Junio 26, 2008
La noche de la presentación

La pregunta más frecuente que he respondido en los últimos días ha sido “¿como te sentís?”, esto en referencia a la salida de mi más reciente libro y a su presentación. A todos les di la misma respuesta: que me sentía como una niña pequeña, una niña a la que recién le regalaron un juguete nuevo y lo tiene entre sus manos, shiny and new, y lo mira y lo mira y casi que no quiere jugar con él de tan bonito que está.
También me sentía como si fuera la primera vez de publicar un libro. Con un ánimo y una ilusión absolutamente inocente, y éste último sentimiento me sorprendió porque es el octavo libro publicado, amén de las más de 20 antologías que han recogido alguno de mis textos. Es, por supuesto, una primera vez en varios aspectos: es mi primer libro publicado en Costa Rica y mi primer libro publicado en 5 años. Pero qué bueno también que uno todavía pueda sentir ilusión de publicar un libro.
Como en esos 5 años han pasado muchas cosas que me han tenido voluntaria e involuntariamente alejada del “mundo del espectáculo”, tenía además una expectativa nerviosa rica acerca del día de la presentación, que se dio anoche en la Feria del Libro.
Me llegué algo temprano para ver algo de libros (y prometo para mañana un comentario sobre la feria en sí), pero entonces me encontré con una amiga que tenía ratos de no ver y ya no nos separamos hasta horas después. Cafés, saludos con otros amigos y conocidos, plática previa con los presentadores para organizar un poco la velada, y luego... ¡a los leones!
Óscar Castillo, editor de Uruk, aprovechó la circunstancia para anunciar algo que yo ya sabía, pero que no tenía autorización para decir antes, y que fue por cierto el anzuelo con el que me pescó Uruk: esta editorial se ha propuesto, no sólo abrir sus puertas a publicarle a autores centroamericanos, sino a zanjar uno de los principales problemas y de las más amargas quejas que tenemos siempre del libro en Centro América y es lo referente a la distribución en la misma región.
Uruk ha formalizado un arreglo de distribución de sus libros a través de la red del Fondo de Cultura Económica de México (que ya tiene toda una red de librerías y distribuidores con los que trabaja), e incluirá entre los libros que promueva, los de esta pequeña pero visionaria editorial costarricense. La distribución abarca desde México hasta Colombia, incluyendo por supuesto todos los países de C.A.
Junio 24, 2008
Junio 13, 2008
Leyendo a Tolkien
Constantemente me reprocho a mí misma el no poder leer, o que no leo lo suficiente. Luego me muerdo la lengua, porque si lo pienso, la verdad es que me paso algo así como el 50% de mi tiempo leyendo. Pero las lecturas no son literarias sino trabajo, es decir, artículos, ensayos, folletos y hasta libros que debo revisar para su edición o traducción y cuya temática está bastante alejada de la literatura.
Por eso es que en los momentos libres, lo que menos hago es tomar un libro. A veces porque tengo la vista o la mente cansadas y prefiero una distracción menos “cerebral”. Otras porque tengo sueño (mañana tiene 3 semanas de un severísimo ataque de insomnio que estoy atravesando y en el que duermo como promedio 3 o 4 horas por noche, y ni siquiera corridas; no sé ni cómo funciono durante el día).
Todo eso no ha impedido que continúe con mi lentísima lectura de El señor de los anillos. Estoy a punto de terminar el segundo tomo y lamento no contar con más tiempo para dedicarme al libro, que si lo tuviera, qué ratos lo hubiera terminado todo.
Hay algo que me fascina en la narración de Tolkien y es la aparente sencillez de la redacción en contraste con la complejidad y la profundidad de lo que cuenta. No es “nada más” una historia fantástica. Es, obviamente, la lucha del bien contra el mal, el eje primordial de numerosas historias épicas y fantásticas. Pero también es una historia que subraya valores despreciados hoy en día como la amistad, la lealtad, la camaradería.
Junio 10, 2008
La portada del libro
Les comparto hoy la portada del libro que ya está en la recta final de producción en Uruk Editores.
La ilustración de la portada es un detalle de un cuadrito al óleo que pinté hace bastantes años. A mí me hubiera encantado algo de Remedios Varo (y por ese motivo fue que me pasé algún fin de semana reciente examinando varios de sus cuadros), pero estaba el detalle de los derechos de autor. Pensaba que algo de la Varo era lo ideal, dado el simbolismo y el carácter tan onírico de sus cuadros.
La otra opción era trabajar con el cuadro de un pintor que tuviera más de 70 años de muerto (porque se supone que entonces ya los derechos de reproducción son libres). Pero el ejercicio me sirvió para confirmar que mis preferencias de pintura son, sobre todo, de inicios del siglo XX en adelante, en especial del surrealismo, y muchos de esos pintores no tienen tanto tiempo de fallecidos. De tiempos más lejanos me gustan también los impresionistas, pero no venían al caso para este libro.
De broma en broma salió la plática de mis cuadros y le envié dos al editor. Se decidió por este detalle. Lo cual está bien porque el libro, además de ser muy onírico, viene cargado de animales, algo que no fue intencional y que me di cuenta luego de reunir las historias. Un perro, un mono, cocodrilos, muchas pero muchas culebras, pájaros, lobos, una mantis, una araña, y por supuesto, un infaltable gato circulan por las 14 historias del libro.
Luego, en la foto de la solapa se coló la difunta Bonifacia. Pensé que nada más ocuparían mi cara, pero el editor decidió dejar la foto completa y ahí está la pequeña Boni, lo cual me alegró mucho. La foto me la tomó Juan José Gómez (conocido como “El Barbas”, guitarrista de La Pepa). Me estaba tomando unas fotos sentada en el pasillo de la casa de Los Planes. Y la Boni estaba muerta de la curiosidad con la cámara y el fotógrafo.
Ella, que era tan huraña que casi nadie la vio (al punto que había amigos que me insinuaban que la Boni era producto de mi imaginación y que no existía en realidad porque nadie la había visto), hizo lo impensable ante extraños: se fue acercando y acercando hasta que se echó frente a mí y se quedó viendo fijamente a la cámara. Ni que lo hubiéramos pedido. Juanjo hizo clíck, y la Boni quedó conmigo en esa foto, quizás la que más me gusta de mí misma. Y la única que tengo con la Boni. Con la Loli de hecho no tengo ninguna (habrá que enmendar eso pronto).
Para los que han preguntado, les confirmo que el libro podrá ser comprado por internet a través de la Librería Universitaria de Costa Rica.
Y es todo por el momento en referencia al libro. La próxima (espero) será la invitación a la presentación, que haremos durante la Feria del Libro acá en San José, que tendrá lugar del 21 al 29 de junio. O sea, ya prontísimo.
Mayo 16, 2008
Cuadernos de la guerra (1943-1949), Marguerite Duras
Dentro de poco saldrán publicados en español, por Siruela, los Cuadernos de la guerra de Marguerite Duras, cuatro cuadernos redactados entre 1943 y 1949: el cuaderno rosa marmolado, el cuaderno beige, el cuaderno de 100 páginas y el cuaderno “20th Century Press”. Los mismos estuvieron guardados por la misma Duras en un sobre (rotulado con ese preciso título de “cuadernos de guerra”) en el armario azul de su casa de Neauphle-le-Château. El libro incluye también 10 historias inéditas que corresponden al mismo período de escritura.
Los mencionados cuadernos guardan una serie de memorias y apuntes muy elaborados que posteriormente llegarían a ser la fuente primaria de algunos de sus libros más conocidos, entre ellos El amante, Un dique contra el Pacífico y El dolor.
Pero, mucho más que notas apresuradas o ideas sueltas, como se esperaría de las notas de un escritor, sus cuadernos presentan escritos bastante terminados, una manera de la propia Duras de aferrarse a la memoria. “Ninguna otra razón me lleva a escribir [estos recuerdos] sino este instinto de desenterrar. Es muy sencillo. Si no los escribo, los olvidaré poco a poco”, anota en la página 75 (que corresponde al cuaderno rosa marmolado).
