. El otro todavía no lo termino pero es maravilloso y muy pronto hablaré de él, quizás la próxima semana pues me falta poco para concluirlo.
El libro que terminé fue Las obras completas de Billy el Niño de Michael Ondaatje. Primera (y única) queja: ¿A quién se le ocurre traducir Billy The Kid como “Billy el Niño”? Lo siento pero Billy The Kid es The Kid aquí y en la Cochinchina.
Michael Ondaatje, para quienes todavía no han tenido el gusto de leerlo, escribió El paciente inglés, la novela sobre la cual se basó la famosa película.
En Las obras completas..., Ondaatje hace un recuento peculiar sobre la vida del famoso bandido. Una especie de aproximación biográfica que combina varios géneros: poesía, prosa, entrevistas, declaraciones de quienes lo conocieron e incluso algunas fotografías y dibujos que ilustran pasajes y momentos de la vida de Billy The Kid. Difícil encasillarla o definirla, imposible llamarla novela o cuentos o poemas. Pero eso es precisamente lo que más me gusta de este libro, su indefinición y por ende, su carácter experimental, rompedor de esquemas. El autor escribe la historia utilizando los recursos estilísticos que mejor le permiten abarcar su trama.
No creo que haya que ser ni conocedor ni admirador del personaje para gustar este libro tan delicadamente escrito. Y me parece espectacular que la crudeza de la vida del oeste pueda ser descrita de una manera tan exquisita como lo hace el autor. Ondaatje nos aproxima, sin duda, al lado humano y solitario del personaje. Sus relaciones, la persecución que de él hace Pat Garrett, detalles de vida que, reales o no, contribuyen a la formación del mito del pistolero que, con apenas veintiún años de vida, se convirtió en una leyenda de la que se escribe y habla aún en nuestros tiempos.
Si quiere leer las primeras páginas de este libro, entre aquí.
Agosto 28, 2008
Leyendo "La sirena", un cuento de Ray Bradbury
No me gusta ir al banco. De hecho, si hay algo que me desagrada hacer es gestiones y papeleos de cualquier tipo. Pero de un tiempo para acá, cuando voy al banco o a cualquier lugar donde sé que hay que esperar, hay algo “positivo” para mí: el tiempo de espera (que por lo general suele ser de una media hora) es casi que del poco tiempo “libre” que tengo para leer. Leer literatura, claro está.
Un día de estos tuve que ir al banco a hacer un reclamo pues me estaban cobrando dos veces más una compra que hice en el super. O sea, si no reclamaba, me la cobraban tres veces.
Un nuevo sistema de numeración para atender a los clientes en el Banco Nacional de San Pedro, menos que agilizar los trámites, ha hecho los tiempos de espera algo más largos pero también impredecibles, porque los números otorgados tienen combinaciones de números y letras y es algo así como una lotería saber cuál es el que sigue, pues no tienen un orden estrictamente numérico ni alfabético. Todo lo cual no me molestó en absoluto. Tenía conmigo Las doradas manzanas al sol de Ray Bradbury, que me lo encontré en liquidación a un precio de tirarse al suelo y tener risa convulsiva.
El primer cuento de ese libro se llama “La sirena”. Y qué cuento más precioso y a la vez, tan triste. Daban ganas de pararse en una silla, detener al banco completo y leerles el cuento para que todos lloráramos al unísono y volviéramos a sentirnos vivos, para que pensáramos en el amor, en la soledad y en el dolor de estar solos... ya me miraba sacada por los guardias con camisa de fuerza derechito para el manicomio o por lo menos para la Oficina de Investigaciones Judiciales (OIJ), como sospechosa de distraer a todos para seguramente planear un robo, o algo así.
Agosto 14, 2008
Los cristales soñadores de Theodore Sturgeon
Pocos días antes de salir para Guatemala me di una vuelta por un par de librerías para mandarle unos libros de regalo a un amigo que vive en El Salvador. En esa búsqueda me topé con la sorpresa de que una librería había sacado varios libros de la editorial Minotauro a precios de remate. Entre las joyas que encontré estaba Los cristales soñadores de Theodore Sturgeon.
Luego de consultar con mi amigo para saber si le interesaba, si lo conocía o si ya lo tenía, volví a la librería para comprarle su respectivo ejemplar y me entretuve más tiempo viendo bien todos los títulos, por si hallaba algo más. Y vaya que lo encontré. Por fin, después de años de búsqueda, pude encontrar Solaris de Stanislaw Lem, uno de esos grandes clásicos que uno DEBE leer y que no había tenido el chance.
Mi dicha sería completa si se apareciera en mi camino La guerra de las salamandras de Karel Capek, el escritor que por primera vez utilizó el término “robot” en una de sus novelas. El término, sugerido por su hermano para una de sus obras teatrales, se supone viene del checo “rabota” que significa “trabajo”.
Ahora todo es que tengamos tiempo para leer, leer, leer...
Agosto 11, 2008
El blog de George Orwell

Si, leyó bien. George Orwell, el escritor inglés autor de 1984 y Granja de animales, inició un blog el pasado sábado 9 de agosto. ¿Cómo es eso posible?
The Orwell Prize en asociación con The Orwell Trust decidieron publicar las entradas de los diarios de George Orwell en forma de blog, haciéndolo coincidir con las fechas reales de su escritura. Esto como una celebración de los 70 años del inicio de la escritura de los mismos. Dichos diarios comienzan el 9 de agosto de 1938 (de ahí que el proyecto iniciara el pasado sábado).
Los diarios tienen muchas anotaciones de su vida doméstica pero también muchas apreciaciones políticas y del oficio literario, que de seguro servirán para conocer mejor al autor. Las entradas se extenderán hasta el 2012 (los diarios de Orwell se extendieron hasta 1942).
Lo novedoso del asunto no es solamente que se haya decidido hacer esto en forma de blog, sino que los diarios se habían mantenido inéditos hasta ahora.
El blog está en inglés, pero si tiene a alguien cercano que hable el idioma y le pueda traducir a grosso modo las entradas, creo que valdrá la pena. La entrada del pasado sábado se refiere a una culebra que encontró en su jardín, y de cómo el perro de los Orwell, llamado Marx, se asustó al verla.
En lo personal, me parece genial dar a conocer los diarios de Orwell por fin de esta manera. Un uso muy acertado de la tecnología y además, con la sensación para los lectores de "escritura en tiempo real".
Será un auténtico lujo leer algo nuevo de Orwell cada día.
Julio 10, 2008
La carretera, Cormac McCarthy
Leí La carretera de Cormac McCarthy. Ganador del premio Pulitzer el año pasado. McCarthy se ha hecho bastante más conocido últimamente no sólo por el premio, sino por la película No Country for Old Men, basada en una de sus novelas, y acaso también por la selección de esta novela, The Road, como libro del Club de Lectura de Oprah Winfrey. Otro de esos autores huraños que no les gusta dar entrevistas ni las presentaciones en público, aunque menos drástico que Salinger o Pynchon. Duramente criticado por haber salido en el programa de la Winfrey. Se le vio en los asientos de atrás de la entrega de los Óscares donde los hermanos Coen arrasaron con su película. McCarthy (un señor de pelo blanco al que enfocaban y que quizás casi nadie supo muy bien quién era), se miraba emocionado y contento con cada una de las 4 estatuillas que se agenciaron. Ya se está haciendo una película con Viggo Mortensen como el hombre, el padre del hijo que camina entre tanta desolación.
En La carretera, un padre y su pequeño hijo caminan por un país desolado, quemado, lleno de ceniza, frío, nieve gris y algunos pocos seres vivientes, todos una amenaza, un peligro, gentes que no quisiéramos encontrar jamás. No hay alimentos, no hay electricidad, no hay dónde vivir y permanecer más de un día en algún lugar puede resultar peligroso. Los protagonistas se convierten en sobrevivientes, caminantes pero también saqueadores, buscando qué comer, dónde beber agua, cómo pasar la noche, intentar retener en el cuerpo algo de calor.
La novela, escrita en breves episodios, donde ningún personaje tiene nombre, donde los recuerdos son dolores luminosos, absorbe al lector en esa visión post-apocalíptica del mundo, una visión que, por desgracia, a cómo están las cosas y el mundo, no es demasiado improbable. ¿Acaso la nueva novela distópica consistirá en visiones de un futuro destruido, sin esperanza, sin el mundo tal y como lo conocemos, un lugar sin redención posible?
Es inevitable sentir desolación y desesperanza cuando uno lee La carretera. El lector se hará varias preguntas, muchas de las cuales no tendrán respuesta. En ese sentido, el autor nos obliga como lectores no sólo a imaginar, sino a complementar las cosas que no se explican.
Aparte de la estructura, también me llamó la atención el lenguaje. Hay momentos en que la redacción es bastante minimalista. En otros momentos, el lenguaje es bastante rebuscado. No obstante, la lectura fluye y quien lee se sentirá angustiado y con la inevitable curiosidad por saber qué ocurrirá en el próximo tramo del camino.
Una lectura muy recomendada, una joya de la cual no puedo decir mucho más para no estropearles la historia.
(Para los que creen que me rendí con El Señor de los Anillos, les contestaré en buen salvadoreño setentero: "nel pastel". Terminé el tomo II pero se me antojó leer algo diametralmente opuesto y diferente, antes de hincarle el diente al tomo III que ya está junto a mi cama, esperándome con orcos, elfos, hobbits y demás criaturas).
Junio 26, 2008
La noche de la presentación

La pregunta más frecuente que he respondido en los últimos días ha sido “¿como te sentís?”, esto en referencia a la salida de mi más reciente libro y a su presentación. A todos les di la misma respuesta: que me sentía como una niña pequeña, una niña a la que recién le regalaron un juguete nuevo y lo tiene entre sus manos, shiny and new, y lo mira y lo mira y casi que no quiere jugar con él de tan bonito que está.
También me sentía como si fuera la primera vez de publicar un libro. Con un ánimo y una ilusión absolutamente inocente, y éste último sentimiento me sorprendió porque es el octavo libro publicado, amén de las más de 20 antologías que han recogido alguno de mis textos. Es, por supuesto, una primera vez en varios aspectos: es mi primer libro publicado en Costa Rica y mi primer libro publicado en 5 años. Pero qué bueno también que uno todavía pueda sentir ilusión de publicar un libro.
Como en esos 5 años han pasado muchas cosas que me han tenido voluntaria e involuntariamente alejada del “mundo del espectáculo”, tenía además una expectativa nerviosa rica acerca del día de la presentación, que se dio anoche en la Feria del Libro.
Me llegué algo temprano para ver algo de libros (y prometo para mañana un comentario sobre la feria en sí), pero entonces me encontré con una amiga que tenía ratos de no ver y ya no nos separamos hasta horas después. Cafés, saludos con otros amigos y conocidos, plática previa con los presentadores para organizar un poco la velada, y luego... ¡a los leones!
Óscar Castillo, editor de Uruk, aprovechó la circunstancia para anunciar algo que yo ya sabía, pero que no tenía autorización para decir antes, y que fue por cierto el anzuelo con el que me pescó Uruk: esta editorial se ha propuesto, no sólo abrir sus puertas a publicarle a autores centroamericanos, sino a zanjar uno de los principales problemas y de las más amargas quejas que tenemos siempre del libro en Centro América y es lo referente a la distribución en la misma región.
Uruk ha formalizado un arreglo de distribución de sus libros a través de la red del Fondo de Cultura Económica de México (que ya tiene toda una red de librerías y distribuidores con los que trabaja), e incluirá entre los libros que promueva, los de esta pequeña pero visionaria editorial costarricense. La distribución abarca desde México hasta Colombia, incluyendo por supuesto todos los países de C.A.
Junio 24, 2008
Junio 13, 2008
Leyendo a Tolkien
Constantemente me reprocho a mí misma el no poder leer, o que no leo lo suficiente. Luego me muerdo la lengua, porque si lo pienso, la verdad es que me paso algo así como el 50% de mi tiempo leyendo. Pero las lecturas no son literarias sino trabajo, es decir, artículos, ensayos, folletos y hasta libros que debo revisar para su edición o traducción y cuya temática está bastante alejada de la literatura.
Por eso es que en los momentos libres, lo que menos hago es tomar un libro. A veces porque tengo la vista o la mente cansadas y prefiero una distracción menos “cerebral”. Otras porque tengo sueño (mañana tiene 3 semanas de un severísimo ataque de insomnio que estoy atravesando y en el que duermo como promedio 3 o 4 horas por noche, y ni siquiera corridas; no sé ni cómo funciono durante el día).
Todo eso no ha impedido que continúe con mi lentísima lectura de El señor de los anillos. Estoy a punto de terminar el segundo tomo y lamento no contar con más tiempo para dedicarme al libro, que si lo tuviera, qué ratos lo hubiera terminado todo.
Hay algo que me fascina en la narración de Tolkien y es la aparente sencillez de la redacción en contraste con la complejidad y la profundidad de lo que cuenta. No es “nada más” una historia fantástica. Es, obviamente, la lucha del bien contra el mal, el eje primordial de numerosas historias épicas y fantásticas. Pero también es una historia que subraya valores despreciados hoy en día como la amistad, la lealtad, la camaradería.
Junio 10, 2008
La portada del libro
Les comparto hoy la portada del libro que ya está en la recta final de producción en Uruk Editores.
La ilustración de la portada es un detalle de un cuadrito al óleo que pinté hace bastantes años. A mí me hubiera encantado algo de Remedios Varo (y por ese motivo fue que me pasé algún fin de semana reciente examinando varios de sus cuadros), pero estaba el detalle de los derechos de autor. Pensaba que algo de la Varo era lo ideal, dado el simbolismo y el carácter tan onírico de sus cuadros.
La otra opción era trabajar con el cuadro de un pintor que tuviera más de 70 años de muerto (porque se supone que entonces ya los derechos de reproducción son libres). Pero el ejercicio me sirvió para confirmar que mis preferencias de pintura son, sobre todo, de inicios del siglo XX en adelante, en especial del surrealismo, y muchos de esos pintores no tienen tanto tiempo de fallecidos. De tiempos más lejanos me gustan también los impresionistas, pero no venían al caso para este libro.
De broma en broma salió la plática de mis cuadros y le envié dos al editor. Se decidió por este detalle. Lo cual está bien porque el libro, además de ser muy onírico, viene cargado de animales, algo que no fue intencional y que me di cuenta luego de reunir las historias. Un perro, un mono, cocodrilos, muchas pero muchas culebras, pájaros, lobos, una mantis, una araña, y por supuesto, un infaltable gato circulan por las 14 historias del libro.
Luego, en la foto de la solapa se coló la difunta Bonifacia. Pensé que nada más ocuparían mi cara, pero el editor decidió dejar la foto completa y ahí está la pequeña Boni, lo cual me alegró mucho. La foto me la tomó Juan José Gómez (conocido como “El Barbas”, guitarrista de La Pepa). Me estaba tomando unas fotos sentada en el pasillo de la casa de Los Planes. Y la Boni estaba muerta de la curiosidad con la cámara y el fotógrafo.
