Noviembre 20, 2010
El discursito
A continuación les comparto las palabras que leí en la inauguración de la Feria del Libro de Quito:
Ayer, al llegar a Quito, me enteré de que Patti Smith ganó en los Estados Unidos el National Book Award (o Premio Nacional del Libro), en la categoría de no-ficción, por su libro Just Kids (Éramos niños), una memoria de juventud sobre su amistad con el fotógrafo Robert Mapplethorpe.
Smith, para quienes nunca han escuchado hablar de ella, es cantante, compositora y poeta. Se hizo famosa en 1975 con su disco debut, Horses, ahora convertido en un clásico. Para muchos es conocida como “la madrina del punk”.
En sus primeras declaraciones a la prensa, Smith afirmó que los libros son la creación más maravillosa del ser humano y que no concibe la vida ni el mundo sin los libros. Añadió que durante la cena, numerosos editores manifestaron su preocupación por la desaparición del libro de papel ante la aparición del libro electrónico y aunque Smith considera que el electrónico ayudará a salvar muchos árboles, el libro de papel, como objeto, debe ser defendido.
Precisamente el lunes pasado el escritor español Arturo Pérez Reverte escribía en su columna “Patente de Corso” que realmente no debería existir una oposición entre ambos formatos y que uno puede muy bien complementar al otro. Pero luego de nombrar algunas ventajas del libro electrónico, como el hecho de poder viajar con cientos de libros metidos en un simple aparato o aumentar la letra al gusto del lector, puesto a elegir, Pérez Reverte se inclina por el libro de papel.
Noviembre 19, 2010
Los pequeños detalles...
Los pequeños detalles son los que hacen grande la vida:
Shampoo, jabón y crema de cuerpo con olor a almendras.
Abrir la puerta del cuarto del hotel y encontrar en la perilla, metido primorosamente en una bolsa de lona, el periódico del día.
Jugo de guanaba puro.
Un omelette de tomate, acelga y queso y un café fuertecito, para paladares valientes.
Que te toquen la puerta del hotel a las 4 p.m. y abrir y encontrarse al camarero con una rosa y un chocolate (y yo, que soy de azúcar, hecha un montoncito dulce en el piso, tipo Amélie en la película).
El lobby que huele a rosas frescas.
Un par de Panadol Ultra que interceptaron el desarrollo de un dolor de cabeza con el que amanecí (posiblemente por la altura).
A seguir trabajando. Hoy en la noche me toca mi discursito, y debo terminar de escribirlo. Y también escribir mi columna... ufff.
Noviembre 16, 2010
Vamos pa' Quito... a la Feria Internacional del Libro
Este viernes 19 de noviembre se inaugura en la ciudad de Quito, Ecuador, la Feria Internacional del Libro en el Centro Cultural Itchimbía.
Diversos escritores de Chile, Ecuador, Argentina, Bolivia, Perú, México, Colombia, Francia, Cuba y Venezuela estarán intercambiando impresiones y conversaciones con los escritores de Ecuador y con todos los amantes del libro que se acercarán a los eventos programados.
La única persona de Centro América que estará participando en este evento será Jacinta Escudos de El Salvador. Y debo agregar que además se me ha honrado (de veras que no puedo utilizar un término inferior), con la oportunidad de dar un pequeño discurso de saludo en nombre de todos los escritores participantes en el evento en la ceremonia de inauguración.
Estoy super emocionada de poder participar en esta actividad, no sólo porque las Ferias de Libro suponen un saludable intercambio con colegas de otros países, sino porque en mi caso particular, es la primera vez que voy a Suramérica.
Además Quito es Patrimonio Cultural de la Humanidad y me cuentan que su centro histórico, además de precioso, es realmente eso: un centro recuperado, preservado y digno de verse (no como cierta capital centroamericana cuyo nombre me reservo y cuyo centro “histérico” es un perfecto y asqueroso basurero...).
Admito que no he leído a ninguno de los escritores que asistirán (aunque algunos los conozco de nombre, como Samantha Schweblin de Argentina, que tiene un libro de cuentos con el intrigante título de Pájaros en la boca y que espero poder traer de regreso).