Abril 02, 2008
¿Qué libro te cambió la vida?
A raíz de algo que escribió Arbolario, no pude evitar hacer la pregunta de cuál fue el libro que le cambió la vida y sugerirle un post sobre el tema. El post fue escrito y él nos invita a hablar sobre lo mismo, sea en los comentarios o en nuestros blogs. Como yo le hice la pregunta, justo me parece responder.
De primas a primeras tenía un único título en mente (Ulises de James Joyce). Pero después pensé que he tenido varios libros que me cambiaron la vida en diversas épocas. Por ejemplo, no podría dejar de darle su debida importancia a Suavín, el ratón de palacio, cuyo autor desconozco y que me regaló mi tío Ricardo cuando tenía como 5 años. Yo no sabía leer, así es que me fui inventando diversas versiones del cuento según las ilustraciones (porque nunca hubo nadie que me lo leyera), y estoy convencida que en parte, mi fascinación por la literatura comenzó con ese libro.
Tendría que mencionar Heidi, de Johanna Spyri, el primer libro que leí de cabo a rabo. Cuando lo terminé me dije a mi misma que me encantaría escribir libros. Y ciertamente las lecturas de Julio Verne, Alejandro Dumas y Emilio Salgari me fueron muy importantes.
Más adelante, una lectura que me impactó mucho fue la de los poetas surrealistas franceses. De hecho, todo lo relacionado con el movimiento (pintura, fotografía, cine, escritura), me conmocionaron, sobre todo en cuanto a la actitud.
Pero el primer libro que me conmocionó profundamente fue El extranjero de Albert Camus. Lo leí adolescente y me pegó duro, muy duro. Cuando lo terminé pensé que así sería como me gustaría escribir a mí. Es uno de los libros que releo cíclicamente y al cual siempre, siempre, en cada relectura, le encuentro algo nuevo, y algo que aprendo como escritora. Un libro que nunca se agota.
Marzo 27, 2008
El olvido que seremos, Héctor Abad Faciolince
Debo confesar que me costó mucho leer este libro. No porque esté mal escrito, sino precisamente por todo lo contrario. El colombiano Héctor Abad Faciolince hace un exhaustivo retrato de su padre en El olvido que seremos, pero decir eso es quedarse muy corto, porque el libro es también la crónica de un amor profundo (el del hijo por el padre y viceversa), el de toda la familia y los años felices, esos tiernos años de la infancia y la adolescencia donde la suciedad y el oprobio del mundo parece no nos afectará jamás. Es así mismo un exhaustivo retrato de un hombre que, lo sabemos desde el inicio, será asesinado por sicarios paramilitares en plena calle por el mismo motivo que han sido asesinados miles no sólo en Colombia, sino en nuestro continente, y por supuesto, en el mundo entero: denunciar la represión, las injusticias, los desmanes, la corrupción.
Y el motivo por el que me costó leer este libro es el mismo detalle que lo hace una inigualable pieza de no ficción. Los miembros de la familia de Abad Faciolince ni su rutina de circunstancias de vida se parecen en absoluto a los míos, para nada. Pero Abad Faciolince tiene la virtud de retratar la relación padre-hijo a través de detalles, cotidianos, domésticos, insignificantes quizás. Pero son esos detallitos que, cuando uno mira atrás, son los que se imponen sobre los “grandes momentos”. Y en esos pequeños detalles, en esos sentimientos e imágenes tan vívidos del hombre que se recuerda a sí mismo siendo un niño amando en desmedida a un padre que es realmente un personaje único, es que el autor conmueve al lector. Nuestra vida podrá ser muy disímil de la narrada por el autor, pero finalmente el amor es único, es el mismo siempre.
Habla por ejemplo de los besos “grandes y sonoros” que le daba su padre y que no hicieron más que recordarme al mío. De los constantes experimentos de injertos en rosas y otras plantas que hacía su padre... y también el mío. Y las rutinas domésticas, el retorno al padre a casa luego de un día de trabajo, la música que escuchaba, las frases que decía... tan diferentes y particulares a la vida de cada quien pero, al ser enumeradas con tanto detalle, pero sobre todo, con la dulce melancolía de la añoranza, obliga al lector a evocar esas circunstancias en el recuerdo propio.
Marzo 13, 2008
Memorias ficticias
En los primeros días del mes, dos muy populares libros de memorias fueron desenmascarados como falsos. Es decir, las memorias eran en realidad un montón de ficción, por no decir, un montón de mentiras.
El primero de ellos Sobreviviendo con lobos, fue escrito por la belga Misha Defonseca. La historia no sólo era conmovedora sino bastante increíble, pero su autora juraba a pie juntillas que todo era auténtico. Misha había sido cuidada por una manada de lobos cuando tenía cuatro años mientras buscaba a sus padres que habían sido detenidos por los nazis. La niña caminó cientos de kilómetros perdida entre las nieves de Bélgica, Alemania, Polonia y Ucrania y no sólo en una, sino en dos ocasiones, los lobos la cuidaron.
La historia se convirtió en un bestseller traducido a 18 idiomas y además se hizo una película de bastante éxito con el mismo título. Pero una prima de la autora reveló la verdad: los padres habían sido capturados y asesinados por los nazis, eso era cierto, pero la niña no salió caminando en busca de ellos sino que fue cuidada por otros familiares. La autora, luego de negar las declaraciones de su prima, terminó aceptando que, en efecto, la historia del libro era inventada.
Menos de una semana después, el libro de Margaret B. Jones, Love and Consequences, que tuvo mucha resonancia en los Estados Unidos, también resulto ser una memoria falsa. El libro narraba la supuesta historia de la autora y su vida como una niña de origen indio (o “native american” como dicen ahora), que crece en un barrio de Los Angeles entre pandillas y drogas. La verdad es que Jones no tiene ni una gota de sangre indígena y creció en un barrio acomodado, muy pero muy lejos de todo lo que describe en su libro.
La editorial sacó de circulación el libro y canceló la gira de presentación de la autora. Aunque Jones admitió que la historia personal era totalmente falsa, lo que sí era cierto eran las experiencias citadas pues se referían a hechos que le habían ocurrido a personas que ella conocía. ¿Cómo se supo la verdad? Una hermana suya vio su foto en un periódico y llamó a la editorial para contarles de la verdadera vida de Jones.
Febrero 21, 2008
Rescatando el bestiario: Antología El Arca
Ya está en circulación, por lo menos en Chile, la antología El Arca, bestiario y ficciones de treintaiún narradores hispanoamericanos. Publicada por Sangría Editora (una editorial nueva que comienza sus operaciones precisamente con este libro) y compilada por Salvador Luis y Cecilia Eudave, la antología parte de un ejercicio básico: convocar a 31 escritores para que, a partir de una letra del alfabeto, escribieran un cuento en el que tuviera que ver un animal (real, inventado o mitológico, como personaje principal o secundario).
Según los compiladores, “quisimos restituir en el juego la vigencia que tienen los bestiarios, tratando de armonizar diferentes estilos, tonos e imaginerías en un volumen sugerente, que va y viene entre el diluvio de estas propuestas renovadas”.
Aparte de los animales convocados en las 29 letras del alfabeto, hay dos cuentos adicionales. El primero, un cuento dedicado a Noé y el último, un cuento “polizón”, dedicado a los gorilas.
Además de la publicación chilena, esta misma antología será publicada en marzo en Perú por Buena Vida Ediciones. El mismo contenido con una portada diferente. Una estrategia de publicación que me parece conveniente para lograr que un mismo libro circule en diferentes fronteras. También hay conversaciones para que el libro se publique en Barcelona.