Ella, que era tan huraña que casi nadie la vio (al punto que había amigos que me insinuaban que la Boni era producto de mi imaginación y que no existía en realidad porque nadie la había visto), hizo lo impensable ante extraños: se fue acercando y acercando hasta que se echó frente a mí y se quedó viendo fijamente a la cámara. Ni que lo hubiéramos pedido. Juanjo hizo clíck, y la Boni quedó conmigo en esa foto, quizás la que más me gusta de mí misma. Y la única que tengo con la Boni. Con la Loli de hecho no tengo ninguna (habrá que enmendar eso pronto).
Para los que han preguntado, les confirmo que el libro podrá ser comprado por internet a través de la Librería Universitaria de Costa Rica.
Y es todo por el momento en referencia al libro. La próxima (espero) será la invitación a la presentación, que haremos durante la Feria del Libro acá en San José, que tendrá lugar del 21 al 29 de junio. O sea, ya prontísimo.
Mayo 16, 2008
Cuadernos de la guerra (1943-1949), Marguerite Duras
Dentro de poco saldrán publicados en español, por Siruela, los Cuadernos de la guerra de Marguerite Duras, cuatro cuadernos redactados entre 1943 y 1949: el cuaderno rosa marmolado, el cuaderno beige, el cuaderno de 100 páginas y el cuaderno “20th Century Press”. Los mismos estuvieron guardados por la misma Duras en un sobre (rotulado con ese preciso título de “cuadernos de guerra”) en el armario azul de su casa de Neauphle-le-Château. El libro incluye también 10 historias inéditas que corresponden al mismo período de escritura.
Los mencionados cuadernos guardan una serie de memorias y apuntes muy elaborados que posteriormente llegarían a ser la fuente primaria de algunos de sus libros más conocidos, entre ellos El amante, Un dique contra el Pacífico y El dolor.
Pero, mucho más que notas apresuradas o ideas sueltas, como se esperaría de las notas de un escritor, sus cuadernos presentan escritos bastante terminados, una manera de la propia Duras de aferrarse a la memoria. “Ninguna otra razón me lleva a escribir [estos recuerdos] sino este instinto de desenterrar. Es muy sencillo. Si no los escribo, los olvidaré poco a poco”, anota en la página 75 (que corresponde al cuaderno rosa marmolado).
Abril 02, 2008
¿Qué libro te cambió la vida?
A raíz de algo que escribió Arbolario, no pude evitar hacer la pregunta de cuál fue el libro que le cambió la vida y sugerirle un post sobre el tema. El post fue escrito y él nos invita a hablar sobre lo mismo, sea en los comentarios o en nuestros blogs. Como yo le hice la pregunta, justo me parece responder.
De primas a primeras tenía un único título en mente (Ulises de James Joyce). Pero después pensé que he tenido varios libros que me cambiaron la vida en diversas épocas. Por ejemplo, no podría dejar de darle su debida importancia a Suavín, el ratón de palacio, cuyo autor desconozco y que me regaló mi tío Ricardo cuando tenía como 5 años. Yo no sabía leer, así es que me fui inventando diversas versiones del cuento según las ilustraciones (porque nunca hubo nadie que me lo leyera), y estoy convencida que en parte, mi fascinación por la literatura comenzó con ese libro.
Tendría que mencionar Heidi, de Johanna Spyri, el primer libro que leí de cabo a rabo. Cuando lo terminé me dije a mi misma que me encantaría escribir libros. Y ciertamente las lecturas de Julio Verne, Alejandro Dumas y Emilio Salgari me fueron muy importantes.
Más adelante, una lectura que me impactó mucho fue la de los poetas surrealistas franceses. De hecho, todo lo relacionado con el movimiento (pintura, fotografía, cine, escritura), me conmocionaron, sobre todo en cuanto a la actitud.
Pero el primer libro que me conmocionó profundamente fue El extranjero de Albert Camus. Lo leí adolescente y me pegó duro, muy duro. Cuando lo terminé pensé que así sería como me gustaría escribir a mí. Es uno de los libros que releo cíclicamente y al cual siempre, siempre, en cada relectura, le encuentro algo nuevo, y algo que aprendo como escritora. Un libro que nunca se agota.
Marzo 27, 2008
El olvido que seremos, Héctor Abad Faciolince
Debo confesar que me costó mucho leer este libro. No porque esté mal escrito, sino precisamente por todo lo contrario. El colombiano Héctor Abad Faciolince hace un exhaustivo retrato de su padre en El olvido que seremos, pero decir eso es quedarse muy corto, porque el libro es también la crónica de un amor profundo (el del hijo por el padre y viceversa), el de toda la familia y los años felices, esos tiernos años de la infancia y la adolescencia donde la suciedad y el oprobio del mundo parece no nos afectará jamás. Es así mismo un exhaustivo retrato de un hombre que, lo sabemos desde el inicio, será asesinado por sicarios paramilitares en plena calle por el mismo motivo que han sido asesinados miles no sólo en Colombia, sino en nuestro continente, y por supuesto, en el mundo entero: denunciar la represión, las injusticias, los desmanes, la corrupción.
Y el motivo por el que me costó leer este libro es el mismo detalle que lo hace una inigualable pieza de no ficción. Los miembros de la familia de Abad Faciolince ni su rutina de circunstancias de vida se parecen en absoluto a los míos, para nada. Pero Abad Faciolince tiene la virtud de retratar la relación padre-hijo a través de detalles, cotidianos, domésticos, insignificantes quizás. Pero son esos detallitos que, cuando uno mira atrás, son los que se imponen sobre los “grandes momentos”. Y en esos pequeños detalles, en esos sentimientos e imágenes tan vívidos del hombre que se recuerda a sí mismo siendo un niño amando en desmedida a un padre que es realmente un personaje único, es que el autor conmueve al lector. Nuestra vida podrá ser muy disímil de la narrada por el autor, pero finalmente el amor es único, es el mismo siempre.
Habla por ejemplo de los besos “grandes y sonoros” que le daba su padre y que no hicieron más que recordarme al mío. De los constantes experimentos de injertos en rosas y otras plantas que hacía su padre... y también el mío. Y las rutinas domésticas, el retorno al padre a casa luego de un día de trabajo, la música que escuchaba, las frases que decía... tan diferentes y particulares a la vida de cada quien pero, al ser enumeradas con tanto detalle, pero sobre todo, con la dulce melancolía de la añoranza, obliga al lector a evocar esas circunstancias en el recuerdo propio.
Marzo 13, 2008
Memorias ficticias
En los primeros días del mes, dos muy populares libros de memorias fueron desenmascarados como falsos. Es decir, las memorias eran en realidad un montón de ficción, por no decir, un montón de mentiras.
El primero de ellos Sobreviviendo con lobos, fue escrito por la belga Misha Defonseca. La historia no sólo era conmovedora sino bastante increíble, pero su autora juraba a pie juntillas que todo era auténtico. Misha había sido cuidada por una manada de lobos cuando tenía cuatro años mientras buscaba a sus padres que habían sido detenidos por los nazis. La niña caminó cientos de kilómetros perdida entre las nieves de Bélgica, Alemania, Polonia y Ucrania y no sólo en una, sino en dos ocasiones, los lobos la cuidaron.
La historia se convirtió en un bestseller traducido a 18 idiomas y además se hizo una película de bastante éxito con el mismo título. Pero una prima de la autora reveló la verdad: los padres habían sido capturados y asesinados por los nazis, eso era cierto, pero la niña no salió caminando en busca de ellos sino que fue cuidada por otros familiares. La autora, luego de negar las declaraciones de su prima, terminó aceptando que, en efecto, la historia del libro era inventada.
Menos de una semana después, el libro de Margaret B. Jones, Love and Consequences, que tuvo mucha resonancia en los Estados Unidos, también resulto ser una memoria falsa. El libro narraba la supuesta historia de la autora y su vida como una niña de origen indio (o “native american” como dicen ahora), que crece en un barrio de Los Angeles entre pandillas y drogas. La verdad es que Jones no tiene ni una gota de sangre indígena y creció en un barrio acomodado, muy pero muy lejos de todo lo que describe en su libro.
La editorial sacó de circulación el libro y canceló la gira de presentación de la autora. Aunque Jones admitió que la historia personal era totalmente falsa, lo que sí era cierto eran las experiencias citadas pues se referían a hechos que le habían ocurrido a personas que ella conocía. ¿Cómo se supo la verdad? Una hermana suya vio su foto en un periódico y llamó a la editorial para contarles de la verdadera vida de Jones.
Febrero 21, 2008
Rescatando el bestiario: Antología El Arca
Ya está en circulación, por lo menos en Chile, la antología El Arca, bestiario y ficciones de treintaiún narradores hispanoamericanos. Publicada por Sangría Editora (una editorial nueva que comienza sus operaciones precisamente con este libro) y compilada por Salvador Luis y Cecilia Eudave, la antología parte de un ejercicio básico: convocar a 31 escritores para que, a partir de una letra del alfabeto, escribieran un cuento en el que tuviera que ver un animal (real, inventado o mitológico, como personaje principal o secundario).
Según los compiladores, “quisimos restituir en el juego la vigencia que tienen los bestiarios, tratando de armonizar diferentes estilos, tonos e imaginerías en un volumen sugerente, que va y viene entre el diluvio de estas propuestas renovadas”.
Aparte de los animales convocados en las 29 letras del alfabeto, hay dos cuentos adicionales. El primero, un cuento dedicado a Noé y el último, un cuento “polizón”, dedicado a los gorilas.
Además de la publicación chilena, esta misma antología será publicada en marzo en Perú por Buena Vida Ediciones. El mismo contenido con una portada diferente. Una estrategia de publicación que me parece conveniente para lograr que un mismo libro circule en diferentes fronteras. También hay conversaciones para que el libro se publique en Barcelona.
Existe además un blog con todas las noticias referentes al libro. Entre las notas, hay un índice con los escritores participantes. Y por su parte la página de Los Noveles ha hecho una pausa en su estado de hibernación (que terminará el otro año, insha’allah), para publicar un avance con 3 cuentos.
Fui invitada a participar con la letra S, lo cual me hizo aparecer con una cabeza llena de serpientes. El otro centroamericano participante de la antología es el guatemalteco Maurice Echeverría con "La ruina que vino a Sara", el cuento polizón sobre los gorilas.
Recibí mi copia hacia el viernes de la semana pasada. Debo decir que la edición me gustó y mucho. No he tenido oportunidad de leer todos los cuentos, pero entre los que he leído hay para todos los gustos (es decir, unos me gustaron menos que otros). El de Maurice me parece excelente, así como el de los gatos de Álvaro Bisama (no porque sea de gatos, lo juro, aunque ya sé que no me van a creer). Me han recomendado mucho el de los osos de Pedro Cabiya, pero no he tenido mucha cabeza y/o tiempo para leer. De hecho no he leído nada en todo lo que va del año (shame on me), pero bueno... espero reordenarme pronto a mí misma.
Febrero 05, 2008
Algo de Murakami
Con motivo de la próxima aparición en Tusquets del libro de cuentos de Haruki Murakami que se titula Sauce ciego, mujer dormida, El Cultural de España agasajó a sus lectores con dos textos.
Uno, el prólogo de Murakami a este libro donde hace una interesante comparación entre escribir cuento y escribir novela y su relación con ambos géneros. “Escribir novelas es un reto, escribir cuentos, un placer. Es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín”, comienza diciendo.
Dos, un cuento (supongo que del libro), titulado "El folclore de nuestra generación:prehistoria del estadio avanzado del capitalismo".
Enero 31, 2008
Crónicas marcianas, Ray Bradbury
¿Qué sería lo primero qué harían los humanos si algún día colonizaran Marte? Botar basura por todas partes, exterminar a los nativos y luego llenar todo de comercios para vender cualquier cosa imaginable. Es decir, hacer lo mismo de siempre y por supuesto, copiar lo que se hace en la Tierra.
Por lo menos ése es el planteamiento que hace Ray Bradbury en su libro Crónicas marcianas, uno de los clásicos de la ciencia ficción y por lo demás un libro con tantos méritos y cualidades que trasciende el género para plantearse sobre todo como una buena pieza de literatura.
El libro está estructurado como un grupo de crónicas o episodios aparentemente inconexos que van narrando, a través de un período de tiempo que va desde enero de 1999 hasta octubre del 2026, desde la llegada de los terrícolas a Marte hasta la casi total extinción de los marcianos y luego, los anhelos por los colonizadores terrícolas por volver a la Tierra luego de observar y saber de ciertas explosiones que parecen haberlo destruido todo...
Son episodios en apariencia sin relación aunque hay referencias a personajes y sucesos anteriores. Podría leerse como un libro de cuentos, y por lo tanto, leer los episodios de manera salteada. Pero en lo personal sentí que el libro podía de hecho leerse como una novela, con una estructura peculiar es cierto, pero que tenía toda la coherencia de una historia de largo aliento.
Enero 28, 2008
Mis libros de infancia: Struwwelpeter y Zille
El otro día recordé una de mis lecturas de infancia. Era un libro llamado Struwwelpeter (que ha sido traducido al español como Pedro Melenas o Pedro Guerellas). El libro fue subtitulado “Historias divertidas y estampas aun más graciosas con 15 láminas coloreadas para niños de 3 a 6 años”.
Se trata de una serie de rimas escritas por Heinrich Hoffmann, un médico alemán de Frankfurt que para la Navidad de 1844 buscaba un libro como regalo para su hijo. Pero como no le gustó lo que encontró decidió escribir él mismo un libro e ilustrarlo. Así fue como nació esto que se llegó a convertir en un clásico de la literatura infantil de la época. Luego fue traducido a varios idiomas, y como detalle curioso puede decirse que una de las traducciones al inglés fue hecha por Mark Twain.
Lo curioso de este asunto es que, pese al título de aparente bondad y alegría, los cuentos y las ilustraciones son bastante siniestras. Está por ejemplo la historia del niño que no se quería tomar su sopa y que para el quinto día de no tomársela, y de ir enflaqueciendo dramáticamente durante esos días, muere y es enterrado. Sobre su tumba le colocan el platón sopero.
O el cuento de la niña que se pone a jugar con fósforos mientras sus gatitos, Minz y Maunz, le advierten que eso es peligroso. La niña no hace caso, ella toma fuego, se quema y en la última estampa se mira al par de gatitos llorando literalmente ríos de lágrimas junto a un montón de cenizas negras. Curiosamente los zapatos rojos de la niña sobreviven al incendio.
Más traumatizante quizás es la historia del niño al que la mamá le pide que por favor no se chupe el dedo. La mamá sale a hacer unos mandados y el niño se pone inmediatamente a chuparse el pulgar. Acto seguido entra el sastre con una inmensa tijera y le corta ambos pulgares al desobediente infante. Y en la última estampa lo vemos llorando, con la manos extendidas y la sangre fluyendo de los pulgares amputados.
Enero 03, 2008
Roberto Castillo (1950-2007)
Comenzamos mal este año. Ayer por la mañana falleció el querido amigo Roberto Castillo, escritor hondureño. Como suele pasar en estos casos, la noticia lo deja a uno aturdido, repasando recuerdos.
Por algún motivo nos comunicamos por correo electrónico, pero no nos conocimos personalmente hasta el 2004, cuando coincidimos en Madrid invitados por Casa de América, para un encuentro sobre literatura centroamericana. Hicimos migas de inmediato. Roberto andaba acompañado de su esposa Leslie y todos los escritores invitados estábamos alojados en la Residencia de Estudiantes. Compartimos mesa en los desayunos o almuerzos y siempre era un gusto estar con ellos.