Hasta donde se anuncia en la página del Ministerio de Cultura, organizador del evento, habrá transmisiones en vivo, transmisiones de audio, información en tiempo real en Twitter y Facebook, así es que de alguna manera, podrán estar al tanto de las actividades de esta Feria.
Aunque la página de la agenda todavía se está actualizando, puedo por mi parte decir que estaré participando en dos eventos: una mesa redonda titulada “Creación y diversidad en la narrativa latinoamericana”, que tendrá lugar el sábado 20 a las 17 horas y donde participarán también Rodrigo Blanco de Venezuela, Eduardo García Aguilar de Colombia y Gustavo Guerrero de Perú.
Luego, el lunes 22, se me hará una entrevista ante el público, a las 17 horas.
Así es que me voy emocionada y feliz. Si alguien me lee y estará en Quito, por allá nos vemos...
Noviembre 15, 2010
La novela y su material humano
Me llama la atención la concepción que tiene el común de la gente sobre el oficio del escritor. Parece que se piensa que escribir es “soplar y hacer botellas”, algo que se hace sin esfuerzo, de manera espontánea o de forma automática.
Es frecuente que alguien me pida poemas, cuentos, conferencias o artículos sobre un tema equis y por lo general, dan como plazo un tiempo muy corto, irreal para la dimensión de lo que solicitan.
Mucha gente supone que uno debe escribir algo, en plazos que tienen la premura del periodismo pero no el reposo que necesita la literatura. Y la mayoría de las veces quieren que se haga gratis, porque el trabajo intelectual y sobre todo, el literario, sigue sin ser reconocido como eso, como un trabajo.
También resulta cada vez más frecuente que alguien me diga: “¿Y por qué no escribís un best-seller? Así salís de pobre y te podés dedicar a escribir tu obra seria”. Lo malo es que no me dicen cuál es la bendita receta para escribir el best-seller, algo que la mayoría también piensa que es facilísimo de hacer pero que, en el mundo editorial contemporáneo, es impredecible. Baste recordar el famoso caso de J. K. Rowling con su serie de Harry Potter, que había sido rechazada por doce editoriales hasta dar con Bloomsbury, una pequeña editorial de Londres, que apostó por ella. Lo demás es historia y ahora Rowling es más rica que la Reina de Inglaterra.
Noviembre 01, 2010
Felicidad Nacional Bruta
El discurso que más me llamó la atención de los pronunciados en la Asamblea General de las Naciones Unidas del pasado mes de septiembre, fue el de Jigme Thinley, Primer Ministro de Bután.
Mientras todos los demás líderes analizaban los obstáculos para alcanzar las Objetivos de Desarrollo del Milenio, que deben lograrse para el 2015, el Primer Ministro Thinley proponía que se agregara un noveno objetivo: la felicidad. Cuando propuso esto, en el plenario se escucharon algunas risas. Pero el Primer Ministro, quien sonrió ante la reacción de los presentes, estaba hablando muy en serio.
“A medida que las personas superan las amenazas de la supervivencia básica, ¿cuál será nuestro esfuerzo colectivo como sociedad progresiva? ¿Debemos seguir creyendo que la vida humana debe gastarse trabajando para lograr un mayor ingreso económico para poder consumir más a costa de las relaciones, la paz y la estabilidad ecológica? ¿Vamos a aceptar como inevitables las causas de depresión, suicidio, desintegración de la comunidad y la creciente criminalidad? (...) ¿No podemos encontrar una manera de salirnos del fuego de la codicia que nos consume y que está siendo alimentado por los medios y pagado por la industria y el comercio que crecen con fuerza en un imprudente consumismo? ¿Y no deberíamos esperar que la búsqueda de tal estado de bienestar afine la mente, discipline el cuerpo y conserve el ambiente dador de vida?”, preguntó en su discurso.
La felicidad, explicó Thinley, aunque represente una meta aislada es una que contiene a todos los otros ocho Objetivos del Milenio. “La inclusión de la felicidad (...) confirmaría que estamos preocupados por la calidad de vida, por añadir significado y valor a la vida. Su inclusión destacaría la viabilidad de avanzar hacia un esfuerzo humano más responsable que incluya la promesa de una búsqueda significativa de realización y de felicidad”.