Existe además un blog con todas las noticias referentes al libro. Entre las notas, hay un índice con los escritores participantes. Y por su parte la página de Los Noveles ha hecho una pausa en su estado de hibernación (que terminará el otro año, insha’allah), para publicar un avance con 3 cuentos.
Fui invitada a participar con la letra S, lo cual me hizo aparecer con una cabeza llena de serpientes. El otro centroamericano participante de la antología es el guatemalteco Maurice Echeverría con "La ruina que vino a Sara", el cuento polizón sobre los gorilas.
Recibí mi copia hacia el viernes de la semana pasada. Debo decir que la edición me gustó y mucho. No he tenido oportunidad de leer todos los cuentos, pero entre los que he leído hay para todos los gustos (es decir, unos me gustaron menos que otros). El de Maurice me parece excelente, así como el de los gatos de Álvaro Bisama (no porque sea de gatos, lo juro, aunque ya sé que no me van a creer). Me han recomendado mucho el de los osos de Pedro Cabiya, pero no he tenido mucha cabeza y/o tiempo para leer. De hecho no he leído nada en todo lo que va del año (shame on me), pero bueno... espero reordenarme pronto a mí misma.
Febrero 05, 2008
Algo de Murakami
Con motivo de la próxima aparición en Tusquets del libro de cuentos de Haruki Murakami que se titula Sauce ciego, mujer dormida, El Cultural de España agasajó a sus lectores con dos textos.
Uno, el prólogo de Murakami a este libro donde hace una interesante comparación entre escribir cuento y escribir novela y su relación con ambos géneros. “Escribir novelas es un reto, escribir cuentos, un placer. Es la diferencia entre plantar un bosque o plantar un jardín”, comienza diciendo.
Dos, un cuento (supongo que del libro), titulado "El folclore de nuestra generación:prehistoria del estadio avanzado del capitalismo".
Enero 31, 2008
Crónicas marcianas, Ray Bradbury
¿Qué sería lo primero qué harían los humanos si algún día colonizaran Marte? Botar basura por todas partes, exterminar a los nativos y luego llenar todo de comercios para vender cualquier cosa imaginable. Es decir, hacer lo mismo de siempre y por supuesto, copiar lo que se hace en la Tierra.
Por lo menos ése es el planteamiento que hace Ray Bradbury en su libro Crónicas marcianas, uno de los clásicos de la ciencia ficción y por lo demás un libro con tantos méritos y cualidades que trasciende el género para plantearse sobre todo como una buena pieza de literatura.
El libro está estructurado como un grupo de crónicas o episodios aparentemente inconexos que van narrando, a través de un período de tiempo que va desde enero de 1999 hasta octubre del 2026, desde la llegada de los terrícolas a Marte hasta la casi total extinción de los marcianos y luego, los anhelos por los colonizadores terrícolas por volver a la Tierra luego de observar y saber de ciertas explosiones que parecen haberlo destruido todo...
Son episodios en apariencia sin relación aunque hay referencias a personajes y sucesos anteriores. Podría leerse como un libro de cuentos, y por lo tanto, leer los episodios de manera salteada. Pero en lo personal sentí que el libro podía de hecho leerse como una novela, con una estructura peculiar es cierto, pero que tenía toda la coherencia de una historia de largo aliento.
Enero 28, 2008
Mis libros de infancia: Struwwelpeter y Zille
El otro día recordé una de mis lecturas de infancia. Era un libro llamado Struwwelpeter (que ha sido traducido al español como Pedro Melenas o Pedro Guerellas). El libro fue subtitulado “Historias divertidas y estampas aun más graciosas con 15 láminas coloreadas para niños de 3 a 6 años”.
Se trata de una serie de rimas escritas por Heinrich Hoffmann, un médico alemán de Frankfurt que para la Navidad de 1844 buscaba un libro como regalo para su hijo. Pero como no le gustó lo que encontró decidió escribir él mismo un libro e ilustrarlo. Así fue como nació esto que se llegó a convertir en un clásico de la literatura infantil de la época. Luego fue traducido a varios idiomas, y como detalle curioso puede decirse que una de las traducciones al inglés fue hecha por Mark Twain.
Lo curioso de este asunto es que, pese al título de aparente bondad y alegría, los cuentos y las ilustraciones son bastante siniestras. Está por ejemplo la historia del niño que no se quería tomar su sopa y que para el quinto día de no tomársela, y de ir enflaqueciendo dramáticamente durante esos días, muere y es enterrado. Sobre su tumba le colocan el platón sopero.
O el cuento de la niña que se pone a jugar con fósforos mientras sus gatitos, Minz y Maunz, le advierten que eso es peligroso. La niña no hace caso, ella toma fuego, se quema y en la última estampa se mira al par de gatitos llorando literalmente ríos de lágrimas junto a un montón de cenizas negras. Curiosamente los zapatos rojos de la niña sobreviven al incendio.
Más traumatizante quizás es la historia del niño al que la mamá le pide que por favor no se chupe el dedo. La mamá sale a hacer unos mandados y el niño se pone inmediatamente a chuparse el pulgar. Acto seguido entra el sastre con una inmensa tijera y le corta ambos pulgares al desobediente infante. Y en la última estampa lo vemos llorando, con la manos extendidas y la sangre fluyendo de los pulgares amputados.
Enero 03, 2008
Roberto Castillo (1950-2007)
Comenzamos mal este año. Ayer por la mañana falleció el querido amigo Roberto Castillo, escritor hondureño. Como suele pasar en estos casos, la noticia lo deja a uno aturdido, repasando recuerdos.
Por algún motivo nos comunicamos por correo electrónico, pero no nos conocimos personalmente hasta el 2004, cuando coincidimos en Madrid invitados por Casa de América, para un encuentro sobre literatura centroamericana. Hicimos migas de inmediato. Roberto andaba acompañado de su esposa Leslie y todos los escritores invitados estábamos alojados en la Residencia de Estudiantes. Compartimos mesa en los desayunos o almuerzos y siempre era un gusto estar con ellos.
Roberto era un tipo de buen carácter, afable y excelente conversador. Afectados por el jet-lag, no era inusual encontrarnos de madrugada en el área de computadoras en que íbamos a revisar nuestros correos y continuábamos las pláticas sobre los más diversos tópicos.
Luego, cuando cada quien regresó a su país, Roberto y yo mantuvimos contacto por correo. Fue de las pocas personas que realmente escribía cartas. Con mi traslado a Costa Rica (y creo que él se había mudado a un lugar donde no tenía mucho acceso a internet), nos dejamos de escribir un tiempo, pero en algún momento me escribió de nuevo porque le iban a publicar un libro de ensayos acá. Suponíamos que haría un viaje para presentarlo... pero ya no supe más de él. Hasta ayer. ¡Cuán impertinente esta condición de mortales!
Comparto el enlace a una entrevista que le hice para el suplemento "Áncora" de La Nación de Costa Rica, parte de una serie de entrevistas a escritores centroamericanos.
Te vamos a extrañar, Roberto.
Diciembre 19, 2007
Sobre no ganar el Nóbel: Doris Lessing
Quizás por el hecho de que Doris Lessing no haya acudido en persona a recibir el Nóbel; quizás porque desde que se ganó el Nóbel, muchos que ya conocían su obra bostezaron aburridos ante una obra que consideran “ha perdido vigencia”; quizás porque, a diferencia de Pahmuk o Coetzee, Lessing pasa de los 80 años y se recibió el premio sin mayor entusiasmo; quizás porque su discurso, lejos de ser un nostálgico recorrido por su encuentro con la literatura, dice un par de verdades sobre la humanidad y su cultura del despilfarro, quizás por todos estos motivos u otros que se me escapan, el discurso que escribió para recibir el Premio apenas ha sido comentado.
Lástima, porque es un texto que merece mucho la pena leerse y porque nos lleva a reflexionar sobre este mundo lleno de desigualdades donde los que quieren leer y ser escritores no tienen libros ni apenas acceso a ellos. Y los que tienen los libros, la cultura y la escritura al alcance cotidiano lo desprecian con una facilidad que da escalofríos.