Roberto era un tipo de buen carácter, afable y excelente conversador. Afectados por el jet-lag, no era inusual encontrarnos de madrugada en el área de computadoras en que íbamos a revisar nuestros correos y continuábamos las pláticas sobre los más diversos tópicos.
Luego, cuando cada quien regresó a su país, Roberto y yo mantuvimos contacto por correo. Fue de las pocas personas que realmente escribía cartas. Con mi traslado a Costa Rica (y creo que él se había mudado a un lugar donde no tenía mucho acceso a internet), nos dejamos de escribir un tiempo, pero en algún momento me escribió de nuevo porque le iban a publicar un libro de ensayos acá. Suponíamos que haría un viaje para presentarlo... pero ya no supe más de él. Hasta ayer. ¡Cuán impertinente esta condición de mortales!
Comparto el enlace a una entrevista que le hice para el suplemento "Áncora" de La Nación de Costa Rica, parte de una serie de entrevistas a escritores centroamericanos.
Te vamos a extrañar, Roberto.
Diciembre 19, 2007
Sobre no ganar el Nóbel: Doris Lessing
Quizás por el hecho de que Doris Lessing no haya acudido en persona a recibir el Nóbel; quizás porque desde que se ganó el Nóbel, muchos que ya conocían su obra bostezaron aburridos ante una obra que consideran “ha perdido vigencia”; quizás porque, a diferencia de Pahmuk o Coetzee, Lessing pasa de los 80 años y se recibió el premio sin mayor entusiasmo; quizás porque su discurso, lejos de ser un nostálgico recorrido por su encuentro con la literatura, dice un par de verdades sobre la humanidad y su cultura del despilfarro, quizás por todos estos motivos u otros que se me escapan, el discurso que escribió para recibir el Premio apenas ha sido comentado.
Lástima, porque es un texto que merece mucho la pena leerse y porque nos lleva a reflexionar sobre este mundo lleno de desigualdades donde los que quieren leer y ser escritores no tienen libros ni apenas acceso a ellos. Y los que tienen los libros, la cultura y la escritura al alcance cotidiano lo desprecian con una facilidad que da escalofríos.
Lessing hace en su discurso un paralelo entre una escuela cualquiera en la polvosa Zimbawe y una opulenta escuela de varones en Londres. De cómo los maestros en las escuelas africanas tienen que dar clases con piedras para enseñar matemáticas porque, de seguro, alguien se robará la tiza. O de cómo tienen que enseñar el abecedario dibujando las letras con un palito sobre el polvo. De cómo, en esas escuelas polvosas y en medio de la nada, hay un medio cuarto que debería ser la biblioteca pero donde no hay ningún libro porque, claro, “no hay presupuesto”, y de cómo esos maestros y alumnos ruegan a los trabajadores de otros países que por favor, les envíen libros. Sed de libros, de leer, de aprender, de saber. Y luego, sed de escribir.
Lessing advierte sobre lo difícil que es convertirse en escritor viniendo de una casa donde no hay libros. O de un lugar, ciudad, villa, poblado, donde no hay una biblioteca. Ella menciona la choza tradicional de lodo donde vivió varios años con su familia, pero donde, aunque no hubieran ciertas comodidades urbanas, había libros.
Noviembre 27, 2007
Escritores y suicidio
Leyendo sobre escritores suicidas en los últimos 10 días para una serie de artículos que espero poder ir poniendo por aquí a partir de la próxima semana.
El suicidio: la dualidad: el moralismo profuso alrededor de algo que a fin de cuentas, causa miedo, tiembla todo. Alguien se quita la vida por su propia mano. Reto a Dios, a la comunidad, a lo natural.
Entonces señalan algunos: es un cobarde, no tuvo valentía para afrontar la vida, los problemas no se solucionan así, bla bla bla. Y los fundamentalistas: es un pecado. Pecado, pecado.
Tan fácil señalar con el dedo el ojo en la paja ajena. Condenar con moralinas un infierno que no se entiende.
El suicidio en escritores o artistas es visto casi como algo “normal”. Forma parte del mito. Le da una aureola de romanticismo al escritor suicida. Pero si el suicida es un vecino o un pariente o un amigo, si alguien cerca menciona la posibilidad, le caemos a palos. Cobarde, le escupimos en el rostro.
Si el suicida sufría una enfermedad incurable, medio se le disculpa.
Si el suicida sufrió una decepción amorosa, se le acusa de ridículo. “De amor ya no se muere” dice alguna canción.
¿Pero llamarán cobarde y ridículo a Cesare Pavese entonces, que se suicidó por una decepción amorosa?
Noviembre 19, 2007
El primer muerto en Marte
Ray Bradbury quiere ser el primer muerto en Marte. Esto lo dijo en una buenísima entrevista publicada el fin de semana en la "Revista Ñ" del Clarín:
Esa noche en que llegamos a la Luna fue una noche de éxtasis para mí. ¡Nunca tendríamos que haber parado! Sacar una foto, OK, pero eso no salva a la humanidad. Si la vida desaparece de la Tierra, podemos encontrarla en otros planetas. Los viajes al espacio nos harán inmortales. Hay que volver a la Luna y hacer allí una base, para partir a la conquista de Marte... en los próximos veinte o treinta años, pero ya no seré de este mundo y eso me entristece mucho. Pero me enterrarán en Marte, en el cráter Chicago Abyss. Dejé instrucciones para eso a mi familia. Seré el primer muerto en Marte, aunque no tengo ninguna intención de morir pronto. ¡Llegaré a los 100!También me gustan sus consejos para escritores que inician:
Lo que funda toda escritura es el amor, es hacer lo que amamos y amar lo que hacemos. Y olvidarse del dinero. En mis comienzos, yo ganaba 30 dólares por semana, y mi novia era rica, pero le pedí que hiciera voto de pobreza para casarse conmigo. No teníamos ni auto ni teléfono, vivíamos en un departamento pequeño en Venice, pero la estación de servicio de enfrente tenía una cabina telefónica. Iba corriendo a atender cuando sonaba y la gente creía que me llamaba a mi oficina. Yo les repito: "Rodéense de personas que los quieran, y si no los quieren, échenlos. No hay necesidad de ir a la Universidad, donde no se aprende a escribir. Vayan más bien a las bibliotecas". Yo escribí Fahrenheit 451 porque había oído hablar del incendio de la biblioteca de Alejandría y de los libros quemados por Hitler en Berlín.
Noviembre 07, 2007
Leyendo a Ray Bradbury
En El visitante, una colonia de desterrados en el planeta Marte ven arribar a un nuevo visitante. Todos son traídos desde la tierra pues sufren de una enfermedad altamente contagiosa (herrumbre de sangre) que, de no tomarse tal medida, exterminaría pronto a la humanidad. El ambiente de Marte no los cura, pero les permite prolongar durante algún tiempo sus vidas.
Sin embargo, los enfermos sufren de nostalgias profundas por cosas de la tierra. El nuevo enfermo, llamado Leonard Mark, tiene un don: el de la telepatía y la proyección del pensamiento. Así logra materializar los lugares y las cosas que extrañan los enfermos. Pero al ser descubierto, todos quieren acudir a él, monopolizar su don y no compartirlo con los demás. El egoísmo se impone sobre la compasión o el mal compartido.
¿Qué harías si supieras que ésta es la última noche del mundo? pregunta uno de los personajes del cuento. En el vecindario todos han tenido el mismo sueño la noche anterior. Todos sueñan que el mundo ha llegado a su fin, y un instinto les dice que esa noche es hoy. ¿Y qué hacen los personajes de La última noche del mundo? ¿Cosas especiales o cosas ordinarias?
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Doris Lessing, los gatos y los prejuicios de lectura
Cuenta nuestra informante en Estocolmo que después de anunciar que el Nóbel de Literatura de este año es para Doris Lessing, hubo un chat con Horace Engdhal, el Secretario Permanente de la Academia. Una lectora le preguntó, en tono jocoso, si el tradicional banquete luego de la entrega del Premio iba a tener como tema los gatos, debido a la declarada pasión de Lessing por nuestros amigos felinos. Engdahl respondió que si bien no tenían ningún "gato académico", la idea no estaba tan mala...
He leído un par de libros de Lessing y aunque ello por supuesto no sirve para hacerse una idea completa de su vasta y variada obra, su lectura (y leer entrevistas con ella), siempre me dejaron con ganas de más. Pero no he podido leer El cuaderno dorado, su obra cumbre, y Particularly Cats, el libro donde habla sobre los gatos de su vida. Por desgracia y para variar, en este desierto de libros llamado Centro América, las librerías nos bombardean con cualquier cantidad de porquerías pero sobre todo con libros “fáciles” y rápidos de leer. Supongo que se parte de que los lectores centroamericanos somos estúpidos, de que no somos capaces de leer novelas complejas que transcurren en otras latitudes, que desentrañen el lenguaje y la estructura literaria y planteen problemas de la humanidad y el universo.
Después de este pequeño desahogo, volvamos a la Lessing: no habían pasado 24 horas del otorgamiento del premio, cuando ya las primeras reacciones se hicieron públicas. Como siempre, hay unos a favor y otros en contra. En lo personal, siempre lamento que se destaquen las cualidades políticas del ganador por encima de su obra literaria, pero supongo que la culpa de ello es de la misma Academia del Nóbel, quien ha tenido la tendencia de otorgar el Premio a autores que van por ciertos caminos.
Octubre 09, 2007
Sinceramente, Ted Hughes
El poeta Ted Hughes sufrió durante toda su vida (y aún después de su muerte), el estigma de haber sido el "acusado" de provocar el suicidio de su esposa, la poeta Sylvia Plath. Hughes estaba relacionado románticamente con la también poeta Assia Wevill y eventualmente abandonó a Plath, situación que muchos afirman fue el gran detonante para que ésta decidiera finalmente suicidarse.
Los reproches terminaron de afirmarse cuando Assia Wevill también se suicidara, y junto con ella, se llevara a Shura de 4 años, la hija de ambos, a la muerte, haciéndolo por cierto con el mismo método de Plath: puso un colchón en el piso de la cocina, durmió a Shura sobre él, encendió la llave del gas y se acostó junto a la niña.
La poesía de Ted Hughes es prácticamente de nula circulación en Centro América. No fue hasta el 2000, en una librería de Frankfurt am Main, que encontré Crow, un excelente poemario que se convirtió desde entonces en uno de mis libros favoritos de poesía. Fue también ese año que leí algunos de los poemas de Birthday Letters, el libro en el que habla sobre su matrimonio con Plath.
La lectura de su poesía me dejó con sentimientos encontrados. Su excelente poesía, profunda y fuerte, contrastaba con las acusaciones de ser un miserable, infiel y egoísta como pareja y como hombre. Pero ya se sabe, no hay que ser buena gente para escribir un gran libro y hay más de algún perfecto hijo de puta que ha logrado escribir versos sublimes. Historias como ésta siempre me llevan a pensar que sería mejor no saber absolutamente nada de la vida de los escritores y quedarnos estrictamente con su obra.
En todo caso, las reflexiones surgen a propósito de que este pasado fin de semana, el Telegraph de Londres publicó en 3 partes algunas de las cartas de Ted Hughes, varias de ellas dirigidas a Plath, a Wevill, a la madre de Plath y a sus hijos, entre otras personas. Es obvio en la lectura de ellas que, durante el resto de su vida, Hughes tuvo que convivir con la sombra del suicidio de Plath y Wevill encima.
Primera parte: Sincerely, Ted Hughes
Segunda parte: Ted Hughes: A life thrown into turmoil
Tercera parte: Ted Hughes: "I'd like to see the whole truth told"
Octubre 02, 2007
La mano izquierda de la oscuridad, Úrsula K. Le Guin
En La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Le Guin, Genry Ai es un visitante terrestre al planeta Gueden, mejor conocido como Invierno, un lugar en perpetuo frío. En los lenguajes de aquel planeta existen 62 palabras para describir las distintas clases, estados, edades y cualidades de la nieve caída y luego otra serie de palabras para la nieve que cae, para el hielo, para la temperatura, la fuerza del viento y la clase de precipitación de nieve o lluvia. Un lugar poco acogedor para un humano. Pero la misión de Ai es importante: debe lograr que Invierno se una al Ecumen, una liga de mundos. Para ello debe entrevistarse con el rey Argaven, el dirigente de Karhide, el país donde Ai ha vivido en el último par de años. La reunión es lograda a través del ministro Estraven. Pero una serie de intrigas y acusaciones declaran traidor a Estraven, quien debe exiliarse. Los contactos de Ai con Estraven lo ponen también en riesgo y el humano decide marchar a Orgoreyn, un país vecino. Allí será hecho prisionero y liberado audazmente por Estraven. Ambos huyen y deciden que lo más conveniente es regresar a Karhide a través de un azaroso viaje de más de ochenta días por las zonas glaciares.
La narración alterna los episodios de Ai en primera persona, así como algunas leyendas e historias que ponen en contexto los orígenes de los países de Invierno y también con las entradas del diario de viaje de Estraven y sus reflexiones sobre los acontecimientos. Esta alternancia, usada con frecuencia como técnica narrativa, tiene aquí una función diferente a la común pues las secuencias complementan informaciones sobre este “nuevo mundo” en el que estamos siendo sumergidos como lectores, y también nos permite conocer la doble perspectiva, la del humano-visitante y la del nativo del planeta, sobre los acontecimientos de la historia.
Septiembre 04, 2007
Kafka en la orilla, Haruki Murakami
Argumento: Kafka en la orilla del japonés Haruki Murakami sigue la estructura ya conocida de dos historias que corren paralelas. Dos personajes en dos situaciones improbables pero que sabemos terminarán encontrándose en algún punto de la narración. O por lo menos eso creemos... Kafka Tamura es un quinceañero que ha escapado de casa y simplemente se ha dejado llevar lo más lejos posible de Tokio hasta terminar en un lugar donde trabaja en una biblioteca privada y conoce a algunos personajes que serán determinantes en su formación personal.
Mientras tanto, conocemos en narración paralela el caso del Sr. Nakata, quien cuando niño sufrió un extraño accidente durante la guerra y que, después de ello, pierde la memoria y muchas de sus capacidades como leer y escribir. En compensación adquiere otras, como el poder hablar con los gatos y el poder predecir algunos eventos naturales extraños.
Dentro de toda la trama ocurre un asesinato, el de un hombre llamado Johnny Walker (como el whisky, sí), un despiadado ser que asesina gatos para sacarles el alma y construir con ellos una flauta (sí, una flauta hecha con almas de gatos). También hay un bosque misterioso en el que se han perdido, hace muchos años, dos soldados japoneses y a los que Tamura encuentra cuando se adentra demasiado en él, descubriendo un lugar al que acuden los espíritus de los muertos.
Agosto 27, 2007
“Los centroamericanos estamos totalmente ninguneados. ¿Qué somos en la literatura?”: Ana Cristina Rossi (segunda entrega)
Ana Cristina Rossi continúa hablando sobre Limón Reggae y los temas contenidos en ella. En esta segunda y última entrega, la conversación se centra en la parte de la novela relacionada con Costa Rica, pero también en los motivos por los cuales dejó de publicar con Alfaguara.
