Agosto 20, 2008
Yoda, el gato con cuatro orejas
Valerie y Ted Rock se encontraban de visita en un bar cerca de su hogar en Chicago, cuando notaron una jaula sobre la barra y a la gente pasando un gato de unas manos a otras. El dueño le estaba buscando un hogar.
Los Rock recién habían enterrado a un gato que tenía poco más de 20 años de vivir con ellos y estaban tan dolidos que habían decidido no tener ni un gato más. Pero entonces les pasaron al minino y éste se echó a dormir sobre la nuca de Ted. Eso fue suficiente para fascinarlos, pese a que el gato tenía “un pequeño detalle”: tenía 4 orejas.
Cuando lo adoptaron decidieron llevarlo a un veterinario para que examinara la situación. El veterinario admitió no haber visto jamás antes un caso igual. Decidieron llamarlo Yoda, en honor al personaje de La guerra de las galaxias.
Yoda vive una vida muy normal. Es muy sociable, le fascina el pan y es poco vocal. Valerie apenas se da cuenta que está ronroneando cuando le pone un dedo sobre la garganta para sentir la vibración.
En internet pueden encontrarse varios de estos curiosos casos de gatos con cuatro orejitas. Según una página bastante exhaustiva sobre curiosidades médicas felinas, dichas orejas extra no tienen capacidad auditiva y son mutaciones genéticas. En los años 50 se creía que estas mutaciones afectaban el cerebro de los gatos, pero variados casos en diversos países del mundo lo desmienten. Y salvo casos bastante excepcionales, dichos felinos suelen llevar una vida absolutamente normal.
Julio 11, 2008
Gata holandesa adopta a un panda rojo
Ayer circuló en los noticieros esta cinta. Gladys, una osa panda roja del zoológico Artis de Amsterdam tuvo un par de cachorritos pero no los quiso váyase a saber por qué. En un intento por salvarlos, los cuidadores los pusieron en una incubadora, pero la gata de uno de los cuidadores recién había parido, así es que pensaron que quizás la gatita estaría dispuesta a adoptar a los cachorritos.
Dicho y hecho, la noble y generosa gatita dijo "bueno, donde comen 4 gatitos, comen 6...". Pero uno de los cachorritos panda murió, así es que queda solo uno.
Vale hacer constar que los panda rojo están en extinción. Y mientras el ser humano se empeña en destruir toda la creación, los animalitos se ayudan entre ellos y se adoptan entre especies, algo que ya nos está resultando común ver.
(Aprovecho para enviarle un saludo especial a Paloma, quien tiene un nuevo gato a quien llamó Boni en honor a nuestra siempre bien amada y recordada Bonifacia. ¡Gracias!).
Mayo 21, 2008
Un par de buenos amigos

¿Qué? ¿La Loli se hizo de un amiguito ratón? No sería extraño, pues la Loli ha tenido amigos “diferentes” a los que cualquiera esperaría en un gato. Estuvo francamente encandilada con un conejo (y siempre sospeché que el conejo era el papá de la Bonifacia, que el Gran Padre Gato la tenga en su gloria). También tuvo un amigo ardilla, que llegaba a buscar a la Loli todas las tardes en la casa de Los Planes. Y aunque la Loli estuviera roncando patas arriba, cuando el ardillo la llamaba ella salía corriendo a encontrarse con su amiguito para hacer... bueno, lo que pueden hacer una gata y un ardillo (¿platicar?).
Pero no. La de la foto no es la Loli aunque se le parece mucho. Es en realidad una gata llamada Auan junto a Jeena, un ratón macho de 3 años en la casa de un granjero en la provincia central de Phichit, 450 km. al norte de Bangkok. La gata se lo encontró hace tres años al ratón y desde entonces se acompañan y ella lo protege de otros gatos y hasta de perros que quieren hacerle daño al roedor.
Obviamente, la amistad también es ciega. ¿O será esto amor?
(Fotos de Sukree Sukplang, para Reuters).
Abril 25, 2008
Nicolasa, la gatita surfista
Seguro que en más de algún noticiero usted a visto como curiosidad a algún perro acompañando a alguien sobre una tabla de surf o montado sobre una moto. Pero seguramente nunca había visto a una gata surfista.
La gatita se llama Nicolasa, tiene 4 meses de edad y vive en el Perú. Domingo Pianezzi, un conocido surfista quien ya entrenó perros antes en dicho deporte (incluso ganó concursos con ellos), pensó que su nuevo reto podría ser entrenar a un gato en surf. Pero los gatos son bastante hidrofóbicos. El caso es que encontró a alguien que le prestó su gatita y se ha convertido en la sensación de las playas de Lima. La gatita se queda en la tabla, puede nadar y todo lo hace de lo más tranquila. En cuanto salen del agua, ya su ama la espera con una toalla para evitar un enfriamiento.
Alguna gente pensará que es cruel hacer esto, pero por experiencia les digo: cuando un gato no quiere hacer algo, no hay cómo obligarlo. Y se mira que Nicolasa no patalea ni le hace asco al agua de mar.