Lessing hace en su discurso un paralelo entre una escuela cualquiera en la polvosa Zimbawe y una opulenta escuela de varones en Londres. De cómo los maestros en las escuelas africanas tienen que dar clases con piedras para enseñar matemáticas porque, de seguro, alguien se robará la tiza. O de cómo tienen que enseñar el abecedario dibujando las letras con un palito sobre el polvo. De cómo, en esas escuelas polvosas y en medio de la nada, hay un medio cuarto que debería ser la biblioteca pero donde no hay ningún libro porque, claro, “no hay presupuesto”, y de cómo esos maestros y alumnos ruegan a los trabajadores de otros países que por favor, les envíen libros. Sed de libros, de leer, de aprender, de saber. Y luego, sed de escribir.
Lessing advierte sobre lo difícil que es convertirse en escritor viniendo de una casa donde no hay libros. O de un lugar, ciudad, villa, poblado, donde no hay una biblioteca. Ella menciona la choza tradicional de lodo donde vivió varios años con su familia, pero donde, aunque no hubieran ciertas comodidades urbanas, había libros.
Noviembre 27, 2007
Escritores y suicidio
Leyendo sobre escritores suicidas en los últimos 10 días para una serie de artículos que espero poder ir poniendo por aquí a partir de la próxima semana.
El suicidio: la dualidad: el moralismo profuso alrededor de algo que a fin de cuentas, causa miedo, tiembla todo. Alguien se quita la vida por su propia mano. Reto a Dios, a la comunidad, a lo natural.
Entonces señalan algunos: es un cobarde, no tuvo valentía para afrontar la vida, los problemas no se solucionan así, bla bla bla. Y los fundamentalistas: es un pecado. Pecado, pecado.
Tan fácil señalar con el dedo el ojo en la paja ajena. Condenar con moralinas un infierno que no se entiende.
El suicidio en escritores o artistas es visto casi como algo “normal”. Forma parte del mito. Le da una aureola de romanticismo al escritor suicida. Pero si el suicida es un vecino o un pariente o un amigo, si alguien cerca menciona la posibilidad, le caemos a palos. Cobarde, le escupimos en el rostro.
Si el suicida sufría una enfermedad incurable, medio se le disculpa.
Si el suicida sufrió una decepción amorosa, se le acusa de ridículo. “De amor ya no se muere” dice alguna canción.
¿Pero llamarán cobarde y ridículo a Cesare Pavese entonces, que se suicidó por una decepción amorosa?
Noviembre 19, 2007
El primer muerto en Marte
Ray Bradbury quiere ser el primer muerto en Marte. Esto lo dijo en una buenísima entrevista publicada el fin de semana en la "Revista Ñ" del Clarín:
Esa noche en que llegamos a la Luna fue una noche de éxtasis para mí. ¡Nunca tendríamos que haber parado! Sacar una foto, OK, pero eso no salva a la humanidad. Si la vida desaparece de la Tierra, podemos encontrarla en otros planetas. Los viajes al espacio nos harán inmortales. Hay que volver a la Luna y hacer allí una base, para partir a la conquista de Marte... en los próximos veinte o treinta años, pero ya no seré de este mundo y eso me entristece mucho. Pero me enterrarán en Marte, en el cráter Chicago Abyss. Dejé instrucciones para eso a mi familia. Seré el primer muerto en Marte, aunque no tengo ninguna intención de morir pronto. ¡Llegaré a los 100!También me gustan sus consejos para escritores que inician:
Lo que funda toda escritura es el amor, es hacer lo que amamos y amar lo que hacemos. Y olvidarse del dinero. En mis comienzos, yo ganaba 30 dólares por semana, y mi novia era rica, pero le pedí que hiciera voto de pobreza para casarse conmigo. No teníamos ni auto ni teléfono, vivíamos en un departamento pequeño en Venice, pero la estación de servicio de enfrente tenía una cabina telefónica. Iba corriendo a atender cuando sonaba y la gente creía que me llamaba a mi oficina. Yo les repito: "Rodéense de personas que los quieran, y si no los quieren, échenlos. No hay necesidad de ir a la Universidad, donde no se aprende a escribir. Vayan más bien a las bibliotecas". Yo escribí Fahrenheit 451 porque había oído hablar del incendio de la biblioteca de Alejandría y de los libros quemados por Hitler en Berlín.
Noviembre 07, 2007
Leyendo a Ray Bradbury
En El visitante, una colonia de desterrados en el planeta Marte ven arribar a un nuevo visitante. Todos son traídos desde la tierra pues sufren de una enfermedad altamente contagiosa (herrumbre de sangre) que, de no tomarse tal medida, exterminaría pronto a la humanidad. El ambiente de Marte no los cura, pero les permite prolongar durante algún tiempo sus vidas.
Sin embargo, los enfermos sufren de nostalgias profundas por cosas de la tierra. El nuevo enfermo, llamado Leonard Mark, tiene un don: el de la telepatía y la proyección del pensamiento. Así logra materializar los lugares y las cosas que extrañan los enfermos. Pero al ser descubierto, todos quieren acudir a él, monopolizar su don y no compartirlo con los demás. El egoísmo se impone sobre la compasión o el mal compartido.
¿Qué harías si supieras que ésta es la última noche del mundo? pregunta uno de los personajes del cuento. En el vecindario todos han tenido el mismo sueño la noche anterior. Todos sueñan que el mundo ha llegado a su fin, y un instinto les dice que esa noche es hoy. ¿Y qué hacen los personajes de La última noche del mundo? ¿Cosas especiales o cosas ordinarias?
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Doris Lessing, los gatos y los prejuicios de lectura
Cuenta nuestra informante en Estocolmo que después de anunciar que el Nóbel de Literatura de este año es para Doris Lessing, hubo un chat con Horace Engdhal, el Secretario Permanente de la Academia. Una lectora le preguntó, en tono jocoso, si el tradicional banquete luego de la entrega del Premio iba a tener como tema los gatos, debido a la declarada pasión de Lessing por nuestros amigos felinos. Engdahl respondió que si bien no tenían ningún "gato académico", la idea no estaba tan mala...
He leído un par de libros de Lessing y aunque ello por supuesto no sirve para hacerse una idea completa de su vasta y variada obra, su lectura (y leer entrevistas con ella), siempre me dejaron con ganas de más. Pero no he podido leer El cuaderno dorado, su obra cumbre, y Particularly Cats, el libro donde habla sobre los gatos de su vida. Por desgracia y para variar, en este desierto de libros llamado Centro América, las librerías nos bombardean con cualquier cantidad de porquerías pero sobre todo con libros “fáciles” y rápidos de leer. Supongo que se parte de que los lectores centroamericanos somos estúpidos, de que no somos capaces de leer novelas complejas que transcurren en otras latitudes, que desentrañen el lenguaje y la estructura literaria y planteen problemas de la humanidad y el universo.
Después de este pequeño desahogo, volvamos a la Lessing: no habían pasado 24 horas del otorgamiento del premio, cuando ya las primeras reacciones se hicieron públicas. Como siempre, hay unos a favor y otros en contra. En lo personal, siempre lamento que se destaquen las cualidades políticas del ganador por encima de su obra literaria, pero supongo que la culpa de ello es de la misma Academia del Nóbel, quien ha tenido la tendencia de otorgar el Premio a autores que van por ciertos caminos.
Octubre 09, 2007
Sinceramente, Ted Hughes
El poeta Ted Hughes sufrió durante toda su vida (y aún después de su muerte), el estigma de haber sido el "acusado" de provocar el suicidio de su esposa, la poeta Sylvia Plath. Hughes estaba relacionado románticamente con la también poeta Assia Wevill y eventualmente abandonó a Plath, situación que muchos afirman fue el gran detonante para que ésta decidiera finalmente suicidarse.
