Enero 26, 2010
Aclaración sobre la columna del domingo
No es primera vez que me pasa. Supongo que no será la última. Cuando escribo ficción (o sea, cuando me invento cosas), la gente suele preguntarme si lo que escribo es cierto o me ocurrió a mí (siempre les contesto que no hay necesidad de ser un asesino para describir un asesinato... ¿dónde queda la valoración de la imaginación como una de las más importantes y poderosas herramientas del escritor?).
Pero cuando escribo mis columnas, que NO son ficción y que por lo general están basadas en mis observaciones o en cosas reales que me contaron o que he visto ocurrir, la gente me pregunta si me lo inventé...
Me volvió a ocurrir con la columna del pasado domingo, publicada ayer en este blog. Dos o tres personas me dijeron que "qué buen recurso literario" el de inventarme que un niño nació ese día y escribirle una carta. Bueno, no tengo idea de cuántos niños nacen a diario en San Salvador o en el país completo, así es que inventarse un niño nacido ese día no sería nada espectacular ni imaginativo.
Pero el niño al cual va dirigida la carta-columna es real. Nació el 16 de enero pasado. Su madre fue una de las heridas por la granada lanzada al punto de microbuses de la ruta 12 en el centro de la capital. Todos los detalles, incluidos el nombre de la madre y el del muerto, son reales, y los tomé de las notas que los periódicos fueron soltando ese día.
Aquí la nota de prensa que resume el hecho.
¿Pero quieren que les cuente mi imaginación sobre este asunto? Que algún familiar de este niño haya leído la columna y la guarde, y que algún día, cuando ya sea adulto ese niño, se la den y la pueda leer. Y que en efecto, diga, "qué bueno que El Salvador ya es un mejor país".