Pianezzi espera entrenarla un año más antes de meterla en una competencia. ¡Ánimo Nicolasa, tú puedes!
(El video es de AP/CNN. Para ver fotos, lea la nota del Telegraph de Londres).
Abril 11, 2008
El mar dentro de un gato
De mis años de convivencia con los gatos he aprendido que los felinos son animales de rutinas bien establecidas. Hacen más o menos lo mismo a la misma hora, el mismo día, en el mismo lugar. No me pregunten cómo saben la hora o el día, es uno de sus misterios. Por ejemplo, nuestro “gato adjunto”, Mr. Dickens, tiene más o menos la misma hora de aparecer por aquí, poco antes de las 6 de la tarde, de lunes a viernes. El sábado puede aparecer más temprano, como a las 4, y viene como 3 o 4 veces más para finalmente dormir aquí hasta la mañana del domingo para que desayunemos todos juntos.
Siempre observo que a los gatos les gusta dormir en un lugar específico (que a nosotros los humanos nos puede parecer descabellado), pero que para ellos es como si fuera el paraíso en la tierra. Encima de un par de zapatos, de un plástico, de una pila de periódicos, dentro de una caja vieja, sobre la ropa recién lavada, en rincones oscuros e inaccesibles y, por supuesto, en nuestra cama.
Pero el hecho de que sean animales de rutinas no los convierte en aburridos ni mucho menos en predecibles. Porque cada tanto tiempo, cambian sus horarios y sus lugares de dormir.
A la Loli le ha agarrado desde hace un par de semanas de dormir justo encima de la impresora. No sé por qué le gusta tanto. Sobre todo porque ella tiene una relación muy enigmática con la impresora: cuando estoy imprimiendo algo, es decir, cuando salen las páginas, la Loli se sienta a observar el asunto con una mezcla de fascinación y miedo. Supongo que cree que es un animal misterioso y más de una vez ha “atacado” a la impresora, saltándole encima y pegándole fuertes manotazos mientras la máquina escupe páginas, arruinándome el trabajo que yo esté imprimiendo.
Febrero 14, 2008
Un año después...
Me parece tan apropiado que la Boni haya muerto justamente en el Día del Amor, ella que era eso, puro amor. Ha pasado un año y todavía no alcanzo a englobar en palabras todo lo que su presencia y su ausencia me han dejado.
La vida de Loli y la mía han cambiado mucho desde entonces. Es curioso pero nunca imaginé lo que podría ser la vida sin alguna de ellas. Y el proceso ha sido sorpresivo. Pensé ingenuamente que la Loli, por ejemplo, se sentiría mal un par de semanas y que luego se le olvidaría. Qué va. Pasó medio año deprimida, muy deprimida.
Los primeros días se empeñó en escarbar el lugar donde estaba enterrada la Boni. O se paraba a medio patio oteando el aire, a ver si el viento le traía noticias de la Boni. O llegaba corriendo cuando me escuchaba volver de la calle, pero en vez de verme a mí, miraba alrededor de mis piernas para ver si venía la Boni conmigo. Cuando, como 10 días después de muerta, la Loli asumió que la Boni no volvería, le dio depresión. Bien duro. Algo que nunca imaginé, porque la Loli tiene un carácter muy rudo, muy valentona y sobre todo, muy práctico. Siempre digo que es mi “guerrillera” porque a ella no la amilana nada.
Abandonó sus rutinas. Antes le gustaba salir por las mañanas a tomar el sol con la Boni. Se peleaban por la primera franja de sol que caía en el patio, como si el sol se iba a acabar o como si no hubiera suficiente espacio para las dos. Pero así era la relación de ellas. Comenzaban jugando y terminaban peleando, como niñas. Pero comían juntas, dormían juntas. Cuando la Boni fue operada, era la Loli la que la acicalaba y la cuidaba.
Enero 16, 2008
La historia de Oscar, el perro, y Arthur, el gato

Esta historia es verídica y ocurrió los primeros días de este año en la localidad de Wigan, Great Manchester, Inglaterra. En el hogar del matrimonio de Mavis y Robert Bell, vivían en plena armonía un perro y un gato. El perro se llama Oscar, tiene 18 meses y es un Lancashire Heeler. El gato se llamaba Arthur, era blanco, grandote y tenía 17 años. Ambos eran inseparables. Dormían juntos en un cestito. Jamás peleaban. Y el gato hasta le ayudaba al perro a subirse al sofá para hacer sus siestas, puesto que la raza del perro es bastante enana.
El gato un día se murió. Y el matrimonio Bell lo enterró. Oscar por supuesto, acudió al entierro. Y todos se fueron a dormir.