Los reproches terminaron de afirmarse cuando Assia Wevill también se suicidara, y junto con ella, se llevara a Shura de 4 años, la hija de ambos, a la muerte, haciéndolo por cierto con el mismo método de Plath: puso un colchón en el piso de la cocina, durmió a Shura sobre él, encendió la llave del gas y se acostó junto a la niña.
La poesía de Ted Hughes es prácticamente de nula circulación en Centro América. No fue hasta el 2000, en una librería de Frankfurt am Main, que encontré Crow, un excelente poemario que se convirtió desde entonces en uno de mis libros favoritos de poesía. Fue también ese año que leí algunos de los poemas de Birthday Letters, el libro en el que habla sobre su matrimonio con Plath.
La lectura de su poesía me dejó con sentimientos encontrados. Su excelente poesía, profunda y fuerte, contrastaba con las acusaciones de ser un miserable, infiel y egoísta como pareja y como hombre. Pero ya se sabe, no hay que ser buena gente para escribir un gran libro y hay más de algún perfecto hijo de puta que ha logrado escribir versos sublimes. Historias como ésta siempre me llevan a pensar que sería mejor no saber absolutamente nada de la vida de los escritores y quedarnos estrictamente con su obra.
En todo caso, las reflexiones surgen a propósito de que este pasado fin de semana, el Telegraph de Londres publicó en 3 partes algunas de las cartas de Ted Hughes, varias de ellas dirigidas a Plath, a Wevill, a la madre de Plath y a sus hijos, entre otras personas. Es obvio en la lectura de ellas que, durante el resto de su vida, Hughes tuvo que convivir con la sombra del suicidio de Plath y Wevill encima.
Primera parte: Sincerely, Ted Hughes
Segunda parte: Ted Hughes: A life thrown into turmoil
Tercera parte: Ted Hughes: "I'd like to see the whole truth told"
Octubre 02, 2007
La mano izquierda de la oscuridad, Úrsula K. Le Guin
En La mano izquierda de la oscuridad de Ursula K. Le Guin, Genry Ai es un visitante terrestre al planeta Gueden, mejor conocido como Invierno, un lugar en perpetuo frío. En los lenguajes de aquel planeta existen 62 palabras para describir las distintas clases, estados, edades y cualidades de la nieve caída y luego otra serie de palabras para la nieve que cae, para el hielo, para la temperatura, la fuerza del viento y la clase de precipitación de nieve o lluvia. Un lugar poco acogedor para un humano. Pero la misión de Ai es importante: debe lograr que Invierno se una al Ecumen, una liga de mundos. Para ello debe entrevistarse con el rey Argaven, el dirigente de Karhide, el país donde Ai ha vivido en el último par de años. La reunión es lograda a través del ministro Estraven. Pero una serie de intrigas y acusaciones declaran traidor a Estraven, quien debe exiliarse. Los contactos de Ai con Estraven lo ponen también en riesgo y el humano decide marchar a Orgoreyn, un país vecino. Allí será hecho prisionero y liberado audazmente por Estraven. Ambos huyen y deciden que lo más conveniente es regresar a Karhide a través de un azaroso viaje de más de ochenta días por las zonas glaciares.
La narración alterna los episodios de Ai en primera persona, así como algunas leyendas e historias que ponen en contexto los orígenes de los países de Invierno y también con las entradas del diario de viaje de Estraven y sus reflexiones sobre los acontecimientos. Esta alternancia, usada con frecuencia como técnica narrativa, tiene aquí una función diferente a la común pues las secuencias complementan informaciones sobre este “nuevo mundo” en el que estamos siendo sumergidos como lectores, y también nos permite conocer la doble perspectiva, la del humano-visitante y la del nativo del planeta, sobre los acontecimientos de la historia.
Septiembre 04, 2007
Kafka en la orilla, Haruki Murakami
Argumento: Kafka en la orilla del japonés Haruki Murakami sigue la estructura ya conocida de dos historias que corren paralelas. Dos personajes en dos situaciones improbables pero que sabemos terminarán encontrándose en algún punto de la narración. O por lo menos eso creemos... Kafka Tamura es un quinceañero que ha escapado de casa y simplemente se ha dejado llevar lo más lejos posible de Tokio hasta terminar en un lugar donde trabaja en una biblioteca privada y conoce a algunos personajes que serán determinantes en su formación personal.
Mientras tanto, conocemos en narración paralela el caso del Sr. Nakata, quien cuando niño sufrió un extraño accidente durante la guerra y que, después de ello, pierde la memoria y muchas de sus capacidades como leer y escribir. En compensación adquiere otras, como el poder hablar con los gatos y el poder predecir algunos eventos naturales extraños.
Dentro de toda la trama ocurre un asesinato, el de un hombre llamado Johnny Walker (como el whisky, sí), un despiadado ser que asesina gatos para sacarles el alma y construir con ellos una flauta (sí, una flauta hecha con almas de gatos). También hay un bosque misterioso en el que se han perdido, hace muchos años, dos soldados japoneses y a los que Tamura encuentra cuando se adentra demasiado en él, descubriendo un lugar al que acuden los espíritus de los muertos.
Agosto 27, 2007
“Los centroamericanos estamos totalmente ninguneados. ¿Qué somos en la literatura?”: Ana Cristina Rossi (segunda entrega)
Ana Cristina Rossi continúa hablando sobre Limón Reggae y los temas contenidos en ella. En esta segunda y última entrega, la conversación se centra en la parte de la novela relacionada con Costa Rica, pero también en los motivos por los cuales dejó de publicar con Alfaguara.
La novela se presentará en el marco del Primer Encuentro de Estudios Culturales Centroamericanos que tendrá lugar en San Salvador a partir del 12 de octubre de 2007.
La autora fue incorporada como miembro de la Academia Costarricense de la Lengua la semana pasada.
El libro es duro no sólo para El Salvador sino también para Costa Rica y también para Limón, para los afro descendientes.
Es cierto, el libro no queda bien con nadie. Al principio se da eso que cuenta uno de los personajes, que los afro descendientes eran abiertos, amaban a los costarricenses. Y golpe tras golpe, al ser excluidos de la fuerza de trabajo, algo que pocos costarricenses saben, se fueron cerrando. Y fueron excluidos por el color; llegaban los afro descendientes a pedir trabajo y decían “pero yo soy costarricense”, “sí”, les contestaban, “pero véase su piel”. Entonces ahí está la razón de su rechazo. En la novela exploro mucho las consecuencias de eso, que son tremendas.
Una de las cosas duras que contás en la novela es cómo se hacen las expropiaciones para formar el Parque Nacional de Cahuita, uno de los más populares entre los turistas que van al Caribe...
Costa Rica vende imagen de país ecológico pero lo que le pasó a los dueños es muy duro. Fijate que una vez yo estaba hablando de eso y Epsy Campbell (ex candidata a la vice presidencia) cuyos padres fueron expropiados de Cahuita se puso a llorar. Además estuvo lo de la monilia, el hongo que muchos aseguran fue regado por avionetas sobre sus terrenos para obligarlos a vender.
Sigue habiendo un diálogo de sordos. La manera que lo planteo en la novela es la que yo escogí aunque quizás no sea la más conveniente para el diálogo, porque la novela se iba a presentar ahora para el Festival del Negro que es en agosto, pero se decidió no hacerlo. Ellos (los afro descendientes) quieren discutir sus problemas entre ellos. Son pocos los que aceptan discutirlo con los mestizos.
El momento se ha llegado para un diálogo porque Limón no está integrado al resto de la nación.