La novela se presentará en el marco del Primer Encuentro de Estudios Culturales Centroamericanos que tendrá lugar en San Salvador a partir del 12 de octubre de 2007.
La autora fue incorporada como miembro de la Academia Costarricense de la Lengua la semana pasada.
El libro es duro no sólo para El Salvador sino también para Costa Rica y también para Limón, para los afro descendientes.
Es cierto, el libro no queda bien con nadie. Al principio se da eso que cuenta uno de los personajes, que los afro descendientes eran abiertos, amaban a los costarricenses. Y golpe tras golpe, al ser excluidos de la fuerza de trabajo, algo que pocos costarricenses saben, se fueron cerrando. Y fueron excluidos por el color; llegaban los afro descendientes a pedir trabajo y decían “pero yo soy costarricense”, “sí”, les contestaban, “pero véase su piel”. Entonces ahí está la razón de su rechazo. En la novela exploro mucho las consecuencias de eso, que son tremendas.
Una de las cosas duras que contás en la novela es cómo se hacen las expropiaciones para formar el Parque Nacional de Cahuita, uno de los más populares entre los turistas que van al Caribe...
Costa Rica vende imagen de país ecológico pero lo que le pasó a los dueños es muy duro. Fijate que una vez yo estaba hablando de eso y Epsy Campbell (ex candidata a la vice presidencia) cuyos padres fueron expropiados de Cahuita se puso a llorar. Además estuvo lo de la monilia, el hongo que muchos aseguran fue regado por avionetas sobre sus terrenos para obligarlos a vender.
Sigue habiendo un diálogo de sordos. La manera que lo planteo en la novela es la que yo escogí aunque quizás no sea la más conveniente para el diálogo, porque la novela se iba a presentar ahora para el Festival del Negro que es en agosto, pero se decidió no hacerlo. Ellos (los afro descendientes) quieren discutir sus problemas entre ellos. Son pocos los que aceptan discutirlo con los mestizos.
El momento se ha llegado para un diálogo porque Limón no está integrado al resto de la nación.
Agosto 20, 2007
"La guerra vuelve loca a la gente": Ana Cristina Rossi habla sobre su novela Limón Reggae
En julio pasado, la escritora costarricense Ana Cristina Rossi presentó su más reciente novela titulada Limón Reggae, publicada por Editorial Legado. Si su novela anterior, Limón Blues, se centraba en la búsqueda de la utopía a través de los ideales de Marcus Garvey y las luchas reivindicativas de los afro descendientes a comienzos del siglo pasado, Limón Reggae se ubica más cercana en el tiempo para guiarnos a través de la búsqueda de la utopía revolucionaria de Centro América.
Desde las luchas de los años 70 de los afro descendientes caribeños costarricenses, inspirados en el movimiento de los Panteras Negras de los Estados Unidos, pasando por el intento de una lucha revolucionaria en Costa Rica, culminando con la guerra de los 80 en El Salvador y cerrando con los ideales de los Rastafari en Puerto Viejo, la novela presenta el complejo proceso político y personal de Laura, la protagonista de esta historia, quien se nos presenta como un testigo privilegiado de los acontecimientos más significativos de las últimas décadas en la región.
Limón Reggae, definida por su autora como una novela política, es una historia dura que habla de la utopía y la esperanza y de cómo éstas son traicionadas y sacudidas en los agitados años de los cambios más profundos que han afectado a la región. Uno de sus temas medulares es la guerra de El Salvador, y dentro de ello, hay un relato figurado que nos remite al asesinato de la Comandante Ana María y el suicidio del Comandante Marcial.
Es una novela que atrapa, que envuelve, que angustia. Una novela que tocará mucho al lector, sobre todo al salvadoreño, porque nos dice cosas que no nos gustaría tener que escuchar y sobre todo porque, hacia el final, deja al lector con una profunda sensación de desesperanza.
Me reuní con Ana Cristina para hablar a profundidad de esta novela, de su contenido, de su construcción y de las motivaciones y reflexiones detrás de esta historia profundamente centroamericana.
Julio 23, 2007
La vida después de Harry Potter
Debo comenzar este post aclarando que no he leído ningún libro de Harry Potter. Ni siquiera he visto las películas, por lo menos no enteras ni en orden, y si acaso he visto alguna ha sido de manera fragmentada cuando han pasado por cable. La que medio me gustó fue la del Cáliz de Fuego.
Hice el intento de leer el primer libro y simplemente no me enganchó. Tampoco las películas. Lo cual no significa que tenga animosidad ni prejuicios contra el personaje ni la historia y mucho menos por su autora, J. K. Rowling. Es simplemente que no me enganchan, con lo cual nunca ha cruzado por mi mente el pensamiento de que el libro sea “malo” o light o “sólo para niños”. Algo debe haber en ellos para haber ocasionado el fenómeno mundial que ha logrado.
De hecho, como escritora, es emocionante ver que haya literalmente millones de personas alrededor del mundo urgidas por leer un libro, dispuestas a desvelarse para ser los primeros en tener su ejemplar y a pagar lo que sea por saber el destino de sus personajes favoritos. Me encantó ver cajas y cajas llenas de libros, incluso custodiadas por seguridad, para que ningún ejemplar se filtrara antes de tiempo y develara el misterio del final.
También me llamó la atención que miles de fans le solicitaran a Rowling que no terminara la serie y sobre todo, que no “matara” a Harry Potter, pues todos querían continuar leyendo sus libros.
Julio 17, 2007
Krik? Krak! de Edwidge Danticat
Cuando un haitiano quiere contar una historia pregunta "¿Krik?", y si alguien quiere escucharla responde "¡Krak!". Este juego de palabras es el utilizado por la escritora Edwidge Danticat, nacida en Haití, pero quien vive en los Estados Unidos desde niña, para titular su libro de cuentos, que fuera nominado al National Book Award de 1995.
El libro consta de 9 historias y un epílogo; éste último, sin duda, refiere imágenes autobiográficas de la autora quien, a corta edad, descubre el poder de la palabra escrita y su deseo de escribir. En ese epílogo, por cierto, hace un paralelo precioso con el trenzado de su cabello: "When you write, it's like braiding your hair" (Cuando escribes, es como trenzarte el pelo). Para su familia, el anuncio de que espera ser escritora no es precisamente bienvenido.
Writers don't leave any mark in the world. Not the world where we are from. In our world, writers are tortured and killed if they are men. Called lying whores, then raped and killed, if they are women.Continuar leyendo»
(Los escritores no dejan huella en el mundo. No en el mundo del que venimos. En nuestro mundo, los escritores son torturados y asesinados si son hombres. Las llaman rameras, son violadas y asesinadas, si son mujeres).
Julio 04, 2007
La Dama de los Velos de Mauricio Orellana Suárez
El escritor salvadoreño Mauricio Orellana Suárez ha escrito una nueva novela llamada La Dama de los Velos. Se trata de una biografía novelada de Helena Pretovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica.
He tenido el privilegio y el gusto de leer este libro y de nuevo, Mauricio se confirma como un escritor de primera cuyo talento narrativo no hace más que mejorar en cada libro. Y esta novela no es la excepción.
Las ambientaciones, el hilo conductor, la información, la caracterización de los personajes, la forma tan clara y sucinta en que se presenta la vida y obra de Madame Blavatsky son excelentes. Es admirable el balance de todo el conjunto, donde la historia nunca pierde ritmo y donde el lenguaje nos remite a novelas universales, esas que aunque escritas en Rusia, Estados Unidos o Brasil, conciernen a la humanidad como conjunto.
Las descripciones iniciales de la infancia de Blavatsky, en particular, me parecieron muy bien logradas, así como la presentación de la controversia sobre las acusaciones de fraude que Alexis y Emma Coulomb hicieron contra Blavatsky. Me gustó mucho también la alternancia de la narración con diálogos, cartas y documentos. Hubo momentos de la lectura en que pensé en las novelas de Dostoievsky y Tolstoi. En otros momentos, recordé mucho a Conan Doyle.
Junio 28, 2007
Mañanas de seda azul
Lo escribo antes de que el recuerdo tome formas opacas:
Un cuarto en penumbras, un despertador sonando poco antes de las 5 de la mañana, despertar, maldecir, ponerse en pie. Tomar la ropa del día anterior, ponérsela, entrar al baño, encender la luz, ver la cara de zombi, lavarse la boca. Tomar circulación, licencia, llaves, libro. Y los cupones, sobre todo los cupones.
Abrir y cerrar puertas. Subir al jeep Toyota Land Cruiser celeste con techo blanco creo que año 78. Manejar un par de kilómetros. Llegar a la gasolinera. Sorpresa: ya hay 4 o 5 carros esperando.
Son apenas las 5. El día va a clarear. Me parqueo detrás del último carro. La gasolinera abre a las 7. Esperar dos horas.
El problema no es el tiempo, el problema es si alcanzará.
No sé qué año es. Quizás fue en el año más crudo de la guerra. Quizás fue en el año más intenso del amor.
Es Managua. Es el tiempo de la guerra de la contra, del embargo de los gringos. Hay racionamiento de gasolina. Tengo dos papeles en mis manos que valen más que todo el dinero del mundo: dos cupones de gasolina. Blancos y azules, un 5 bien grande y el logo de Petronic.
Dos cupones de 5 galones cada uno. Diez galones de gasolina: soy millonaria.
Tan millonaria como el que sabe de alguien que compra dólares a buen cambio en el mercado negro. O del que sabe en cuál de todos los Supermercados del Pueblo hay papel higiénico. O pasta de dientes. O azúcar. O en qué tramo del mercado Roberto Huembes se consiguen frijoles negros o la carne enlatada soviética.
Junio 27, 2007
Poniatowska Premio Rómulo Gallegos
Elena Poniatowska se alzó ayer como la ganadora del XV Premio Rómulo Gallegos, que se entrega en Venezuela bianualmente, por su novela El tren pasa primero. Ojalá esto anime a los señores de Alfaguara a distribuir su obra en Centro América (por lo menos acá en Costa Rica no he visto este libro ni ningún otro de Poniatowska). Mientras tanto, me conformaré con leer la extensa entrevista que le hizo Eunice Shade (y publicada en Marca Acme), semanas antes de ganar el galardón. ¡Felicidades Elenita!
Junio 18, 2007
El veneno que nos une a la ciudad
En el capítulo 22 de su libro Estambul, ciudad y recuerdos, Orhan Pamuk cuenta que cuando era un niño tomó el hábito de contar los barcos que miraba pasar en el Bósforo. La descripción es tan vívida que podemos visualizar al niño, apoyado en algún balcón, viendo hacia el agua y contando los barcos. Pocas páginas después de ese párrafo nos encontramos con una fotografía donde se ve a un muchacho apoyado en un balcón. Al fondo de la foto se ve, por supuesto, el Bósforo y un par de barcos. Suponemos que el muchacho de la foto es el joven Pamuk.
El autor cuenta que llegó a un punto en que comenzó a tomar nota en un cuaderno de todos los barcos que iban y venían. Y además, se dio cuenta que su manía no era original, que su hermano, amigos y conocidos también contaban los barcos del Bósforo.
En este libro, Orhan Pamuk ha tenido la gran habilidad de recrear su infancia al compás de la ciudad en que ha vivido toda su vida y desde donde, nos lo confirma en una que otra línea, escribe precisamente las memorias que tenemos entre manos.
Parecería que es imposible que un lector de cualquier país se conecte con las memorias de un chiquillo en Estambul. Pero lo que permite que un salvadoreño, por ejemplo, pueda identificarse con un niño turco son esos recuerdos que subsisten a través del tiempo y que Pamuk relata con tanto acierto. El relato de los juegos infantiles, las peleas con el hermano, el primer amor, las escapadas de la escuela, disparan los recuerdos del propio lector porque son cosas que todos hemos vivido aquí y en la Cochinchina.
Mayo 18, 2007
¿Qué nos da miedo hoy?
El miedo en español
Mientras trabajaba en las entradas de esta semana, me pregunté de pronto quiénes son los autores del horror en español. Y resultó ser una pregunta difícil de contestar.
Los hay muy pocos y casi ninguno (por lo menos de mi conocimiento) dedicado de manera significativa al género. Aunque hay algunos casos mencionables. De los más de 80 cuentos que escribió Rubén Darío, 11 pueden ser categorizados como de miedo, cosa nada extraña tomando en consideración que Darío era un gran admirador de Poe. Podríamos mencionar también algunas de las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer y los Cuentos de amor, locura y muerte de Horacio Quiroga. Es posible que también Leopoldo Lugones (gran amigo de Quiroga y ambos admiradores de Poe), pueda tener algún cuento en sus libros Las fuerzas extrañas o Cuentos fatales (he leído algunos cuentos suyos que estarían clasificados dentro de lo fantástico, pero no conozco su cuentística completa como para saber si incluye el horror). Hay académicos que consideran que Julio Cortázar tiene algunos cuentos en clave de terror (“Casa tomada” es el más citado, aunque en lo personal difiero).
En Centro América el panorama tampoco es más abundante. Algunos autores tienen cuentos dispersos que rozan el género, pero de nuevo, ninguno dedicado significativamente a ello, aunque esta visión es parcial, pues ya he mencionado hasta el cansancio el dramático problema para publicar y distribuir libros en la región. No descarto que por aquí haya alguna obra en clave de terror que desconocemos.
Mayo 17, 2007
El horror en Algernon Blackwood
Soy una lectora tardía y novísima de Algernon Blackwood. Recién tengo un par de meses leyendo algunas de sus historias, por lo que no puedo hacerme una idea general de su extensa creación literaria: 200 cuentos, 12 novelas, dos obras de teatro, una autobiografía y algunos poemas. Lo que he leído, sin embargo, cuenta con algunas coincidencias que son las que comentaré.
La Biblioteca de fantasía y terror de Alianza Editorial publicó una colección de Blackwood titulada Culto secreto y otros relatos. El mismo incluye “El hombre al que amaban los árboles”, “El ocupante de la habitación”, “Culto secreto”, “Complicidad previa al hecho” y “Descenso a Egipto”. Además bajé de internet una de sus más sonadas historias, “El Wendigo”.
El motivo del horror en estos textos tiene que ver con circunstancias que, desde el más allá, tienen el poder de afectar la realidad. Por ejemplo, en “Descenso a Egipto”, un investigador es prácticamente absorbido por ritos de dioses antiguos que lo transportan hacia la gloria del antiguo Egipto. En “El ocupante de la habitación”, un huésped en una pensión es advertido de dónde está el cuerpo de alguien que se ha perdido en la montaña. “El hombre que al que amaban los árboles” trata sobre un pintor que es capaz de captar el ser de cada árbol en sus pinturas.
Mayo 16, 2007
El horror en H. P. Lovecraft
Son varios los detalles que me llaman la atención en las historias de Lovecraft y en su manera de tratar el horror. Muchos de sus cuentos inician con descripciones o explicaciones sobre el personaje central o el narrador. Son inicios algo lentos. Pero es el momento que se aprovecha en la redacción para dar descripciones (porque después no habrá tiempo) y para que el lector se fije una imagen (el escritor prepara el escenario en nuestra mente). En algunos de los inicios se nos advertirá de frente: estaremos frente al horror en cualquier momento.