Durante la noche, Oscar se escabulló por la puertecita del gato hacia el jardín. Buscó el lugar donde estaba enterrado Arthur. Comenzó a escarbar hasta encontrar el cuerpo de su amigo. Sacó al gato fuera del hoyo. Tomando en consideración la diferencia de tamaño entre el gato y el perro, es de suponer el esfuerzo físico descomunal que esto le supuso a Oscar. Lo arrastró luego hasta la casa. Lo metió adentro por la puertecita del gato. Lo puso en el cestito donde ambos dormían. Luego, como el gato estaba lleno de tierra y despeinado de toda la maniobra, Oscar se dedicó buena parte de la noche a limpiarlo a lengüetazos.
A la mañana siguiente, cuando el matrimonio Bell se levantó, cuál fue la conmovedora sorpresa al encontrar a Oscar bien dormidito junto a su queridísimo amigo Arthur. Lo que más admiraban los Bell era que el gato estuviera tan pero tan limpio.
Así es que volvieron a enterrar a Arthur en un lugar más “seguro” y le llevaron a Oscar un nuevo gatito al que llaman Limpet. Y Oscar lo cuida y lo sobreprotege, aunque suponemos que el amor por su amigo Arthur pervive en su corazoncito canino.
Cada vez que sé de una historia así, daría mi reino por saber lo que pensaba el perro y qué lo hizo decidir hacer todo lo que hizo. Esto para todos aquellos miserables que insisten en que los animales no tienen sentimientos... guau guau, miau miau.
Diciembre 07, 2007
Gatocafés en Tokio
La más nueva tendencia en el entretenimiento de los habitantes de Tokio son los “gatocafés”. Luego del trabajo o el estudio, los japoneses se van a meter a uno de estos cafés donde los esperan gatos de diferentes razas y tamaños. El cliente puede tomarse un té, un café o un jugo mientras le acaricia la panza a un gato, mientras juega con alguno o simplemente los observa. Por el momento se han abierto 3 de estos establecimientos en Tokio y han sido un éxito rotundo.
Quizás para nosotros sea incomprensible que exista un lugar así, pero es conveniente para los japoneses por un par de factores. Por ejemplo, los que no pueden tener un gato porque algún miembro de la familia es alérgico, pueden ir allí y no renunciar a su gusto por los gatos. Por otro lado, muchos edificios de apartamentos en aquella ciudad prohíben o hacen muy difícil para los japoneses que tengan animales en sus viviendas.
Takafumi Fukui, dueño del Calico Cat Cafe y gran amante de los gatos, renunció a su trabajo para abrir este establecimiento, concebido sobre todo como un lugar para relajarse y olvidarse de los problemas. El Calico cuenta con 14 gatos, tiene aromatizadores en todas partes, los gatos tienen todas sus vacunas al día y reciben constante vigilancia veterinaria, las cajas de arena están fuera de la vista o del alcance del público y las personas están obligadas a lavarse las manos antes de tocar a los gatos.
Estos establecimientos juegan también un rol social pues cuelgan en sus vitrinas anuncios de gatos que necesitan ser adoptados. Debido a las regulaciones mencionadas antes, es muy común que la gente los abandone por lo que anualmente se calcula que 240,000 gatos y 160,000 perros son “gaseados”, según estadísticas del gobierno.
Otros dos cafés populares con este concepto son el Curl Up Cafe, que tiene a disposición a 14 gatos de raza, y también el Neko no Mise, que cuenta con más de 20 gatos de bengala y también otras razas.
A diferencia de otros cafés, aquí se paga por permanencia. El precio promedio es de unos 7 dólares la hora, lo cual incluye una bebida. Y aquí les dejo un video sobre uno de dichos cafés. No entiendo ni jota, pero los gatos y la gente se ve que lo están pasando bomba.
Noviembre 21, 2007
Día del gato negro en Italia
Alrededor de los gatos negros siempre han habido supersticiones de todo tipo. Desde que traen buena o mala suerte hasta estar asociados con brujas y demonios. Lo cierto es que los gatos de dicho color han sufrido lo indecible por ello. Sólo en Italia se calcula que 60 mil gatos negros son muertos por año. Sea por la superstición o por simple odio a los felinos, para utilizarlos como parte de "ritos satánicos" o por "diversión", los gatos negros tienen que literalmente correr por sus vidas.
Es por ello que el pasado fin de semana, un grupo de protección de animales en Italia celebró el "Día del gato negro", con el fin de vencer supersticiones y hacer conciencia sobre el problema. Las actividades se extendieron a las principales ciudades de aquel país e incluyeron exhibiciones de arte, picnics, exhibiciones y reconocimientos a personas que han defendido a los felinos. Según Lorenzo Croce, quien dirige la Asociación Italiana en Defensa de los Animales y el Medio Ambiente (AIDAA), "nuestro principal objetivo es reducir considerablemente el número de animales que son secuestrados o abandonados".
Esta nota me hizo hacer cuentas. 4 de los gatos de mi vida han sido negros. Mi primera gata, la Misi, era negra y mi padre la odiaba precisamente por ese detalle. Y a Hirohito lo mataron por el mismo motivo, por negrito... snif, snif...