Agosto 20, 2007
"La guerra vuelve loca a la gente": Ana Cristina Rossi habla sobre su novela Limón Reggae
En julio pasado, la escritora costarricense Ana Cristina Rossi presentó su más reciente novela titulada Limón Reggae, publicada por Editorial Legado. Si su novela anterior, Limón Blues, se centraba en la búsqueda de la utopía a través de los ideales de Marcus Garvey y las luchas reivindicativas de los afro descendientes a comienzos del siglo pasado, Limón Reggae se ubica más cercana en el tiempo para guiarnos a través de la búsqueda de la utopía revolucionaria de Centro América.
Desde las luchas de los años 70 de los afro descendientes caribeños costarricenses, inspirados en el movimiento de los Panteras Negras de los Estados Unidos, pasando por el intento de una lucha revolucionaria en Costa Rica, culminando con la guerra de los 80 en El Salvador y cerrando con los ideales de los Rastafari en Puerto Viejo, la novela presenta el complejo proceso político y personal de Laura, la protagonista de esta historia, quien se nos presenta como un testigo privilegiado de los acontecimientos más significativos de las últimas décadas en la región.
Limón Reggae, definida por su autora como una novela política, es una historia dura que habla de la utopía y la esperanza y de cómo éstas son traicionadas y sacudidas en los agitados años de los cambios más profundos que han afectado a la región. Uno de sus temas medulares es la guerra de El Salvador, y dentro de ello, hay un relato figurado que nos remite al asesinato de la Comandante Ana María y el suicidio del Comandante Marcial.
Es una novela que atrapa, que envuelve, que angustia. Una novela que tocará mucho al lector, sobre todo al salvadoreño, porque nos dice cosas que no nos gustaría tener que escuchar y sobre todo porque, hacia el final, deja al lector con una profunda sensación de desesperanza.
Me reuní con Ana Cristina para hablar a profundidad de esta novela, de su contenido, de su construcción y de las motivaciones y reflexiones detrás de esta historia profundamente centroamericana.
Julio 23, 2007
La vida después de Harry Potter
Debo comenzar este post aclarando que no he leído ningún libro de Harry Potter. Ni siquiera he visto las películas, por lo menos no enteras ni en orden, y si acaso he visto alguna ha sido de manera fragmentada cuando han pasado por cable. La que medio me gustó fue la del Cáliz de Fuego.
Hice el intento de leer el primer libro y simplemente no me enganchó. Tampoco las películas. Lo cual no significa que tenga animosidad ni prejuicios contra el personaje ni la historia y mucho menos por su autora, J. K. Rowling. Es simplemente que no me enganchan, con lo cual nunca ha cruzado por mi mente el pensamiento de que el libro sea “malo” o light o “sólo para niños”. Algo debe haber en ellos para haber ocasionado el fenómeno mundial que ha logrado.
De hecho, como escritora, es emocionante ver que haya literalmente millones de personas alrededor del mundo urgidas por leer un libro, dispuestas a desvelarse para ser los primeros en tener su ejemplar y a pagar lo que sea por saber el destino de sus personajes favoritos. Me encantó ver cajas y cajas llenas de libros, incluso custodiadas por seguridad, para que ningún ejemplar se filtrara antes de tiempo y develara el misterio del final.
También me llamó la atención que miles de fans le solicitaran a Rowling que no terminara la serie y sobre todo, que no “matara” a Harry Potter, pues todos querían continuar leyendo sus libros.
Julio 17, 2007
Krik? Krak! de Edwidge Danticat
Cuando un haitiano quiere contar una historia pregunta "¿Krik?", y si alguien quiere escucharla responde "¡Krak!". Este juego de palabras es el utilizado por la escritora Edwidge Danticat, nacida en Haití, pero quien vive en los Estados Unidos desde niña, para titular su libro de cuentos, que fuera nominado al National Book Award de 1995.
El libro consta de 9 historias y un epílogo; éste último, sin duda, refiere imágenes autobiográficas de la autora quien, a corta edad, descubre el poder de la palabra escrita y su deseo de escribir. En ese epílogo, por cierto, hace un paralelo precioso con el trenzado de su cabello: "When you write, it's like braiding your hair" (Cuando escribes, es como trenzarte el pelo). Para su familia, el anuncio de que espera ser escritora no es precisamente bienvenido.
Writers don't leave any mark in the world. Not the world where we are from. In our world, writers are tortured and killed if they are men. Called lying whores, then raped and killed, if they are women.Continuar leyendo»
(Los escritores no dejan huella en el mundo. No en el mundo del que venimos. En nuestro mundo, los escritores son torturados y asesinados si son hombres. Las llaman rameras, son violadas y asesinadas, si son mujeres).
Julio 04, 2007
La Dama de los Velos de Mauricio Orellana Suárez
El escritor salvadoreño Mauricio Orellana Suárez ha escrito una nueva novela llamada La Dama de los Velos. Se trata de una biografía novelada de Helena Pretovna Blavatsky, fundadora de la Sociedad Teosófica.
He tenido el privilegio y el gusto de leer este libro y de nuevo, Mauricio se confirma como un escritor de primera cuyo talento narrativo no hace más que mejorar en cada libro. Y esta novela no es la excepción.
Las ambientaciones, el hilo conductor, la información, la caracterización de los personajes, la forma tan clara y sucinta en que se presenta la vida y obra de Madame Blavatsky son excelentes. Es admirable el balance de todo el conjunto, donde la historia nunca pierde ritmo y donde el lenguaje nos remite a novelas universales, esas que aunque escritas en Rusia, Estados Unidos o Brasil, conciernen a la humanidad como conjunto.
Las descripciones iniciales de la infancia de Blavatsky, en particular, me parecieron muy bien logradas, así como la presentación de la controversia sobre las acusaciones de fraude que Alexis y Emma Coulomb hicieron contra Blavatsky. Me gustó mucho también la alternancia de la narración con diálogos, cartas y documentos. Hubo momentos de la lectura en que pensé en las novelas de Dostoievsky y Tolstoi. En otros momentos, recordé mucho a Conan Doyle.
Junio 28, 2007
Mañanas de seda azul
Lo escribo antes de que el recuerdo tome formas opacas:
Un cuarto en penumbras, un despertador sonando poco antes de las 5 de la mañana, despertar, maldecir, ponerse en pie. Tomar la ropa del día anterior, ponérsela, entrar al baño, encender la luz, ver la cara de zombi, lavarse la boca. Tomar circulación, licencia, llaves, libro. Y los cupones, sobre todo los cupones.
Abrir y cerrar puertas. Subir al jeep Toyota Land Cruiser celeste con techo blanco creo que año 78. Manejar un par de kilómetros. Llegar a la gasolinera. Sorpresa: ya hay 4 o 5 carros esperando.
Son apenas las 5. El día va a clarear. Me parqueo detrás del último carro. La gasolinera abre a las 7. Esperar dos horas.
El problema no es el tiempo, el problema es si alcanzará.
No sé qué año es. Quizás fue en el año más crudo de la guerra. Quizás fue en el año más intenso del amor.
Es Managua. Es el tiempo de la guerra de la contra, del embargo de los gringos. Hay racionamiento de gasolina. Tengo dos papeles en mis manos que valen más que todo el dinero del mundo: dos cupones de gasolina. Blancos y azules, un 5 bien grande y el logo de Petronic.
Dos cupones de 5 galones cada uno. Diez galones de gasolina: soy millonaria.
Tan millonaria como el que sabe de alguien que compra dólares a buen cambio en el mercado negro. O del que sabe en cuál de todos los Supermercados del Pueblo hay papel higiénico. O pasta de dientes. O azúcar. O en qué tramo del mercado Roberto Huembes se consiguen frijoles negros o la carne enlatada soviética.
Junio 27, 2007
Poniatowska Premio Rómulo Gallegos
Elena Poniatowska se alzó ayer como la ganadora del XV Premio Rómulo Gallegos, que se entrega en Venezuela bianualmente, por su novela El tren pasa primero. Ojalá esto anime a los señores de Alfaguara a distribuir su obra en Centro América (por lo menos acá en Costa Rica no he visto este libro ni ningún otro de Poniatowska). Mientras tanto, me conformaré con leer la extensa entrevista que le hizo Eunice Shade (y publicada en Marca Acme), semanas antes de ganar el galardón. ¡Felicidades Elenita!
