Agosto 18, 2008
¿Dónde están los editores salvadoreños?
En los últimos días de julio, en el marco de la Feria Internacional del Libro de Guatemala (FILGUA), cuatro escritores salvadoreños presentamos tres novelas y un libro de cuentos.
Rafael Menjívar Ochoa presentó Trece, Vanessa Núñez Handal, Los locos mueren de viejos y Jorge Galán El sueño de Mariana (de la cual esta misma revista presentó un generoso avance hace un par de semanas). Todas fueron publicadas en la guatemalteca F&G editores, uno de los sellos más consolidados de la región y que comienza a proyectarse internacionalmente.
Yo presenté mi libro de cuentos El Diablo sabe mi nombre, publicado en Costa Rica por Uruk Editores, un pequeño sello independiente que ha firmado un visionario acuerdo con Fondo de Cultura Económica para utilizar su estructura y poder distribuir sus ediciones en toda la región.
A esta lista de salvadoreños publicando fuera del país podemos agregar a Horacio Castellanos Moya, Claudia Hernández (quien ha publicado en Guatemala también) y Róger Lindo quien publicó su excelente primera novela El perro en la niebla, en una editorial de España.
Esta lista creciente de salvadoreños que publicamos en el exterior, si bien es motivo de celebración, debe servir también como un espacio de reflexión. Porque lo cierto es que detrás de esto hay una verdad contundente: si no publicáramos nuestros libros fuera del país, ya no publicaríamos nada. ¿Por qué? Pues porque en El Salvador, simple y sencillamente, no hay espacios de publicación.
Desde hace demasiados años el sector editorial salvadoreño está tan deprimido, que muchos de los escritores nacionales han optado por la auto publicación como único recurso para dar a conocer su trabajo.
Agosto 05, 2008
Confesiones de una insomne crónica
Siempre he dicho, medio en broma y medio en serio, que yo nací con insomnio. No es una exageración. Muchos de mis primeros recuerdos son mi cuarto infantil, en la oscuridad, de noche, el silencio de una casa donde todos duermen, la angustia de saber que están pasando las horas, y que ese silencio crece y es interrumpido sólo por el incesante cantar de los grillos. Es casi inexplicable la sensación de melancolía que me producía escuchar un carro pasando en la carretera y cuyos faroles hacían crecer sombras de luz en mi cuarto, sombras que se tornaban gigantescas a medida que el carro se acercaba a mi ventana que daba a la calle, y que disminuían, junto con el ruido del motor que se alejaba, dejándome otra vez en la oscuridad y en mis angustias.
Mi madre me enviaba a la cama a las 8 porque, viviendo en Los Planes de Renderos, debía levantarme a las 5 y media de la mañana para poder estar en el colegio a las 7, aunque las clases comenzaran a las 7 y media. En casa, eso de la puntualidad se tomaba con tal severidad que no tuve más remedio que asimilarla y convertirla en un vicio que mantengo hasta el día de hoy. Por eso de mí se dirá cualquier cosa, menos que soy impuntual.
Mientras yo estaba en mi cama intentando sin éxito alguno dormir, escuchaba los programas de televisión que mis padres miraban en la sala. Mi padre se acostaba antes y mi madre se quedaba despierta, muchas veces hasta las 10 u 11 de la noche. Entonces ella apagaba la luz de la sala y se acostaba, y la casa toda se llenaba de oscuridad y silencio.
Julio 21, 2008
Diccionario básico del migrante (pequeña selección)
Balsa: medio de transporte comúnmente utilizado por cubanos que quieren abandonar la isla y llegar a Florida. Puede ser hecha de diversos materiales: tablas amarradas con neumáticos llenos de aire, láminas, plásticos y cualquier material que pueda flotar y resistir el agua. Se supo de un caso en que se tomó un viejo camión Chevrolet y se le hizo flotar pero no llegó hasta Florida. Conocida también como “patera” (en la zona del norte de África y España), o “yola” (en República Dominicana).
Desesperación: espíritu maligno que invade a las personas y que las hace convencerse de que la única alternativa a su condición de vida actual es irse de su país, a riesgo incluso de perder la vida y sus escasas posesiones materiales, de desmembrar a su familia, de no trabajar en lo que estudiaron o fueron entrenados, de someterse a humillaciones constantes y a riesgos insospechados.