Noviembre 09, 2007
Métodos bonifacios: cómo despertar a tu humano
A excepción del detalle final, éste era exactamente uno de los métodos que utilizaba mi adorada Bonifacia para despertarme... (encender parlantes).
(Tomado de Funniest Stuff on the Net).
Noviembre 02, 2007
Descubren el genoma del gato
Conozcan a Cinnamon, en la foto, la gata que ha permitido que los científicos descubran el genoma del gato. La noticia se dio a conocer ayer por varias agencias de prensa luego de la aparición de un artículo al respecto en la revista Genome Research.
Los despachos noticiosos afirman que este descubrimiento servirá para estudiar posibles soluciones a enfermedades humanas. Lo malo es que por supuesto, para lograr esto, Cinnamon ha sido criada en un laboratorio y modificada para sufrir retinitis pigmentosa, una condición que pude causar ceguera, según la nota de la BBC.
A continuación, el cable emitido por AP:
NUEVA YORK (AP).- Una gata abisinia llamada Cinnamon acaba de pasar a la historia de la ciencia. Los investigadores han descifrado la mayor parte de su ADN, un paso que podría ayudar a investigar tratamientos para enfermedades en felinos, pero también en seres humanos.
El informe agrega los gatos a la lista de aproximadamente dos decenas de mamíferos cuyo ADN ha sido desentrañado, y que incluye a los perros, los chimpancés, las ratas, los ratones, las vacas y, desde luego, las personas.
"¿Por qué se añadieron los gatos? Pueden padecer más de 200 enfermedades parecidas a dolencias que afectan a los seres humanos, y el conocer los detalles de su composición genética debería ser útil en la búsqueda de vacunas y tratamientos. La lista incluye enfermedades como el sida, la diabetes, dolencias de la retina y la espina bífida, todas en versión felina", dijo Stephen O Brien, del Instituto Oncológico Nacional de Estados Unidos.
El estudio, publicado en la revista Genome Research, abarca aproximadamente dos tercios del ADN de Cinnamon, una gata para investigaciones que vive en la Universidad de Missouri, en Columbia. Se esperan resultados más completos para el año próximo, destacó O Brien.
En los gatos, como en las personas, el genoma está formado por casi 3000 millones de bases. La secuencia de esas partes determina la información hereditaria, de la misma forma en que una serie de letras determina una oración. El nuevo estudio identificó 20.285 genes en el gato, dijo O Brien. Eso es similar a los entre 20.000 y 25.000 genes que se calcula que forman el genoma de los seres humanos.
Octubre 29, 2007
La vida secreta de Mr. Dickens
Siempre que salgo a la calle estoy atenta por si encuentro a Mr. Dickens por ahí. Me muero de la curiosidad por conocer su historia, lo que hace cuando no está aquí. Me preocupo por él. A veces me imagino que se la puede pasar difícil, siendo él un gato tan callejero y que corre peligros que ni puedo imaginar. Lo que más temo es que lo atropelle un carro o que algún malvado ser humano, de esos que son legión en este mundo, lo mate por puro gusto. Me hago a la idea de que un día simplemente dejará de venir y que será porque ha muerto por ahí.
Cuando llueve a cántaros ruego que haya encontrado un lugar donde guarecerse aunque muchas veces ha venido totalmente empapado y entonces parte del ritual de bienvenida es tomar una toalla y secarlo desde la punta de sus accidentadas orejas hasta la cola, tratamiento que él disfruta con máximo placer. A veces hasta creo que se moja a propósito con tal de que yo lo frote con la toalla.
En esa búsqueda de los capítulos secretos de la vida de Mr. Dickens, he logrado conseguir dos piezas para el rompecabezas. Un día salí a la tienda de aquí a la vuelta a buscar algo y pasé por una casa vecina. La señora tiene algunos gatos y siempre es nuestro tema de conversación, los gatos. Ella deja una ventana abierta al frente de su casa, para que sus felinos entren y salgan a su antojo. Entonces voy caminando y veo a un gato echado en el borde de la ventana. Y luego reacciono, retrocedo dos pasos y lo confirmo: ¡es Mr. Dickens!
Septiembre 05, 2007
La cama tomada
Para los gatos, dormir es una cuestión de suprema importancia. Casi un ritual. Un gato duerme entre 16 a 18 horas diarias, es decir, se pasan el 75% del día dormidos. Les gusta dormir en los lugares más insólitos. Pero por supuesto, el lugar preferido de muchos de nuestros compañeritos es la cama donde nosotros dormimos. Es caliente, mullida, se puede hacer nido con el edredón y las sábanas, y las almohadas son pues eso, almohadas suaves y que además tienen nuestro olor (olor a hogar para ellos). Lo bonito es cuando nosotros llegamos a dormir y miramos la cama tomada por nuestros gatos. Claro que se acuestan justamente en medio, adquieren capacidades de crecimiento súbitas, es decir, se expanden y se estiran a todo lo que da y cuando uno va a moverlos hasta se molestan, gruñen, apenas abren un ojo amenazante y nos miran iracundos por haberles interrumpido el sueño. ¿Moverlos, empujarlos? Imposible, un gato que duerme plácido parece que cuatriplica su peso y vamos, uno que tiene corazón de pollo no querrá importunar a su lindo gatito dormido.