Y ese es un detalle que me parece muy especial en Lovecraft. Cuando en el argumento se comienzan a desencadenar los hechos de horror, el tono del narrador cambia brutalmente: de la aparente apacibilidad del inicio a una exaltación permanente que además, le impone un cambio de ritmo a la narración y que se contagia en el lector traduciéndose en una ansiedad por leer y leer hasta saber qué diablos está pasando.
Pienso en “El Horror de Dunwich”, por ejemplo, donde el cuento abre con una descripción de los parajes donde ocurrirá la acción y también de la naturaleza de sus habitantes. La primera parte arroja también algunos elementos que hacen suponer que “el horror” ya ha acontecido y que por supuesto, ante la evidencia de los términos utilizados, nuestra curiosidad queda encendida. Ya en la segunda parte va situando poco a poco la historia hasta que comienzan a acontecer los hechos que destruyen a varios granjeros y sus familias. Es como una bola de nieve que crece y crece.
Mayo 15, 2007
El horror en Edgar Allan Poe
Creo que tendría más o menos 12 años cuando leí por primera vez a Edgar Allan Poe. Fue un muy grueso libro de tapas duras, azules, que mi madre había prestado de la Biblioteca del Centro Cultural El Salvador-Estados Unidos, de la cual era miembro. Ella solía prestar libros y siempre me daba alguno, so pretexto de que no olvidara el inglés que había aprendido desde niña.
Fue así como tuve el gusto de hacer mi primera lectura de Poe en inglés, convirtiéndose desde ese momento en uno de mis escritores favoritos hasta el día de hoy.
Poe escribió el único cuento que realmente me ha dado miedo: "El corazón delator". No sé por qué me impresionó tanto, pero hacia el final sentí un escalofrío helado por todo el cuerpo. Pero luego descubrí que el miedo que me dio podía volver a sentirlo cada vez que recordaba la historia. El miedo se convirtió en un sentimiento portátil y automático, al que podía convocar sin necesidad de estar en una habitación oscura. Esto habla de la innegable calidad de los cuentos de Poe, donde el sentimiento que provocan al lector puede revivirse por simple evocación.
Una de las cosas que siempre me llamó la atención de sus cuentos es que en muchas ocasiones, el relato inicia en medio de una situación que de inmediato nos hace preguntarnos que fue lo que pasó antes para que el narrador esté no sólo en graves aprietos, sino absolutamente exaltado y con mucha frecuencia amenazado de muerte o al borde de la locura.
La melancolía de los ambientes, la muerte como una amenaza próxima y dolorosa, personajes que rozan la locura o están hundidos en ella se suman a escenarios de plagas mortales, inquisidores, gatos negros, callejones oscuros y espíritus que logran hacerse notar.
Mayo 14, 2007
Buscando el horror en la literatura
Estaba en una reunión, con varias personas. De pronto vi a 3 conocidos y me acerqué para saludarlos. Uno de ellos, el hombre que estaba en medio, se acercó a mí. Traía un vaso en su mano izquierda. Se me acercó como si fuera a besarme la mejilla. Pero al acercarse no me besó sino que susurró en mi oído una sola palabra: Bustamante.
Con la sabiduría que nos dan los sueños, yo sabía que Bustamante era el nombre del hombre destinado a asesinarme.
Entonces desperté, en medio de la noche, muerta de miedo. Miré en la penumbra tratando de reconocer el lugar donde estaba y sentí un inmenso alivio al saber que estaba sana y salva en mi cama.
Al día siguiente, mientras desayunaba, me preguntaba por qué me había dado tanto miedo ese sueño. No conozco ni he conocido a nadie de nombre Bustamante, o sea, no podía ligar el nombre a un mal recuerdo, por ejemplo. Que ese nombre me provocara un miedo tan grande era incomprensible.
A partir de ese mal sueño, comencé a preguntarme qué cosas nos provocan miedo. Eran los días del aniversario de la muerte de Lovecraft, lo cual me llevó a volver a leer algunas de sus historias. La relectura de Lovecraft, sin embargo, me planteó un montón de preguntas más:
-¿Realmente nos causan horror estos cuentos? ¿Por qué sí o por qué no?
-¿Cómo se construye el horror en la literatura?
-¿Cambian los “motivos” del horror con el tiempo, es decir, asustan las mismas cosas hoy que hace 100 o 200 años?
-¿Quiénes son los escritores que realmente han causado horror entre los lectores o por lo menos, algo de inquietud?
-¿Por qué nos gusta tanto el horror?
Mayo 08, 2007
Realidad vs. Imaginación: ¿Qué preferimos leer?
Es prácticamente imposible vivir en este mundo sin estar confrontado a un bombardeo constante de la realidad, metiéndose en cada rincón de nuestras vidas. Los periódicos, los noticieros, las películas, las series televisivas, los juegos de video e internet nos facilitan constantemente información y referencias cada vez más gráficas, menos pudorosas y más detalladas de sucesos criminales, conflictos políticos, guerras, atentados y violencia, pública y privada, en todas sus formas posibles e imaginadas.
A eso sumémosle nuestra vida cotidiana. Los hechos de violencia que nosotros mismos vemos ocurrir todos los días ante nuestros ojos, los que nos cuentan amigos y conocidos, el costo de la vida, la tensión de las ciudades... La realidad es tan estridente que muy difícilmente la podemos ignorar, incluso dentro de nuestros propios hogares.
Esta saturación de la realidad parece invadir cada vez más el ámbito literario, donde con mucha frecuencia vamos encontrando historias que, además de ser hiper-realistas, parecen querer explicar sucesos socio-políticos de diferentes países. Como si la literatura de hoy estuviera siendo usada para esclarecer algunos sucesos que, en su momento, no quedaron lo suficientemente esclarecidos o no fueron de difusión acertada por los medios de comunicación. Como si la literatura fuera un periódico.
Abril 18, 2007
Niños eternos: Peter Pan y Oskar Matzerath
Nunca me gustó Peter Pan, el personaje creado por J. M. Barrie. Nunca me gustó la idea del niño que no quiere crecer y que, lejos de ser un “héroe” es un ridículo irresponsable. Pero entonces, supongo que eso es precisamente lo que quieren los adultos, que los niños aborrezcamos el concepto de dejar de crecer, de ser niños siempre. Hay que ser adultos y ser adulto es sinónimo de ser responsable, serio, bien educado, medido. Ser niño, o un “niño” a lo Peter Pan, sería sinónimo de irresponsabilidad, de perder el tiempo, de no tener fortuna.
Es curioso que ser niño no sea usado como sinónimo de ser inocente, alegre, impoluto por la maldad de la vida y sus gentes. Un ser lleno de esperanzas y sueños viendo con optimismo hacia el futuro que abrirá sus brazos, generoso, para complacer tus anhelos.
Ha sido tal el impacto de este personaje, que hasta se habla de un “síndrome de Peter Pan”, sufrido por el adulto que no quiere adquirir responsabilidades y compromisos y que rehúsa a “comportarse como alguien de su edad” (cómo detesto esa frase... porque en el fondo ¿qué significa “comportarse como alguien de su edad”? ¿Significa que con los años hay que ir comprando el ataúd y esperar a la muerte, sentados en un rincón, quietecitos y sin hacer estorbo, con cualquier brillo y sueño apagado, aceptando nuestra condición de estar próximos a la muerte y tejiendo nuestro sudario, porque "a cierta edad" se considera que amar, reír, bailar, usar blue jeans e ir al gym es ridículo?).
Abril 17, 2007
8 reglas para escribir ficción según Kurt Vonnegut
1. Utiliza el tiempo de un completo desconocido de forma que él o ella no sienta que lo está malgastando.
2. Dale al lector al menos un personaje con el que él o ella se pueda identificar.
3. Todos los personajes deben querer algo, aunque sea un vaso de agua.
4. Cada frase debe hacer una de estas dos cosas: revelar un personaje o hacer que la acción avance.
5. Empieza tan cerca del final como te sea posible
6. Sé sádico. No importa cuán dulces e inocentes sean tus protagonistas, haz que les pasen cosas horribles (para que el lector compruebe de qué madera están hechos)
7. Escribe para contentar únicamente a una persona. Si abres la ventana para hacerle el amor al mundo, o lo mismo para hablarle, tu historia cogerá una neumonía.
8. Dale a tus lectores toda la información posible lo más rápido posible. Para mantener el suspense. Los lectores deben tener una idea general de lo que está pasando, cómo y porqué, de modo que puedan acabar la historia ellos mismos; las cucarachas pueden comerse las últimas páginas.
And so it goes.
(Foto: Vonnegut en el verano del 2006 en Cape Cod, repartida a la prensa por su hija Edie Vonnegut. Traducción de Papel en Blanco).
Marzo 13, 2007
The Year of Magical Thinking (Joan Didion)
Un día le comenté por correo a una amiga que tenía la sensación de que la Boni estaba en la clínica y que en cualquier momento me llamaría la veterinaria para irla a traer. Mi amiga se encontraba leyendo en esos momentos The Year of Magical Thinking. A raíz de mi comentario decidió enviármelo precisamente porque una de las premisas de la autora es su pensar que el esposo está vivo y que volverá a casa en cualquier momento.
The Year of Magical Thinking es un sentido recuento escrito por la ensayista y novelista Joan Didion sobre la muerte del esposo de la autora, el también escritor John Gregory Dunne, quien sufrió un ataque al corazón mientras estaban sentados a punto de comer. En su libro, Didion hace una descripción detallada de sus pensamientos y sentimientos a raíz de la pérdida de su compañero de casi 40 años. Mientras tanto, su única hija, Quintana, está en el hospital, en coma; eventualmente Quintana también morirá.
La autora ha detallado en varias entrevistas que escribió el libro de un tirón y que ha sido el que menos le ha costado, a pesar de lo duro del tema. En su narración se reconstruye el momento de la muerte de su esposo, todo lo que aconteció a continuación y cómo, en medio del duelo, tiene también que estar pendiente de la hija que mejora durante unas semanas pero que luego recae.
Febrero 13, 2007
Seres de la noche (antología)
Ayer me llegaron por correo un par de ejemplares de la antología Seres de la Noche. El libro reúne una docena de cuentos que giran en torno a monstruos, vampiros y otros seres semejantes, idea que me encantó desde un principio. La antología fue una publicación conjunta de Ediciones Plenilunio y Letra Roja Publisher y fue presentada durante la última Feria del Libro de Guadalajara en México. Los antologadores fueron Salvador Luis, Cecilia Eudave y Carlos Bustos.
Los cuentos son de Perú (Fernando Iwasaki, Salvador Luis, Mónica Belevan), Argentina (Viviana Paletta), México (Nadia Villafuerte, Marcial Fernández, Cecilia Eudave, Carlos Bustos, Luis G. Abbadie, Ricardo A. Vargas, Vizania Amezcua) y El Salvador (Jacinta Escudos). Mi cuento se llama "Película japonesa de los años 60", incluido en el libro inédito El Diablo sabe mi nombre.
Del prólogo de Salvador Luis:
"Creer en los monstruos no debe tomarse como un embelesamiento. Sería justo anotar que más vale la persona que es consciente de su verdadera condición , tanto de sus manos como de sus tenazas, cuando está a punto de probar la merienda. Solamente entonces, con el reconocimiento de esa monstruosidad individual, cabe un libro como este, el de los vampiros oradores, los fenómenos ofrecidos por circos ambulantes y el del amor entre criaturas que conviven comiendo enlatados antes de que las autoridades reinstauren el orden en la ciudad".
Espero leerlo prontísimo, ya les comentaré.
Febrero 05, 2007
Franz Galich (1951-2007)
No puedo recordar cuándo o dónde exactamente conocí a Franz. Y quizás no lo puedo recordar porque Franz era un tipo sin formalidades ni ceremonias, alguien que te asumía de inmediato como amigo. Que siempre que lo volvías a ver, hubieran pasado dos horas o seis años, conversaba con uno como si todos los encuentros fueran uno solo, una larga conversación sin las molestas interrupciones de la distancia o el silencio.
Franz siempre estaba de buenas, aun cuando se ponía serio. Siempre sonriente, siempre con una broma o un cuento rocambolesco entre labios. Siempre dispuesto a leer todo lo que cayera entre las manos y por supuesto, a registrar con meticulosidad en su escritura los resultados de sus observaciones por la vida.
Es un cliché que se escucha en todas partes. Pero de Franz puedo decir que realmente era de esas gentes que amaban la vida, que la disfrutaban profundamente. No necesitaba viajar ni ser un millonario ni realizar actividades sofisticadas para disfrutarla. Un trago de ron, una buena comida, una buena lectura, soledad para escribir y sobre todo, la presencia de los amigos, parecían ser suficientes para llenarlo de gozo.
Febrero 01, 2007
El perro en la niebla, Róger Lindo
Parece ser una tarea pendiente para los escritores salvadoreños escribir “la novela de la guerra”. Por lo menos, así lo insinúan diversas discusiones que de pronto surgen en torno al tema. Me parece que, en cierto sentido, es más una tarea impuesta por un distorsionado sentido del “deber” que a veces se les atribuye a los escritores, sobre todo a los de nuestras latitudes donde, en algún momento de su historia, la literatura fue usada con fines políticos (como propaganda, como manifiesto, como barrera para romper la censura de los gobiernos militares, como denuncia...).
Sin embargo, creo que hay también en muchos sentidos una necesidad emocional de conformar esa novelística de la guerra. Necesidad, por un lado, de contar lo que nos pasó, lo que les pasó a otros, lo que hicimos, lo que perdimos. Pero necesidad también cuando se toma en consideración la escandalosa ignorancia del adolescente salvadoreño contemporáneo que no cree, no sabe, no le interesa lo que fue la guerra.
Ya lo he dicho antes: la idea de recordar ese pasado no es para aferrarnos al rencor o a la venganza, sino para aprender de nuestros errores y evitar que vuelvan a ocurrir las circunstancias que nos llevaron al conflicto.
El perro en la niebla del salvadoreño Róger Lindo, es una novela enmarcada en los años previos a la guerra y abarca prácticamente todo el conflicto hasta poco tiempo después de la firma de los así llamados Acuerdos de Paz. El narrador, Guille, un muchacho de clase media, comienza a involucrarse con el movimiento sindical de la capital, donde conoce a Ana Gladys, con quien sostendrá un romance.
Enero 31, 2007
Sobre la no lectura de la ciencia ficción
La otra introducción interesante que leí fue la del libro Un pescador del mar interior de Ursula K. Le Guin. Esta autora podría considerarse como de culto para los que gustan de la literatura fantástica y de ciencia ficción. Hay quienes dicen que J. K. Rowling le debe por lo menos de dar las gracias a Le Guin por el éxito de la serie de Harry Potter, ya que Le Guin es la autora de la serie llamada Terramar que ocurre en parte en... una escuela de magos.
La introducción en cuestión se llama “Sobre la no lectura de la ciencia ficción” y gira alrededor de algunos prejuicios e ideas erradas sobre los libros de este género y sus autores. Comienza diciendo que hay lectores que temen o huyen leer ciencia ficción porque piensan que no van a entender nada y que sus escritores por lo menos trabajan para la NASA o son expertos en temas científicos.
Le Guin desmiente esta creencia falsa, considerando que por lo general, las ideas planteadas en los textos de ciencia ficción son totalmente accesibles y que finalmente, de lo que se trata, es de contar una historia.
¿Qué nos ofrece la ciencia ficción, aparte de la oportunidad de escapar de nuestra propia realidad? pregunta Le Guin.