Junio 18, 2007
El veneno que nos une a la ciudad
En el capítulo 22 de su libro Estambul, ciudad y recuerdos, Orhan Pamuk cuenta que cuando era un niño tomó el hábito de contar los barcos que miraba pasar en el Bósforo. La descripción es tan vívida que podemos visualizar al niño, apoyado en algún balcón, viendo hacia el agua y contando los barcos. Pocas páginas después de ese párrafo nos encontramos con una fotografía donde se ve a un muchacho apoyado en un balcón. Al fondo de la foto se ve, por supuesto, el Bósforo y un par de barcos. Suponemos que el muchacho de la foto es el joven Pamuk.
El autor cuenta que llegó a un punto en que comenzó a tomar nota en un cuaderno de todos los barcos que iban y venían. Y además, se dio cuenta que su manía no era original, que su hermano, amigos y conocidos también contaban los barcos del Bósforo.
En este libro, Orhan Pamuk ha tenido la gran habilidad de recrear su infancia al compás de la ciudad en que ha vivido toda su vida y desde donde, nos lo confirma en una que otra línea, escribe precisamente las memorias que tenemos entre manos.
Parecería que es imposible que un lector de cualquier país se conecte con las memorias de un chiquillo en Estambul. Pero lo que permite que un salvadoreño, por ejemplo, pueda identificarse con un niño turco son esos recuerdos que subsisten a través del tiempo y que Pamuk relata con tanto acierto. El relato de los juegos infantiles, las peleas con el hermano, el primer amor, las escapadas de la escuela, disparan los recuerdos del propio lector porque son cosas que todos hemos vivido aquí y en la Cochinchina.
Mayo 18, 2007
¿Qué nos da miedo hoy?
El miedo en español
Mientras trabajaba en las entradas de esta semana, me pregunté de pronto quiénes son los autores del horror en español. Y resultó ser una pregunta difícil de contestar.
Los hay muy pocos y casi ninguno (por lo menos de mi conocimiento) dedicado de manera significativa al género. Aunque hay algunos casos mencionables. De los más de 80 cuentos que escribió Rubén Darío, 11 pueden ser categorizados como de miedo, cosa nada extraña tomando en consideración que Darío era un gran admirador de Poe. Podríamos mencionar también algunas de las Leyendas de Gustavo Adolfo Bécquer y los Cuentos de amor, locura y muerte de Horacio Quiroga. Es posible que también Leopoldo Lugones (gran amigo de Quiroga y ambos admiradores de Poe), pueda tener algún cuento en sus libros Las fuerzas extrañas o Cuentos fatales (he leído algunos cuentos suyos que estarían clasificados dentro de lo fantástico, pero no conozco su cuentística completa como para saber si incluye el horror). Hay académicos que consideran que Julio Cortázar tiene algunos cuentos en clave de terror (“Casa tomada” es el más citado, aunque en lo personal difiero).
En Centro América el panorama tampoco es más abundante. Algunos autores tienen cuentos dispersos que rozan el género, pero de nuevo, ninguno dedicado significativamente a ello, aunque esta visión es parcial, pues ya he mencionado hasta el cansancio el dramático problema para publicar y distribuir libros en la región. No descarto que por aquí haya alguna obra en clave de terror que desconocemos.
Mayo 17, 2007
El horror en Algernon Blackwood
Soy una lectora tardía y novísima de Algernon Blackwood. Recién tengo un par de meses leyendo algunas de sus historias, por lo que no puedo hacerme una idea general de su extensa creación literaria: 200 cuentos, 12 novelas, dos obras de teatro, una autobiografía y algunos poemas. Lo que he leído, sin embargo, cuenta con algunas coincidencias que son las que comentaré.
La Biblioteca de fantasía y terror de Alianza Editorial publicó una colección de Blackwood titulada Culto secreto y otros relatos. El mismo incluye “El hombre al que amaban los árboles”, “El ocupante de la habitación”, “Culto secreto”, “Complicidad previa al hecho” y “Descenso a Egipto”. Además bajé de internet una de sus más sonadas historias, “El Wendigo”.
El motivo del horror en estos textos tiene que ver con circunstancias que, desde el más allá, tienen el poder de afectar la realidad. Por ejemplo, en “Descenso a Egipto”, un investigador es prácticamente absorbido por ritos de dioses antiguos que lo transportan hacia la gloria del antiguo Egipto. En “El ocupante de la habitación”, un huésped en una pensión es advertido de dónde está el cuerpo de alguien que se ha perdido en la montaña. “El hombre que al que amaban los árboles” trata sobre un pintor que es capaz de captar el ser de cada árbol en sus pinturas.
Mayo 16, 2007
El horror en H. P. Lovecraft
Son varios los detalles que me llaman la atención en las historias de Lovecraft y en su manera de tratar el horror. Muchos de sus cuentos inician con descripciones o explicaciones sobre el personaje central o el narrador. Son inicios algo lentos. Pero es el momento que se aprovecha en la redacción para dar descripciones (porque después no habrá tiempo) y para que el lector se fije una imagen (el escritor prepara el escenario en nuestra mente). En algunos de los inicios se nos advertirá de frente: estaremos frente al horror en cualquier momento.
Y ese es un detalle que me parece muy especial en Lovecraft. Cuando en el argumento se comienzan a desencadenar los hechos de horror, el tono del narrador cambia brutalmente: de la aparente apacibilidad del inicio a una exaltación permanente que además, le impone un cambio de ritmo a la narración y que se contagia en el lector traduciéndose en una ansiedad por leer y leer hasta saber qué diablos está pasando.
Pienso en “El Horror de Dunwich”, por ejemplo, donde el cuento abre con una descripción de los parajes donde ocurrirá la acción y también de la naturaleza de sus habitantes. La primera parte arroja también algunos elementos que hacen suponer que “el horror” ya ha acontecido y que por supuesto, ante la evidencia de los términos utilizados, nuestra curiosidad queda encendida. Ya en la segunda parte va situando poco a poco la historia hasta que comienzan a acontecer los hechos que destruyen a varios granjeros y sus familias. Es como una bola de nieve que crece y crece.
Mayo 15, 2007
El horror en Edgar Allan Poe
Creo que tendría más o menos 12 años cuando leí por primera vez a Edgar Allan Poe. Fue un muy grueso libro de tapas duras, azules, que mi madre había prestado de la Biblioteca del Centro Cultural El Salvador-Estados Unidos, de la cual era miembro. Ella solía prestar libros y siempre me daba alguno, so pretexto de que no olvidara el inglés que había aprendido desde niña.
Fue así como tuve el gusto de hacer mi primera lectura de Poe en inglés, convirtiéndose desde ese momento en uno de mis escritores favoritos hasta el día de hoy.
Poe escribió el único cuento que realmente me ha dado miedo: "El corazón delator". No sé por qué me impresionó tanto, pero hacia el final sentí un escalofrío helado por todo el cuerpo. Pero luego descubrí que el miedo que me dio podía volver a sentirlo cada vez que recordaba la historia. El miedo se convirtió en un sentimiento portátil y automático, al que podía convocar sin necesidad de estar en una habitación oscura. Esto habla de la innegable calidad de los cuentos de Poe, donde el sentimiento que provocan al lector puede revivirse por simple evocación.
Una de las cosas que siempre me llamó la atención de sus cuentos es que en muchas ocasiones, el relato inicia en medio de una situación que de inmediato nos hace preguntarnos que fue lo que pasó antes para que el narrador esté no sólo en graves aprietos, sino absolutamente exaltado y con mucha frecuencia amenazado de muerte o al borde de la locura.