Así es que no nos queda más que acostarnos en la orilla de la cama, taparnos el pie con el pedazo de sábana que el gato deja desocupada (o sacar una más para nosotros) y hacer equilibrios tratando de no caernos, todo para que nuestros compañeritos gatunos sigan en su plácido sueño. Ah, quien fuera gato...
(Ilustración: El mundo de los gatos).
Agosto 14, 2007
El tercer elemento: Mr. Dickens
Desde que la difunta Bonifacia entró en su adolescencia, tuve que acostumbrarme a tener siempre en casa un tercer gato honorario, un macho que quedaba rezagado en casa luego de las babilónicas orgías sexuales de mi princesita. Este “tercer elemento”, como siempre lo llamé en mi mente, era por supuesto el gato inteligente de la manada: descubría la puertecita para gatos, que había comida siempre, un lugarcito cómodo donde dormir y que, bajo ninguna circunstancia se le haría daño. Mejores condiciones para quedarse, no podría encontrar.
Así tuvimos un desfile de gatos peculiares. Como Brutus, un gato blanco y negro al que llamé así por bruto: jamás se dejó acariciar. Llegaba a eso de las 6 o 7 de la noche, comía, se echaba en un silloncito y ahí dormía toda la noche sin molestar a nadie. Al levantarme, ya Brutus había salido a pasar el día quien sabe dónde. Eso fue en mi casa de Managua y allá quedó cuando nos fuimos para El Salvador.
En la casa de Los Planes tuve a dos. Uno llamado el Gato Cagón. Su nombre lo dice todo. Tenía el mal hábito de meterse a la casa por una ventana, cuando yo no estaba, y hacer caca en algún cuarto para marcar su territorio o su odio hacia mí, supongo. La Loli, que jamás ha respetado los códigos de género ni rango hacia otros gatos, se peleaba con él a muerte para defender “el honor familiar” y territorial (porque las hembras normalmente no se meten a pelear contra los machos). Un día, el Gato Cagón cometió lo inimaginable. Hizo caca en absolutamente todos los cuartos de la casa menos en el baño. Hizo en la sala, el comedor, debajo de la cama del cuarto de los invitados, encima de mi cama y justamente debajo de mi escritorio, donde fue sorprendido por la Loli y donde parece que se revolcaron en un gran pleito. Cuando volví a casa esa noche, la pobre Loli estaba hasta las orejas de mierda ajena pero orgullosa de haber corrido al intruso. Y mientras limpiaba todo yo me preguntaba cómo era posible que de un solo gato saliera tanta caca. ¿Sería que el gato se contenía toda una semana para venir a cagarse a mi casa?
Mayo 21, 2007
Tres meses y una semana después
Cuando la doctora me pasa el estetoscopio para comprobar que el corazón de Boni ya no late, lo que escucho es algo así como el tronco hueco de un árbol, una caja vacía, el sonido de la nada. Silencio. Un doloroso silencio.
Recuerdo que puse el estetoscopio donde la veterinaria me indicó, un poco abajo de la axila izquierda de la patita frontal, y mientras escuchaba, tenía una pequeña, diminuta esperanza de escuchar su corazón latir, y que le diría a la doctora “¡está viva!” y ella procedería a reanimarla y como por acto de magia, su roce con la muerte la habría sanado, habría sido como apretar el botón de “restart”. A partir de ese momento, todo volvería a estar bien. Boni volvería a casa y jamás volvería a enfermarse y viviríamos “happily ever after”, junto con la Loli.
Pero nada. Adentro de su cuerpo sólo había silencio. Nada se movía. Imaginé todo quieto dentro de ella, sin moverse, sin latir. Imaginé las avenidas de sus venas y arterias detenidas como en una ciudad en la que, de repente, todos hubieran muerto por una plaga. Imaginé su corazón, antes una cereza carnosa y palpitante, llena de vida. Ahora, un rosado algodoncito de azúcar, quieto, sobre un palito, mientras en la feria se van apagando una a una todas las luces.
La Boni se había ido y fue tan suave su partir, que no me había dado ni cuenta del momento exacto. Por eso la esperaba viva al poner el estetoscopio debajo de su patita. Por eso la espero viva, la pienso viva todavía, en algún lugar del universo.
Abril 12, 2007
Kanojo to Kanojo no Neko (Ella y su gato)
Kanojo to Kanojo no Neko (Ella y su gato), corto animado japonés de Makoto Shinkai, 1999 (4:46 min.).