Enero 30, 2007
Bailando para no estar muerto
Cuando terminan de leer un libro, ¿cómo deciden cuál será el próximo a leer? ¿Los tienen haciendo fila de espera? ¿Los leen de acuerdo a cómo los van comprando? ¿Leen de acuerdo a un “programa” temático, de etapas, por autores? ¿O deciden leer algo de acuerdo al ánimo del momento?
En lo personal, cuando termino de leer un libro comienzo casi de inmediato a pensar cuál será la próxima lectura. Ese “pensar” va acompañado de la acción de ir hojeando libros, leyendo sus títulos y sacando del librero alguno que me apetezca. Leo las primeras líneas y espero que me haga “clíck”.
Ya sé. No es un método “científico” para seleccionar mis lecturas, pero así es como me funciona. Estoy convencida de que para leer un libro en específico hay que estar en un ánimo que sintonice con él. Que no todos los días estamos con cabeza ni espíritu para leer el Ulises de James Joyce o las novelas de Marguerite Duras, los cuentos de Clarice Lispector o una saga como El Señor de los Anillos.
A veces tampoco tenemos tiempo y preferimos leer libros menos abundantes en páginas. Otras, se nos antoja poesía o cierto tono en particular. Algo digerible, algo barroco, algo en otro idioma.
En estos días, luego de terminar Ursúa, me di a buscar la siguiente lectura y caí en la cuenta de ese hábito de selección. Buscando qué leer, tanteando un que otro libro, me topé con dos buenas introducciones.
Enero 24, 2007
Ursúa, William Ospina
Pedro de Ursúa no es precisamente el conquistador más conocido de la historia. No había cumplido 17 años cuando embarca hacia el nuevo mundo soñando con oro y aventuras. El oro jamás lo encontrará. Y las aventuras estarán lejos de ser lo que su imaginación adolescente concibió. Fue gobernador de Santafé de Bogotá y fundó Pamplona en un territorio que todavía no sabía llamarse Colombia, en honor y remembranza de la ciudad navarra. Le hizo la guerra a los panches, los muzos, los chitareros, los tayronas y los esclavos negros de Panamá. Torcidamente, más famoso que Ursúa mismo fue uno de sus asesinos, el célebre Lope de Aguirre, inspirador y motivo de varias novelas y hasta de una película de Werner Herzog, Aguirre, la ira de Dios. Entre las novelas, la excelente Lope de Aguirre, Príncipe de la Libertad, del venezolano Miguel Otero Silva, cuya lectura recomiendo con gran entusiasmo.
A pesar de ello, el poeta y ensayista colombiano William Ospina decidió utilizar a dicho personaje como eje central de su primera novela, Ursúa, con la que inaugura una trilogía (cuyos títulos siguientes serán El país de la canela y La serpiente sin ojos).
De entrada, la idea de saltar del verso a la narrativa y hacerlo con una novela de contenido histórico, pareciera una empresa temeraria. Pero Ospina ha tenido la paciencia necesaria para cocinar este primer producto durante 6 años, varios de los cuales fueron sin duda empeñados en la investigación de fondo. El lector tiene entre sus manos una novela que combina la habilidad del ensayo con el asombro de la poesía en una sucesión de historias que poco a poco van conformando un retrato de los primeros años del aventurero en sus guerras de pacificación de indios, eventos crueles que cumple para satisfacer las órdenes de su tío, Miguel Díaz de Armendáriz, juez de las Indias. Ursúa cumple de la manera más fiel posible todas las órdenes recibidas, pues sueña que su obediencia y el honor que dichos combates le proporcionarán a su nombre, le permitirán eventualmente emprender su verdadero sueño: encontrar El Dorado.
Enero 10, 2007
La Naranja Mecánica revisitada
No recuerdo ahora el detalle exacto pero hace algunas semanas leí un comentario sobre La Naranja Mecánica (A Clockwork Orange) que me llamó la atención. Desafortunadamente, no guardé el link, pero iba en torno a lo que el autor llamaba “la violencia gratuita” de la película. El comentario me pareció curioso porque era algo escrito en medio de esta “era moderna” en la que convivimos con la violencia de tal manera que ya es parte de nuestra vida.
Por casualidad, metida en una librería donde tenía que recoger un libro que me habían enviado, vi la novela de Anthony Burguess y aunque el precio estaba bastante violento, lo compré empujada por la motivación que me dejó el comentario y porque siempre he querido leer este libro. Luego, aprovechando las vacaciones en que me dio un frenesí por alquilar DVD’s, encontré la película de Stanley Kubrick y la alquilé.
Verla fue como no haberla visto, como si fuera una película nueva. Casi la tenía borrada de la memoria (y me convencí de que volver a leer ciertos libros y ver algunas películas, es un ejercicio valioso, no solamente para refrescar la memoria o para comprender mejor las cosas, sino también para confirmar que algunas propuestas no pierden vigencia a través del tiempo).
Enero 09, 2007
Asfalto, un road poem (Luis Chaves)
Si existen el road-movie y el road-novel, ¿por qué no un road-poem? Por lo menos eso es lo que nos propone Luis Chaves con su libro Asfalto, un road poem, de reciente publicación en Ediciones Perro Azul de Costa Rica.
A través de sus 31 textos acompañamos a una pareja en un viaje por carretera. Pero intuimos que las cosas no están bien entre hombre y mujer y que casi con toda certeza, aquel viaje representa un distanciamiento, una despedida. Que después de este viaje no habrá otros. Tampoco habrá reconciliación ni retorno. Para los viajeros todo está perdido; lo intuyen, pero no lo dicen. Sin embargo, lo exudan en sus actos, sus palabras, sus silencios. El viaje se suaviza un poco ante la presencia de un autoestopista que acompaña a la pareja por un rato. Y luego, de nuevo la soledad compartida, los silencios, los hoteles, los baños en las gasolineras, el diario de ella, los pensamientos de él.
Es muy difícil calificar estos textos y decir que son poemas. Pero la verdad es me tienen muy sin cuidado las etiquetas y las definiciones. En todo caso, es prosa que, a partir de las descripciones, va conformando un ánimo triste en el lector, a pesar de algunos chispazos de humor y de la identificación que podemos sentir con algunos detalles, cosas que todos hacemos, decimos o sentimos en esos largos y monótonos viajes en automóvil.
Enero 05, 2007
Caracas Notebook, Guillermo Parra
“Caracas es demasiado grande y tanto que casi la confundo con un país” dice parte del epígrafe de Elizabeth Schön que se cita al inicio de Caracas Notebook, el poemario de Guillermo Parra, aparecido en una edición limitada de Cy Gist Press el año pasado.
Parra revisita la ciudad de su infancia y esta colección es resultado de esa visita que contagia melancolía por las ciudades que uno guarda en el baúl de los recuerdos, ciudades que se han rebelado y transformado en algo bastante imposible de amar.
Me parecería injusto limitar Caracas Notebook a la palabra “poemario” porque tiene más que eso. Aparte de poemas breves, donde lo esencial obra con fuerza para transmitir las impresiones de lo visto, sentido y evocado por el autor, hay también textos en prosa (¿crónicas, viñetas?) que nos devuelven de alguna manera a la “realidad”, que nos leen grafittis de la ciudad, rutas, acciones, lo que aunque escapa de la forma del verso no deja de ser menos intimista.
Enero 04, 2007
Bebo, luego... ¿escribo?
Hay escritores que les gusta enfrentar su oficio con un par de copas adentro. O en realidad, con un par de botellas. Larga es la lista de escritores aficionados al alcohol: Hemingway, Bukowski, Faulkner, Scott Fitzgerald, Kerouac... esta comunión entre escritores y alcohol sirvió de pretexto a Mark Bailey para escribir un libro sobre el tema.
Hemingway & Bailey's Bartending Guide es un curioso libro aparecido a finales del año recién pasado, donde se enumeran a autores estadounidenses y sus cocteles favoritos, junto a la receta para prepararlos. El libro incluye además ilustraciones de Edward Hemingway, nieto del autor de El viejo y el mar. Junto a todo ello, hay fragmentos de textos de los autores en los que se habla del oficio de beber y alguna frase que posiblemente resuma la filosofía alrededor de beber que, con tanta vehemencia, practicaban estos autores.
"Un hombre no existe hasta que está borracho" dijo Hemingway alguna vez. Y Faulkner aseguró que "la civilización comienza con la destilación".
¿Pero cuál es la relación, en apariencia tan frecuente, entre escritores y alcohol? ¿Se puede escribir estando borracho?
Noviembre 23, 2006
El perro en la niebla (Róger Lindo)
El poeta salvadoreño Róger Lindo, conocido por aquel magnífico libro titulado Los infiernos espléndidos, acaba de publicar su primera novela. El perro en la niebla se titula y fue publicada por Editorial Verbigracia de Bilbao, España. Sobre el libro, dice la contraportada:
A finales de los años setenta, un muchacho perteneciente a la clase media salvadoreña trata de introducirse en los movimientos sindicalistas locales con la intención de conocer el incipiente movimiento revolucionario. Allí conoce a una guapa trabajadora de una fábrica textil y se propone enamorarla. Sin embargo, la situación se recrudece en El Salvador. Las refriegas sindicales devienen en combates contra el orden militar y la vorágine termina arrastrando a todo el mundo a territorios y rupturas que nunca imaginaron. Se ha desatado la guerra civil salvadoreña.Puede leer las primeras 54 de las 235 páginas de esta novela, y también puede comprarla por medio de la página de la editorial.
Róger Lindo, con la pericia que otorga conocer de primera mano lo que se está narrando, muestra en El perro en la niebla la irreversible fragmentación de todo un país.
Noviembre 22, 2006
"Volver con más fuerza": Entrevista con Salvador Luis
Muchos conocemos a Salvador Luis como el fundador, director y promotor de la revista electrónica de literatura Los Noveles, revista que en los últimos 5 años fue ganando un espacio de publicación virtual para muchos escritores de habla hispana, pero que también se convirtió en un referente importante de lo que se estaba escribiendo en varios países de Latino América y España. Los Noveles ha sido sin duda un puente, un ventana, un observatorio que permitía no sólo leer cuentos, poemas y fragmentos de novela sino, a la vez, descubrir a través de los múltiples links y ventanas de la página, editoriales, otras revistas literarias y blogs de artistas y escritores.
Su ficha dice: "Perú, 1978. Estudió dirección de cine y literatura en la Universidad de Miami. Es director de la revista Los Noveles y autor de Miscelánea o el libro geminiano (2002), relatos, y del inventario de rock: Rock duro y metal pesado (2006). Ha editado Banda Aparte, el ciclo de literatura femenina Ellas y FantástiKA; también está incluido en las antologías Seres de la Noche (México, 2006) y Tripulantes, de próxima aparición en España. Sitio web: www.salvadorluis.net . Blog: Kino Raggio".
Me pareció oportuno, en honor al 5o. aniversario de la revista y de la pausa de dos años que se anunció en su reciente número, saber algo más del "cabecilla intelectual" de Los Noveles, por lo cual, fue sometido a un escueto interrogatorio, que comparto:
Noviembre 02, 2006
William Styron (1925-2006)
El escritor estadounidense William Styron murió ayer de neumonía a los 81 años. Styron ganó el Premio Pulitzer por su novela The Confessions of Nat Turner, que en su momento causó controversia pues el protagonista era un negro que lidera una revuelta en Virginia en 1831. A Styron, siendo blanco, se le acusó de estereotipar a los negros en su texto.
Pero muchos lo recordarán mejor por Sophie's Choice, la novela sobre el holocausto que sirvió de base a la película del mismo nombre, protagonizada por Meryl Streep.
En lo personal, leí hace varios años Darkness Visible: a memoir of madness, una sentida y honesta memoria sobre una depresión que sufrió en 1985 y que lo llevó al borde del suicidio. Un libro que recomiendo mucho para los estudiosos de enfermedades mentales pero también, para los que sufren de depresiones.
Algunos links interesantes:
-Audio de entrevistas, una del 81 y otra del 82.
-Entrevista de The Paris Review, The Art of Fiction, pdf de 18 páginas.
-Biografía en Wikipedia.
Octubre 17, 2006
El marino que perdió la gracia del mar (Yukio Mishima)
Fusako es una viuda que vive sola con su hijo Noboru. Ella conoce a Ryuji, un marino, con quien llega a involucrarse sentimentalmente. Al comienzo, parece que es un romance pasajero, una aventura de marinero. Pero luego se verá que las intenciones de Ryuji, junto con un hastío del constante navegar, convertirán aquello en una relación seria y estable, al punto que Ryuji dejará la navegación y se quedará en la ciudad de Yokohama, donde viven los protagonistas. Noboru observa los acontecimientos y comparte sus impresiones con un grupo de amigos del colegio, que tienen ideas algo extrañas sobre la vida de los adultos.
El marino que perdió la gracia del mar es una novela corta de Yukio Mishima pero que de manera muy certera encierra varias historias (y tragedias). Por un lado está la historia del romance entre Fusako y Ryuji, el volver a abrirse y entregarse al amor luego de años de viudez y soledad; luego, la historia del marinero, un hombre algo arisco y solitario, cuya vida de mar lo ha hecho acostumbrarse a la inconstancia y al silencio, detalles que se ven transformados entre la relación con Fusako; y por último, la historia de Noboru, que vive el romance de su madre en el inicio de su adolescencia.
Octubre 12, 2006
Manlio Argueta: "Siento que estoy comenzando" (y 2)
(Segunda y última parte de la entrevista a Manlio Argueta...)
Cambiando de tema, en los últimos meses parece haber mucho interés sobre su poesía…
Es cierto. En las próximas semanas aparecerá publicada mi poesía completa en Hispamérica, una editorial de la Universidad de Maryland. El compilador es el Dr. Astvaldur Astvaldsson de la Universidad de Liverpool. Me da algo de pena pues pues tenía tiempo de no sentirme poeta, pero es parte de mi historia literaria. Astvaldsson incluso descubrió poemas de mi adolescencia, que a estas alturas yo preferiría no publicar, pero el investigador dice que en la historia literaria de alguien, todos los textos son válidos, no importando su calidad.
Además, fui honrado con el Premio Naim Frashëri, que se otorga en el marco de un festival famoso en el área de la cultura balcánica, que este año cumple su décima edición. Estoy invitado para el 17 de octubre y la ceremonia de entrega del Premio así como el festival se transmiten en vivo por televisón. También se hará una publicación conmemorativa con 10 poemas míos.
Todo esto me alegra porque de nuevo revivo mi poesía, y con la aparición de mi poesía completa es un reto para mí seguir con dicho género y también con la novela.
Recientemente usted fue jurado de un concurso literario en El Salvador, y una de las cosas que se comentaron mucho es que todos los cuentos enviados tocaban el tema de la violencia y la muerte. ¿No le parece excesivo el tema de la violencia en la narrativa salvadoreña?
Pienso que algo caló de la Generación Comprometida hasta el día de hoy, en el sentido de que el escritor debe estar de cara a la realidad. Cuando los jóvenes escriben sobre la violencia se debe a que es la realidad que están viviendo ahora. Casi todos los cuentos tenían que ver con la muerte y en los poemas concursantes se hablaba de la desesperación, la ansiedad, la depresión y el suicidio.