Extranjero: palabra obscena. Aunque se usa en el habla cotidiana y parece inofensiva, es utilizada con la intención de insultar y en el sentido de exclusión, discriminación y de marcar distancias y diferencias. De ahí que sea considerada una obscenidad.
Ilegal: el que no tiene la documentación que lo acredite como un “habitante legal” en el país en que se encuentra. Impedimento superlativo para obtener un trabajo con pago de acuerdo a la ley, seguro social, derecho a pensión, préstamos, firmar contratos, abrir un negocio, viajar o llevar una vida normal, sin ser mal visto ni tratado como un “sospechoso”. Condición que transforma a las personas en “rayas en el mar, fantasmas en la ciudad cuyo destino es correr para burlar la ley y cuya vida va prohibida según la autoridad”, citando la definición del ideólogo postmoderno Manu Chao.
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Se abre el "Gabinete Caligari"
Hace menos de un mes recibí una llamada de La Prensa Gráfica. Me explicaban el nuevo proyecto dominical que pretendía cerrar Enfoques y la Revista Dominical y abrir una nueva y única revista de domingo. Una de las ideas en la nueva revista era abrir columnas de opinión y me fue ofrecida una, que acepté de inmediato.
Mi nueva columna me entusiasma mucho. Me alegra la idea de poder tener de nuevo un espacio en prensa escrita de manera regular en El Salvador. Es inevitable además recordar la primera experiencia, desde fines del 2002 a inicios del 2005, con mi primera columna Vicio-nes (y de la cual he compartido algunos textos por acá), una experiencia que resultó muy positiva, sobre todo por la buena acogida de los lectores que, aún años después de que se cerrara (al igual que todas las demás columnas de la sección), todavía la recuerdan.
En aquella ocasión, la columna era de 300 palabras y estaba metida en la sección de "Cultura". El reto era entonces utilizar un espacio bastante reducido para poder plantear una idea y redondearla. Fue un gran ejercicio para aprender a eliminar ripio dentro de un texto y enfocarse en lo que uno realmente quiere decir.
En esta ocasión, el reto es otro. En aquella primera plática se habló de 850 palabras, pero luego de algunas pruebas con la diagramación, se aumentó el número a mil. Mil palabras resulta un espacio bastante cómodo para poder expresar una opinión o escribir una buena crónica. El riesgo está en dispersarse.
Julio 07, 2008
CMR: El insurrecto solitario
Ocurrió algún sábado de 1984, en la siempre calurosa Managua. Había leído en un suplemento cultural la conmovedora historia de una guerrillera salvadoreña que un día cualquiera, acaso presintiendo su muerte, anotó sus poemas en papel de cigarro para que un compañero los sacara del frente de guerra. Pocos días después moriría en un cruento combate en el cerro de Guazapa.
La poeta guerrillera se hacía llamar Rocío América. Leí sus versos pero ocurrió algo: reconocí mis propios poemas, unos que había escrito pocos años antes pero que estaban guardados en el fondo de mi gaveta y que no tenía la intención de publicar jamás.
Sorprendida por la circunstancia, intenté llamar al editor del suplemento para preguntarle cómo había conseguido aquel material y quién le había contado semejante gazapo, pero el teléfono de mi casa no servía. Así es que fui a casa de la vecina. Y mientras hablaba con el editor del suplemento, vi a un hombre que, vestido en una bata blanca de toalla, se acercó a la cocina y permaneció por ahí, escuchando la conversación sin mucho disimulo.
Yo sabía que aquel hombre era el poeta nicaragüense Carlos Martínez Rivas. Lo conocía por sus fotos pero sobre todo, por sus poemas. Cuando él se quedó ahí, haciéndose el disimulado mientras escuchaba mi plática, fui bajando la voz. Me dio una profunda vergüenza hablar de poesía o pretender que yo era la torpe autora de algunos versos delante de él, cuyo libro La insurrección solitaria es, sin duda, una de las piedras angulares de la poesía en español.