Marzo 27, 2007
Gatos a maullar
El Gatonoticiero se complace en anunciar una gran victoria legal para los gatitos y también para los perritos en Brasil: fue aprobada una ley que reconoce el derecho de los gatos a maullar y de los perros a ladrar, condenando la práctica de cortarles las cuerdas vocales para evitar que emitieran sus sonidos y que se había tornado en toda una moda. El veterinario que practique tales procedimientos será multado y recibirá entre 3 meses a un año de prisión. Dicha práctica se tornó en hábito para evitar que gatos y perros molestaran a sus vecinos en apartamentos u otras instalaciones. Así es que miau miau y guau guau para nuestros amigos felinos y caninos en Brasil.
Marzo 21, 2007
Una nueva especie de pantera
Esta es la imagen de una pantera nebulosa en la selva húmeda de Borneo. Según el grupo conservacionista World Wildlife Fund (WWF), este leopardo es una nueva especie de felino. Se llegó a esta conclusión luego de comparar las manchas y el ADN de la pantera nebulosa de tierra firme con la de Borneo y son dos especies diferentes. Se estima que en Borneo viven entre 5 mil y 11 de estas panteras, pero aún falta hacer un conteo más exacto. Más información y hasta un video de este lindo gatito está disponible aquí. (AFP/WWF-Canon/Alain Compost)
Marzo 14, 2007
Una gatita pianista
Cortesía de Rodrigo Peñalba nos llega este clip de Nora, la gatita pianista. Si se fijan bien, justo junto al piano de Nora hay otro piano, el de su humana, y Nora siempre se sienta al piano a acompañarla, así es que tocan a dos manos y dos patas... No nos extrañe las sensibilidades artísticas de los felinos. Recordemos que también hay gatos que pintan. Y la Boni, estoy segura, era poeta (por cierto, hoy cumple un mes mi muñequita...).
Marzo 08, 2007
La hora de la perla
Imagino que a cualquier hora suena el teléfono y que es la veterinaria. Ella me dice “ya la Boni se recuperó plenamente y puede venir a traerla de inmediato”; me voy corriendo a la clínica dejando absolutamente cualquier cosa que esté haciendo; llego y la veo feliz y saludable, rechoncha y recuperada, los ojos brillando, vamos a decir que hasta sonriente (porque los gatos tienen una expresividad facial muy particular, y se les nota cuando están contentos porque sonríen y se les nota cuando están enojados porque arrugan la frente y se nota cuando tienen miedo porque hacen para atrás las orejas);y regresamos a casa y en el camino le cuento a la Boni cómo la hemos extrañado, que nos aburríamos mucho sin ella, sobre todo los sábados, y que Loli y yo no dormíamos pensando en ella, que hasta había sembrado unas plantitas en honor suyo, y la Boni se reiría y me contaría de sus aburridos días en la clínica, extrañando dormir conmigo y tomar el sol panza arriba junto a la Loli en el jardín (mientras tanto yo veré las calles de San Pedro y será esa hora, "la hora de la perla" como la llamó John Steinbeck, y me diré a mí misma viendo a la Boni a mi lado “ahora soy feliz”); llegar a casa y la Loli que se abalanza a olfatearla, lamerla e impregnarla con su olor frotándose contra ella y luego contra mis piernas (eso, en lenguaje gato, es un saludo que significa "somos del mismo clan, somos familia" y así, cualquiera que me huela sabrá que soy de ellas y ellas de mí) y sonreiremos, tontas de alegría las tres, y nos tomaremos de las patas y de las manos y bailaremos en círculo hasta marearnos y reiremos mucho y luego, sin hablar más del asunto, a partir de ese preciso instante, cada quien volvería a lo suyo y seguiríamos siendo familia, y la vida volvería a ser como antes o incluso mejor que nunca, porque tres semanas de ausencia son suficientes para saber lo que se siente ser una mesa a la que le han arrancado una pata, que así es como me siento sin la Boni.