Los jóvenes escritores tienen la tendencia de ligar la realidad a la literatura y también escriben sobre otros temas, como la homosexualidad. Es claro que hay una violencia y no me extraña que seguirá el predominio de la violencia en nuestra literatura, sobre todo en la narrativa, y en la poesía los temas de la desilusión y la desesperanza.
El tema no lo dice todo sino cómo se maneja. Entre los concursantes noté que hay manejo técnico del cuento, se maneja con imaginación el tema. Creo que lo importante es insistir en que haya disciplina y cultura para escribir. Y tomarlo con seriedad. Hoy hay más medios que los que tuve en mi época, con un click se puede leer en internet poesía de habla española, clásicos y contemporáneos y me parece que los jóvenes de hoy aprovechan mucho ese recurso.
Octubre 10, 2006
Manlio Argueta: "Siento que estoy comenzando" (1)
A mediados de Septiembre, Manlio Argueta visitó San José, Costa Rica, para presentar su libro El cipitío. Basado en una historia oral salvadoreña, el cuento fue publicado por la Editorial Legado, en una preciosa edición bilingüe (la traducción al inglés fue hecha por Linda Craft), que cuenta con las ilustraciones de Vicky Ramos.
Se me ocurrió que sería una buena oportunidad para entrevistar a Manlio para el suplemento cultural de La Nación y organizamos el encuentro. Para ello acordamos hacerlo en la casa de Sebastián Vaquerano, gerente de la Editorial y quien me pasaría recogiendo en la Iglesia de San Pedro. Pero la cita la hicimos para el 15 de septiembre... y se nos olvidaba que como "día de la independencia", había actos, desfiles y bandas estudiantiles por doquier. La calle de la iglesia estaba intransitable.
Después de no encontrarnos (ambos estuvimos en el lugar pero gracias a la muchedumbre no nos vimos y Sebastián había dejado su celular en casa), nos coordinamos para encontrarnos unos metros más adelante, en la Fuente de la Hispanidad y así poder cumplir con la cita.
La conversación con Manlio, como siempre ocurre, fue larga y muy amena. Pero el espacio que se me concedió en el periódico no era el suficiente como para incluir todo lo que hablamos. Así es que decidí publicar acá la versión ampliada de la entrevista (una versión resumida fue publicada el domingo 8 de octubre en Áncora). A continuación, el texto:
Octubre 06, 2006
El final de la autoría
En mis primeros 15 o 20 años de autoría, casi nunca se me pidió que diera un discurso o concediera una entrevista. Se suponía que la obra escrita hablaba por sí misma y se vendía sola, a veces sin tan siquiera la fotografía del autor en la solapa posterior. A medida que al autor se le retira paulatinamente de sus viejas responsabilidades de confrontación y provocación indirectas, ha aumentado su importancia como una especie de anuncio andante y parlante del libro, tal vez una tarea mucho más agradable y halagadora que crear el libro en soledad. Los autores, si es que comprendo las tendencias actuales, pronto serán como madres suplentes, úteros de alquiler en los que una semilla implantada por poderosos asesores podrá madurar y, nueve meses después, ser lanzada entre berridos al mercado.Esta cita pertenece a un artículo escrito por John Updike, titulado "El final de la autoría", que fuera publicado en Babelia, de El País hace unas pocas semanas. En dicho artículo, el autor estadounidense vierte una serie de interesantes reflexiones sobre las perspectivas de la "biblioteca infinita" en que podría llegar a convertirse internet, si la digitalización y libre acceso a los libros llega a convertirse en realidad. Continuar leyendo»
Octubre 05, 2006
Novela por entregas: del folletín al blog
Uno de mis entusiasmos personales cuando supe la existencia de algo llamado "blog", aparte de mi natural afición por los diarios personales, era la posibilidad que ello ofrecía para nosotros los escritores. Mi imaginación había supuesto que los escritores tomarían el recurso del blog con gran alegría y que compartirían de todo: desde los pormenores de su oficio literario hasta algunas primicias y novedades. Lo que me ilusionaba era la posibilidad de conocer la intimidad del oficio de otros escritores, o de leer por ejemplo un diario de escritura que, en tiempo real, fuera el paralelo a la escritura de algún libro que luego se vería publicada en papel o, ¿por qué no?, en el mismo blog.
Por eso me pareció muy buena la noticia de que Alessandro Baricco, el escritor italiano autor de Seda y Tierras de Cristal, está escribiendo en línea una novela cuyos capítulos está publicando en un blog del periódico italiano Repubblica. La novela se llama I Barbari y va por el capítulo 27.
La idea de estar recibiendo capítulos de una novela "en construcción" por medio de un blog me recuerda a los tiempos de antaño, cuando se leían novelas por entregas en los periódicos, novelas que se escribían sobre la marcha, y su extensión variaba según el éxito que tenían ante el público. Era una novela en vías de producción. También existía el folletín, que era una sección del periódico donde se publicaba por partes una novela escrita de antemano en su totalidad.
Septiembre 18, 2006
Oriana Fallaci (1929-2006)
El jueves de la semana pasada falleció en Florencia, Italia, la polémica periodista Oriana Fallaci. Fue conocida sobre todo por sus entrevistas a grandes personalidades políticas como Henry Kissinger, Golda Meier, Indira Gandhi y el Ayatollah Khomeini, entre otros. Sus entrevistas eran incisivas, provocadoras y no dudaba en atacar al entrevistado, sobre todo si representaba alguna idea a la que Fallaci se oponía.
Fueron muy conocidos varios reportajes y libros suyos en los que no se preocupó por ser políticamente correcta sino y sobre todo, en expresar su opinión muy particular de las cosas. En los últimos años, por ejemplo, se dedicó a atacar fuertemente al Islamismo, provocándole incluso un par de demandas judiciales.
Aunque se dice que en los últimos años vivía recluida debido a su enfermedad, la verdad es que su relación con la prensa o el público siempre fue limitada. No concedía entrevistas y los interesados que se atrevían a solicitarlo, debían enviar previamente el cuestionario para que Fallaci decidiera si concedía la entrevista o no. Este "método", que algunos calificaron de arrogante, era justificado por ella diciendo que quería saber si valía la pena invertir su tiempo en contestar las preguntas, que le gustaban las "entrevistas inteligentes" y que no quería perder esfuerzo en responder preguntas tontas o que ya hubiese respondido en otras ocasiones.
Además de su trabajo periodístico y crítico, publicó la novela Un hombre, (cuya lectura recomiendo), basada en la relación sentimental que sostuvo con Alexandros Panagoulis, opositor al régimen de Giorgios Papadopoulos.
Algunos links:
-La Rabia y el orgullo (en español), su reacción a los ataques del 11 de Septiembre 2001.
-Nota biográfica en Wikipedia (inglés).
Septiembre 15, 2006
Borges a fondo
Jorge Luis Borges fue entrevistado alguna vez en el programa español A Fondo, donde habló de muy diversos tópicos. Borges se prueba como gran conversador, con un puntual sentido del humor y también poseedor de una buena dosis de humildad.
Les comparto la primera parte de la entrevista donde habla sobre su primera lectura del Quijote y la biblioteca de su padre. Abajo coloco los links a las demás partes.
Borges recita a Heine en alemán.
Borges habla sobre Walt Whitman y la democracia.
Borges habla sobre Wagner, la literatura escandinava, china y española.
Borges comenta algunos de sus poemas y bromea sobre el Premio Nóbel.
Borges recuerda a su padre.
Borges habla sobre la ceguera.
Borges comenta su "estética del estilo".
Septiembre 14, 2006
Libros en San José
La Editorial Legado de Costa Rica ha publicado El Cipitío de Manlio Argueta. Basada en una de las leyendas más populares de El Salvador, la preciosa edición cuenta con dibujos de Vicky Ramos, una de las mejores (si no la mejor) ilustradora de libros en estos momentos en Costa Rica. Ramos logró capturar la esencia salvadoreña del personaje popular gracias a la estrecha asesoría de Sebastián Vaquerano (director de Legado) y del propio Manlio, quienes a través de constantes correos e intercambio de fotografías, libros y otros dibujos del popular personaje, cuidaron la edición de manera que conservara las características conocidas del travieso niño que nunca envejece. La edición es además bilingüe, siendo la encargada de la traducción al inglés la profesora Linda Craft. Anoche fue presentado el libro en San José, con la presencia del autor, quien se manifestó realmente emocionado de poder estar de nuevo en esta ciudad donde pasó varios años de exilio.
También fue presentado esta semana El Reino Animal de Sergio Ramírez, una colección de cuentos cuya inspiración principal fue la nota roja de los periódicos y donde Ramírez utiliza como pretexto historias donde intervienen animales para adentrarse en la psicología del ser humano. Según dijo Ramírez, en la presentación, este libro significa para él un homenaje a su infancia, cuando coleccionaba álbumes de estampas, uno de ellos precisamente llamado El Reino Animal, pero también implica una ruptura y un salto al vacío, con la intención de no repetirse como autor.
Septiembre 13, 2006
Fragmentos de Ka
(Pág. 31, de cuando Prajapati crea la tierra):
Reflexionaba: "Las aguas son el fundamento de todo. Pero las aguas también son la doctrina, los Veda. Demasiado difíciles. ¿Quién, de entre los que nacen, podrá comprenderlas? Hay que cubrir al menos una parte de las aguas. Hace falta la tierra". En forma de jabalí se zambulló en lo profundo. Cuando emergió, tenía el hocico sucio de barro. Con amoroso cuidado comenzó a extender el barro sobre la hoja de loto. "Ésta es la tierra", dijo. "Ahora que la he extendido, necesito piedras para fijarla". Desapareció otra vez. Después dispuso alrededor del barro, que ya estaba seco, un cerco de guijarros blancos. "Seréis sus guardianes", dijo. La tierra quedó extendida como una piel de vaca. Prajapati se abandonó sobre ella, cansado. Por primera vez conoció el contacto de la tierra. Y la tierra por primera vez fue oprimida por un peso.
Septiembre 12, 2006
Ka (Roberto Calasso)
Un águila gigante vuela. De sus garras cuelgan un elefante y una tortuga, también gigantes, muertos de terror. El águila roza las cimas y el filo de las rocas que, temen el elefante y la tortuga, los destripará. El águila se llama Garuda, hace pocos días salió del huevo. Lo primero que vio al nacer fue a su madre Vinata. Lo segundo que vio fue a la hermana de su madre, a Kadru y a mil serpientes de quienes Garuda y Vinata son prisioneros. Para salvar a su madre, Garuda deberá rescatar el soma para dárselo a las serpientes. Pero cuando vuela hacia la tierra, ya con el soma, es detenido por Indra quien le pide no dárselo a las serpientes. Le permite a Garuda declarar sus deseos. Y el águila desea que las serpientes sean para siempre su alimento y que se le permita estudiar los Veda.
Durante años, Garuda se la pasó leyendo los Vedas entre la fronda del árbol Rauhina y cuando leyó el himno 121, encontró nueve estrofas, cada una de las cuales cerraba con la misma interrogación: "¿Quién (Ka) es el dios al que debemos hacer el sacrificio?". Ka, lo sabrá luego, es el nombre secreto de Prajapati, el "sin nombre" y el "sin forma", el que dio origen a los treinta y tres dioses y a los hombres, el que creó la tierra y quien sufre la soledad de ser dios.
Pero... ¿qué es Ka, este precioso libro del italiano Roberto Calasso?
Septiembre 07, 2006
Murakami en la red
Para los fans del escritor Haruki Murakami, para los que no lo han leído todavía o simplemente para aquellos que gustan de páginas web atractivas y curiosas, les recomiendo visitar la página que Random House ha organizado sobre la obra de Murakami.
Visualmente, es una de las páginas más atractivas, exquisitas y agradables que he visitado en mucho tiempo. Cada vez que uno entra en ella, la portada es diferente, sea en colores o en imágenes. Pero además hay extras interesantes como una lista de los alimentos que consumió Murakami con mayor frecuencia mientras escribía su última novela Kafka on the shore (ignoro su título en español...), fotos de los objetos que están alrededor de su escritorio y que terminan mencionados en la novela, una galería de portadas (de bolsillo y pasta dura) de sus novelas, fragmentos de sus novelas, entrevistas y hasta una lista de canciones y piezas musicales que Murakami escuchó mientras escribía la novela.
Ah, y no se olvide de tener encendidos sus parlantes, porque hay música de fondo.
Agosto 28, 2006
Idea Crónica
Recién circula en Argentina el libro Idea Crónica, literatura de no ficción iberoamericana, publicado por Beatriz Viterbo Editora y la Fundación TyPA (Teoría y Práctica de las Artes). Compilada por María Sonia Cristoff, el libro reúne una selección de 15 crónicas, escritas por diferentes autores del continente americano y España.
Los incluidos en la antología son Sergio Chejfec, Luis Chitarroni, Edgardo Cozarinsky, María Moreno, Alan Pauls, Anna Kazumi Stahl, Oscar Taborda, Miguel Sánchez Neto, Diamela Eltit, Carlos Cortés, Jorge Carrión, Dante Liano, Carlos Monsiváis, Edgardo Rodríguez Juliá y Jacinta Escudos. Seis de estos autores son argentinos y a diferencia de otras antologías, Centro América está representada por Cortés de Costa Rica, Liano de Guatemala y su servidora por El Salvador.
Recién me llegaron mis correspondientes copias del libro así es que no he tenido tiempo de leerlo, pero me parece (y me pareció en un principio, por lo cual acepté participar en el proyecto) importante e interesante que se hagan antologías de crónica, un género que ofrece una inmensa riqueza de posibilidades para quien se anime a explorarlo, y a la vez, un género al cual no se le ha dado el lugar que merece.
Para los que están en Argentina, deberían poder adquirirlo en cualquier librería. Para los que están en el exterior y tengan interés en el mismo, recomiendo escribir a TyPA (contacto@typa.org.ar) a ver si es posible comprarlo con ellos.
Agosto 13, 2006
Günther Grass: "estuve en la Waffen-SS"
Sin duda alguna, la noticia que sacudió el mundo intelectual y literario este fin de semana fue la entrevista concedida al periódico Frankfurter Allgemeinde de Alemania, por parte del Premio Nóbel de Literatura Günther Grass, en la cual confiesa que fue miembro de la Waffen-SS durante los años finales de la II Guerra Mundial, cuando él contaba con 17 años. (La Waffen-SS era una sección de combate de la SS y se extendió a 38 divisiones. Cuando los Juicios de Nüremberg, fue declarada "organización criminal").
Las declaraciones fueron hechas a propósito de la aparición el próximo septiembre de su libro de memorias Beim Häuten der Zwiebel (aún sin título en español, pero que podría traducirse como "Pelando la cebolla"). Al preguntársele por qué decidió confesarlo en este momento, Grass declaró que su silencio le había pesado todos estos años y que ese silencio fue precisamente uno de los motivos por los cuales escribió este libro.
Tomando en consideración la militancia de izquierda de Grass, sus constantes críticas políticas, el contenido de sus novelas (con un profundo tono anti-belicista y cuestionador de los sucesos en Alemania), las reacciones no se hicieron esperar y ocuparon todo el rango posible de emociones.
Julio 25, 2006
Por culpa de un personaje
¿Debe juzgarse a un autor por los comentarios y acciones de sus personajes en su trabajo de ficción?