La melancolía de los ambientes, la muerte como una amenaza próxima y dolorosa, personajes que rozan la locura o están hundidos en ella se suman a escenarios de plagas mortales, inquisidores, gatos negros, callejones oscuros y espíritus que logran hacerse notar.
Mayo 14, 2007
Buscando el horror en la literatura
Estaba en una reunión, con varias personas. De pronto vi a 3 conocidos y me acerqué para saludarlos. Uno de ellos, el hombre que estaba en medio, se acercó a mí. Traía un vaso en su mano izquierda. Se me acercó como si fuera a besarme la mejilla. Pero al acercarse no me besó sino que susurró en mi oído una sola palabra: Bustamante.
Con la sabiduría que nos dan los sueños, yo sabía que Bustamante era el nombre del hombre destinado a asesinarme.
Entonces desperté, en medio de la noche, muerta de miedo. Miré en la penumbra tratando de reconocer el lugar donde estaba y sentí un inmenso alivio al saber que estaba sana y salva en mi cama.
Al día siguiente, mientras desayunaba, me preguntaba por qué me había dado tanto miedo ese sueño. No conozco ni he conocido a nadie de nombre Bustamante, o sea, no podía ligar el nombre a un mal recuerdo, por ejemplo. Que ese nombre me provocara un miedo tan grande era incomprensible.
A partir de ese mal sueño, comencé a preguntarme qué cosas nos provocan miedo. Eran los días del aniversario de la muerte de Lovecraft, lo cual me llevó a volver a leer algunas de sus historias. La relectura de Lovecraft, sin embargo, me planteó un montón de preguntas más:
-¿Realmente nos causan horror estos cuentos? ¿Por qué sí o por qué no?
-¿Cómo se construye el horror en la literatura?
-¿Cambian los “motivos” del horror con el tiempo, es decir, asustan las mismas cosas hoy que hace 100 o 200 años?
-¿Quiénes son los escritores que realmente han causado horror entre los lectores o por lo menos, algo de inquietud?
-¿Por qué nos gusta tanto el horror?
Mayo 08, 2007
Realidad vs. Imaginación: ¿Qué preferimos leer?
Es prácticamente imposible vivir en este mundo sin estar confrontado a un bombardeo constante de la realidad, metiéndose en cada rincón de nuestras vidas. Los periódicos, los noticieros, las películas, las series televisivas, los juegos de video e internet nos facilitan constantemente información y referencias cada vez más gráficas, menos pudorosas y más detalladas de sucesos criminales, conflictos políticos, guerras, atentados y violencia, pública y privada, en todas sus formas posibles e imaginadas.
A eso sumémosle nuestra vida cotidiana. Los hechos de violencia que nosotros mismos vemos ocurrir todos los días ante nuestros ojos, los que nos cuentan amigos y conocidos, el costo de la vida, la tensión de las ciudades... La realidad es tan estridente que muy difícilmente la podemos ignorar, incluso dentro de nuestros propios hogares.
Esta saturación de la realidad parece invadir cada vez más el ámbito literario, donde con mucha frecuencia vamos encontrando historias que, además de ser hiper-realistas, parecen querer explicar sucesos socio-políticos de diferentes países. Como si la literatura de hoy estuviera siendo usada para esclarecer algunos sucesos que, en su momento, no quedaron lo suficientemente esclarecidos o no fueron de difusión acertada por los medios de comunicación. Como si la literatura fuera un periódico.
Abril 18, 2007
Niños eternos: Peter Pan y Oskar Matzerath
Nunca me gustó Peter Pan, el personaje creado por J. M. Barrie. Nunca me gustó la idea del niño que no quiere crecer y que, lejos de ser un “héroe” es un ridículo irresponsable. Pero entonces, supongo que eso es precisamente lo que quieren los adultos, que los niños aborrezcamos el concepto de dejar de crecer, de ser niños siempre. Hay que ser adultos y ser adulto es sinónimo de ser responsable, serio, bien educado, medido. Ser niño, o un “niño” a lo Peter Pan, sería sinónimo de irresponsabilidad, de perder el tiempo, de no tener fortuna.
Es curioso que ser niño no sea usado como sinónimo de ser inocente, alegre, impoluto por la maldad de la vida y sus gentes. Un ser lleno de esperanzas y sueños viendo con optimismo hacia el futuro que abrirá sus brazos, generoso, para complacer tus anhelos.
Ha sido tal el impacto de este personaje, que hasta se habla de un “síndrome de Peter Pan”, sufrido por el adulto que no quiere adquirir responsabilidades y compromisos y que rehúsa a “comportarse como alguien de su edad” (cómo detesto esa frase... porque en el fondo ¿qué significa “comportarse como alguien de su edad”? ¿Significa que con los años hay que ir comprando el ataúd y esperar a la muerte, sentados en un rincón, quietecitos y sin hacer estorbo, con cualquier brillo y sueño apagado, aceptando nuestra condición de estar próximos a la muerte y tejiendo nuestro sudario, porque "a cierta edad" se considera que amar, reír, bailar, usar blue jeans e ir al gym es ridículo?).
Abril 17, 2007
8 reglas para escribir ficción según Kurt Vonnegut
1. Utiliza el tiempo de un completo desconocido de forma que él o ella no sienta que lo está malgastando.
2. Dale al lector al menos un personaje con el que él o ella se pueda identificar.
3. Todos los personajes deben querer algo, aunque sea un vaso de agua.
4. Cada frase debe hacer una de estas dos cosas: revelar un personaje o hacer que la acción avance.
5. Empieza tan cerca del final como te sea posible
6. Sé sádico. No importa cuán dulces e inocentes sean tus protagonistas, haz que les pasen cosas horribles (para que el lector compruebe de qué madera están hechos)
7. Escribe para contentar únicamente a una persona. Si abres la ventana para hacerle el amor al mundo, o lo mismo para hablarle, tu historia cogerá una neumonía.
8. Dale a tus lectores toda la información posible lo más rápido posible. Para mantener el suspense. Los lectores deben tener una idea general de lo que está pasando, cómo y porqué, de modo que puedan acabar la historia ellos mismos; las cucarachas pueden comerse las últimas páginas.
And so it goes.
(Foto: Vonnegut en el verano del 2006 en Cape Cod, repartida a la prensa por su hija Edie Vonnegut. Traducción de Papel en Blanco).
Marzo 13, 2007
The Year of Magical Thinking (Joan Didion)
Un día le comenté por correo a una amiga que tenía la sensación de que la Boni estaba en la clínica y que en cualquier momento me llamaría la veterinaria para irla a traer. Mi amiga se encontraba leyendo en esos momentos The Year of Magical Thinking. A raíz de mi comentario decidió enviármelo precisamente porque una de las premisas de la autora es su pensar que el esposo está vivo y que volverá a casa en cualquier momento.
The Year of Magical Thinking es un sentido recuento escrito por la ensayista y novelista Joan Didion sobre la muerte del esposo de la autora, el también escritor John Gregory Dunne, quien sufrió un ataque al corazón mientras estaban sentados a punto de comer. En su libro, Didion hace una descripción detallada de sus pensamientos y sentimientos a raíz de la pérdida de su compañero de casi 40 años. Mientras tanto, su única hija, Quintana, está en el hospital, en coma; eventualmente Quintana también morirá.
La autora ha detallado en varias entrevistas que escribió el libro de un tirón y que ha sido el que menos le ha costado, a pesar de lo duro del tema. En su narración se reconstruye el momento de la muerte de su esposo, todo lo que aconteció a continuación y cómo, en medio del duelo, tiene también que estar pendiente de la hija que mejora durante unas semanas pero que luego recae.
Febrero 13, 2007
Seres de la noche (antología)
Ayer me llegaron por correo un par de ejemplares de la antología Seres de la Noche. El libro reúne una docena de cuentos que giran en torno a monstruos, vampiros y otros seres semejantes, idea que me encantó desde un principio. La antología fue una publicación conjunta de Ediciones Pleniluni