Febrero 19, 2007
Mi amadísima Bonifacia
Su carita asomándose a la esquina de la ventana que da a la calle, mientras ella me está esperando a que vuelva a casa, sea que yo hubiera salido una hora o dos días o un mes; los brinquitos de alegría al verme entrar; sentada viendo llover en el canto de la ventana del comedor en Los Planes y suspirando; mi gatita intelectual a la que le gustaba que le leyera de mis libros, cerrando los ojitos al escuchar poemas de César Vallejo o José Lezama Lima; viendo televisión (sus programas favoritos: Bob Esponja, Pokemon, Oggy y las cucarachas y documentales de chacales, hienas y surigatos en el Animal Planet); robando los ratones que cazaba la Loli porque la Boni jamás cazó nada; enojada pateando y derribando la puertecita que mandé a poner en la casa de Managua para que entraran y salieran a gusto al jardín y que ella no entendía cómo funcionaba por más que yo se lo enseñé; salivando de la emoción al volver a verme después de alguno de mis viajes; despertándome a las 4 de la mañana porque tenía hambre o quería salir de la casa (me jalaba la sábana y me maullaba en voz bajita); la nueva estrategia para despertarme que adoptó después de varias regañadas y que consistía en sentarse a verme fijamente la cara para cacharme abriendo los ojos y al yo hacerlo, ella comenzar a maullar para que por favor le diera desayuno; su dormir conmigo en la cama: encima de mis piernas, sobre mi pecho, en mi costado derecho, junto a mi cabeza y más recientemente con su cabecita metida debajo de mi barbilla y con sus manitas una sobre la otra en mi pecho (siempre lo dije: yo era su sofá favorito); su resentimiento cuando pasé un año en Europa (no quería saludarme al regreso y me volteaba la cara, indignada porque la había dejado sola tanto tiempo); su depresión durante mis ausencias; su carita de niña triste desde que yo sacaba la maleta para empacar; su hipo después de tomar agua; sus peditos de alegría; la majestuosidad con que acicalaba su pelo de conejo hasta quedar perfecta y maravillosa; su rito de tomar el sol panza arriba en las mañanas;
Noviembre 17, 2006
Amor sin barreras
Esta gatita se llama Mimi y ha causado tremendo revuelo en la ciudad de Passo Fundo de Río Grande do Sul en Brasil. El caso es que Mimi se enamoró del perro del vecino. El amor fue correspondido. Prueba de ello fue que Mimi salió barrigona. Y luego de los aproximadamente dos meses y piquito que les puede durar la preñez, Mimi dio a luz a 6 lindas criaturas: 3 gatitos y 3 gatitos con cara de perro. Lo curioso del asunto es que los gatitos murieron y sólo quedaron vivos los gato-perro.
Por lo menos eso es lo que argumenta la dueña de Mimi, Cassia Aparecida de Souza. La noticia ha causado tal alboroto que científicos de la Universidad de Passo Fundo tomarán muestras de sangre de la gata, el perro y los críos, para determinar quién es padre y/o hijo de quién.
Estaré muy al pendiente de esta noticia (aunque podría ser un engaño), pero esto coincidiría con una teoría mía: y fue que la Loli, su único amor, fue... ¡un conejo!, porque nunca le conocí novio-gato ni nunca anduvo en esos relajos de techos, pleitos y gatos buscándola. Sólo anduvo corriendo y jugando con un conejito y de pronto, oops, pancita y gatitos. De ahí nació la Boni, que por cierto, tiene pelo de conejo y es del mismo color del conejo. Ergo, la Boni es la hija del Sr. Conejo.
Seguiremos informando.
(Foto de REUTERS/Edison Vara, Brasil).
P.D. Nuestra corresponsal en Durham recién manda dos links para que puedan ver con más detenimiento a los "cachorritos" de Mimi (thanks dear). Cachorrito uno y Mimi y sus cachorritos. Y aquí está el padre de los gato-perro.

Noviembre 10, 2006
La ardua tarea de ser gato
Una de las actividades favoritas de sus graciosas majestades imperiales, la Princesita Egipcia (Boni) y la Reina del Madagascar (Loli), es tomar el sol panza arriba. No se crea que es un hobby o algo que se hace por aburrimiento. Tomar el sol panza arriba implica un ritual muy complejo que comprende varias etapas. Por ejemplo, hay que esperar pacientemente a que el sol haga su aparición sobre algún punto del minúsculo jardín con que cuenta este habitáculo. Luego, sus majestades se disputan el punto idóneo para cada una. Debe haber además una cierta distancia prudencial entre ambas, porque en el momento cumbre de la actividad, su esclava Jacinta saldrá a recitarles los mantras que hacen de esto la culminación de una experiencia sensual sin límites. La esclava deberá decir (en falsete): "ay, yo quiero ser gato; ay, que rico es tomar el sol en la pancita; tomar el sol en la pancita es lo máximo; ah, la vida es maravillosa; ser gatito es lo máximo; pero qué pancita más linda; yo me voy a comer esa pancita; ay, qué pancita tan suavecita; esa pancita es mía; esa pancita yo la conozco", etc. etc. Sus majestades imperiales procederán entonces a rodar de un lado a otro y a estirarse a todo lo que les da el cuerpo, suspirando pesadamente en el epítome de la felicidad.
Advertencia: durante la actividad, NO se deberá tocar la pancita de sus majestades bajo ningún concepto, por más que la tentación de la blanca y suave barriguita nos arrastre a ello, pues los humanos no comprenderemos jamás los misterios del peinado gatuno. Un dedo que toque esos pelitos y las madames se despeinarán, provocando que tengan que abandonar su ritual para peinarse de inmediato, justo allí donde el humano osó despeinarlas porque, ya se sabe, sus graciosas majestades siempre deben estar perfectamente presentables (antes muertas que sencillas).
Ser gato es realmente una tarea difícil y muy compleja. A pesar de ello... ¡yo quiero ser gato!

Noviembre 01, 2006
Una orgullosa madre
Unos cachorros de guepardo, de 6 semanas de edad, se acurrucan junto a su madre Tonya, mientras son inspeccionados en su recinto en el Zoológico de Hannover, al norte de Alemania. (Foto tomada por Christian Charisius, Reuters).