Quizás a usted le parecerá que no, pero el gobierno de Turquía no opina lo mismo. La escritora turca Elif Shafak está enfrentando juicio en aquel país por un comentario escrito en su más reciente novela The Bastard of Istanbul (El Bastardo de Estambul). La novela, escrita originalmente en inglés y luego traducida al turco, fue publicada en marzo de este año en aquel país y tuvo una recepción extraordinaria. Se convirtió en bestseller luego de la venta de 50 mil ejemplares, varias presentaciones públicas de la autora para leer fragmentos de la obra y firmar ejemplares.
El problema con la novela es que es la primera que habla directamente sobre las masacres, atrocidades y deportaciones contra armenios, durante los últimos años del gobierno otomano. Se cree que hubo unos 50 mil deportados y 1.5 millones de armenios masacrados, hecho que algunos historiadores han llegado a calificar como el primer genocidio del siglo XX.
Se estima que el comentario "inapropiado" que hace uno de los personajes de la mencionada novela de Shafak sobre la masacre de armenios es un pretexto y que en realidad se está juzgando a la autora por otros motivos de fondo. El simple hecho de que ella prefiera escribir sus originales en inglés es considerado por algunos como una "traición cultural". Pero por lo general, sus libros tienen un tono crítico y se ha atrevido a escribir sobre temas tabú, a atacar el ultranacionalismo y las actitudes rígidas de la sociedad de aquel país.
Shafak es una de más de 60 escritores y periodistas que están acusados, según el artículo 301 del código criminal turco, de "insultar la identidad turca" y podría enfrentar hasta 3 años de cárcel. Otro acusado bajo los mismos cargos fue el conocido Orhan Pamuk, cuya acusación fue desestimada luego de fuertes presiones por parte de organismos y escritores internacionales abogando por su absolución.
Julio 22, 2006
Para diciembre la nueva novela de Thomas Pynchon
Los seguidores del enigmático Thomas Pynchon están de plácemes: se anunció en The Guardian que su nueva novela aparecerá en diciembre de este año.
La novela, la primera en una década desde la publicación de Mason and Dixon, se llamará Against the Day y aparecerá publicada en Penguin Press, con una extensión de casi 900 páginas. Por supuesto, como acostumbra este autor, no habrá gira de presentación ni entrevistas con el autor de quien casi no existen fotos y quien hizo un par de "apariciones" en Los Simpson (en una de ellas, con una bolsa sobre la cabeza).
Un resumen de la nueva novela habría sido enviada a Amazon por el mismo Pynchon, pero retirada de la misma por los editores. No se dieron explicaciones del retiro de dicho resumen. Sin embargo, la nota del Guardian rescata algo de dicho resumen.
Julio 12, 2006
Tokio Blues (Norwegian Wood), Haruki Murakami
Mientras el avión de Watanabe aterriza en el aeropuerto de Hamburgo, se escucha en la música ambiental de la nave aquella preciosa canción de The Beatles llamada Norwegian Wood. La melodía desencadena una serie de recuerdos sobre su adolescencia. La historia transcurre pues, en el pasado del protagonista, quien nos habla sobre personajes que lo marcaron profundamente: su amigo Kizuki, quien se suicidó. La novia de Kizuki, Naoko, a quien encuentra un par de años después y con quien vive una relación complicada. Midori, la joven que conoce en la Universidad donde estudia. Reiko, la compañera de Naoko en la clínica de reposo y otros tantos.
Tokio Blues (Norwegian Wood), del japonés Haruki Murakami hace honor al blues del título. El pretexto proustiano para recordar, en este caso una canción, revive con todo detalle una época de la vida que el protagonista pensó olvidada y que prefería, por lo demás, no revisitar debido a lo doloroso de muchos de aquellos recuerdos.
Junio 27, 2006
Planeta Borges
Jorge Luis Borges tenía un gato llamado Beppo. El nombre lo tomó de uno de los cinco gatos de Lord Byron, que viajaban con él por toda Europa. En la foto Beppo panza arriba mientras Borges tiene el presentimiento de que Beppo está haciendo alguna gracia.
El primer libro que leí de Borges fue El libro de arena. Una querida amiga del colegio me lo prestó. Había escuchado hablar de Borges pero jamás había leído algo suyo.
Me encantaron todos los cuentos. El otro me dejó una sensación de desconcierto y de inquietud. Ulrica, melancolía. "No hay otro enigma que el tiempo, esa infinita urdimbre del ayer, del hoy, del porvenir, del siempre y del nunca" subrayé en There are more things. Traté con todas mis fuerzas de visualizar El disco: era amarillo y del tamaño de una moneda. Y ansié encontrar entre los libros viejos de mi padre un libro de arena. Tontos los protagonistas, pensaba, yo podría pasar fascinada el resto de mi vida abirendo y cerrando el libro sin perder la razón.
Junio 26, 2006
Ham on Rye, Charles Bukowski
El señor Gibson era nuestro cartero. Llevaba dientes postizos. Tenía una mujer que se pasaba todo el día dentro de casa. La señora Gibson siempre llevaba una red en el pelo e iba vestida con un camisón, bata y zapatillas.
Entonces apareció la señora Gibson, vestida como siempre, y se puso al lado de su marido, esperando a que se cometiese el crimen. El viejo Gibson era uno de los pocos hombres del vecindario que tenían trabajo, pero aún así necesitaba ver cómo mataban al gato. Gibson era simplemente igual que Chuck, Eddie y Gene.
Eran demasiados.
El bulldog se acercó más. Yo no podía presenciar el asesinato. Me avergonzaba enormemente abandonar al gato así. Siempre había una posibilidad de que el gato escapara, pero sabía que no lo permitirían. El gato no estaba enfrentado solamente al bulldog, estaba enfrentándose a la humanidad entera.
Me di la vuelta y me alejé, saliendo del jardín hasta la acera. Subí por la acera hasta mi casa y allí, esperando de pie en el jardín, estaba mi padre.
—¿Dónde has estado? —me preguntó.
Yo no contesté.
—¡Entra —dijo—, y deja de poner esa cara de desgraciado o te daré algo que te hará sentir de verdad desgraciado!
El día que los japoneses atacaron Pearl Harbor, Henri Chinaski tenía 1 dólar con 67 centavos en el bolsillo, recién había decidido abandonar sus estudios de periodismo en la Universidad y no sabía qué hacer en su vida pues nada realmente le parecía que valía la pena, mucho menos seguir "la rutina del hombre gris" que se encierra en una oficina de 8 a 5, se casa, tiene hijos y etc.
Ham on Rye de Charles Bukowski (titulado La Senda del Perdedor en castellano), es la novela que relata la infancia, adolescencia y temprana juventud de Henri Chinaski, el inconfundible alter ego de Buk y el personaje central de una larga serie de novelas. Sin embargo, me parece que este libro se separa un poco de los que escribió en varios aspectos. Tengo la impresión que éste es su libro más personal, el más triste, el más desalentador y el que puede verter algunas claves para comprender el resto de la evolución de Chinaski-Bukowski.
Junio 01, 2006
Escritores jóvenes según Gatopardo
El No. 67 de la Revista Gatopardo (que corresponde al mes de Abril), y que además es el número de 6o. aniversario, trae como "especial" una selección de "nuevos escritores latinoamericanos".
El proceso de selección, hecho por Felipe Restrepo de Colombia es, mmmm, vamos a decir algo extraño. Pareciera que Latinoamérica sólo consta de México, Colombia, Argentina y Chile. Ah bueno, y ahora Perú, que se coló Roncagliolo.
Según la nota: "Gatopardo decidió buscar a los representantes más ilustres de esta nueva generación de autores". Se buscaron autores menores de 35 años, que hubieran publicado por lo menos una novela y que hubieran ganado algún premio y/o además, que vendieran bien.
"La lista se redujo bastante y quedaron afuera muchos nombres interesantes", continúa la nota. Y luego de admitir que la selección es arbitraria, como suele ocurrir en cualquier lista de algo, salen los seleccionados finales como "las voces más jóvenes y prometedoras" de América Latina, a los que se les pidió definir brevemente a sus respectivos países.
Los seleccionados finales fueron Pablo Illanes y Alejandro Zambra de Chile, Guadalupe Nettel y Tryno Maldonado de México, Gonzalo Garcés y Florencia Abbate de Argentina, Antonio Ungar, Antonio García, Ricardo Silva y Juan Gabriel Vázques de Colombia, y Santiago Roncagliolo de Perú.
Confieso que no he leído a ninguno y apenas he escuchado mencionar a un par de ellos.
Lástima que los centroamericanos siempre somos invisibles a la hora de semejantes selecciones.
Mayo 31, 2006
Entrevista con el vampiro, Anne Rice
Hace unas semanas escribí una nota sobre lo difícil que se me hacía seleccionar un libro para leer, que había comenzado varios (de esos que todos te dicen son lo máximo), pero ninguno me enganchó. Y algo decepcionada de "esos intentos de gran literatura", libros a veces obviamente pretenciosos pero con poca efectividad literaria, sumado a las exigencias de varios trabajos de corrección de estilo que había hecho en los meses anteriores (y que continúo haciendo), sentí que necesitaba leer algo más bien ligero, algo sin pretensión más que de contar una historia, aunque fuera tonta e inverosímil, uno de esos libros que la gente llama "light".
Y me topé de pronto con Entrevista con el vampiro de Anne Rice. Me di la oportunidad de leerlo, para comenzar porque soy fan a morir de los vampiros. De toda la parafernalia de monstruos y leyendas que la mente del ser humano ha inventado, siento una preferencia sin par por los vampiros. Me ha fascinado siempre su representación, sobre todo en el cine, pero también, su presencia en la literatura, como el imprescindible y elemental Drácula de Bram Stocker.
Abril 23, 2006
No tenga miedo, lea
Muy buena la nota de hoy domingo en La Prensa Gráfica escrita por Erick Rivera y titulada "No tenga miedo, venga", donde de una manera muy irónica relata la aventura que significa ir a la Dirección de Publicaciones e Impresos (DPI) de El Salvador, la editorial estatal, a comprar un libro. La nota se refuerza con otro artículo sobre el destino de la Biblioteca Básica, editada por la DPI y que sigue en gran número, guardada en bodegas.
Las notas se publican a propósito del Día Internacional del Libro que se celebra en esta precisa fecha, dada la coincidencia de la muerte de William Shakespeare, Miguel de Cervantes y Garcilaso de la Vega. La celebración adquiere en diferentes países diferentes intensidades, aunque supongo que lo importante de esta fecha debería ser un acercamiento de los libros a la gente y presentárselos a precios accesibles, de manera atractiva y no como un objeto de élite, por lo menos un día al año. Lo cual por supuesto en Centro América es un decir. En países donde el sueldo mínimo promedia los 100-150 dólares mensuales y la canasta básica sobrepasa ese valor, el libro es (por desgracia), un artículo de lujo. Pero tampoco las autoridades culturales hacen mucho por superar esta disyuntiva y se cruzan de brazos en la creencia de "la gente no tiene cultura de lectura".
Abril 20, 2006
De libro a película: ¿la mejor adaptación?
¿Cuál será la mejor adaptación cinematográfica que se haya hecho de un libro? Es la pregunta que se ha planteado The Guardian, quien le encargó a un grupo de expertos la selección de los 50 libros que han sido mejor adaptados a película. Eventualmente esta lista pasará a votación del público. Involucrados en esta votación están también las mega-librerías Waterstones y Borders, quienes promoverán la venta de los títulos correspondientes.
Aquí la lista completa de libros adaptados al cine (las que tienen un asterisco, son las películas que he visto; las que tienen dos asteriscos son película que he visto y libro que he leído):
1984**
Alice in Wonderland**
American Psycho*
Breakfast at Tiffany's*
Brighton Rock
Catch 22
Charlie & the Chocolate Factory**
A Clockwork Orange*
Close Range (inc Brokeback Mountain)**
The Day of the Triffids
Abril 19, 2006
Vicios de lectura
Admiro a las personas que tienen como disciplina una especie de orden o lógica organizativa y selectiva del tipo de libros que van a leer. Yo jamás he podido. Me admito una lectora desordenada, antojadiza y ecléctica. He leído de todo, y a pesar de ello, tengo muchas veces la sensación de no haber leído nada o mucho o suficiente y que no me alcanzará la vida para leer todo lo que yo quisiera y debería.
Me ha pasado, más de alguna vez, tomar un libro y comenzar a leerlo, dejándolo. Luego retomarlo unos meses o hasta años después y volverlo a dejar. Y finalmente un día, sin mayor premeditación, tomarlo y quedarme enganchada hasta terminarlo. A veces he intentado releer libros que me impactaron mucho en la adolescencia o mi temprana juventud y se me han caído de las manos. Ya no sentí lo mismo. Me parece que muchas veces llegamos a los libros en el momento en que estamos listos para leerlos y no antes.
Abril 09, 2006
Muere Lizandro Chávez Alfaro
Hoy domingo en la madrugada falleció el escritor Lizandro Chávez Alfaro, sin duda uno de los narradores más importantes de Nicaragua. Con su libro de cuentos Los Monos de San Telmo, ganó en 1963 el premio Casa de las Américas, aunque la importancia del libro no está en el premio, sino en sus historias. El libro se convitió en una de las piedras angulares de la narrativa nicaragüense (y me atrevo a decir que de la centroamericana, aunque por las injusticias literarias que rigen en el istmo, su obra no haya sido lo suficientemente difundida ni conocida). Sus cuentos lograron resumir la situación de marginalidad y la ambigua relación con los Estados Unidos que siempre ha mantenido nuestro franja de territorio. En 1969 sería finalista del premio Seix Barral con su novela Trágame Tierra.
No recuerdo cuándo exactamente conocí a Lizandro. Pero cuando anunció que daría una taller de narrativa en la UCA de Managua, no dudé en apuntarme. Debe haber sido en 1991, en que un reducido grupo de 6 o 7 personas (entre ellos la pintora María Gallo), nos reunimos con Lizandro una vez por semana para compartir nuestros cuentos y realizar un proyecto de novela. A él le debo, sin duda, parte de mis lecturas y aprendizajes en este mundo de la escritura. Y quizás por eso es tan difícil poder hablar de él en este momento.
Sus honras fúnebres serán mañana lunes, en Managua.
Abril 05, 2006
El síndrome "Código DaVinci"
Estoy desconcertada luego de leer un artículo en El Cultural de España, llamado "Genuino sabor americano". En el artículo, varios editores dicen "haber vuelto al tipo de edición de antes", en que se aconsejaba a los autores sobre cambios y cortes en sus novelas. Lo lamentable es que esto no es realmente con el fin de mejorar un libro que puede estar medio cojo en algunas páginas, sino estrictamente en la retorcida obsesión de buscar un bestseller, y hoy en día, tanto peor, lo que los editores buscan es a un autor primerizo en el cual invertir y que logre las monstruosas cantidades vendidas por El Código DaVinci de Dan Brown.
Si el artículo se llama "Genuino sabor americano", es porque los editores consultados argumentan que así trabajan los editores de los USA, otorgando sustanciosos adelantos monetarios sobre la próxima novela de un autor que "ha pegado" a nivel de ventas y supuestamente, leyendo la obra y trabajando hombro a hombro con el autor para (según ellos) mejorarla.

