Marzo 08, 2010
Corre, Hilda, corre
1. “Makar, el oso casi humano”, se leía en letras rojas. Ahí estaba la imagen de un oso, con cara de perfecta infelicidad. Sus fauces estaban sujetas por un bozal. Su foto ilustraba el cartel promocional que anunciaba al Circo de Moscú, cuando vino a San Salvador a inicios de este año.
Lo mostró el noticiero realizando su número: Makar, con una toalla blanca enrollada a manera de taparle sus partes pudendas, daba golpecitos con unas ramas a la espalda de su entrenador, acostado bocabajo sobre una banca. El escenario hacía suponer que el oso y el humano estaban en un salón de masajes. Durante buena parte del número, Makar se mantiene erguido sobre sus patas traseras.
2. Makar es un oso grizzly. Nombre científico: Ursus arctos horribilis.
El grizzly es el tercer oso más grande del mundo, después del oso pardo y del oso polar. En Europa Occidental y en el Sur de Asia está considerado en peligro de extinción.
Los osos tienen un agudo sentido del olfato. Son los carnívoros de mayor tamaño entre los mamíferos pero también comen hierba, frutos silvestres, raíces, brotes, retoños de arboles jóvenes y miel.
Los lapones veneran al oso y lo llaman el Perro de Dios. Los noruegos dicen que el oso tiene la fuerza de diez hombres y el sentido común de doce. Algunos pueblos de Siberia consideran que el oso es el señor del bosque y que tiene un alma de gran poder.
Para los antiguos pueblos fineses, el oso era considerado como la encarnación de sus antepasados siendo uno de los animales más sagrados. Era conocido como mesikämmen (pata de miel), otso (frente amplia) y kontio (habitante de la tierra).
3. Ver la planta de la pata de un oso es como ver un mapa oscuro del mundo.
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