Septiembre 26, 2006
¡Gatos hipoalergénicos!
Si a usted le encantan los gatos tanto como a mí, pero tiene el gran inconveniente de ser alérgico a ellos, pues le tengo noticias. Una compañía en California ha creado gatos hipoalergénicos. Estas "creaciones" son en realidad gatos genéticamente manipulados para impedir que segregen una proteína a través de su piel y las glándulas salivales, lo cual causa la alergia entre los humanos. Este elemento es tan pequeño que se mantiene en el aire durante meses y algunas personas, con alergias muy severas, no pueden ni relacionarse con gente que tiene gatos o entrar a una casa donde hay uno porque de inmediato tienen reacciones como ardor y picazón en los ojos y la piel, estornudos y hasta ataques de asma, sobre todo los niños.
Allerca tendrá a disposición estos lindos gatitos a partir del 2007 y puede apartar el suyo en la página web de la compañía. Nada más necesita dar un adelanto de 250 dólares. El costo total de cada lindo gatito será de 3,500 dólares en los USA. Pero si está en Japón, el gatito le costará 10,000 dólares (no me pregunte por qué).
Por fortuna no tengo alergia a ningún animal y mucho menos a los gatos con los que he convivido desde niña. Por un lado, no sé si puesta en la situación, mi deseo por un gato sería tan fuerte como para pagar semejante suma de dinero (eso si tuviera la plata...). Pero bueno, para todo hay compradores en este gran mercado que es el mundo.
Junio 10, 2006
La foto de la semana
Fíjense bien en esta foto: lo que está arriba del árbol es un oso. Y si miran en tierra, cerca de la base del árbol, hay una cosita anaranjada. Ése es Jack, un gato de 15 libras. Los vecinos, al ver el asunto, pensaron que el oso estaba persiguiendo al gato, pero pronto se dieron cuenta que era al revés, que Jack había perseguido al oso hasta hacerlo encaramarse al árbol, porque cuando el oso se atrevió a bajar, el gato volvió a perseguirlo y el oso volvió a subirse en otro árbol. Esto ocurrió en West Mildford, Nueva Jersey, el pasado domingo. La persecución del atemorizado oso terminó cuando su dueña, Donna Dickey, llamó a Jack de vuelta a su casa pues temía que el oso hiriera al gato. Jack tiene la costumbre de perseguir cualquier animal que entre en la propiedad donde vive con sus amos, porque no le gusta ver animales extraños en su territorio, pero es la primera vez que persigue a un animal tan grande. (AP Photo/Suzanne Giovanetti).
Marzo 30, 2006
La foto del día
La Boni tiene la costumbre de asomarse por la puerta a ver qué estoy haciendo. Por lo general estoy sentada a la computadora. Siempre me da mucha risa ver sólo la cabecita de ella asomándose, calladita, como niña traviesa, a ver si da chance de hacer alguna travesura. Desde hace ratos andaba con la idea de tomarle una foto, pero no dura mucho ese momento, y entre lo que sacaba la cámara y todo, ella volvía a desaparecer. Pero hoy lo logré. Le estuve hablando mientras sacaba la cámara para distraerla y click, aquí está.
P.D. ¿Cómo siguió después de la operación? Bien, por dicha. Sólo que todavía anda con los puntos, pero hoy más tarde viene la veterinaria a revisarla. La Loli ha tenido un severo ataque de celos, pese a las atenciones, y le ha dado por ir a dormir al studio del vecino. Se le mete hasta la cama, y yo con toda la pena del mundo.
Marzo 18, 2006
Gatonoticiero: Boni operada
Su graciosa majestad imperial, Bonifacia, alias Daga Voladora, fue operada ayer. Le fueron removidas un par de bolas de grasa del abdomen. Una de ellas había reventado desde hace un mes. Era algo así como un barro gigante y lo reventado fue hacia el exterior. Me ahorraré los detalles descriptivos por respeto a aquellos que son débiles de estómago. Desde un comienzo, la veterinaria hizo todo por lograr que la herida abierta cerrara por medio de una crema cicatrizante, pero sin éxito. Así es que después de un mes de limpiarle la herida con paños de manzanilla tibia todas las noches, darle antibióticos (inyectados y tomados) en las 2 veces que se le infectó, untarle la crema y brindarle mimos hasta el exceso, y sobre todo luego que una segunda herida se le abrió y se le hizo una con la anterior, la doctora decidió operarla.
Lo de la operación no era una decisión fácil. Boni cumple 11 años el próximo 25 de marzo. Es como si tuviera, en edad humana, unos 60 años. A cualquier edad la anestesia es un riesgo, pero mientras mayor el sujeto de cirugía, mayor el riesgo. La operación era una tontera, casi como quitar una verruga, pues era un procedimiento a nivel de piel. Pero ni modo. No podía andar con la herida abierta corriendo riesgos de más infecciones.
